Elsa, la militante que aprendió a leer ayudando a los más pobres

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sábado 23 de octubre de 2010

 

Santiago Fioriti (CLARÍN)
Nació en Uruguay hace 56 años y vive en un barrio humilde de Berazategui. Es mamá de siete hijos.

Una casa precaria en un barrio pobre de Berazategui; una mujer sin trabajo, siete hijos y un marido que pega un portazo, el último: ya nunca más se iba saber de su paradero. Afuera, una crisis económica impiadosa en un país camino al cataclismo. Eran los finales de 2001. El calor agobiaba en el comedor “Caritas Felices”, cuando Cristina Giménez abrió la puerta y oyó la voz de una mujer desesperada: Quiero un plato de comida para mis hijos. Dígame en qué puedo ayudar. Hago lo que sea.

Cristina cuenta la historia a CLARÍN en la puerta del hospital Argerich, donde aquella mujer desesperada, Elsa Rodríguez, se encuentra en coma farmacológico inducido con respiración mecánica luego del balazo que recibió el miércoles en la cabeza. Los médicos dicen que su estado es muy riesgoso.
“Va a salir”, dice. Busca convencer: “La vida la golpeó mucho y nunca se cayó. Por eso te digo que va a salir”.
Elsa es uruguaya y cuando se radicó en Argentina era prácticamente analfabeta. No es una militante histórica del Partido Obrero. Más bien, se trata de un caso atípico. Comenzó a sumarse a las marchas del Polo Obrero, el brazo piquetero del partido, en el peor momento de la crisis, a los 47 años. Los pasos en la agrupación los dio lentos pero seguros. Actualmente es la responsable distrital del Polo en 25 manzanas de Berazategui.
“Estamos hablando de una luchadora en el sentido cabal de la palabra. Siempre buscó superarse”, dice Néstor, uno de sus compañeros. Elsita, como la llama, se siente orgullosa de haber aprendido a leer en uno de los talleres organizados por el partido.
La mujer, a la par de su tarea como militante y de colaborar en el mismo comedor que le dio la bienvenida nueve años atrás, trabaja como empleada doméstica en Capital Federal, tres veces por semana. Cobra 10 pesos la hora.
Sus hijos no se apartaron del Argerich, aunque han evitado el contacto con los periodistas. “Mamá es el sostén de todos nosotros”, les dijo uno de ellos a los referentes nacionales del partido. Si bien tienen motivos para estar exaltados, ayer se la agarraron con el médico que leía el parte para los noticieros de TV. Una de las chicas lo insultó y le recriminó que hiciera público el estado de su madre. “¿Quién te autorizó?”, dijo y corrió para que no la vieran llorar en cámara.
Elsa también tiene un carácter fuerte. Si algo no la caracteriza es la timidez. “Si ve una injusticia la denuncia. Es capaz de pelearse a los gritos si no le gusta algo en el manejo de los grupos”, cuentan cerca suyo. El día anterior a la protesta en la estación de trenes, uno de sus compañeros le sugirió que no fuera porque tenía que ir a visitar una cooperativa. Se opuso: “Yo me voy al corte a defender los derechos de los trabajadores. Ustedes hagan lo que quieran”.
Los tiempos libres los aprovecha para pasarlos al aire libre. Pocas cosas la ponen más feliz que ir a la plaza con Estefanía, su hija más chica, de 16 años. A la noche no se pierde el programa de Tinelli. Su favorito en el baile es La Mole Moli.

Elsa no conoce de lujos ni visita los shopping centers. Condena enérgicamente el capitalismo. Sus amigos la definen como “una mujer sencilla”. Anda siempre en zapatillas, con pantalones sueltos y a cara lavada. Dicen que nunca la vieron con zapatos de taco.

