Chile: El descrédito popular de Piñera y la Concertación.

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miércoles 5 de mayo de 2010

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Andrés Figueroa Cornejo (especial para ARGENPRESS.info)

1. A casi un 11 % llegó el desempleo en el Gran Santiago durante el primer trimestre de 2010, de acuerdo a la medición del Centro de Microdatos de la Universidad de Chile. Antes de la crisis económica de 2009, la cesantía en la Región Metropolitana alcanzaba el 8 %. Sin embargo, la investigación realizada por la principal y más confiable Casa de Estudios Superiores del país, no evalúa el empleo en el resto de Chile, donde se ubica la zona sur, devastada económica, social y materialmente por el terremoto-maremoto del pasado 27 de febrero.

Por su parte, el gubernamental Instituto Nacional de Estadísticas, INE, en su último informe comunica que “Del total de población del país (17.031.440 personas), la población en edad de trabajar (15 años y más) se estima en 13.198.890 personas, de las cuales 7.613.820 forman parte de la fuerza de trabajo en un sentido estricto. Adicionalmente se identifican 1.099.940 inactivos potencialmente activos y 87.860 iniciadores de alguna actividad productiva futura, mientras que 4.397.280 son personas inactivas de manera más habitual”. Ahora bien, el INE cuenta como empleadas a “Aquellas personas que hayan realizado algún trabajo durante la semana de referencia, de al menos 1 hora de duración y hayan percibido al momento o posteriormente algún tipo de pago (dinero o especies)”. Con ese criterio es entendible que esa institución estatal hable de un 9 % de cesantía a nivel nacional en el primer trimestre del año, enterrando sus cifras y metodología en la fosa de las cosas inútiles para comprender la vida real.
En otro sentido, esta vez el estudio de la Universidad de Chile, señala que los principales problemas que advierte la ciudadanía corresponden a la seguridad, “la falta de empleo”, y los efectos de la catástrofe sísmica (que continúa con sus réplicas). Resulta evidente que existe una relación sistémica entre la percepción de la preocupación sobre la delincuencia y el miedo a perder el trabajo. Más allá, de la propaganda programada por todos los medios de que dispone el poder con objetivos de control social e inmovilismo a toda escala, la delincuencia, de tener un aumento objetivo, se liga estructuralmente con la contracción de las plazas de trabajo. Ello es histórico y socialmente vinculante con la alta cesantía.
2. La patronal Sociedad de Fomento Fabril (SOFOFA) informó una caída productiva de un 19,4 % en marzo, respecto del mismo mes de 2009. Es la peor baja industrial desde julio de 1982, cuando se desplomó un 20,5 %, en el marco de la recesión económica que creó las condiciones para la ampliación de la protesta social en plena dictadura pinochetista. El presidente de la SOFOFA , Andrés Concha, indicó que “La producción industrial es hoy un 25 % más baja que el 2008” . Asimismo, Concha afirmó que, según los números, el Indicador Mensual de Actividad Económica (Imacec) será de -4 % en marzo. En Chile, la industria corresponde a, más o menos, el 16 % del Producto Interno Bruto (PIB). En este sentido, el economista jefe de Banchile, Rodrigo Aravena, dijo que la debacle del Imacec “Implica que entre la crisis subprime y el terremoto se habría deshecho todo el crecimiento acumulado desde 2007 en adelante.”
Pese a lo anterior, la industria financiera registró un 53 % de crecimiento de sus utilidades el primer trimestre de 2010 en relación al trimestre anterior; mientras el retail creció casi un 40 %. Es decir, la industria del crédito para personas y empresas amplificó sus ganancias a expensas de un aumento del endeudamiento y sus intereses.
3. En otro ámbito, de acuerdo al informe de Aduanas, las exportaciones chilenas a China alcanzaron los 4.008 millones de dólares el primer trimestre de 2010. Las cifras comparadas con el mismo período del año pasado hablan de un aumento de un 98 %. Los envíos a Estados Unidos cayeron un 14 %, quedando como el segundo país, luego del gigante asiático, en el plano exportador. Mientras el 65 % de los productos egresados de Chile corresponden a cobre y derivados, los embarques de uva se hundieron un 31 % en relación al primer trimestre de 2009 debido a las prácticas proteccionistas de esa industria en Estados Unidos.
4. La administración Piñera presentó los detalles de su agenda “corta” en materia laboral. Se trata de una Bolsa Nacional del Empleo que será organizada por la página http://www.trabajando.com, que ganó la licitación y que comenzará a funcionar en septiembre del presente año. Se continuará con las políticas de capacitación -inauguradas por la Concertación el 2009- que ofrecerán las empresas, subsidiadas por el Estado por medio de franquicias. Es así que los empresarios que adopten los cursos podrán descontar de los salarios de los propios trabajadores un 1, 25 % anual. Finalmente, con fines eminentemente ideológicos, el gobierno impulsará escuelas sindicales. En rigor, la bolsa de trabajo vía Internet no garantiza empleo y se agrega al listado de páginas de búsqueda y ofertas laborales que ya existen hace años, cuya utilidad no es distinta que el avisaje convencional de los periódicos. Las capacitaciones las pagarán los propios trabajadores dos veces: una a través del subsidio estatal (es decir con recursos de los impuestos de todos los chilenos), y otra mediante el descuento directo a sus propias remuneraciones. Y las escuelas sindicales se reducirán a exposiciones tendientes a la domesticación de la organización de los asalariados y su subordinación al capital.
5. La política, por arriba, ha estado marcada por los tira y afloja del Plan de Reconstrucción de Piñera para enfrentar las consecuencias trágicas del terremoto. La Concertación aprobó la insuficiente e inofensiva Ley de Donaciones de la derecha histórica y el impuesto al tabaco, pero se resiste a dar su visto bueno al aumento “de macetero” de los impuestos al gran capital, que, en rigor, serán retornados a través de beneficios tributarios. Asimismo, mientras los asesores de Piñera cabildean la posibilidad de aumentar el royalty a las empresas privadas del cobre entre un 5 % a un 8 % de manera voluntaria (!) y según rangos de utilidades; el gobierno de Australia estudia la aplicación de un impuesto de un 40 % a las ganancias de las compañías de recursos naturales, entre ellas, las mineras. De hecho, la gigante BHP, que también tiene fuerte presencia en Chile, considera que los impuestos sobre sus operaciones en el país de Oceanía se incrementarán de un 43 % a un 57 %.

