México: Que Televisa y Grupo Carso se destruyan, bien para el país; pero hasta en ello hacen trampa porque duermen juntos

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LUNES 21 DE FEBRERO DE 2011

Pedro Echeverría (especial para ARGENPRESS.info)

1. El grupo de empresas del magnate Carlos Slim Helú, entre ellas Teléfonos de México y Telcel, dejó de anunciarse en los canales de Televisa, monopolio de TV del magnate Emilio Azcárraga. La decisión escaló la disputa sobre las telecomunicaciones entre los dos principales consorcios, sector altamente redituable en términos económicos y de poder político.

Ambos grupos económicos aseguraron ayer que se trata de una diferencia económica en torno a tarifas publicitarias. Se dice que los mercados accionarios de México y Nueva York, en los que cotizan las acciones de las dos compañías, no reflejaron en lo inmediato algún efecto de la disputa. No es ni será un choque de trenes; son simples escarceos entre poderosas empresas. No me interesa entrar en problemas técnicos para dar razón a uno u otro, cuando se sabe ampliamente que las necesidades o la demanda de la población son contrarias a las que tienen esos negocios que a diario saquean al país.
2. Se ha dicho que la decisión de Carlos Slim de no publicitar a sus empresas en la televisora ocurrió en la misma semana en que Televisa solicitó a la Comisión Federal de Competencia (CFC) que investigue una posible violación por parte de Teléfonos de México a su título de concesión emitido en 1991, que no considera la posibilidad de que preste servicios de televisión restringida. Pero Azcárraga inmediatamente reaccionó y en la demanda ante el organismo (la CFC) antimonopolio, Televisa cuestionó la asociación entre Telmex y Dish, empresa proveedora de servicios de televisión por cable, propiedad en parte del empresario Joaquín Vargas, presidente de Multivisión (MVS) que también acaba de salir del conflicto con la periodista Aristegui. En esa asociación, Telmex participa –según se ha publicado- sólo como intermediario para que los usuarios de Dish puedan pagar la suscripción por medio del recibo telefónico. ¡Que con su pan se lo coman!
3. La realidad es que el pueblo –tan explotado y miserable como está- exigiría que desaparezcan esas empresas como monopolios a fin de que reduzcan el precio de sus servicios y puedan ofrecer alguna calidad. ¿Cómo permitir que la televisión mexicana, en vez de ayudar a elevar la capacidad reflexiva y crítica, siga siendo un medio de embrutecimiento, de enajenación y mediatización de nuestro pueblo que educativamente se encuentra en los últimos lugares del mundo, precisamente por ello? En cuando al servicio telefónico, que es un poderosa monopolio, ¿cómo seguir aceptando la extensión de la imbecilidad y la enajenación de teléfonos móviles carísimos en cada uno de los miembros de las familias provocando gigantescos gastos que les impiden muchas veces comer, mientras la empresa se llena las bolsas de dinero? Esas dos empresas nos han saqueado a su gusto.
4. No se puede negar que las súper poderosas empresas Televisa de Azcárraga y Grupo Carso de Slim (los dos hombres con más millones de pesos en México) tienen intereses económicos encontrados, pero sus confrontaciones –que yo aplaudiría que fueran en serio- son de risa. Llevan por lo menos 15 años compitiendo por más poder y dinero para controlar la TV, el Internet y los teléfonos, que hasta la fecha no se enfrentan en serio. Lo que más se observa es que de día discuten y por la noche duermen juntos. ¿Cómo pensar o tener esperanzas en que los capitalistas se destruyan solos –para que se debiliten- y así esperar que los trabajadores puedan asaltar el poder y transformarlo en su beneficio? Estos personajes ganan cada año los miles de millones que México pierde por tener gobiernos corruptos y entreguistas. La TV de Azcárraga es un gran negocio-basura y el servicio telefónico de Slim parece ser el más caro del mundo.
5. No se puede tomar partido, decir que una empresa o su dueño es menos funesto que otro. La realidad es que en la práctica los dos magnates son los reyes de México que registran alrededor de 50 poderosas empresas cada uno y manejan a su gusto a todos los partidos y políticos. Tienen tanto capital que hábilmente han despojado a la sociedad, que se dan el lujo de repartir dinero y servicios a los distintos partidos que buscan el gobierno; de tal manera que siempre quedan bien para seguir con sus negocios. El dueño de Televisa un día declaró con el mayor cinismo: “Hemos sido siempre soldados del presidente y del PRI” y por su parte Slim –menos tonto- no ha dejado de aconsejar a sus compinches empresarios que deben invertir porque los gobiernos de México son patriotas. ¿Pero es que algún poderoso empresarios con ganancias multimillonarias, puede alguna vez pelearse con su clase social y con los gobiernos que lo apoyan?
6. El gobierno de Calderón, según su discurso, apoya por igual a todos los capitalistas; sin embargo el poder de los televisivos lo tiene atrapado. “Todos son iguales, pero unos son más iguales que otros”. En las campañas políticas Slim reparte dinero a montones en todos los partidos y políticos, pero Televisa recibe el 70 por ciento de los miles que todos los partidos gastan en publicidad televisiva. Con excepción de López Obrador que se niega a vender su alma a Televisa, todos los políticos electoreros inclinan la cerviz ante ese monopolio de la llamada pantalla chica. La historia de Slim se inicia apenas en los noventa, pero la de la Televisión y Azcárraga lleva más de seis décadas. La de Slim y su saqueo telefónico parece menos lesiva que la de las tres generaciones Azcárraga que han usado a la televisión y a los medios a su antojo, siempre en beneficio de ellos, el gobierno y el sistema de dominación.