El imperialismo permanente. La era de las intervenciones (1898-1933)

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sábado 23 de octubre de 2010

Entre 1898 y 1933 el imperialismo permanente presenció una desgarradora rivalidad entre viejas y nuevas potencias imperiales, que tuvo consecuencias incalculables sobre el futuro desarrollo económico, social y político de América Latina y del Caribe.
Artículos relacionados del autor:
Rodrigo Quesada Monge / Revista Globalización
Con algunos escritores a veces se tiene el sentimiento, a pesar de su enorme erudición y competencia en ciertas disciplinas humanísticas y sociales, de que se está frente a una descomunal exhibición de cinismo. Cuando se habla de imperialismo, regularmente la gente poco versada en estos asuntos, tiende a emitir una opinión casi siempre sustentada en los análisis, para llamarlos de alguna forma, hechos por los editorialistas de los periódicos, o por publicistas más o menos bien informados.
Pero cuando un académico de rango internacional se deja ir con determinado tipo de opiniones, muy viscerales valga decirlo, no deja de sorprendernos, porque las mismas parecieran haber sido emitidas al calor de un impulso; o pudiera ser que la edad ha dejado su trazo inmisericorde, sobre estudios e investigaciones apoyadas en el buen decir de aquello que realmente queremos escuchar. Uno de los grandes historiadores del siglo XX, el profesor David S. Landes, en su hermoso libro, el cual es una exhibición impresionante de erudición y sabiduría (más de cien páginas de bibliografía así lo atestiguan), también emite criterios azarosos y antojadizos, sobre temas y problemas para los que, pareciera, no estar debidamente capacitado. Dice Landes en el capítulo XX de su texto:

 

“Los estudiosos locales y los simpatizantes han atribuido el fracaso del desarrollo en Latinoamérica, aún más doloroso si se compara con lo ocurrido en América del Norte, a las fechorías de las naciones más ricas y poderosas. Esta vulnerabilidad se ha calificado de “dependencia”, lo que implica una situación de inferioridad en la que uno no es dueño de su propio destino, sino que debe plegarse a los designios ajenos. Huelga precisar que el Otro aprovecha su superioridad para apoderarse de la producción de las economías dependientes, como hicieron los primeros soberanos de la era colonial. La bomba que alimentaba al imperio se convierte así en la bomba del imperialismo capitalista.

Las tesis “dependentistas” han florecido en Latinoamérica. También se han exportado con éxito, haciendo eco, tras la Segunda Guerra Mundial, a los apuros económicos y a la concienciación política de las colonias recientemente liberadas. Los cínicos dirán incluso que las doctrinas de la dependencia han sido el producto más exportado por Latinoamérica. Pero son perjudiciales para el espíritu de empresa propio y para la moral. Al fomentar la propensión enfermiza a encontrar culpable a todo el mundo menos a uno mismo, promueven la impotencia económica. Aunque fueran ciertas, habría que desecharlas.