Ahora bien, que la derecha histórica adopte medidas antipopulares, privatizadoras respecto del cobre y los servicios públicos; que su vocación de servicio se reduzca a la caridad feudal; que reprima con celeridad de relámpago la movilización (el miércoles 28 de abril impidió con volúmenes insoportables de gases lacrimógenos la concentración estudiantil contra el alza del pasaje del trasporte público, y el 1 de mayo, Santiago estuvo sitiado por fuerzas especiales de carabineros); y que haga de los medios de comunicación, de los cuales son dueños, el modo privilegiado de “sensación participativa e informativa”, no tiene nada de extraño. Está en su naturaleza. Lo que resulta del todo paradójico y poco creíble, es el mea culpa permanente de los personeros de la Concertación , hoy convertidos en novísimos “críticos” más o menos constructivos, de las iniciativas de la derecha histórica. El socialista Arturo Martínez, presidente de la Central Unitaria de Trabajadores, amenazó con un llamado a paro nacional de ingresar al Congreso la ley que limita los años de indemnización por años de servicio. Pero esa propuesta de ley fue realizada hace años por el ex senador socialista Carlos Ominami, padre y mentor político del ex candidato a la presidencia, Marco Enríquez-Ominami. Además, la actual ministra del Trabajo ha sacado de la agenda el tema para no enrarecer sus relaciones con la opinión pública. Es decir, Martínez –utilizado concientemente por sectores de la Concertación para “abuenarse” con los trabajadores- realiza amenazas peregrinas que no alcanzan siquiera para golpear mediáticamente. Ahora la Concertación se interesa por el tema de los impuestos al gran capital que opera en Chile, cuestión que jamás hizo de manera significativa durante los 20 años en que ocupó el Ejecutivo. Lo que ocurre es que hoy procura instaurarlo Piñera; independientemente de que el impuesto resulte inocuo, acotado y mínimo; y de que, en general, la política impositiva en Chile es una de las más bondadosas con el capital en todo el planeta y no toca una sola pieza de los aspectos estructurales que determinan las relaciones de desigualdad extrema que gobiernan la sociedad desde hace tres décadas. La Concertación , a casi dos meses de su desalojo de La Moneda , continúa dando palos de ciego, mientras el pueblo trabajador arroja monedas a sus líderes. Su reordenamiento se ve distante y opaco. Es cierto que la UDI muerde permanentemente los tobillos de Piñera; pero también es cierto que el desprestigio y falta de credibilidad pública de la componenda concertacionista aumentan junto a su escasez de claridad y coherencia política. Frente a la gente común y silvestre, la que mal vive de un sueldo y todavía aguza preocupadamente los sentidos ante las réplicas del terremoto, tanto la derecha tradicional, como la Concertación y sus rencillas de comedia descafeinada, corresponden a pesares que hay que sufrir en el noticiero antes del deporte. La casta política que legitima fotográficamente la democracia sin pueblo para la reproducción legalizada del capital contra el trabajo, pierde interés y autoridad popular cada día que pasa.

Plan de Reconstrucción reafirma la propiedad privada sobre los yacimientos mineros en Chile

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miércoles 5 de mayo de 2010

Orlando Caputo (especial para ARGENPRESS.info)

En Australia se sigue un camino opuesto al de Chile. Australia ha anunciado un gran incremento de las captaciones del Estado por la extracción de minerales de las empresas privadas. Con esto, reafirma la propiedad del Estado y del pueblo australiano sobre los recursos mineros.

La renta de los recursos naturales y los impuestos, son dos conceptos muy diferentes según la ciencia económica. La ciencia económica en sus diferentes corrientes teóricas, es categórica al plantear que la renta es un derecho y no un impuesto.
En Chile, como parte del control de la mente humana, desde el gobierno de Ricardo Lagos hasta la propuesta de financiamiento de la reconstrucción de Sebastián Piñera, hay una manipulación de los conceptos. El mal denominado “Royalty” es simplemente un impuesto. En relación al tema de los impuestos a las grandes mineras, en el Programa de Reconstrucción, de Sebastián Piñera, sólo se modifican transitoriamente los impuestos.
Lo más importante y nefasto para Chile, es el reconocimiento de que los yacimientos mineros: cobre, oro y plata, son cedidos como propiedad privada a las grandes mineras mundiales presentes en Chile confirmando el engendro jurídico de la Concesión Plena realizada por José Piñera, hermano del actual Presidente. Engendro que permitió la desnacionalización del cobre y que pretenden completar con la privatización y desnacionalización de CODELCO.
En esta nota, queremos en forma muy didáctica demostrar que la renta es un derecho de los propietarios de los recursos naturales, y no un impuesto. Y, que el mal denominado “Royalty”, es simplemente un impuesto adicional.
En las clases introductorias de las cátedras de economía, se señala que en la producción de bienes y servicios participan: el trabajo, el capital y los recursos naturales.
Las empresas que usan estos recursos productivos, pagan a los dueños de esos recursos lo que les corresponde por participar en el valor adicional que se agrega a los productos intermedios. A los trabajadores se les paga sueldos y salarios, a los capitalistas los retribuyen con las utilidades, e intereses; y a los dueños de los recursos naturales se les paga la “renta” por el uso de esos recursos. La renta minera es un “derecho” que tiene el propietario de los recursos mineros.
Después de este primer momento, que es la distribución de la Producción o Valor Agregado entre los propietarios de los recursos: trabajo, capital y recursos naturales, hay un segundo momento que corresponde a los impuestos que se deben pagar sobre los ingresos de los trabajadores, los impuestos a las ganancias de los empresarios o dueños del capital, y los impuestos a los ingresos (renta de recursos naturales) que obtienen los propietarios de los recursos naturales.
Las grandes empresas mineras privadas, -fundamentalmente extranjeras-, no pagan la renta minera al Estado chileno por el cobre, oro, plata, molibdeno y otros recursos que extraen de los yacimientos mineros, a pesar de que la Constitución chilena señala categóricamente que “el Estado tiene el dominio absoluto, exclusivo, inalienable e imprescriptible de todas las minas”
Las grandes empresas mineras mundiales en Chile, además de las utilidades del capital se apropian de la renta minera. Esto, explica las grandes ganancias, particularmente en los últimos años debido al aumento del precio del cobre.
En la última Balanza de Pagos publicada a la fecha por el Banco Central, se demuestra el gran crecimiento de los envíos al exterior de las ganancias de las empresas extranjeras que operan en Chile. Desde 1996 hasta 2002, las remesas anuales de ganancias fueron menores a 4.500 millones de dólares con precios promedios anuales menores a 80 centavos de dólar la libra de cobre.
A partir de septiembre de 2003, los precios del cobre se incrementaron y las ganancias remesadas también. En 2006, el precio promedio anual fue de 305 centavos de dólar y las ganancias remesadas superaron los 24 mil millones de dólares. En 2007, con un precio de 323 centavos de dólar, las ganancias remesadas superan los 25 mil quinientos millones de dólares.
Estimamos que las ganancias sólo de las grandes mineras mundiales que operan en Chile, con excepción del año 2009, estuvieron en torno a 20 mil millones de dólares. Este año 2010, las ganancias remesadas pueden superar los 20 mil millones de dólares, ya que el precio promedio anual a la fecha es de 334 centavos y el precio mensual de abril a la fecha (27 de abril), es de 354 centavos de dólar la libra de cobre.
Si Chile captara la renta minera, como señala la Constitución, se podría financiar fácilmente la reconstrucción. En la página Nº 4 del Plan de Reconstrucción del gobierno de Sebastián Piñera, se señala:
“Las perdidas totales del terremoto se estiman en torno a 30 mil millones de dólares, de los cuales 20 mil millones corresponden a infraestructura”
“Aproximadamente 10.600 millones de dólares del daño en infraestructura corresponden al sector público, los cuales descontados los seguros, arrojan un valor cercano a lo 9.300 millones de dólares, los cuales se enfrentarán en 4 años”
Reiteramos que lo más importante y nefasto para Chile, en el Programa de Reconstrucción, es el reconocimiento de que los yacimientos mineros: cobre, oro y plata, son cedidos como propiedad privada a las grandes mineras mundiales presentes en Chile confirmando el engendro jurídico de la Concesión Plena realizada por José Piñera, hermano del actual Presidente. Engendro que permitió la desnacionalización del cobre y que pretenden completar con la privatización y desnacionalización de CODELCO.
En Chile las ganancias de las empresas extranjeras en la minería, son bastante superiores a las extraordinarias ganancias de las mineras en Australia. Kevin Rudd, el Primer Ministro de Australia ha declarado que ” es importante que el pueblo australiano reciba una retribución justa por los recursos que les pertenecen”. Los incrementos de las captaciones de renta minera e impuestos, por parte del gobierno australiano, se estiman equivalentes al 57% de las utilidades de las mineras.