7. Seguramente, dado que los empresarios son “muy pacíficos y muy civilizados”, Slim no se atreverá a ponerle una bomba a Televisa ni Azcárraga a Teléfonos. El pleito que se traen por el llamado “triple play” podrá arreglarse de otra manera. Aquí no se trata de ganar unos cuantos millones de pesos en publicidad, sino de lograr mucho más poder en el país y en el mundo. Esta disputa de 15 años entre dos poderosos capitalistas no podrá “llevar la sangre al río” porque la clase empresarial y política lo impedirán. El pueblo –cansado de tanto sufrimiento- quizá desee que se partan a su progenitora si es que acaso tienen, para ver si así se acaban los monopolios que tanto han dañado al país. Pero lo que sucederá es que el gobierno entreguista, de derecha de Calderón, buscará otras concesiones para tener contentos a los dos; al fin el capitalismo transnacional o global da para todo. Al ratito ya veremos a esos grandes magnates haciendo –asociados- fuertes negocios.

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Sandino, general de hombres libres

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LUNES 21 DE FEBRERO DE 2011

Gustavo Espinoza (NUESTRA BANDERA, especial para ARGENPRESS.info)
“Hablad en las plazas, en las
universidades, en todas partes,
de ese general de América,
que se llamó Augusto César Sandino”
Miguel Ángel Asturias , Nobel de Literatura 1967′

El 21 de febrero de 1934, hace 77 años, por acción de un oscuro enviado del Clan Somoza, de apellido Delgadillo fue asesinado Augusto C Sandino, General de Hombres Libres, como lo bautizara en 1928 Henri Barbusse, el célebre autor de “El Fuego”.