Este texto sorprendente, contrasta, sobre todo por el cinismo de la frase destacada por nosotros, al final del párrafo, con el resto del libro, posiblemente uno de los mejores trabajos que existe sobre la cultura occidental, publicados en inglés durante los últimos veinte años. Este tipo de argumento, utilizado por algunos intelectuales latinoamericanos, menos dotados, quienes se consideran a sí mismos “liberales radicales”, han dado origen al tratamiento desarrollado por una derecha histérica, que ahora nos habla “del idiota latinoamericano”, cuando se trata de escritores críticos y de pensamiento independiente, que se niegan a reconocer los dictados de Washington, como la última palabra en materia económica, política, diplomática, militar y cultural. Sin embargo, un pensamiento de izquierda pujante, imaginativo, y de gran poder de creación, como lo prueba la historia reciente en América Latina, ha dado un triste mentís a los aspavientos triunfalistas de los neoliberales en nuestros países, sobre todo con el aterrador telón de fondo de una crisis capitalista internacional cuyas consecuencias están todavía por verse.
Con este capítulo, entonces, el autor intentará honrar también, esos afanes críticos y reflexivos de un pensamiento historiográfico latinoamericano que busca darle nuevas respuestas y hacer nuevos planteamientos sobre viejos temas, como el imperialismo, a la luz de una bibliografía reciente no sólo en lengua española, sino también en inglés y francés. Latinoamericanistas con la cabeza ventilada, han hecho contribuciones decisivas para una comprensión más cabal de nuestros problemas más acuciantes, y ello hay que recuperarlo.
Según se indicó en el capítulo I de este libro, el imperialismo permanente posee un conjunto de características muy bien definidas, que lo convierten en un objeto de estudio indispensable para el entendimiento cabal de la historia contemporánea de América Latina. En esta oportunidad, son esas características, precisamente, las que trataremos de desplegar ante el lector, como se hizo en los capítulos anteriores.
Si el subdesarrollo es una cuestión mental, como diría, entre otros, el eminentísimo profesor Landes, a quien ya nos hemos referido, se hace obligatorio fijarse un poco más de cerca en la historia del Caribe, sobre la cual él no dice casi nada en su célebre libro. Para que el tratamiento de lo que llama “el estilo sudamericano” hubiera ido más allá de citar las consabidas adulteraciones históricas de Thomas Carlyle (1795-1881), procedentes de su ensayo sobre el dictador paraguayo, Dr. Gaspar Rodríguez de Francia (1756-1840), al profesor Landes se le debería demandar un poco más de trabajo sobre la historia del Caribe y de América Central.
Es bien conocida la insuficiencia de la filosofía de la historia para comprender el fenómeno del imperialismo en Nuestra América, como diría José Martí. Por ello, hemos dividido este capítulo en cuatro aspectos básicos, para comprender las acciones del imperialismo hacia América Latina y el Caribe durante los años que median entre 1898 y 1933. Tales aspectos son los siguientes:
- La guerra de 1898. Su legado.
– Los inicios de la ocupación de Nicaragua (1897-1912).
– La Doctrina Monroe y el Canal de Panamá (1903).
– De la crisis de la Primera Guerra Mundial (1914-1918) a la Gran Depresión de 1929-1933.

