Perciben los mexicanos el segundo salario mínimo más bajo de AL

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Ese ingreso no alcanza para cubrir satisfactores básicos: ONG

Angélica Encisco L.
Periódico La Jornada
Miércoles 30 de marzo de 2011, p. 13

Los mexicanos perciben el segundo salario mínimo más bajo de América Latina, y sólo 18.3 por ciento de la población –19.5 millones de personas– obtiene ingresos suficientes y cubre sus satisfactores de salud, educación, vivienda, servicios, alimentación y seguridad social. El resto enfrenta alguna carencia y casi 49 millones –según datos de 2008– sufrían algún grado de inseguridad alimentaria.

El planteamiento del presidente Felipe Calderón acerca de que mejoró el nivel de vida de los más pobres, porque tienen acceso a refrigeradores o televisores, habla más de que ha crecido el crédito al consumo, pero eso no significa que se cubran los derechos humanos sociales, sostuvo Jimena Marot, del Observatorio de Política Social y de Derechos Humanos.

De acuerdo con la medición multidimensional de la pobreza del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), hasta 2008 había 36 millones de personas en pobreza multidimensional con al menos tres carencias sociales y no tenían ingreso suficiente para satisfacer sus necesidades. En pobreza extrema había 11.2 millones de personas.

En cuanto a salud, educación, vivienda, servicios, alimentación y seguridad social, al menos 77 por ciento de la población tenía una carencia, señala el Coneval, y ubica a 18.3 por ciento como población no pobre y no vulnerable.

Entre 1995 y 2010 el índice del salario mínimo cayó alrededor de 30 por ciento y, a diferencia de la mayoría de países de América Latina, pese a una baja inflación (sobre todo en años recientes) el Estado mexicano no ha podido o no se ha comprometido a restablecer cuantitativamente el nivel en que debería fijarse el salario mínimo, indica un análisis del observatorio.

Refiere que hasta junio de 2009 las personas sin un ingreso mínimo de mil 40 pesos en el ámbito urbano y de 773.65 pesos en el rural para comprar la canasta básica, no podían dar cobertura a sus necesidades mínimas de alimentación. “En términos reales, la gente hace 40 años podía comprar una canasta cuatro veces más grande que ahora –en variedad o cantidad de productos y servicios– con un salario mínimo”, agrega.

México aparece con el segundo salario más bajo de América Latina –sólo el de Uruguay es menor–, y está cerca de Bolivia y Nicaragua. En cambio, Paraguay, Argentina y Costa Rica tienen mínimos que superan dos y tres veces al mexicano. Esto es de suma relevancia, ya que a falta de seguridad social y otros derechos no cubiertos, el salario mínimo se convierte prácticamente en el único mecanismo para la satisfacción de necesidades elementales, como salud y educación.

Agrega que, según datos del Banco de México, la inflación de alimentos y bebidas ha sido de 21.2 por ciento desde enero 2008, lo cual refleja que, lejos de la estabilización de los precios posterior a la crisis alimentaria, se experimentó un aumento constante, aunque no en igual magnitud.

En cuanto al aumento reciente en los precios de los alimentos, los datos indican que desde junio de 2010 éstos han crecido 5.2 por ciento. Y si se toman en cuenta las previsiones de agencias internacionales, la tendencia continuará.

La población enfrenta una transición nutricional con prevalencias simultáneas de problemas de desnutrición, anemia, sobrepeso y obesidad, indica el documento Dimensiones de la seguridad alimentaria del Coneval.

95 por ciento de los delitos queda impune en Puebla, admite el gobierno estatal

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MARTÍN HERNÁNDEZ ALCÁNTARA

95 por ciento de los delitos que se cometen en Puebla queda impune, admitió ayer el titular de la Secretaría General de Gobierno, Fernando Manzanilla Prieto, quien identificó en ese exorbitante índice de impunidad el origen del “caos, el desorden y la violencia” que imperan en la sociedad actual.

Manzanilla expresó lo anterior durante la reinstalación de la Comisión Ejecutiva para la Modernización de la Procuración y la Administración de Justicia.