En Chile, la lucha política principal es el rescate de la propiedad nacional de los recursos naturales, y en particular, de los recursos mineros de cobre. Quienes no se incorporen a esta lucha, son cómplices, concientes o inconscientes, del robo a Chile en el siglo XX, -a partir de Pinochet, y hasta ahora-, de su principal riqueza básica, cuyos yacimientos de cobre que también contienen: oro, plata, molibdeno y otros minerales, se entrega en propiedad privada a las grandes mineras mundiales

La tiranía odiosa impuesta al mundo.

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Fidel Castro Ruz
N

uestra época se caracteriza por un hecho que no tiene precedentes: la amenaza a la supervivencia de la especie humana impuesta por el imperialismo al mundo.

La dolorosa realidad no debiera sorprender a nadie. Se le veía venir a pasos acelerados en las últimas décadas, a un ritmo difícil de imaginar.

¿Significa esto que Obama es responsable o promotor de esa amenaza? ¡No! Demuestra simplemente que ignora la realidad y no quiere ni podría superarla. Más bien sueña cosas irreales en un mundo irreal. Ideas sin palabras, palabras sin sentido, como expresó un brillante poeta.

Aunque el escritor norteamericano Gay Talese, considerado uno de los principales representantes del nuevo periodismo, aseguró el 5 de mayo -según informa una agencia de noticias europea- que Barack Obama encarnaba la mejor historia de Estados Unidos en el último siglo, lo que podría compartirse en algunos aspectos, en nada altera la realidad objetiva del destino humano.

Ocurren hechos como el desastre ecológico que acaba de producirse en el Golfo de México, que demuestran cuán poco pueden los gobiernos contra los que controlan el capital, que tanto en Estados Unidos como en Europa son, a través de la economía en nuestro planeta globalizado, los que deciden el destino de los pueblos. Tomemos como ejemplo las medidas que parten del propio Congreso de Estados Unidos, publicadas por los medios de prensa más influyentes de ese país y de Europa, tal como han sido divulgadas en Internet, sin alterar una palabra.

“Radio y TV Martí mienten al difundir informaciones sin fundamento, reconoce un informe de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado norteamericano que recomienda que ambas estaciones sean retiradas definitivamente de Miami y relocalizadas en Washington para integrarse ‘plenamente’ al aparato propagandístico de la Voz de América.

Además de engañar a su público [...] “ambas emisoras usan ‘un lenguaje ofensivo e incendiario’ que las descalifican.

“Tras 18 años Radio y TV Martí fallaron ‘en penetrar de manera sensible en la sociedad cubana o influenciar al gobierno cubano’…”

“El informe divulgado este lunes recomienda fusionar la Oficina de Trasmisiones para Cuba (OCB) -por sus siglas en inglés- con la Voz de América, la radio oficial de propaganda del gobierno de Estados Unidos.

“‘Problemas con el respeto de las normas periodísticas tradicionales, una audiencia minúscula, interferencias radiales por el Gobierno cubano, y alegaciones de nepotismo y amiguismo han afectado el programa desde el principio’, reconoce la Comisión presidida por el Senador demócrata John Kerry.”

“El comité recomienda sacar urgentemente las dos estaciones de Miami subrayando la necesidad de contratar de manera más equilibrada el personal para lograr un ‘producto’ despolitizado y profesional, valoran los senadores.

“El informe Kerry hace referencia a Alberto Mascaró, el sobrino de la esposa de Pedro Roig, Director General de Radio y TV Martí, que fue contratado -gracias a su pariente- de director del servicio latinoamericano de la Voz de América.

“El documento reporta detalladamente cómo en febrero de 2007, el ex director de la programación de TV Martí, ‘conjuntamente con un pariente de un miembro del Congreso’ han confesado su culpabilidad en una corte federal por haber recibido cerca de 112 000 dólares en comisiones ilegales de parte de un contratista de la OCB. El ex empleado de la OCB fue sentenciado a 27 meses en la cárcel y a pagar una multa de 5 000 dólares por haber acaparado ‘50 por ciento de todo el dinero pagado por TV Martí para la producción de programas por la firma Perfect Image’.”

Hasta aquí el artículo de Jean Guy Allard aparecido en el sitio web de Telesur.

Otro artículo, de los profesores norteamericanos Paul Drain y Michele Barry, de la Universidad de Stanford (California), replicado en el sitio de Internet Rebelión, informa:

“El bloqueo comercial usamericano contra Cuba, promulgado después de que la revolución de Fidel Castro derrocase al régimen de Batista, alcanza sus 50 años en 2010. Su objetivo explícito ha consistido en ayudar al pueblo cubano a alcanzar la democracia, pero un informe de 2009 del Senado de USA concluyó que ‘el bloqueo unilateral contra Cuba ha fracasado’.”

“…A pesar del bloqueo, Cuba ha obtenido mejores logros sanitarios que la mayor parte de los países latinoamericanos, comparables a los de la mayoría de los países desarrollados. Cuba tiene la esperanza media de vida más alta (78,6 años) y la mayor densidad de médicos per cápita, 59 médicos por 10.000 habitantes, así como las tasas más bajas de mortalidad en menores de un año (5,0 por cada 1 000 niños nacidos vivos), y de mortalidad infantil (7,0 por cada 1 000 niños nacidos vivos) entre los 33 países latinoamericanos y del Caribe.

En 2006, el gobierno cubano destinó unos 355 dólares per cápita a la salud [...] “El costo sanitario anual destinado a un ciudadano de USA fue ese mismo año de 6 714 dólares [...] Cuba también destinó menos fondos a la salud que la mayoría de los países europeos. Pero los bajos costos en cuidados sanitarios no explican los éxitos de Cuba, que podrían atribuirse al mayor hincapié en la prevención de la enfermedad y en los cuidados sanitarios primarios que la isla ha estado cultivando durante el bloqueo comercial usamericano.

Cuba posee uno de los sistemas de cuidados sanitarios primarios preventivos más avanzados del mundo. Mediante la educación de su población en la prevención de la enfermedad y la promoción de la salud, los cubanos dependen menos de los productos médicos para mantener sana su población. Lo contrario sucede en USA, que depende enormemente de provisiones médicas y tecnologías para mantener sana su población, pero a un costo económico muy elevado.

“Cuba tiene las tasas más altas del mundo de vacunación y de partos atendidos por expertos trabajadores sanitarios. Los cuidados asistenciales dispensados en los consultorios, las policlínicas y los mayores hospitales regionales y nacionales son gratuitos para los pacientes…”

En marzo de 2010, el Congreso de USA ha presentado un proyecto de ley para fortalecer sistemas sanitarios y ampliar el envío de trabajadores sanitarios expertos a países en vías de desarrollo [...] Cuba también sigue enviando médicos a trabajar en algunos de los países más pobres del planeta, una práctica que se inició en 1961.