La Revolución Cubana: Cambios fundamentales en América Latina desde 1959

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sábado 23 de octubre de 2010

 

Cuba es una demostración de que no valen los modelos, sino las experiencias sistematizables. Tenemos una experiencia, hay que ver ahora en qué medida esa experiencia es capaz de autocorregirse, de mejorarse, de hacerse sistematizable, de servir a otros como experiencia pero no como modelo.
Aurelio Alonso / LA JIRIBILLA (Cuba)
Intervención en la Cátedra de los libertadores, 4 de agosto del 2010. Casa Nacional del Bicentenario. Buenos Aires, Argentina.
Voy a hacer una presentación algo informal, dado que comparto el panel con Atilio Borón y Julio Gambina, dos argentinos que dominan la realidad cubana tan bien como yo. He organizado unos ocho o nueve puntos para tratar de ceñirme a los 20 ó 25 minutos que me corresponden. Mi propósito no va a ser en esta ocasión atenerme al relato histórico interno. Voy a tratar más bien de colocar el experimento cubano de transición socialista en el escenario latinoamericano que recorrió hasta la actualidad, donde otros efectos transicionales se han desarrollado en este siglo XXI, pues creo importante que no nos quedemos en la interpretación, y ni siquiera en la comprensión, del relato local. Ni desde la apología de los logros de la Revolución Cubana, que no son pocos, ni desde las críticas de sus frustraciones, que tampoco son despreciables en número e intensidad.
Quiero comenzar con una reflexión sobre el tiempo. Recordar que la Revolución Cubana cumplió 50 años. Recordar también que el nuevo escenario de transformación en América Latina, en el que al fin la Revolución Cubana se puede insertar, legítimamente, en su contexto continental, tiene solo diez años. Es decir, este escenario de hoy cuenta, por una parte, con una total frescura y adolece, por otra, de una falta de acumulación experimental. Los cubanos contamos con una acumulación de experiencias muy rica; pero, a veces, nos falta la frescura para incorporar flexiblemente las transformaciones que la época demanda.
Como primer experimento de cambio radical en América Latina, el cubano se ha caracterizado, sobre todo, por mostrar su capacidad de resistir a todo tipo de presiones del imperio. ¡A todo tipo de presiones! A las directas, a las ejercidas a través de la América Latina y a las ejercidas por la implementación de la dominación norteamericana imperialista en el resto del mundo. A las económicas y a las armadas, a las diplomáticas y a las culturales. Quiero decir que hay que tomar en cuenta que aquella situación obligó a Cuba a resistir en soledad, a resistir prácticamente aislada. Y cuando digo aislada pienso en el bloqueo de los EE.UU. durante más de medio siglo, pero aislada también debido al corte que EE.UU. forzó en el seno de la Organización de Estados Americanos (OEA. Se impuso como nunca el panamericanismo imperial.
Solamente México mantuvo el reconocimiento diplomático a Cuba y las relaciones consiguientes; gesto que siempre Cuba ha agradecido. Se trataba de una nación mexicana que todavía no había sufrido los efectos de la expansión neoliberal de los 80 ni la devastadora desestructuración económica impuesta por el Tratado de Libre Comercio firmado con los EE.UU. y Canadá en 1994; proceso que ha erosionado sensiblemente la influencia de su acción con luces independientes en el concierto continental. Aunque ni siquiera el México de entonces podía darnos un respaldo material, como contribuir a suplir el corte de la cuota petrolera estadounidense a Cuba. No podía suplirlo, su soberanía estaba demasiado comprometida para tanto. Como dijo alguien: “tan lejos de Dios y tan cerca de los EE.UU.”; es que siempre se ha visto muy sometido a las presiones del Norte. Por lo tanto, considero que el apoyo mexicano fue importante pero más bien simbólico, cuando todo el resto de nuestro continente cortaba sus lazos con Cuba.
Se sumaron al efecto de aislamiento las reticencias europeas, fluctuantes pero significativas. Lo paradójico fue que el país que mantuvo mejores relaciones económicas con Cuba en Europa fue el que las tenía peores políticamente, incluso con fuertes diferendos con el poder revolucionario temprano: la España de la dictadura franquista. Hay datos curiosos, como por ejemplo, convenios azucareros con España en los 60, en momentos tensos de las relaciones bilaterales, que contaron con precios preferenciales más favorables que los convenios azucareros con la Unión Soviética en la misma época (por supuesto, Cuba no formaba parte aún del CAME1). Cuando Cuba entró al CAME en los años 70 el panorama se modificó. Entonces Cuba pudo edificar, al menos por dos décadas, un proyecto de desarrollo, que las condiciones adversas de los 60 no habían propiciado. Con los costos —hay que reconocer— de una nueva forma de dependencia. LEA EL TEXTO COMPLETO AQUÍ…

La lucha por la tierra, por el territorio y por el planeta tierra

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sábado 23 de octubre de 2010

 