En el discurso que improvisó –pues del que llevaba escrito sólo leyó algunos párrafos– el responsable de la política interior en la entidad hizo referencia al documental Presunto Culpable, y manifestó que el injusto proceso contra José Antonio Zúñiga Rodríguez es una muestra de que hay gente que no debe trabajar en el sistema judicial mexicano, y que quienes padecen más son aquellos que carecen de dinero para “pagar y verificar un juicio justo”.

Como la Comisión Ejecutiva para la Modernización de la Procuración y la Administración de Justicia tiene por propósito hacer que las normatividades, instituciones y demás instrumentos jurídicos poblanos se adecuen a la reforma Constitucional federal aprobada en 2008, el funcionario acotó que de lo que se trata en Puebla es de combatir a fondo la impunidad.

Agregó que el gobierno de Rafael Moreno Valle tiene como objetivo ponerse a la vanguardia de las transformaciones para la sociedad, particularmente en el ámbito judicial, para “contagiar” a otras regiones del país y convertirse en “un ejemplo” y “un referente” nacional e que los cambios sean posibles.

En ese sentido, se refirió a que los cambios deberán operar en las instituciones y servidores públicos, pero también en la mentalidad de los abogados, pues la meta es convertir a Puebla en “el estado de la paz”.

El próximo 15 de abril el gobierno del estado está obligado a entregar un proyecto para adecuar las normatividades e instituciones estatales a las reformas constitucionales a la Secretaría Técnica del Consejo de Coordinación para la Implementación del Sistema de Justicia Penal, el cual, de ser aprobado, derivará en un convenio de colaboración entre el Poder Ejecutivo y el organismo.

Cuestionado sobre la premura, el presidente de la Gran Comisión del Congreso local, Guillermo Aréchiga Santamaría expresó en una entrevista que “hay tiempo suficiente, porque lo que se va a entregar es un proyecto” y agregó que se revisarán los trabajos que en la materia hizo la LVII Legislatura local.

Por su parte, Jorge Nader Kuri, director General de Normatividad del Consejo Coordinador para la Implementación del Sistema de Justicia Penal, ofreció el apoyo del organismo para ayudar a la transición y expresó que es indispensable la conjunción armónica de esfuerzos en los tres niveles de gobierno y para los tres Poderes de la Unión.

En el acto, el gobernador Rafael Moreno Valle Rosas, celebró que los diputados de todos los partidos políticos acudieran a la reinstalación de la Comisión Ejecutiva para la Modernización de la Procuración y la Administración de Justicia.

En su arenga, el mandatario estatal recordó que siendo senador de la República, a él le tocó aprobar las reformas constitucionales para mejorar la administración y procuración de justicia, pero que en ocasiones las ideologías de los diversos partidos que integran la Cámara Alta del Congreso de la Unión trabaron las negociaciones, aunque al final el proyecto salió avante “para transitar a un sistema acusatorio”.

Por eso resaltó que en Puebla ha percibido que todas las fracciones parlamentarias que integran la LVIII Legislatura han sido sensibles a las iniciativas que ha enviado para hacer las transformaciones legales que necesita el estado a fin de modernizarlo.

Sin embargo, dejó claro que en el caso de las adecuaciones a la reforma judicial, su gobierno necesita del apoyo de la Secretaría Técnica del Consejo de Coordinación para la Implementación del Sistema de Justicia Penal, porque han observado que en otras entidades federativas en las que ya se hizo la homologación “hubo resultados poco favorables” en el proceso y de lo que se trata en Puebla, abundó, es precisamente de evitar repetir errores de otras experiencias.

Consideró que uno de los yerros más frecuentes es tratar de ejecutar modelos que dieron buenos dividendos en otros países, como Chile, pero sin considerar los altos costos pagados en el proceso, por lo que consideró que hay que “tropicalizar” los esquemas que se toman del extranjero para adaptarlos a la realidad local.

México: Gigantesco negocio para dominar

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LUNES 28 DE MARZO DE 2011

Eduardo Ibarra Aguirre

Ganancias por 320 mil millones de dólares anuales genera el narcotráfico en la aldea, informó Yuri Fedotov, jefe de la Oficina de la Organización de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, durante la reunión para formular políticas frente a los narcóticos, realizada en Viena, Austria.