En el frente usamericano interior, dado el reciente impulso en apoyo de una reforma sanitaria, existen oportunidades para aprender de Cuba válidas lecciones sobre cómo desarrollar un sistema sanitario verdaderamente universal, que ponga el énfasis en los cuidados primarios. La adopción de algunas de las políticas sanitarias más exitosas de Cuba podría ser el primer paso hacia una normalización de las relaciones. El Congreso podría encargar al Instituto de Medicina que estudiase los éxitos del sistema sanitario cubano y cómo iniciar una nueva era de cooperación entre los científicos usamericanos y cubanos.

Por su parte, el portal de noticias Tribuna Latina publicó recientemente un artículo sobre la nueva Ley de Inmigración en Arizona:

“Según un sondeo que publican la cadena CBS y el diario ‘The New York Times’, el 51 por ciento considera que la ley es el enfoque adecuado respecto a la inmigración mientras que el 9 por ciento considera que se debería ir aún más lejos en esta materia. Frente a ellos, el 36 por ciento considera que en Arizona se ha ido ‘demasiado lejos’.”

“…dos de cada tres republicanos respaldan la medida” [...] “mientras que sólo el 38 por ciento de los demócratas se muestra a favor de la ley…”

“Por otra parte, uno de cada dos reconoce que es ‘muy probable’ que como consecuencia de esta norma se detenga a ‘personas de determinados grupos raciales o étnicos con más frecuencia que a otras’ y el 78 por ciento reconoce que supondrá una mayor carga para la Policía.

“Asimismo, el 70 por ciento consideran probable que como consecuencia de esta medida el número de residentes ilegales y la llegada de nuevos inmigrantes al país se reduzca…”

El jueves 6 de mayo de 2010, bajo el título de Arizona: Un muerto de hambre con ínfulas, se publicó un artículo de la periodista Vicky Peláez en Argenpress, que comienza recordando una frase de Franklin D. Roosevelt: Acuérdate, acuérdate siempre, que todos nosotros somos descendientes de inmigrantes y revolucionarios.

Es un documento tan bien elaborado que no quiero concluir esta Reflexión sin incluirlo.

“Las marchas multitudinarias de este 1 de mayo, en repudio a la nefasta ley antiinmigrante aprobada en Arizona, estremecieron a toda Norteamérica. A la vez, miles de estadounidenses, políticos, juristas, artistas, organizaciones cívicas exigieron al gobierno federal declarar inconstitucional la ley SB1070 que tiene semejanza con leyes de la Alemania nazi o de Sudáfrica en tiempos del apartheid.

“Sin embargo, a pesar de la fuerte presión contra la nefasta ley, ni su gobierno, ni el 70 por ciento de los habitantes de ese Estado no quieren aceptar la gravedad de la situación que crearon para usar a los indocumentados como culpables de la severa crisis económica que están atravesando. Mientras piden dinero a Barack Obama para pagar 15 mil policías, están radicalizando su política racista. La gobernadora Jan Brewer declaro que ‘la inmigración ilegal implica el aumento del crimen y el surgimiento del terrorismo en el Estado’.

“Igualar a los indocumentados con terroristas, autoriza a la policía a disparar contra personas sólo por el color de su piel, por su vestimenta, por lo que llevan en las manos o hasta por su forma de caminar. Sin duda alguna, afectará también a los 280,000 americanos nativos que viven marginados y en extrema pobreza como a otras minorías, además de los hispanos, que encontraron refugio y el trabajo en esta zona árida de los EE.UU.

“Siguiendo al republicano, Pat Buchanan quien dice: ‘Estados Unidos debe hacer más fuerte la cruzada por la liberación de Norteamérica de las hordas bárbaras de hambrientos extranjeros portadores de enfermedades exóticas’, la gobernadora Brewer, después de arremeter contra indocumentados jornaleros, obreros de construcción, empleadas domésticas, jardineros, trabajadores de la limpieza, encausó su campaña contra los maestros de origen hispano.

“De acuerdo a su nuevo decreto, los maestros con marcado acento no podrán enseñar en las escuelas. Pero allí no termina su cruzada porque la ‘limpieza étnica’ en todos los tiempos históricos siempre fue acompañada por la ideología. Desde ahora los ‘estudios y proyectos étnicos’ quedan abolidos en las escuelas. También prohíben la enseñanza de temas que pueden promover resentimiento hacia una raza o clase social. Esto implica politizar el conocimiento, convirtiendo los mitos creados por el sistema norteamericano en realidad. También significa desterrar a los pensadores más respetados en EE.UU. como Alexis de Tocqueville que decía en 1835 que ‘el lugar donde un anglo americano pone su bota queda para siempre el suyo. La provincia de Texas todavía pertenece a los mexicanos, pero pronto no habrá ningún mexicano allí. Y así pasará con cualquier lugar’.”

“La única conciencia de los racistas es el odio y la única arma para vencerlo es la solidaridad de los hombres. Este estado ya fue vencido cuando se negó a dar feriado el día de Martín Luther King, el boicot fue sólido y contundente…”

Mayo 7 de 2010

6 y 15 p.m.



Las tres dimensiones de la crisis (Parte III). Etapa y contradicciones.

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miércoles 5 de mayo de 2010

Claudio Katz (especial para ARGENPRESS.info)

La crisis actual asume otra escala si su estudio es abordado considerando todo el período neoliberal. En este caso los desajustes coyunturales que provocan los capitales sobre-acumulados, las mercancías sobre-producidas y los bienes intercambiados en forma desproporcional, quedan inscriptos en desequilibrios estructurales más significativos.