Para “ser político” y luchar por la emancipación no hay más alternativa que responder con nuevos avances en la libertad, la justicia, la democracia, y el socialismo y con el respeto a las distintas creencias y religiones. Esa es la clave universal de la transición al socialismo del siglo XXI.
Pablo González Casanova / Rebelion
Hay algo nuevo en la historia. Por una parte, el capitalismo, como modo de dominación y acumulación, ha entrado en una crisis terminal. Su capacidad de destruir ya no puede ser superada por la de construir, con ese “happy end” que Schumpeter veía en cada crisis económica. El capitalismo ya tampoco puede resolver los problemas de la justicia social y el desarrollo. Sus soluciones, por lo demás, excluyeron de sus beneficios a la inmensa mayoría de la humanidad. Hoy el neo-liberalismo aumenta aún más sus políticas de acumulación a costa de los trabajadores, los pueblos y las juventudes.
Lo que es imposible en el capitalismo escapa al campo de lo incierto. Sólo quienes trabajan para el imperialismo colectivo de Ananías intentan coléricos descalificar la autodestrucción y la impotencia moral del capitalismo. Para ocultar o prolongar su agonía el capitalismo se engaña así mismo: usa sofisticadas políticas de desinformación, de mentiras científicas, de campañas publicitarias millonarias, aparatosas y subliminales, de juegos de guerra abierta y encubierta, de millones de muertos virtuales y reales, con daños buscados y otros esperados, “laterales”.
Los embates del gran capital y su inmensa red de asociados y subordinados buscan –a confesión de parte—que pueblos y trabajadores pierdan su identidad, que partidos y sindicatos de izquierda no cumplan sus ofrecimientos y desilusionen a sus partidarios, que frentes y movimientos sociales abandonen sus rebeldías y se transformen en ONG’s con políticas paternalistas, o de “acción cívica”, como el discurso contrainsurgente las llama. El gran capital, y los estados de los países más industrializados que lo apoyan, impulsan las luchas contra el “terrorismo” que ellos mismos difundieron desde finales de los años cincuenta, y contra el “narcotráfico”, ambos útiles para dominar y vender armas, para “lavar dinero” y apropiarse de inmensas regiones estratégicas, ricas en recursos naturales y en mano de obra barata.
De estos crímenes, las fuentes oficiales y bancarias dejan abundantes pruebas “clasificadas” y “desclasificadas”, “encubiertas” y des-cubiertas por sus propios agentes, o por los expertos “hackers” que se meten hasta el cerebro del Pentágono sin que éste tenga la menor capacidad de identificarlos. El gran capital y el imperialismo se oponen abiertamente a ese supuesto “desarrollo” que iba a beneficiar a todo el mundo. Olvidan ese ilusorio “Progreso” que llevaría a la humanidad a un modo de vida cada vez mejor. Ni decir nada de aquella orgullosa “Civilización Occidental”, superior a cualquier otra. Ellos mismos destruyen cuanto tenían por bueno.
A más de incrementar el número de hambrientos, de enfermos curables, de sin empleo, de desechables, de extremadamente pobres y esqueléticos, de empobrecidos y des-regulados, los señores del gran capital persiguen con saña, aprisionan, expulsan, y eliminan entre fobias racistas y fanáticas, a quienes buscan escapar de los infiernos de la miseria y pretenden trabajar en las regiones metropolitanas del mundo. Los trabajadores inmigrantes, los “sin papeles”, son cosificados y deshumanizados con creencias racistas, darwinianas y con religiones de hombres blancos, padres de familias enternecedoras que se sienten amenazados por sus víctimas, y que hasta se ríen cuando las ven sufrir, o cuando juegan con sus cuerpos y humillan su dignidad.
Al mismo tiempo, en los círculos más altos del poder y la cultura científica y tecnológica se busca impedir la guerra loca, la MAD, o “Mutual assured destruction” en que es segura la destrucción mutua de los combatientes. Con sus más sofisticadas investigaciones no buscan lograr la paz sino hacer la guerra. Buscan una guerra en que queden a salvo de las respuestas atómicas que hoy los amenazan. El problema es insoluble. Por más supercálculos y modelos que hacen no logran resolver ni diseñar el escenario de una guerra nuclear en que puedan ganar. A sabiendas de eso, se entretienen haciendo “prácticas de guerra” con amenazas que intimiden al enemigo, y lo obliguen a incurrir en una implosión por exceso de gastos militares, y por fallas crecientes en la promoción de bienes y de servicios a la población. Ellos mismos fomentan y aprovechan esas fallas para alentar las luchas internas y las desestabilizaciones.
Hay otra novedad en la historia mundial. La lucha reciente y emergente de “los pobres de la tierra” es muy rica y alentadora. En ella aparecen recuerdos y experiencias de los intentos emancipadores que la precedieron. Surge una junta de humanismos con sus ideales y experiencias en los combates pasados y sus posibilidades creadoras enriquecidas para construir las bases de otra libertad, otra justicia, otra democracia, y otro socialismo. Sin la menor exageración, la lucha emergente corresponde a la más profunda de las alternativas al capitalismo, y la más acogedora de los distintos caminos que la humanidad ha seguido y sigue para su emancipación.
Sobre su expresión en América Latina querría decir unas palabras y decirlas en relación a las luchas por la tierra, por el territorio, y por el planeta tierra. En mi intento de comunicación no sólo procuro ser riguroso en el uso de mis fuentes e interpretaciones. También apelo a las contribuciones epistemológicas de la moral, y a los sentimientos que nos permiten descubrir verdades. Experiencias y decisiones conciernen el sentido de la vida propia. Aparecen en el sentido de la vida y de la lucha de los pobres de la tierra, que insisten en construir un mundo mejor. LEER EL ARTÍCULO COMPLETO