El gigantesco e histórico negocio de la drogas pareciera no serlo tanto si se compara con otros renglones de la economía global, pero desde hace tiempo no es recomendable disociarlo del trafico de órganos, la trata de personas y la pornografía infantil, el trasiego de armas y el tráfico de indocumentados, florecientes divisiones generales de los corporativos trasnacionales del crimen organizado que obtienen utilidades muy superiores a las reconocidas en Viena.
Tampoco son precisos los datos del otrora viceministro ruso de Relaciones Exteriores, por ejemplo sobre el número de consumidores de drogas que estimó entre 150 y 250 millones de adultos al año, lo que entre otras cosas puede significar que no son adictos; además de la incapacidad del máximo organismo para atender un problema vital, en contraste con la celeridad con que dio carta de legalidad a Odisea Amanecer para que los bombarderos del emperador Barack Hussein Obama asesinen a “civiles malos” que apoyan –por voluntad propia o impuesta– al dictador Muammar Kadafi, y así proteger a los “civiles buenos” que respaldan a los rebeldes apuntalados por Estados Unidos, Francia, Inglaterra y otros acompañantes en una aventura en la que no logran ponerse de acuerdo porque los intereses geopolíticos y mercantiles son diversos.
Lo que sí estimó con exactitud Fedotov fue el aumento en 80 por ciento de la producción global de opio entre 1998 y 2009; el creciente abuso de drogas entre niños y jóvenes sobre todo en los países en vías de desarrollo y el uso excesivo de fármacos recetados en las naciones desarrolladas.
En el caso mexicano, de acuerdo a la Secretaría de Salud, se duplicó el número de adictos en seis años, pero ocultó José Ángel Córdova Villalobos que dos años corresponden al gobierno de Vicente Fox y cuatro al de Felipe Calderón. Aparte están las 35 mil víctimas mortales en 52 meses, durante una guerra que ahora llaman lucha y el claridoso diagnóstico de Obama: “Los cárteles de la droga se han fortalecido y el presidente Calderón tiene cierta frustración”. Fracaso se llama lo anterior.
No cantan mal las rancheras en la ONU. Los cientos de millones de dólares asignados permiten “que el volumen de la asistencia extendida es muy insignificante. Parece una acción simbólica”. El funcionario ruso exigió más recursos “para un mayor progreso”, pero también explicó que son tiempos de austeridad.
No hay dinero para combatir el narcotráfico en la aldea, pero sí para mantener invadido Afganistán con su floreciente producción de opio, e Irak, bombardear y bloquear a Libia y ocupar Bahrein.

Lo que no hay es interés. Y las razones las explica don Pablo González Casanova en La Jornada del miércoles 23, página 5, “(…) las falsas y crueles guerras contra un narcotráfico que les sirve como gigantesco negocio para lavar dinero de los criminales en sus bancos y quedarse con la mayor parte; que les sirve para prestar dinero con altos intereses a gobiernos aliados que son sus clientes en la compra de armas de mediano y alto poder, iguales o inferiores a las que también les venden a los narcotraficantes; que les sirve para mediatizar la ira del pueblo empobrecido por sus políticas privatizadoras y especuladoras y para embarcar a los jóvenes de esta América en falsas luchas de mafias que les hacen perder –con su identidad y sus vínculos sociales y familiares–, el sentido de la vida y el sentido de la lucha (…)”.

 

Cuba. Reflexiones del compañero Fidel: Entre la emigración y el crimen

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LUNES 28 DE MARZO DE 2011

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Los latinoamericanos no son criminales natos ni inventaron las drogas.