Estas contradicciones determinan las causas subyacentes de la crisis, que han sido generadas por las tensiones acumuladas durante dos décadas. Estos desequilibrios se procesan en la esfera de la demanda y en el comportamiento de la tasa de ganancia, en una nueva etapa del capitalismo.
Otro período, otras crisis
Desde la mitad de los años 80 la mundialización neoliberal introdujo cambios significativos en el funcionamiento del sistema, basados en la ofensiva que perpetraron los poderosos contra las conquistas sociales. Este ataque condujo al deterioro de las condiciones de trabajo en los países avanzados y al empobrecimiento de la periferia, en un marco de expansión del capital hacia nuevos sectores (privatizaciones, educación, salud, pensiones) y nuevos territorios (ex países socialistas).
El capitalismo comenzó a operar en un contexto de creciente mundialización comercial, financiera y productiva. Esta mutación fue favorecida por el desenvolvimiento de una revolución informática, que generalizó el uso de las computadoras en la actividad económica, modificando los patrones de fabricación, venta y consumo de los bienes. La misma innovación brindó a los bancos un nuevo soporte para gestionar las finanzas.
Es importante subrayar que estas transformaciones fueron implementadas en un contexto político de repliegue de los sindicatos y reflujo de las ideas anticapitalistas. La ideología neoliberal -propagada por los medios de comunicación que maneja el establishment- alcanzó una inédita difusión. (1)
Otras caracterizaciones del mismo proceso resaltan la centralidad de la ofensiva patronal y distinguen la influencia económica de la globalización del impacto político e ideológico del neoliberalismo. Describen como las grandes corporaciones aprovecharon la existencia de fuertes diferencias internacionales de empleos y salarios, para acrecentar sus lucros. Estas desigualdades fueron utilizadas para introducir nuevas formas de control patronal en el proceso de trabajo, que los empresarios imponen amenazando desplazar sus firmas a otros países. (2)
Este diagnóstico es objetado, a veces, señalando que el nuevo modelo no ha logrado suscitar aumentos significativos de la productividad y es muy vulnerable a las burbujas financieras. Se afirma que la gravitación lograda por las empresas transnacionales está socavada por su desmesurada concentración y por la inestabilidad que genera su absorción de recursos del resto de la economía. Otro cuestionamiento plantea que el neoliberalismo no consiguió impulsar un crecimiento sostenido, por la erosión que introdujo en los mecanismos de regulación estatal. (3)
Pero ninguno de estos planteos desmiente la existencia de un nuevo período. Se debate su grado de consistencia, pero no la vigencia de una etapa diferenciada. Quiénes consideran que el modelo actual es más inestable que su antecesor, no cuestionan la preeminencia que ha logrado.
Estas coincidencias son mucho más importantes que las controversias sobre el grado de coherencia o el tipo de contradicciones que presenta el esquema actual. Cualesquiera sean las evaluaciones sobre su futuro, es evidente que el neoliberalismo ha consumado un cambio sustancial en la dinámica del capitalismo. La aceptación de estas mutaciones permite analizar su correlato en el terreno de la crisis.
Los nuevos desequilibrios presentan una fisonomía diferente a sus equivalentes del siglo XX. Estas convulsiones incluían hipertrofia financiera, pero no los mecanismos de titularización, derivados o apalancamientos creados durante dos décadas de internacionalización de las finanzas, desregulación bancaria y gestión bursátil de las grandes firmas.
Lo mismo ocurre con la sobreproducción de mercancías. A diferencia de la norma anterior, los excedentes actuales presentan un carácter global, resultante de la competencia por abaratar costos localizando plantas en países con bajos salarios y alta explotación de la fuerza de trabajo.
También las desproporcionalidades entre China y Estados Unidos constituyen peculiaridades de un período muy distinto a la etapa clásica de posguerra (1945-73) y a la ruptura de este esquema (1973-82), que anticipó el período en curso (1982- ).¿Cómo se deberían analizar las contradicciones de la nueva etapa?
Enfatizar lo cualitativo
Muchos analistas han tratado de esclarecer los desequilibrios actuales dirimiendo si se ha consumado o no, una nueva onda larga de crecimiento económico. Algunos estiman que este movimiento ascendente se verifica desde los años 90. Presentan como indicios de este curso, las elevadas tasas de crecimiento en las actividades lideradas por las empresas transnacionales, en distintos sectores productivos y zonas geográficas. (4)
La tesis opuesta rechaza este diagnóstico presentando datos de bajo crecimiento en el promedio mundial, junto a evaluaciones políticas de desorden global y falta de liderazgo hegemónico. De esa caracterización deducen la continuidad de una onda descendente, que ya arrastraría más de cuarenta años. (5)
Pero en estos términos el debate se empantana, ya que resulta tan difícil demostrar la reaparición del floreciente período de posguerra, como corroborar la simple continuidad de una etapa declinante. Los signos de la onda ascendente contrastan con la intensidad y reiteración de las crisis coyunturales en las últimas décadas. Pero la tesis opuesta de persistente declive, eterniza esa caída y desconoce el impacto del neoliberalismo en la reestructuración del capital.
La discusión es más conceptual que empírica, ya que no existe un dato universalmente indicativo del perfil que asume un período. Un promedio de crecimiento elevado no tiene la misma validez para fines del siglo XX, que para la mitad de la centuria siguiente o el debut del siglo en curso. Lo mismo rige para las distintas zonas. El incremento del 5% anual del PBI, que se considera elevado para Estados Unidos es muy bajo para China.
Una distinción que hemos introducido entre los conceptos de etapa y fase podría contribuir a esclarecer el problema. Identificamos la primera noción con el funcionamiento diferenciado del sistema y la segunda con el predominio de una tónica de crecimiento o estancamiento económico en el mediano plazo. (6)
En lugar de asociar estrictamente ambos fenómenos con ondas largas, destacamos que la existencia de una nueva etapa no tiene un correlato directo en el crecimiento productivo. Con este criterio puede afirmarse que la era de posguerra ha sido totalmente sustituida, sin dar lugar a otro período general de pujanza económica. Lo importante es la existencia de una dinámica cualitativamente diferenciada y no el predominio de elevados niveles de actividad.
La vigencia de una etapa neoliberal es parcialmente independiente del ritmo de la producción. En las últimas dos décadas la dinámica de la acumulación se alteró en forma sustancial, sin configurar un patrón nítido de evolución del PBI. Se ha creado un contexto muy heterogéneo, con fuertes desigualdades regionales y sectoriales, que mixturan prosperidad y estancamiento. Las formas que adoptan las crisis están esencialmente determinadas por este inédito marco.
Los desequilibrios del período neoliberal difieren de las tensiones que afloraron en los años 60 y 70 con el agotamiento del estado de bienestar. Son contradicciones resultantes de los nuevos problemas y no arrastres de las tensiones precedentes. Quiénes interpretan al estallido del 2008-10, como otro peldaño de una larga turbulencia de cuatro décadas, observan continuidades dónde hubo rupturas. No registran que la crisis del modelo keynesiano fue cerrada con el ascenso neoliberal, que inauguró otro esquema con otros desajustes.
Es importante notar estas singularidades para evitar la simplificadora identificación del neoliberalismo con el estancamiento. El modelo en curso ha generado nuevas turbulencias porque también cobijó el resurgimiento parcial de la acumulación. Si el sistema hubiera languidecido los desajustes presentarían otro tenor.
Las nuevas contradicciones estructurales se procesan en dos esferas: la realización del valor de las mercancías y la valorización del capital. Este impacto implica una afectación simultánea de la demanda y la rentabilidad, a una escala que supera los periódicos sacudones de la coyuntura.
Crisis de realización
Los desequilibrios en la esfera del consumo son claramente perceptibles. Al recortar los salarios, expandir el desempleo y multiplicar la pobreza, el neoliberalismo provocó un deterioro de los ingresos populares, que afectó el poder de compra de los trabajadores. Por esta vía se generaron obstrucciones a la materialización del valor de las mercancías y reaparecieron las dificultades para realizar en los circuitos de venta, la plusvalía que los capitalistas extraen a los asalariados.