La doctrina Obama juega a la desestabilización del gobierno de Chávez

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sábado 23 de octubre de 2010

 

Acusaciones de un supuesto apoyo al terrorismo y poca colaboración en la lucha contra el narcotráfico, forman parte de la doctrina Obama y la campaña de la derecha contra Venezuela.
Diego Olivera / Barómetro Internacional
Muchas veces se ha definido a los partidos Demócratas de EE.UU como el sector moderado de esta nación, pero el mandatario Barack Obama ha desarrollado una intensa campaña, guerrista y golpista en América Latina, con la instalación de las bases militares en Colombia, con el apoyo al Golpe en Honduras y el reciénte intento golpista en Ecuador. Además apoya una intensa campaña contra el gobierno bolivariano de Venezuela, lo que va configurando al nuevo gobierno estadounidense como la nueva derecha actuando en Latinoamérica y en el resto del mundo, constituyendo un modelo policial y militar fuera de fronteras.
El ojo de esta campaña en nuestro continente esta centrado en Venezuela, luego de las recientes elecciones donde el gobierno de Chávez mantuvo la mayoría de los diputados a la Asamblea Nacional, desmontando el objetivo de que la oposición lograría una mayoría de diputados como vislumbraban los analistas de esa tolda política. Ante esta realidad se revive el tema del apoyo al terrorismo y la no cooperación del estado venezolano a los planes de la DEA y al asesoramiento de EE.UU en esa materia. El por qué de este interés contra el gobierno bolivariano está en lograr el control de las cuantiosas reservas petroleras, pero también debido a la importancia que han alcanzado las políticas del presidente Chávez a nivel regional e internacional, en la creación de instrumentos de cooperación, intercambios financieros y la propuesta de un nuevo mundo pluripolar.

 

España coopera pero da credibilidad a falsas acusaciones sobre apoyo a la ETA
Nuevamente la derecha española enfila sus baterías contra el proceso bolivariano. Aún recordamos la falta de cortesía del legislador español del PP, que vino a la elecciones del 26 de septiembre del 2010, donde declaraba y se entrometía con las instituciones venezolanas, o la portada de El País de España de esos días, que actuaba como un partido de la oposición venezolana, en lugar de dedicarse a la grave crisis que existe en España, donde debieron recurrir al Fondo Monetario Internacional (FMI), rememorando a la fatídica década de los 70, 80 y 90 del siglo XX en América Latina, donde nuestras naciones quebraron con sus planes de ajuste y la economía neoliberal.
Las estridentes declaraciones de las autoridades españolas de que 2 etarras fueron entrenados militarmente en Venezuela, fue el primer eslabón de una nueva campaña, en la que el gobierno de España de Zapatero pide respuestas a la parte venezolana, a pesar de la denuncia de la cancillería venezolana de que son falsas estas acusaciones. En recientes declaraciones el ministro español de Relaciones Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, consideró este jueves que Venezuela y España trabajan “de forma positiva” en las investigaciones para esclarecer los hechos sobre el supuesto entrenamiento de miembros del grupo separatista vasco ETA en el país latinoamericano.
Por su parte, el presidente venezolano, Hugo Chávez, indicó que “Ya nosotros hemos respondido al Gobierno español, afirmando que las acusaciones sobre el presunto vínculo de su gobierno con ETA forman parte del empeño de algunos grupos de poder, especialmente la derecha española, para tratar de involucrarlo con el terrorismo”. En este marco las autoridades de ambos países ratificaron “su más enérgica condena al terrorismo en todas sus formas y manifestaciones, comprometiéndose a fortalecer su cooperación para combatir ese tipo de acciones al margen de la ley”.
Luego nueva informaciones demuestran la manipulación y los acosos físicos de la Guardia Civil española sobre los vascos acusados Xavier Atristain y Juan Carlos Besance, que habían declarado haber sido entrenados militarmente en Venezuela, hecho que negaron al presentarse ante el juez del caso, manifestando apremios físicos. Según informa Aiert Larrarte, abogado de los acusados, las torturas que se usan no dejan marcas, “Si a una persona la dejan sin dormir cinco días o le provocan asfixia mediante la colocación de una bolsa de basura en la cabeza, eso no deja señales, pero es una tortura inaguantable”. Un hecho estas características debería ser analizado judicialmente, ya que existen contradicciones en las declaraciones, entre las policiales y las judiciales, pero para la prensa amarilla y la derecha la mentira reiterada muchas veces, es una verdad indiscutible (recordar las armas químicas de Irak, motivo para la invasión de EE.UU).

