lunes 29 de marzo de 2010

Juan Carlos Lázaro (XINHUA)

El café en grano es el principal producto agrícola de exportación de Perú, cuyo volumen de producción es el octavo en el mundo, a pesar de que los peruanos no incluyen esta bebida aromática entre sus productos de consumo preferidos.

Con amplia variedad de climas y suelos, el café es cultivado en 388 distritos de costa, sierra y selva peruanas por unos 150.000 productores que ocupan unas 330.000 hectáreas.
En 2009 Perú exportó tres millones 900.000 quintales de café en grano (520 millones de dólares), 22 por ciento menos con respecto a sus ventas de 2008, como consecuencia de una menor cosecha.
Estas ventas se destinaron a 45 países, entre los cuales destacaron Alemania, Estados Unidos, Colombia y Bélgica por el volumen de sus compras.
En Asia su principal importador es Japón.
Hasta hace 10 años Perú ocupaba el puesto número 15 en el clasificación mundial de exportación del café, liderado por Brasil, sin embargo en 2006 ocupó el puesto número seis ante el súbito incremento de su demanda.
Estados Unidos fue históricamente su mayor importador, con la adquisición de 22 por ciento de su oferta, no obstante hace ocho años fue desplazado por Alemania, que compra 32 por ciento del total de las exportaciones peruanas de café.
Además de Alemania y Estados Unidos, los otros grandes compradores tradicionales del café peruano son Holanda, Bélgica y Francia, los cuales en conjunto adquieren 74 por ciento del total de la oferta.
Los representantes de la Junta Nacional del Café (JNC) atribuyeron este posicionamiento a la calidad del café peruano, con mejor aroma, cuerpo y sabor, así como a los factores ambientales (microclimas y altitud de plantaciones) y a un mejor manejo del producto en la etapa siguiente a su cosecha.
La JNC calculó que en 2010 la cosecha puede crecer hasta seis millones de quintales, lo cual significa un incremento en las exportaciones de hasta cinco millones de quintales, valorizados en unos 650 millones de dólares.
El presidente de la JNC, César Rivas Peña, dijo que este incremento será posible en la medida que no se presenten mayores desórdenes climáticos, que los precios internacionales sigan expectantes y que la amenaza de una nueva crisis financiera no se concrete.
En el comercio mundial, el café es el segundo producto natural de exportación más vendido después del petróleo.
Los 10 principales exportadores de café son Brasil, Vietnam, Colombia, Indonesia, Etiopía, México, India, Perú, Guatemala y Honduras.
Originario de Africa, principalmente de las regiones de Etiopía, Sudán y Liberia, la mayor producción de café se realiza en la actualidad en el sureste de Asia, en Centroamérica y en América del Sur.
En Perú, según registros históricos, la producción del café comenzó alrededor del año de 1760 en las provincias amazónicas de Huánuco, Moyobamba y Jaén, así como en la zona de selva del Cusco, la antigua y legendaria capital del imperio de los incas.
En 1850, inmigrantes europeos llevaron la planta a la region Junín, especialmente a la zona de Chanchamayo, en la selva central de Perú, con la finalidad de incrementar la producción del café peruano y elevar su calidad.
En 1791 se abrió en Lima, la capital de Perú, el primer “cafetín” para el público, lo cual constituyó una exquisita novedad en la época, cuando el país de los incas había sido convertido en un virreinato de la corona española.
El café peruano se cultiva principalmente en los valles interandinos y en la franja oriental de los andes, cerca de las selvas amazónicas.
Favorecen su cultivo el clima semitropical, húmedo y templado de estos valles, además de la especial cualidad de esta planta que crece tanto en sombra como en sol.
Según una estadística de la JNC, las regiones con más altos índices de producción de café en Perú son Junín, cuna del valle de Chanchamayo, Cajamarca, San Martín, Cusco y Amazonas.
También se produce en Piura, Lambayeque, La Libertad, Huánuco, Pasco, Apurímac, Ayacucho, Puno, Ucayali e incluso en Lima.
En el país operan 75 empresas exportadoras de café en grano, de las cuales 28 integran organizaciones de productores que ofertan cafés especiales.
Sin embargo, sólo 20 empresas concentran 90 por ciento de las exportaciones del café peruano, de las cuales las 10 primeras superan 75 por ciento del valor exportado.
Estas cifras muestran una clara tendencia a la concentración en el negocio cafetalero, en forma similar al comercio mundial del café, acaparado por siete grandes empresas.
El presidente de la JNC, Rivas Peña, dijo que en 2009 la demanda del café peruano superó su oferta en el mercado mundial, con miras a sustituir al café colombiano, sin embargo esa demanda no pudo ser atendida por la limitada productividad de sus cafetales, carentes de mano de obra para la recolección de la cosecha.
Las poblaciones de Finlandia, Aruba, Noruega, Dinamarca y Suecia son los mayores consumidores de café procesado.
En Perú, el consumo del café en taza es una costumbre entre sectores sociales medios, principalmente profesionales, intelectuales y estudiantes, pero aún no constituye la bebida preferencial de la población, pese a que el país es un gran productor.
El fallecido librero Juan Mejía Baca, gran cultor del arte de la conversación, era uno de los más notables consumidores de café en Lima, quien un día llegó a consumir hasta 40 tazas de esta bebida en la tradicional cafeteria Los Huérfanos, en el jirón Azángaro.
Las más acogedoras y sofisticadas cafeterías de Lima están ubicadas en el centro histórico, así como en los distritos de Miraflores y San Isidro.
En el interior del país, la region Cusco cuenta también con importantes cafeterías.
Durante la década de 1990 las organizaciones cafetaleras peruanas iniciaron la producción de cafés especiales, lo cual implicó cambios cualitativos, desde el uso de tecnología hasta nuevas estrategias de promoción y venta.
Perú cuenta con 85.000 hectáreas de cafés especiales certificados.
El café especial o “café gourmet”, que permite a los tostadores incorporar sobre la mezcla básica de arábiga y robusta proporciones variables de cafés con rasgos particulares, se caracteriza por una calidad excepcional en taza y porque casi no tiene defectos.
El “café con denominación de origen” se aplica al grano proveniente de determinados territorios geográficos que por su microclima, variedad, composición y suelo son responsables de un aroma y sabor característico.
“Orgánico” se denomina al café que proviene de cultivos con determinado tipo de manejo agronómico y que se caracteriza por prácticas de conservación del suelo, además de emplear métodos concordantes con los procesos ecológicos.
El “café de comercio justo” proviene de organizaciones de productores, a las cuales se les garantiza un precio mínimo y acceso a un prefinanciamiento de la cosecha por el comprador, destinando la ganancia excedente al desarrollo de proyectos comunitarios.
El “café amigable con las aves” (“Bird friendly”) procura recoger determinadas características del estrato de los árboles de sombra del cultivo y un adecuado manejo orgánico.
El “café de la alianza para los bosques” (“Rainforest alliance”), promueve sistemas de producción que favorecen la vida silvestre y la biodiversidad, además de implicar estándares sociales como seguridad ocupacional, acceso a servicios de salud y educación para los pobladores de la zona productora.
La certificación de “Utz Kapeh” es esquivalente al “Eurep Gap”, y también garantiza determinadas condiciones en el manejo ambiental y cumplimiento de los estándares sociales durante el proceso de producción.

En cuanto a estándares corporativos, existe el C.A.F.E Practices, de la cadena de cafeterías Starbucks, que agrupa una serie de criterios relacionados con la calidad del producto y consideraciones de protección del medioambiente y de los derechos laborales durante el proceso de producción.

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