Numerosos autores ilustran como se expandido esta contradicción durante el neoliberalismo. Estiman que un modelo de permanente atropello al nivel de vida de las masas, necesariamente desemboca en asfixias de la demanda. Los beneficios que los capitalistas consumaron reduciendo costos han deteriorado del poder de compra. (7)
Otros analistas detallan en qué aspectos este desequilibrio distingue al capitalismo actual de su precedente. Mientras que el modelo fordista incluía significativas compensaciones salariales al incremento de la productividad, el esquema neoliberal se basa en priorizar la competencia por reducir los costos salariales, creando una fuerte brecha entre el incremento de la producción y la capacidad de consumo. (8)
En las últimas dos décadas esta fractura se ha verificado en forma dramática en la miseria del Tercer Mundo y en el flagelo del hambre. En las regiones más expoliadas del planeta, la degradación de los ingresos populares tuvo efectos devastadores. Esta regresión golpea a los subalimentados de África, Asia o América Latina.
El hambre aumentó sin pausa en las últimas dos décadas y en la actualidad afecta a 1.200 millones de personas. El capitalismo neoliberal amputa la fuente básica de subsistencia de una sexta parte de la población mundial. Según estimaciones del FMI solo por efecto de la crisis financiera actual otras 53 millones de personas caerán en la pobreza extrema, provocando la muerte de 1,2 millones de niños. (9)
Pero esta limitación del consumo no ha sido el dato dominante en el resto del mundo, ni la característica central del modelo vigente. Este esquema contrarrestó mediante diversos mecanismos la compresión de la demanda.
En primer lugar incentivó el consumo de las capas altas y medias de los países desarrollados. Los protagonistas de estas adquisiciones no solo fueron sectores enriquecidos con el sufrimiento popular. También hubo importante participación de segmentos adicionales, que desplegaron sofisticadas corrientes de compra de bienes prescindibles.
Este consumismo difiere del consumo de masas que amplió la canasta de los bienes necesarios durante el boom de la posguerra. El nuevo paquete de compras reemplazó las viejas adquisiciones indispensables por un gasto más voluble y adaptado al acortamiento del ciclo de vida de los productos.
La competencia neoliberal reforzó la producción de bienes sujetos a la obsolescencia acelerada de los procesos de fabricación. Con enormes dispendios publicitarios, los consumidores son inducidos a desechar los productos adquiridos antes de su utilización plena. Esta compulsión torna más vulnerable la demanda, que pierde los rasgos de mayor estabilidad que tuvo el consumo fordista.
El nuevo esquema de compras se ha expandido junto al extraordinario incremento de la polarización social (especialmente en Estados Unidos). En lugar asociar el incremento de la demanda con mejoras del ingreso popular, el nivel de compras ahora se encadena al volumen del endeudamiento.
Este nuevo patrón de consumo frecuentemente presenta también un sustento patrimonial. En este caso las compras son inducidas por la riqueza acumulada por las familias bajo la forma de inversiones en bonos o acciones. Los precios de estos papeles son más determinantes del consumo que la evolución del ingreso salarial.
Por esta razón los factores que inciden en la “confianza del consumidor” han quedado tan enlazados al vaivén de los distintos mercados financieros. Las adquisiciones de bienes se expanden junto a los ciclos de apreciación bursátil e inmobiliaria y se retraen en los períodos de pérdidas o pánico financiero. Esta relación explica el gran impacto que ha tenido el reciente estallido financiero sobre la conducta del consumidor norteamericano. (10)
La crisis de realización que generó el neoliberalismo fue contenida con endeudamiento familiar. Este contrapeso permitió mantener el poder adquisitivo, a pesar del estancamiento de los salarios, el aumento del trabajo precario y la extensión del desempleo. Los trabajadores recurrieron al auxilio crediticio y con este flujo de préstamos se frenó la caída potencial del consumo.
Pero como este incremento de los pasivos alcanzó cifras astronómicas, los asalariados han quedado transformados en clientes acosados por deudas. El agobio que generan los vencimientos financieros coexiste con los padecimientos que impone la explotación laboral. Mediante estos mecanismos compensatorios se mantuvo activa la demanda, en un cuadro de contracción de los ingresos populares.
Este esquema de consumo se asienta, además, en una estructura distributiva altamente polarizada a nivel global. El 5% más rico de la población mundial acapara actualmente un volumen de ingresos 114 veces superior al 5% más pobre. Son muy representativos de este mapa los gastos de publicidad, que en un 75% se concentran en 8 países de Norteamérica y Europa (2003). La exigua participación del 80% de los habitantes del planeta en el 14% del consumo privado total, ilustra también esa fractura de la demanda. (11)
Esa brecha es un rasgo central del esquema imperante en las últimas décadas. Mientras que la mundialización generalizó la producción excedentaria de bienes y la sobre-abundancia de capitales, el neoliberalismo ha reforzado las disparidades geográfico-sociales. Esta polarización global profundizó la segmentación del consumo, acentuando la intensidad potencial de los desequilibrios de realización.
Pero estas fracturas fueron también compensadas por distintos caminos. En las últimas décadas se registró una expansión de la demanda, junto a la penetración del capital en los ex “países socialistas” y en las economías intermedias. Por esa vía importantes segmentos de la población saltaron un peldaño en la escalera del consumo, superando su vieja condición de adquirientes de productos básicos. En ciertos países muy poblados (como China e India) se forjó incluso una nueva clase media, que comienza a absorber mercancías de cierta sofisticación.
De la misma forma que la producción de bienes de capital neutralizaba los ciclos de sub-consumo durante el siglo XIX, las nuevas formas de compra han morigerado la fragilidad potencial de la demanda que introdujo el neoliberalismo. Los mecanismos de endeudamiento, financiarización y consumismo cumplen un rol compensatorio, semejante al jugado por los mercados de equipamiento durante el capitalismo naciente. Estos contrapesos han impedido hasta ahora el estallido de los desequilibrios de realización.
Crisis de valorización
El comportamiento de la tasa beneficio constituye otra contradicción estructural del esquema actual. La evolución de esta variable ha sido potencialmente socavada en las últimas décadas por la generalización de nuevas tecnologías, que disminuyen la gravitación porcentual del trabajo vivo, en que se sustenta la generación de la plusvalía apropiada por los capitalistas.
Este proceso reproduce una tendencia intrínseca de la acumulación a deteriorar la tasa de beneficio, a medida que la inversión reduce la proporción del trabajo inmediato incorporado a las mercancías, en comparación al trabajo muerto ya objetivado en fábricas, maquinarias o materias primas. Este curso de la acumulación determina un aumento de la composición orgánica del capital, que a su vez contrae tendencialmente la tasa de ganancia, asentada en la plusvalía confiscada a los asalariados. Varios autores han subrayado este origen de la crisis en desequilibrios de valorización, que el neoliberalismo ha recreado. (12)
Hay tres indicios de este incremento de la composición orgánica del capital durante las últimas décadas. En primer lugar la inversión aumentó en forma muy significativa en las economías asiáticas, que se transformaron en el nuevo taller global de la industria contemporánea. Las altas tasas de explotación alimentadas por los bajos salarios (especialmente de los trabajadores emigrantes de las zonas rurales) situaron el nivel de inversión promedio de China en elevadísimos porcentuales. Este grado de capitalización explica por qué razón afloran con tanta fuerza las situaciones de sobre-capacidad industrial en ese país, cuándo se contrae el comercio mundial. (13)
El mismo incremento de la proporción de maquinarias en relación a la mano de obra se ha verificado, en segundo lugar, en todas las regiones y sectores asociados con la actividad de empresas transnacionales. Estas compañías han liderado el aumento de la productividad, especialmente a través de una intensa informatización del proceso productivo.