Los aztecas, los mayas, y otros grupos humanos precolombinos de México y Centroamérica, por ejemplo, eran excelentes agricultores y ni siquiera conocían el cultivo de la coca.
Los quechuas y aymaras fueron capaces de producir nutritivos alimentos en perfectas terrazas que seguían las curvas de nivel de las montañas. En altiplanos que sobrepasaban a veces los tres y cuatro mil metros de altura, cultivaban la quinua, un cereal rico en proteínas, y la papa.
Conocían y cultivaban también la planta de coca, cuyas hojas masticaban desde tiempos inmemorables para mitigar el rigor de las alturas. Se trataba de una costumbre milenaria que los pueblos practican con productos como el café, el tabaco, el licor u otros.
La coca era originaria de las abruptas laderas de los Andes amazónicos. Sus pobladores la conocían desde mucho antes del Imperio Inca, cuyo territorio, en su máximo esplendor, se extendía en el espacio actual del Sur de Colombia, todo Ecuador, Perú, Bolivia, el Este de Chile, y el Noroeste de Argentina; que sumaba cerca de dos millones de kilómetros cuadrados.
El consumo de la hoja de coca se convirtió en privilegio de los emperadores Incas y de la nobleza en las ceremonias religiosas.
Al desaparecer el Imperio tras la invasión española, los nuevos amos estimularon el hábito tradicional de masticar la hoja para extender las horas de trabajo de la mano de obra indígena, un derecho que perduró hasta que la Convención Única sobre Estupefacientes de Naciones Unidas prohibió el uso de la hoja de coca, excepto con fines médicos o científicos.
Casi todos los países la firmaron. Apenas se discutía cualquier tema relacionado con la salud. El tráfico de cocaína no alcanzaba entonces su enorme magnitud actual. En los años transcurridos se han creado gravísimos problemas que exigen análisis profundos.
Sobre el espinoso tema de la relación entre la droga y el crimen organizado la propia ONU afirma delicadamente que “Latinoamérica es ineficiente en el combate al crimen.”
La información que publican distintas instituciones varía debido a que el asunto es sensible. Los datos a veces son tan complejos y variados que pueden inducir a confusión. De lo que no cabe la menor duda es que el problema se agrava aceleradamente.
Hace casi un mes y medio, el 11 de febrero de 2011, un informe publicado en la Ciudad de México por el Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia de ese país, ofrece interesantes datos sobre las 50 ciudades más violentas del mundo, por el número de homicidios ocurridos en el año 2010. En él se afirma que México reúne el 25% de ellas. Por tercer año consecutivo la número uno corresponde a Ciudad Juárez, en la frontera con Estados Unidos.
A continuación expone que “ese año la tasa de homicidios dolosos de Juárez fue 35% superior a la de Kandahar, Afganistán —la número dos en el ranking— y 941% superior a la de Bagdad¼ “, es decir, casi diez veces superior a la capital de Irak, ciudad que ocupa el número 50 de la lista.
Casi de inmediato añade que la ciudad de San Pedro Sula, en Honduras, ocupa el tercer lugar con 125 homicidios por cada 100 000 habitantes; siendo solo superada por Ciudad Juárez, en México, con 229; y Kandahar, Afganistán, con 169.
Tegucigalpa, Honduras, ocupa el sexto con 109 homicidios, por cada 100 000 habitantes.
De este modo se puede apreciar que Honduras, la de la base aérea yanki de Palmerola, donde se produjo un Golpe de Estado ya bajo la presidencia de Obama, tiene dos ciudades entre las seis en que se producen más homicidios en el mundo. Ciudad de Guatemala alcanza 106.
De acuerdo a dicho informe, la ciudad colombiana de Medellín, con 87,42 figura también entre las más violentas de América y el mundo.
El discurso del Presidente norteamericano Barack Obama en El Salvador, y su posterior conferencia de prensa, me condujeron al deber de publicar estas líneas sobre el tema.