Cuentan los historiados que cuando aconteció el hecho, al caer la noche de aquel infausto día, su padre Gregorio, que estaba retenido en una instalación contigua a la que sirviera de lugar de ejecución del indigne patriota y dos de sus colaboradores más cercanos, dijo con angustia: “Ya los están matando. Siempre será verdad que el que se mete de redentor, termina crucificado…”.
Fue esa casi una expresión premonitoria. Ese mismo día, en otro lugar de la ciudad, Sócrates, el hermano menor de Augusto, también cayó abatido en un enfrentamiento con efectivos de la Guardia Nacional.
Somoza pensaba que acabando con Sandino y los suyos, podría apoderarse definitivamente del país. Y así fue, en efecto, por largos años. Desde 1934 hasta 1979, con breves interrupciones, Nicaragua fue una granja sometida al capricho de una estirpe sangrienta que envileciera al país y lo mantuviera sometido a sus más perversos caprichos.
En el interín, en 1956, un poeta joven, Rigoberto López Pérez resolvió cumplir una tarea suprema por la causa de la libertad y se abrió paso entre guardaespaldas y bandidos. Con certeros disparos acabó con la vida del viejo Anastacio Somoza García, pero no pudo sobrevivir al acto. En memoria del dictador, el gobierno de Manuel Prado -en el Perú- decretó un día de duelo. La Federación Universitaria de San Marcos, a su vez, lo hizo suyo, pero por Rigoberto.
Los hijos del tirano -los Somoza Debayle- heredaron el trono y se aferraron a un poder ficticio, pero finalmente tuvieron que salir corriendo de Managua el 19 de julio de 1979 cuando los valerosos combatientes del Frente Sandinista cambiaron el color de la ciudad con una inmensa tela roja y negra, el símbolo del poder insurgente tomado de una de las tribus originarias del país..
Uno de los primeros libros en los que se expuso la epopeya de Sandino, fue escrito por Gregorio Selser bajo el título de “El pequeño ejército loco”. A través de sus páginas se pudo conocer la historia negada de una nación que hoy mira el porvenir con optimismo.
Pero también Selser hizo luz en torno a los elementos esenciales de este hombre que representó en su momento una fuerza imbatible en América.
Sus hazañas propiamente comenzaron en 1926, cuando el gobierno de los Estrados Unidos decidió invadir Nicaragua para consolidar su más amplio dominio en la región. En realidad, no era esa una historia nueva.
Ya en 1854 el Äguila Imperial había posado sus garras en el país centroamericano que Washington juzgara clave para la construcción de un nuevo canal interoceánico.
Al año siguiente, en 1855, el temido filibustero William Walker tomó una iniciativa similar. Se proclamó Presidente de Nicaragua yt dispuso que el inglés fuera el idioma nacional. Seis meses después fue echado a punta de flechazos y arcabuces.
Cuando la historia volvió a repetirse, el año 26 del siglo XX, Sandino entendió -y lo dijo- que “la soberanía de un país no se discute, se defiende con las armas en la mano”.
Para llevar a la práctica esa formulación, organizó su propia guerrilla victoriosa que se enfrentó y derrotó en diversas ocasiones a la infantería de marina de los Estados Unidos.
Los Yanquis, sin haber logrado consolidar su propósito, se vieron forzados a retirarse de Nicaragua el 1 de enero de 1933, pero -con la ayuda de “liberales” y “conservadores”- dejaron perfilada la administración neo colonial que preservó sus intereses por muchos años más.
Abordando los temas de Nuestra América y recordando las limitaciones de clase de la burguesía de entonces, José Carlos Mariátegui diría: “el único camino de resistencia activa al dominio yanqui, era el camino heroico de Sandino. El Partido liberal, no podía tomarlo …”
En aquellos años, más rústicos que nuestro Amauta, algunos nicaragüenses solían decir: “cinco conservadores más cinco liberales, suman diez bandidos”. Y no les faltaba razón.
Un colaborador de Sandino, combatiente de Las Segovias y activo luchador antiimperialista, nuestro compatriota Esteban Pavletich, nos hablo muchas veces de esa historia. Como un viejo capitán, dibujaba en imaginarias arenas el derrotero de guerrillas victoriosas que encarnaban firmemente los sueños de los pueblos.
En su recuerdo, la imagen de Sandino brillaba como un sol resplandeciente, pero además imbatible.
Bien puede decirse que Sandino perteneció a una pléyade de combatientes que pusieron muy en alto el nombre de América en la lucha contra las agresiones imperiales.
Hay que citar, por ejemplo, a Julio Antonio Mella, pero también a Farabundo Martí, el líder salvadoreño que se alzó en 1930 contra la dictadura brutal del coronel Maximiliano Hernández, y que fuera vilmente asesinado.
Con él -como se recuerda- fueron fusilados cerca de 30 mil campesinos en una de las matanzas más horrendas que viviera pueblo alguno en nuestro continente.
Pero hay que recordar también a Luis Carlos Prestes, el “Caballero de la Esperanza”, que atravesó las selvas del Mattogrosso en Brasil, entre 1924 y 1927, se proyectó en una lucha que aun hoy tiene vigencia.
Como lo recordara recientemente en La Habana su hija Anita en la presentación de obras de Prestes, a la cabeza de esa guerrilla de mil 500 hombres y mujeres, comandada por una docena de oficiales del Ejército y la Fuerza Pública de Sao Paulo sumados a la rebelión; esta figura de leyenda recorrió 25 mil kilómetros a través de 13 estados brasileños durante 29 meses hasta salir al exterior por la frontera de Paraguay. La experiencia, como se sabe fue conocida como el tenientismo y en ella, la Columna se inspiró en los ideales liberales de “representación y justicia”, mientras luchaba por el voto secreto y la moralización de las costumbres políticas, corrompidos por la oligarquía.
Nacido en 1998 y fallecido en 1990, Prestes –como Sandino, como Mella o Farabundo Martí- se interesó desde muy joven por los problemas sociales y la búsqueda de soluciones efectivas a la situación deplorable que padecía la población brasileña, principalmente los trabajadores del campo. ¡Qué extraña similitud con nuestros tiempos!