Esta revolución tecnológica introdujo crecientes turbulencias y precipitó severas crisis (como el descalabro bursátil de las punto.com a principios de la década). El impacto de la informática sobre la tasa media de productividad de las principales economías ha suscitado fuertes discusiones entre los economistas. Pero cualquiera sea el alcance de esa transformación es indudable que induce una reducción de la plusvalía directamente generada por el trabajo vivo.
El tercer indicio de este proceso es la destrucción de empleos que genera la creciente incorporación de tecnologías capital-intensivas. El virulento incremento de la desocupación es la manifestación visible de este cambio. A medida que se expande la automatización, la pérdida de empleos supera en cada recesión la creación posterior de puestos de trabajo. Con las nuevas tecnologías, la contratación de trabajadores por unidad de capital invertido es invariablemente menor.
En todos los análisis de la desocupación norteamericana se destaca este componente estructural, que determina exigencias crecientes de incrementos del PBI para preservar el ritmo de creación de empleos. Algunas estimaciones destacan que no solo la recesión ha causado el desmoronamiento laboral. También la automatización hizo desaparecer 5,6 millones de puestos de trabajo desde el año 2000 y el crecimiento de la productividad ha bloqueado el ingreso de nuevos asalariados a la actividad corriente de las fábricas. (14)
Los tres procesos en curso de alta inversión externa de empresas transnacionales, revolución informática y desempleo estructural han aumentado la composición orgánica del capital y el consiguiente deterioro porcentual de la tasa de ganancia. Sin embargo, numerosas investigaciones coinciden en subrayar que este nivel de rentabilidad se ha mantenido elevado desde mitad de los años 80. (15)
Otros estudios ilustran cómo esta recomposición ha sido más significativa en las empresas que operan a escala transnacional, en comparación a las firmas que actúan solo a nivel nacional. La tasa de ganancia se elevó y se bifurcó, con márgenes diferenciados en ambos tipos de corporaciones. (16)
Estas evaluaciones indican que la recuperación de la tasa de beneficio que acompaña al neoliberalismo se ha mantenido, a pesar de todos los procesos internos de la acumulación que empujan hacia la caída de esa variable. Tal como ha ocurrido con los desequilibrios de realización, las fuerzas que contrarrestan el deterioro de la valorización del capital han frenado esa declinación. Otra contradicción central de modelo actual continúa gestándose sin llegar a la superficie.
Este contrapeso fue logrado, ante todo, mediante el incremento de la tasa de explotación. Hubo un contundente estancamiento de los salarios impuesto por la flexibilización laboral, la presión del desempleo y la pobreza de amplios segmentos de la población. La esencia del neoliberalismo radica en este atropello y las evidencias de esta agresión son abrumadoras.
El abaratamiento de materias primas ha sido otro factor compensatorio de la caída de la tasa de ganancia, que tuvo una evolución más contradictoria. Durante la mayor parte de la etapa neoliberal esta depreciación fue significativa, pero tendió a revertirse en el último quinquenio.
También ha registrado un comportamiento disímil la desvalorización de capitales obsoletos, que constituye el principal factor de contrapeso a la disminución tendencial de la tasa de beneficio. Bajo el neoliberalismo operó un proceso contrapuesto de socorro estatal a los empresarios en quiebra y reorganización de las firmas menos competitivas. En general, se verificó una importante limpieza de capitales, que dio lugar a depreciaciones de capital constante y a depuraciones de empresas obsoletas.
La secuencia de bancarrotas y fusiones son ilustrativos de esta cirugía. A diferencia del capitalismo clásico, en la época actual el estado interviene directamente en el proceso de depuración de las empresas. Muchas firmas son estatizadas y reorganizadas, antes de ser nuevamente privatizadas. La secuencia de valorización-revalorización del capital se consuma a través de esta mediación estatal. Es muy discutible cuál ha sido la magnitud de este proceso, pero todo indica que ha sido suficiente para preservar la recuperación el lucro empresario durante las últimas dos décadas. (17)
Este ascenso también confirma, que todas las burbujas financieras registradas durante esta etapa se nutrieron de mejoras reales del beneficio patronal. La crisis del 2008-09 ha provocado un desplome de esas ganancias y las pérdidas sufridas por los bancos y las Bolsas anticipan rojos en los balances de las empresas.
Pero este tipo de caídas de corto plazo acompañó hasta ahora a todos los ciclos del período neoliberal, sin afectar la recuperación estructural de rentabilidad. La gran incógnita de la crisis actual es si pondrá fin a esos contrapesos. La respuesta a este interrogante requiere evaluar distintos escenarios.
Ver también:
Notas:
1) Hemos expuesto este enfoque en: Katz Claudio, “Capitalismo contemporáneo: etapa, fase y crisis”. Ensayos de Economía, Facultad de Ciencias Humanas y Económicas, vol 13, n 22, septiembre 2003, Medellín.
2) Mc Donough Terence, “Social structures of accumulation theory: the state of art”, Review of Radical Political Economics, vol 40, n 2, spring 2008. Mc Donough Terrence, “What does long wave theory have to contribute to the debate on globalization”?, Review of Radical Political Economics, vol 35, n 3, summer 2003.
3) La primera objection es de O´ Hara y la segunda de Kotz. O´Hara Phillip, “A new financial social structure of accumulation in the US for long wave upswing?”, Review of radical political economy, vol 34, n 3, summer 2002. O´Hara Phillip, “A new transnational corporate social structure of accumulation for long wave upswing in the world economy?”, Review of Radical Political Economics, vol 36, n 3, summer 2004. Kotz David, “Neoliberalism and the Social Structure of Accumulation”, Review of Radical Political Economics, vol 35, n 3, summer 2003.
4) Martins Carlos Eduardo, “Los impasses de la hegemonía de Estados Unidos”, Crisis de hegemonía de Estados Unidos, CLACSO Siglo XXI 2007. Dos Santos Theotonio. “El renacimiento del desarrollo”. OIKOS, n 1, año 9, 1er semestre 2005.
5) Wallerstein Immanuel Capitalismo histórico y movimientos anti-sistémicos: un análisis de sistemas -mundo, 2004, Akal, Madrid, (cap 28).
6) Katz, “Capitalismo contemporáneo” (obra citada).
7) Esta tesis postulan: Wolfson Martin, “Neoliberalism and the social structure of Accumulation”, Review of Radical Political Economics, vol 35, n 3, summer 2003. Kotz David, “Contradictions of economic growth in the neoliberal era”, Review of Radical Political Economics, vol 40, n 2, spring 2008.
8) Navarro Vicenc, “Las causas de la crisis mundial actual”, Sistema Digital, 3-1-2010 http://www.redescristianas.net
9) La Nación, 24-4-10.
10) Esta relación es analizada por: Johsua Isaac, “Capitalism: fin d´epoque?”, Contretemps, n 1, 1 er trimestre 2009, Paris.
11) Migone Andrea, “Hedonistic consumerism”, Review of Radical Political Economics, vol 39, n 2, spring 2007.
12) Explicaciones con este fundamento en: Carchedi Guglielmo, “The return from the grave, or Marx and the present crisis”, 7-7-09, http://www.isj.org.uk. Harman Chris, “The slump of the 1930, and the crisis today”, International Socialism n 121, London, January 2009.
13) Hart-Landsberg Martín, “China, capitalist accumulation and the world crisis”, XII International Conference of Economist on Globalization, La Havana, march 2010.
14) Aversa Jeanine, “Por qué es tan difícil reducir el desempleo”, Clarín, 2-2-10. Goodman Peter, “La pesadilla americana de vivir sin trabajo por años”, New York Times-Clarín, 22-2-10.
15) Estimaciones contundentes de esa recuperación presentan por ejemplo, Moseley Fred, “The U.S. economic crisis, causes and solutions”, International Socialist Review, March-April 2009. Valle Baeza, “Una explicación de la gravedad de la actual crisis estadounidense, XI Encuentro Internacional sobre Globalización y problemas del Desarrollo, La Habana, 2-6 marzo 2009. Husson Michel, “Le dogmatisme n’est pas un marxisme”, www NPA 2009.org
16) Los datos de este proceso son presentados por Caputo Orlando, “La crisis actual de la economía mundial: una nueva interpretación teórica e histórica”, XI Encuentro Internacional sobre Globalización y problemas del Desarrollo, La Habana, 2-6 marzo 2009.
17) Ver: Post Charlie, “Crisis theory”, Solidarity, New York, October 19, 2008.