En la Reflexión de marzo 21 le critiqué su falta de ética al no mencionar en Chile siquiera el nombre de Salvador Allende, un símbolo de dignidad y valentía para el mundo, quien murió como consecuencia del golpe de Estado promovido por un Presidente de Estados Unidos.
Como conocía que al día siguiente visitaría El Salvador, un país centroamericano símbolo de las luchas de los pueblos de nuestra América que más ha sufrido como consecuencia de la política de Estados Unidos en nuestro hemisferio, dije: “Allí tendrá que inventar bastante, porque en esa hermana nación centroamericana, las armas y los entrenadores que recibió de los gobiernos de su país, derramaron mucha sangre.”
Le deseaba buen viaje y “un poco más de sensatez.” Debo admitir que en su largo periplo, fue un poco más cuidadoso en el último tramo.
Monseñor Oscar Arnulfo Romero era un hombre admirado por todos los latinoamericanos, creyentes o no creyentes, así como los sacerdotes jesuitas cobardemente asesinados por los esbirros que Estados Unidos entrenó, apoyó y armó hasta los dientes. En El Salvador, el FMLN, organización militante de izquierda, libró una de las luchas más heroicas de nuestro continente.
El pueblo salvadoreño le concedió la victoria al Partido que emergió del seno de esos gloriosos combatientes, cuya historia profunda no es hora de construir todavía.
Lo que urge es enfrentar el dramático dilema que vive El Salvador, del mismo modo que México, el resto de Centroamérica y Suramérica.
El propio Obama expresó que alrededor de 2 millones de salvadoreños viven en Estados Unidos, lo cual equivale al 30% de la población de ese país. La brutal represión desatada contra los patriotas, y el saqueo sistemático de El Salvador impuesto por Estados Unidos, obligó a cientos de miles de salvadoreños a emigrar a aquel territorio.
Lo nuevo es que, a la desesperada situación de los centroamericanos, se une el fabuloso poder de las bandas terroristas, las sofisticadas armas y la demanda de drogas, originadas por el mercado de Estados Unidos.
El Presidente de El Salvador en el breve discurso que precedió al del visitante, expresó textualmente: “Le insistí que el tema del crimen organizado, la narcoactividad, la inseguridad ciudadana no es un tema que ocupe sólo a El Salvador, Guatemala, Honduras o Nicaragua y ni siquiera México o a Colombia; es un tema que nos ocupa como región, y en ese sentido estamos trabajando en la construcción de una estrategia regional, a través de la Iniciativa CARFI.”
“le insistí en que este es un tema que no sólo debe ser abordado desde la perspectiva de la persecución del delito, a través del fortalecimiento de nuestras policías y nuestros ejércitos, sino que también enfatizando en las políticas de prevención del delito y por lo tanto, la mejor arma para combatir en sí la delincuencia, en la región, es invirtiendo en políticas sociales.”
En su respuesta el mandatario norteamericano dijo: “El Presidente Funes se ha comprometido a crear más oportunidades económicas aquí en El Salvador para que la gente no sienta que debe enrumbarse al norte para mantener a su familia.”
No necesito una palabra más para expresar la esencia de una situación dolorosamente triste.
La realidad es que muchos jóvenes centroamericanos han sido conducidos por el imperialismo a cruzar una rígida y cada vez más infranqueable frontera, o prestar servicios en las bandas millonarias de los narcotraficantes.
¿No sería más justo —me pregunto— una Ley de Ajuste para todos los latinoamericanos, como la que se inventó para castigar a Cuba hace ya casi medio siglo? ¿Seguirá creciendo hasta el infinito el número de personas que mueren cruzando la frontera de Estados Unidos y las decenas de miles que ya están muriendo cada año en los pueblos a los que usted ofrece una “Alianza Igualitaria”?
Fidel Castro Ruz
Marzo 25 de 2011