Estos hombres, estas luchas, y estas ideas señalan ahora el camino nuevo de nuestro continente. A ellos, con seguridad, aludió el Comandante Sandinista Tomás Borge cuando en una declaración ante los tribunales que lo juzgaban dijo poco antes de triunfar la epopeya sandinista: “Mañana, algún día, brillará un nuevo sol que habrá de iluminar toda la tierra que nos legaron los mártires y héroes con caudalosos ríos de leche y miel”. Mientras tanto, América también se nutre de Sandino.

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México: Se movilizan universitarios contra militarización y violencia

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LUNES 21 DE FEBRERO DE 2011

CIMAC

Estudiantes de las Universidades Nacional Autónoma de México (UNAM), Autónoma Metropolitana (UAM), Autónoma de la Ciudad de México, así como del Instituto Politécnico Nacional (IPN), exigieron a Felipe Calderón poner fin a la militarización del país, a la violencia, y a los miles de crímenes en México.

Convocados por la Coordinadora Metropolitana contra la Militarización y la Violencia, las y los estudiantes que marcharon ayer del monumento Álvaro Obregón a Ciudad Universitaria, afirmaron que la creciente violencia que embiste varias entidades de la república mexicana, se ha incrementado con los militares en las calles, cobrando la vida de 994 niñas y niños asesinados en los retenes militares o en los enfrentamientos entre las fuerzas armadas y bandas de delincuentes.
“En Chiapas, Guerrero, Oaxaca, Chihuahua, Nuevo León, Guanajuato, Michoacán y Yucatán, vemos cómo cientos de soldados patrullan pueblos y ciudades, algunos disfrazados de policías federales, otros de paramilitares”, sostuvieron.
En un pronunciamiento leído al término de la marcha, exigieron a Calderón justicia, y recordaron varios casos como el asesinato de la activista Marisela Escobedo, perpetrado en diciembre de 2010, afuera del gobierno de Chihuahua mientras se manifestaba exigiendo justicia para su hija Rubí quien fue asesinada.
Durante el mitin, donde se encendieron cientos de veladoras para recordar a todas las víctimas de la violencia en el país, en voz de Michelle Fuentes, estudiante de la UAM Xochimilco, las y los estudiantes se solidarizaron con la población de Chihuahua, con las y los defensores de Derechos Humanos que están siendo perseguidos, torturados, encarcelados, y ejecutados extrajudicialmente, así como con las víctimas de la militarización y de la violencia en el país.
Agregaron que el gobierno quiere “acostumbrar”, a la población a la violencia. Normalizar los casos de mujeres violadas y torturadas, abandonadas en el desierto; hombres decapitados o colgados en los puentes.
“Esas son las atroces imágenes con las que nos quiere aterrorizar, paralizar, aislar, sellar nuestra boca para siempre y así acabar, desde ahora y dentro de nosotros mismos, con cualquier esperanza de poder transformar esta realidad que nos imponen como la única posible”.
En su pronunciamiento las y los estudiantes, que anticiparon, seguirán manifestándose contra la violencia en el país, afirmaron que el gobierno federal ha repetido hasta el cansancio que “la única solución a todos nuestros problemas es iniciar una guerra contra la delincuencia organizada, supuesto enemigo interno, como si fuese el único responsable de todos nuestros males”.
Reprocharon que la mayoría de los crímenes cometidos por militares y policías queden en la impunidad, y rechazaron que les dé tranquilidad ver soldados y policías con el rostro cubierto apuntando sus armas indiscriminadamente.