 

El intento de convertir a Venezuela como el trampolín de la droga

El gobierno de Obama agudiza su campaña internacional y cataloga al gobierno venezolano de no colaborar en el combate a la droga. El principal consumidor del mundo habla de controles de droga, muchas veces hemos escuchado que primero limpia tu casa, para dar consejos a los vecinos, porque la droga no se produce en Venezuela, viene de Colombia, donde los principales socios de EE.UU tampoco hacen mucho para erradicar los cultivos, siendo esta nación la principal proveedora de drogas (marihuana y cocaína).
Pero la realidad vuelve a superar la ficción y las artimañas de la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA) en su informe de que no hay control de de drogas. Un reciente informe de la Oficina Nacional Antidroga (ONA) de Venezuela demuestra, con cifras positivas del año 2010, la falsedad de estas afirmaciones: en los últimos 10 meses se han incautado 54 toneladas de droga en diferentes procedimientos realizados en todo el país, para alcanzar esta cifra se desarrollaron 6.476 procedimientos realizados en el país por la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC), la Policía Nacional Bolivariana (PNB), el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN) y policías regionales y municipales. También se detuvieron 8.247 personas de nacionalidad venezolana y 278 extranjeros, incluidos 17 capos deportados por el Gobierno Bolivariano, que mantiene firme la cooperación internacional en la lucha frontal contra el narcotráfico.
Esto resultados denotan los logros alcanzados por los cuerpos de seguridad en acciones contra el tráfico ilícito de drogas y permiten corroborar los aportes de Venezuela en la lucha contra ese flagelo mundial. Estos 17 peligrosos jefes e integrantes de diferentes organizaciones dedicadas a la venta y distribución de drogas, solicitados por la Policía Internacional (INTERPOL), han sido capturados desde enero ha septiembre de este año. Las capturas y deportaciones se han realizado en estricto apego a los convenios internacionales y a la Constitución Nacional, al demostrar el compromiso de Venezuela en la lucha contra el terrorismo y el narcotráfico.
Además, el Gobierno nacional instaló unidades de escáner de cuerpo completo en los aeropuertos internacionales Simón Bolívar, de Maiquetía (dos); Arturo Michelena, de Valencia (una); La Chinita, de Maracaibo (una); y Santiago Mariño, de Porlamar (una). Además es bueno señalar que durante los períodos en que estuvo la DEA no hubo un solo detenido, y desde 2006 han sido deportados 54 jefes del narcotráfico.
Estas cifras dejan claramente demostrada la disposición del gobierno venezolano, para combatir el trafico y cultivo de la droga, que las actuales acusaciones forman parte de una planificada campaña, para desprestigiar el modelo democrático, nuevamente demostrado en las elecciones de diputados, con el consenso de de todos los partidos e invitados internacionales, demostrando un civismo desconocido en la política estadounidense.
Cada día surgen nuevas mentiras para tratar de apañar el trabajo del gobierno venezolano, que solo intenta crear un modelo de desarrollo socialista, en el marco de la unidad Latinoamérica, donde los recursos económicos puedan ser intercambiados, en instancias como el ALBA, MERCOSUR, UNASUR, no en un mundo unipolar, donde las fuerzas de las armas impongan los destinos de los pueblos.