Claudio Katz es economista, Investigador, Profesor. Miembro del EDI (Economistas de Izquierda).

La furia de la franja industrial de Estados Unidos.

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Noam Chomsky
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Un paciente recibe tratamiento dental en la Clínica Área Remota de Los Angeles, que también otorga asistencia médica gratuita y se dedica a atender a los estadunidenses que no tienen seguridad socialFoto Reuters
E

l 18 de febrero, Joe Stack, un ingeniero en computación de 53 años de edad, se suicidó estrellando su pequeño avión contra un edificio en Austin, Texas, destruyendo una oficina del Servicio de Recaudación Fiscal (IRS, por sus siglas en inglés), matando a otra persona y lesionando a varias más en el acto.

Stack dejó un manifiesto contra el gobierno que explicaba sus acciones. La historia empieza cuando él era un adolescente que vivía en la penuria en Harrisburg, Pensilvania, cerca del corazón de lo que alguna vez fue un gran centro industrial.

Su vecina, una octogenaria que sobrevivía con alimento para gatos, era la “viuda de un obrero metalúrgico retirado. Su esposo había trabajado toda su vida en las fundidoras del centro de Pensilvania, confiado en las promesas de las grandes empresas y del sindicato de que, por sus 30 años de servicio, tendría una pensión y atención médica durante su retiro.

En vez de ello, fue uno de los miles que no recibieron nada porque la incompetente administración de las fundidoras y el sindicato corrupto (por no mencionar al gobierno) incursionaron en sus fondos de pensiones y robaron su retiro. Todo lo que ella tenía para vivir era la Seguridad Social.

Podía haber añadido que los muy ricos y sus aliados políticos siguen tratando de desaparecer la Seguridad Social.

Stack decidió que no podía confiar en las grandes empresas y que emprendería su propio camino, sólo para descubrir que tampoco podía confiar en un gobierno al que no le interesaba la gente como él sino sólo los ricos y privilegiados; o en un sistema legal en el cual “hay dos ‘interpretaciones’ de cada ley, una para los muy ricos, y otra para todos nosotros”.

El gobierno nos deja con el chiste al que llamamos sistema de salud estadunidense, incluidas las compañías farmacéuticas y de seguros (que) están asesinando a decenas de miles de personas al año, pues racionan la atención en gran medida con base en la riqueza y no la necesidad.

Stack remonta el origen de estos males a un orden social en el cual un puñado de rufianes y saqueadores pueden cometer atrocidades impensables… y cuando es hora de que su fuente de dinero fácil se agote bajo el peso de su codicia y su abrumadora estupidez, la fuerza de todo el gobierno federal no tiene dificultad en acudir en su ayuda en cuestión de días, si no es que de horas.

El manifiesto de Stack termina con dos frases evocadoras: El credo comunista: de cada quien según su capacidad, para cada uno según su necesidad. El credo capitalista: que cada cual dé según su credulidad, que cada cual reciba según su codicia.

Estudios conmovedores de las zonas industriales abandonadas de Estados Unidos revelan una indignación comparable entre los individuos que han sido desplazados a medida que los programas corporativo-estatales cierran plantas y destruyen familias y comunidades.

Una aguda sensación de traición se percibe entre la gente que creía que había cumplido su deber con la sociedad estdunidense en un pacto moral con las empresas y el gobierno, sólo para descubrir que fueron solamente instrumentos del lucro y el poder.

Existen semejanzas asombrosas en China, la segunda economía más grande del mundo, investigada por la experta de la UCLA Ching Kwan Lee.

Lee ha comparado la indignación y desesperación de la clase obrera en los desechados sectores industriales de Estados Unidos con lo que ella llama la zona industrial de China: el centro industrial socialista estatal en el noreste, ahora abandonado por el desarrollo de la zona de rápido crecimiento en el sudeste.

En ambas regiones Lee encontró protestas laborales masivas, pero diferentes en carácter. En la zona industrial abandonada, los obreros expresan la misma sensación de traición que sus contrapartes en Estados Unidos; en su caso, la traición de los principios maoístas de solidaridad y dedicación al desarrollo de la sociedad que ellos consideraban un pacto social, solamente para descubrir que fuera lo que fuera, ahora es un amargo fraude.

En todo el país, veintenas de millones de millones de trabajadores separados de sus unidades de trabajo están invadidos por una profunda sensación de inseguridad, que engendra furia y desesperación, escribe Lee.

El trabajo de Lee y estudios de la zona industrial abandonada de Estados Unidos ponen en claro que no deberíamos subestimar la profundidad de la indignación moral que radica detrás de la amargura furiosa, a menudo autodestructiva, hacia el gobierno y el poder empresarial.

En Estados Unidos, el movimiento populista llamado Tea Party –y aun más los círculos más amplios a los que llega– refleja el espíritu de la desilusión. El extremismo antifiscal del Tea Party no es tan inmediatamente suicida como la protesta de Joe Stack, pero no obstante es suicida.

En la actualidad, California es un ejemplo dramático. El mayor sistema público de educación superior del mundo está siendo desmantelado.

El gobernador Arnold Schwarzenegger dice que tendrá que eliminar los programas estatales de salud y beneficencia a menos que el gobierno federal aporte unos 7 mil millones de dólares. Otros gobernadores se le están uniendo.

Mientras tanto, un poderoso movimiento reciente por los derechos de los estados está demandando que el gobierno federal no se meta en nuestros asuntos, un buen ejemplo de lo que Orwell llamó doble pensar: la capacidad para tener en mente dos ideas contradictorias mientras se creen ambas, prácticamente un lema de nuestros tiempos.

La situación de California resulta en gran parte de un fanatismo antifiscal. Es muy similar en otras partes, incluso en los suburbios ricos.

Alentar el sentimiento antifiscal ha sido característico de la propaganda empresarial. La gente debe ser adoctrinada para odiar y temer al gobierno por buenas razones: de los sistemas de poder existentes, el gobierno es el único que en principio, y en ocasiones de hecho, responde al público y puede restringir las depredaciones del poder privado.

Sin embargo, la propaganda antigubernamental debe ser matizada. Las empresas, por supuesto, favorecen un Estado poderoso que trabaje para las instituciones multinacionales y financieras; e incluso las rescate cuando destruyen la economía.

Pero en un ejercicio brillante de doble pensamiento, la gente es llevada a odiar y temer al déficit. De esa forma, los asociados de las empresas en Washington podrían acordar la reducción de beneficios y derechos como la Seguridad Social (pero no los rescates).

Al mismo tiempo, la gente no debería oponerse a lo que en gran medida está creando el déficit: el creciente presupuesto militar y el sistema de atención médica privatizado completamente ineficiente.

Es fácil ridiculizar cómo Joe Stack y otros como él expresan sus inquietudes, pero es mucho más apropiado comprender lo que radica detrás de sus percepciones y acciones en una época en que las personas con verdaderos motivos de queja están siendo movilizadas en formas que representan un gran peligro para ellas mismas y para otros.

(El nuevo libro de Noam Chomsky, recién publicado, es Hopes and Prospects. Chomsky es profesor emérito de lingüística y filosofía en el Instituto Tecnológico de Massachusetts en Cambridge, Massachusetts.)

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