“Niños, mujeres, jóvenes, personas de la tercera edad en todos los rincones del territorio nacional, han sido víctimas del abuso de autoridad, de la burla, de la arrogancia, de la indiferencia de las autoridades que tan sólo lo consideran como “daños colaterales” de una guerra que no pedimos, subrayaron.

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Las luchas de clases no han muerto… ¡Y los pueblos árabes se están encargando de recordárnoslo!

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LUNES 21 DE FEBRERO DE 2011

Marcelo Colussi (especial para ARGENPRESS.info)
“No se trata de reformar la propiedad privada, sino de abolirla; no se trata de paliar los antagonismos de clase, sino de abolir las clases; no se trata de mejorar la sociedad existente, sino de establecer una nueva.”
Carlos Marx, Mensaje a la Liga de los Comunistas, 1850

Por muchos motivos el siglo XX ha sido, seguramente, el más movido, prolífico y controversial de la historia. Marcó de forma indeleble el curso general de los acontecimientos de la humanidad con una fuerza imperecedera: para bien o para mal nos hizo asistir al surgimiento de incontables procesos nuevos, tales como la revolución científico-técnica imparable aplicada al mejoramiento de la vida cotidiana, las primeras experiencias socialistas, la universalización de la economía y la cultura (hoy día bautizada como “globalización”), guerras con aplicación de las fuerzas más destructivas que se pudieran concebir, inicio de la conquista espacial, inicio de la liberación femenina, aparición del síndrome de inmunodeficiencia adquirida, sociedades masificadas y apoyadas con fuerza creciente en los medios de comunicación, poderes hegemónicos de escala planetaria. Todo esto fue nuevo en la historia, y el siglo pasado es su punto de arranque, punto de inflexión del que probablemente no se retrocederá más.