Estados Unidos: tensiones y compulsiones

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sábado 23 de octubre de 2010

 

El rechazo a la imperialización del continente, por medio del aparato institucional, público y privado del capital monopólico, se expresa en una resistencia popular y pacífica, a la militarización y para-militarización de la política exterior de Estados Unidos.
John Saxe-Fernández / LA JORNADA (México)
El golpe de 2009 que derrocó al presidente constitucional de Honduras, operativo similar a las intentonas contra Chávez y Evo Morales, también integrantes de ALBA, mostró tensiones en la ecuación civil-militar, dentro y fuera de Estados Unidos. Mientras Phillip Crowley, del Departamento de Estado (DdE), bajo instrucción de comportarse como voz de una Oficina de Colonias, le dijo al presidente Zelaya, con calculada insolencia, que eso le pasaba por seguir el ejemplo venezolano (hace poco, con igual arrogancia Estados Unidos le advirtió a Caracas y Moscú que vigilaría sus acuerdos nucleoeléctricos), la Casa Blanca condenó el atentado, pero se negó a calificarlo de golpe militar, aunque consumado por oficiales adiestrados por el Comando Sur del Pentágono (DdD) en contubernio con sus contrapartes en la base de Palmerola.
Cuando el público y las naciones de la región –incluido México y UNASUR– condenaron el fallido intento golpista contra Rafael Correa de Ecuador, el DdE adoptó la política de espera paciente antes de remover otra pieza de ALBA, diciendo que fue una protesta policial por motivos económicos, igual que The Wall Street Journal, Goldman Sachs, el Council on Foreign Relations y agrupaciones varias de Ecuador, cooptadas con fondos de la CIA/NED-AID-BID/Banco Mundial).
En la operación contra Correa fue central el rol de la oligarquía y de policías adiestrados –y reclutados– por el programa anti-drogas de Estados Unidos: en la toma de la legislatura; del aeropuerto (con sectores de la Fuerza Aérea); y la interdicción de otros puntos clave de comunicaciones terrestres y electrónicas. James Petras (globalresearch.ca) documenta que entre 2006 y 2008 Estados Unidos adiestró a 931 oficiales militares y policías de Ecuador, 526 de ellos policías usados para el despliegue de una estrategia que, dice el autor, tuvo tres componentes simultáneos: a) la diplomacia, ofreciendo mejorar las relaciones Estados Unidos-Ecuador; b) la subversión, por medio de la influencia ofrecida por el financiamiento policial-militar; y c) penetrando con fondos a organizaciones en todo el espectro político.
El rechazo a la imperialización del continente, por medio del aparato institucional, público y privado del capital monopólico, se expresa en una resistencia popular y pacífica, a la militarización y para-militarización de la política exterior de Estados Unidos, encaminada a revertir el refuerzo soberano y las conquistas de amplios movimientos sociales de la región. Como en Honduras, la intención con la Iniciativa Mérida, es hacerlo con represión a la usanza neo-nazi del Plan Colombia, un diseño de invasión/ocupación a base de vínculos estrechos del DdD/CIA con las contrapartes locales.
Voceros del Comando Norte (CN) –creado en 2002– corroboraron la información de la Sedena de que las fuerzas armadas de México (FAM) son adiestradas por el Pentágono: la prioridad número uno será nuestra asociación con México y destacan que la experiencia de Estados Unidos en contrainsurgencia y anti-terrorismo en Irak-Afganistán se transmite a las FAM quienes, según otra fuente del CN, con apoyo de oficiales de Estados Unidos, se enfrentan a grupos narco-paramilitares bien equipados, algunos…integrados por ex-militares o ex policías. Son nociones y rótulos que deben analizarse con cuidado de cara a denuncias como las del presidente afgano Hamid Karzai, en el programa This Week de la ABC, sobre los operativos de contratistas privados –textual– bajo patrocinio presupuestal de Estados Unidos que operan como escuadrones de asesinato, que desestabilizan matando miles de civiles bajo cubiertas varias, como paramilitares, narco-terroristas o narco-insurgentes.
Cuando H. Clinton dijo que los cárteles mexicanos se conducen como terroristas o grupos insurgentes, cobra peso la queja de Karzai, en especial por la asignación de 10 mil millones de dólares en el presupuesto 2011 del DdE, para contratistas de seguridad, bajo el rubro de resguardo de embajadas y otras instalaciones.

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