Cada uno de estos distintos aspectos representa, en sí y por sí mismo, un mundo aparte; cada uno ha corrido suertes diversas, con perspectivas futuras muy disímiles entre sí. De entre todos ellos nos interesa ahora particularizar lo correspondiente al discurso contestatario que trajo el socialismo y la suerte que el mismo tuvo durante todo el siglo.
Al hablar de la historia del socialismo, es decir: la esperanza genuina en un nuevo mundo de justicia, nos referimos no tanto a su génesis y primeros tanteos en el siglo XIX como cosmovisión sino a lo que, ya en tanto propuesta madura, significó en las expectativas que fue abriendo. Sin dudas –nadie podría negar esto– movió a lo mejor de la humanidad, en todo sentido: a aquellos más nobles, abnegados y honestos que vieron en su aparición como teoría y en la primera revolución –la rusa de 1917– el inicio de un paraíso posible, el fin de las injusticias, la puerta de entrada a “la patria de la humanidad”. Movió, igualmente, lo mejor que cada uno de los seres humanos podemos tener: el espíritu de solidaridad, la fraternidad, la generosidad auténtica y desinteresada.
Muchas cosas han marcado el siglo XX, por supuesto; pero el inicio de las experiencias socialistas está entre aquellas que más reacciones produjo, tanto de aceptación como de rechazo. Lo que allí estaba en juego era mucho más grande que lo que podía abrir cualquier descubrimiento científico o tendencia artística. La profundidad de la transformación anhelada produjo pasiones igualmente intensas. Nadie pudo quedar impasible ante la magnitud de su propuesta.
En cierta forma podría decirse que todo el siglo se vio atravesado por este fenómeno: las primeras luchas sindicales con vistas a socializar la propiedad, el triunfo de las primeras revoluciones socialistas, la reacción del mundo capitalista ante su aparición, la construcción que se empezaron a dar los países que comenzaron a transitar esos caminos, la guerra fría entre los bloques antagónicos que fueron delineándose y el posterior triunfo del capitalismo sobre su modelo opositor hacia fines del siglo, nada de esto dejó de conmover hondamente a cualquier habitante del planeta. Durante los largos años que duró esta pugna entre bloques, entre cosmovisiones, las ideas generadas por el socialismo empezaron a ser moneda corriente en la cultura popular. Nadie se asombraba por hablar de “explotación”, y tampoco eran crípticos términos de cenáculo para iniciados la “lucha de clases”, el “reparto de la riqueza”, la “toma del poder”, el “imperialismo”.
Hoy día, inicios del siglo XXI, habiendo corrido mucho agua bajo el puente y caídas esas primeras esperanzas, sin modelos alternativos a la vista que sirvan de contrapeso a la hegemonía agobiante del neoliberalismo y de la unipolaridad militar de los Estados Unidos, todo aquel discurso de apenas unas décadas atrás parece haberse esfumado. Pero, en sustancia, nada de lo que esas palabras significaban ha cambiado: sigue la lucha de clases, continúa el desigual reparto de la riqueza, el poder continúa en poquísimas manos, el imperialismo se ha acrecentado.
¿Por qué salieron de escena todos estos términos? ¿Acaso “pasaron de moda”?
En realidad cambió la agenda política, cambiaron los escenarios, pero no hubo cambios reales en las estructuras. Aunque sea casi una mala palabra y nadie la use hoy, ¿no hay más imperialismo? La historia la escriben los que ganan, por lo que en la actualidad, habiéndose impuesto el mercado como deidad absoluta, todo lo que vaya en su contra es blasfemo. De ahí que no se nombre todo lo anterior, sean anatemas. Hablar de lucha de clases o imperialismo es hoy anacrónico…
¡Pero no tanto! Es cierto que la historia la escriben los ganadores, ¡pero hay otra historia! Aunque la fuerza arrolladora con que se presenta el triunfo del gran capital pueda tenernos abrumados –manejo mediático mediante–, las realidades que están tras esos términos, hoy “blasfemos”, no han desaparecido. Seguramente por la misma imposición que esa victoria del gran capital trajo, le hemos tomado miedo a ese discurso contestatario y nos atemoriza ser visto como nostálgicos de tiempos idos. Plegarse a los poderes dominantes, por supuesto, es más fácil que ir en su contra. El aturdimiento que produjo la caída del Muro de Berlín, vendido luego en pedacitos como souvenir turístico, aún nos tiene desconcertados y pareciera que nos hizo ir olvidando la sana irreverencia y la cuota de rebeldía que alentó pasadas luchas décadas atrás. Pero eso no está muerto.
El mundo post Guerra Fría dio como resultado fenómenos bastante patéticos: por un lado, cuotas de explotación inmisericordes que recuerdan el capitalismo decimonónico, sin leyes sociales de protección a los trabajadores ni regulaciones estatales. La precarización laboral de estos últimos años (léase: la explotación más descarnada) volvió a mostrar la verdadera cara del sistema económico-social en que nos movemos. Junto a ello, como otra de las consecuencias de esa caída (que fue la caída no sólo de un muro sino de las esperanzas que allí se jugaban) se nos presenta el intento de vaciamiento del discurso y la práctica transformadora, revolucionaria. La protesta se aguó, se degradó, y el sistema –sabiamente– pudo ir criminalizándola. Sin temor a equivocarnos podríamos decir que el discurso dominante nos hizo pasar de la lucha de clases a la criminalización de las relaciones sociales como motor de la historia. De Marx (abolición de la propiedad privada de los medios de producción y de la sociedad de clases basada en ella) fuimos pasando a Marc’s (métodos alternativos de resolución de conflictos).
Menudo cambio, sin dudas. Las luchas de clases salieron de escena. Pero entiéndase bien: dejaron de ser tema de debate, objeto de discusión académica, referente en el discurso político…., aunque ahí siguen estando. La “preocupación” que nos fue creando el omnímodo discurso dominante puso otros temas como “principales”. Además de la apología del dios-mercado, se entronizó la democracia representativa como modo superior de gobierno, y los problemas sociales quedaron resumidos en dos cosas: la mala práctica de gobierno (la “culpa” la tienen los políticos) o el crimen desbocado, que en estos últimos años pareciera haberse ido transformando en un nuevo demonio omniabarcativo.
En otros términos: de la lucha de clases a la delincuencia como factor de explosividad de las sociedades. La cotidianeidad de estos últimos tiempos, cada vez más plagada de hechos corruptos (hoy día ya no es noticia que “caiga” algún funcionario por algún hecho de corrupción) y delincuencia de todos los calibres (ciudades cada vez más inseguras, narcoactividad, pandillas juveniles y un largo etcétera), no deja ver la explotación económica, la lucha de clases, el fenomenal descontento que anida en todas las sociedades. En definitiva: la injustica más rampante, que se nos ha hecho ya “natural”, dejó de ser el tema principal. Para tapar eso, para maquillarlo convenientemente el sistema ha ido encontrando formas cada vez más sutiles y efectivas de control: fundamentalismos religiosos de toda laya, masificación global y saturante del show deportivo, fundamentalmente de fútbol (se habló de hacer el Campeonato Mundial cada dos años incluso), bombardeo inmisericorde de los medios de comunicación aliados al sistema (guerra de cuarta generación le llaman a eso los estrategas del Pentágono). Es decir: el descontento social producto de la explotación, de las injusticias de base que siguen existiendo, se fue manejando, controlando, moldeando. Y así se puso como tema principal de cualquier discusión cotidiana la violencia callejera…., o el fútbol. Pero las luchas de clases, aunque “pasadas de moda”, ahí siguen estando.
Con la llegada del socialismo del siglo XXI en la República Bolivariana de Venezuela hace algunos años se desempolvaron viejos conceptos que parecían ya olvidados, patrimonio de “dinosaurios como los cubanos”. El ideario sepultado bajo los escombros del Muro de Berlín tímidamente volvió a salir a luz. Quizá esperamos mucho –justificadamente sin dudas– de ese proceso en el país caribeño. Hoy día no sabemos bien para dónde se dirigirá la experiencia venezolana, si mira realmente hacia un horizonte socialista (del siglo que sea) o si la “conciliación de clases” termina imponiéndose. Lo que sí, sin dudas, levantó esperanzas que habían quedado adormecidas estos años; el “socialismo” dejó de ser mala palabra. Y cuando nadie se lo esperaba (al menos desde el mundo occidental) allí golpea a la puerta de la historia el renacer de los pueblos árabes con este huracán de protestas que se está sucediendo.
Tomando palabras de José Steinsleger al referirse a los sucesos de Egipto, válidas para todo el proceso que se da hoy en buena parte del mundo árabe: “¿Hay [allí] una situación prerrevolucionaria? Los anarquistas se oponen a la solución autoritaria; los socialistas celebran el aliento democrático de la sublevación; los comunistas piensan en si las condiciones están dadas; los trotskistas agitan el programa; los nacionalistas evocan la dignidad de otras épocas; los liberales y conservadores revisan las páginas de “El gatopardo”, y los religiosos sueñan con el renacer del Islam”. ¿De qué se trata en realidad todo este volcán? Las lecturas pueden ser múltiples, antitéticas incluso, y todavía no puede vaticinarse para dónde se disparará el proceso. Pero definitivamente algo se mueve. Se mueve…. ¡y mucho! Todo lo cual evidencia que los problemas del mundo, los problemas básicos que produce este disparate civilizatorio en el que vivimos donde importa más una máquina que una vida humana, todo eso tiene como fundamento aquello que el viejo Marx denunciaba con vehemencia 150 años atrás.
En realidad no se trata de “vaticinar” qué pasará con esta ola de protestas que ponen en marcha los pueblos árabes; se trata de apoyarlas como momento importante, privilegiado quizá, en la historia. Apoyar, y si se ve que ello es un paso para la transformación social hacia mayores cuotas de justicia, tomarlo como propio, aunque no se pertenezca concretamente al mundo árabe. En todo caso, esa puede ser una batalla más de una lucha mucho más general, más universal, no sólo de los árabes por supuesto. En ese caso: todos somos árabes, todos estamos en la Plaza Tahrir de El Cairo, todos nos hacemos parte de ese volcán que ha despertado.
Pero además vale la pena tomar esta marea que se inició en el mundo árabe como un recordatorio que, más allá del fenomenal manejo mediático distractor que nos confronta con otros problemas, importantes sin dudas, pero menores en definitiva (la delincuencia cotidiana, las cuotas de corrupción, el “mal gobierno”), las luchas de clases no han muerto.

Fuente imagen: RED DITIGITAL TV

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Integrantes de la Caravana “Paso a Paso Hacia la Paz” rechazan el intento de criminalizar a los migrantes

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Dilo

Difusión Cencos México D.F., 21 de febrero de 2011

Boletín de prensa
OSC sobre migración

  • Los integrantes de la Caravana “Paso a Paso Hacia la Paz” y el Albergue de Migrantes Hermanos en el Camino rechazamos categóricamente el intento de criminalizar a los hermanos migrantes,

Artículo 26.- La Secretaría de Seguridad Pública, a través de la Policía Federal, tendrá las siguientes atribuciones en materia migratoria:
l. Colaborar con el Instituto, cuando así lo solicite, para vigilar la entrada y salida de personas al territorio nacional en cualquier forma o medio de transporte en que lo hagan;
III. Llevar a cabo revisiones migratorias en lugares distintos a los destinados al tránsito internacional de personas, en coordinación con el Instituto;

La nueva ley de migración que actualmente se discute en el Senado de la República, dará facultades y atribuciones a la policía federal para perseguir a los migrantes, así como también legalizar la persecución hacia ellos en todo el país, llevando acabo acciones como operativos y redadas en las vías férreas y rutas de tránsito.

Consideramos esta ley hostil, criminalizadora y antiinmigrante, equiparable a la ley Arizona, ya que permite a la policía ejercer la labor de cuestionar y asegurar a los migrantes, en un contexto de seguridad y no de administración como el caso lo amerita.

Permitir que la policía federal haga esta trabajo, pondría en riesgo la integridad física de los migrantes así como también dará paso a que sus derechos sean violentados por parte de dicha corporación, tal y como se a documentado en diferentes partes del país, La experiencia nos enseño en 2010 la serie de violaciones de la policía federal contra la población migrante y que finalmente todo quedo en la impunidad, por esto y por su comportamiento en Oaxaca, Veracruz y Tabasco, expresamos nuestra total desconfianza a estas funciones que se les pretenden dar a esta corporación.

Nos preocupa también que se eleve a rango de ley los operativos, por que entonces lo que sigue será la criminalización a los observadores de dichos operativos, quienes podrían ser acusados de obstrucción de la justicia como es el caso reciente de el defensor de derechos humanos fray tomas quien fue denunciado por el INM, por el hecho de tomar fotografías durante un operativo de dicho instituto en Tenosique, tabasco.

Rechazamos estos planteamientos y es una mala señal del gobierno de México para las pretensiones de una nueva ley migratoria de Estados Unidos.

Convocamos a la sociedad civil a pronunciarse ante este intento de criminalizar a los migrantes en nuestro país, legalizando la persecución federal contra nuestros hermanos del sur.

Ya hay pronunciamientos en la comunidad internacional en contra de estas propuestas de ley. Seguiremos muy de cerca el desarrollo de este movimiento legislativo. Apelamos a los legisladores para que reflexionen y analicen cada parte de esta ley para que esté apegada a los derechos humanos y concuerde con el derecho internacional.

IXTEPEC, OAXACA A 20 DE FEBRERO DE 20011

A las organizaciones no gubernamentales

A los defensores de derechos humanos

A los migrantes internacionales

A los medios de comunicación

A la comunidad internacional

Al pueblo de México

Albergue “Hermanos en el Camino”
Movimiento migrante mesoamericano
Familia latinas unidas
Lazos de sangre

Información difundida por el Área de Comunicación y Visibilidad de Cencos

 

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