8 y 46 p.m.

 

Un comentario sobre la vigencia del marxismo y de la propiedad social

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LUNES 28 DE MARZO DE 2011

Darío L. Machado Rodríguez

El proceso político de transformación socialista abarca no solo el ámbito de la economía, sino también el de la ética, el derecho, la organización, la cultura. Si el capitalismo es el predominio del egoísmo, el socialismo es el predominio de la solidaridad, si el capitalismo es el predominio de la explotación, el socialismo lo es de la justicia, si el capitalismo es el predominio de la competencia, el socialismo lo es de la colaboración, si el capitalismo es el predominio de la irracionalidad, el consumismo y el lujo, el socialismo lo es de la racionalidad, el consumo saludable y el bienestar general, si el capitalismo es el predominio del mercado, en el socialismo debe predominar el plan, si el capitalismo es el predominio de la propiedad privada, el socialismo es el predominio de la propiedad social.

Los dos componentes del título de este artículo están estrechamente vinculados por la finalidad práctica del pensamiento de Carlos Marx, revelada en síntesis en la trascendente tesis 11 sobre Feuerbach, en la que alude a la transformación entendida como práctica, como actividad que incluye el pensamiento abstracto y la teoría y no como un “hacer” desprendido de la racionalidad.
En efecto, hablar de marxismo es hablar de la superación del modo de producción capitalista, es hablar de revolución, de cambio y no solo de crítica del capitalismo real. Por ello, hablar de marxismo con un sentido práctico es también encarar el reto de superar la propiedad privada y la cultura mercantil capitalista que ésta genera.
Creo que es obligado reconocer que si bien la preocupación acerca del marxismo o de los marxismos posteriores a Marx no es nueva, sí adquirió mucha mayor notoriedad después del derrumbe del sistema socialista de Europa del Este y de la confusión que cundió en todo el mundo progresista.
Comparto la idea de los que piensan que el fracaso del experimento socialista eurooriental nacido con la revolución de Octubre de 1917, no fue solo un fracaso “de los soviéticos” ni “del campo socialista”: fue, esencial e históricamente hablando, un fracaso de toda la humanidad; fracasó aquel socialismo como componente de la realidad mundial nacida de aquella revolución primigenia y fue particularmente un fracaso mayor para la izquierda consciente y radicalmente anticapitalista. Eso explica en parte por qué muchos los asumimos con sus defectos y vimos en el antisovietismo una posición contrarrevolucionaria y también por qué –aun reconociendo sus deficiencias, errores, insuficiencias y excesos- no nos sentimos reivindicados con el fracaso de la URSS, sino debilitados. Pero si bien la vida ha comprobado con creces que no estamos “mejor” ahora, también ha sacado a la superficie de modo dramático el costo social y político de los errores y, simultáneamente, que ese fracaso no lo fue del “marxismo” y menos aún “de la obra de Marx”, aunque lógicamente al analizarlo nos remitimos inevitablemente al pensamiento fundador y su producción posterior.
Ahora bien, ¿por qué nos interesa debatir sobre el marxismo, cuando estamos en medio de tanta incertidumbre y crisis en el planeta? Creo, en primer lugar, que es por la convicción de que el marxismo tiene todavía mucho por hacer en este mundo porque sigue sirviendo a los propósitos de la política revolucionaria, la de hoy, la de un mundo cambiado y cambiante.
Un primer asunto es precisamente éste: el marxismo posterior a Marx sólo puede tomar su marxismo, el de Marx, en relación con un mundo cambiado y cambiante, pero no escogiendo pedazos de este que consideremos “buenos” porque en tal caso no podríamos hablar de “marxismo” sino de interpretaciones parciales y descontextualizadas de un pensamiento, una de cuyas principales virtudes, si no la principal, es su integralidad. El otro aspecto es tener en cuenta el carácter abierto de este sistema filosófico, por lo que un abordaje que imponga límites, terminaría inevitablemente en posiciones dogmáticas que acabarían necesitando un marxismómetro que revelase cuánto marxismo hay en un pensamiento, en un enfoque, en un ensayo, etc. y claro está se necesitarían los especialistas en marxismometría para hacer las mediciones y otorgar calificaciones.
La esencia holística del marxismo es el fundamento de su principal fortaleza teórica, es intrínsecamente multi, trans e interdisciplinaria, exige ver la sociedad desde las perspectivas económica, política, jurídica, cultural, ética, estética, antropológica, etc., integralidad que no siempre ha sido asumida por el sujeto de la construcción socialista con el rigor que imprimió Marx a su estudio de la historia, a su crítica del capitalismo, a su perspectiva del socialismo, lo que ha traído importantes desfases en la vida cotidiana resultantes de la falta de articulación práctica de las actividades socioeconómica, organizativa, jurídica normativa e ideológica política; precisamente al análisis de este particular hemos dedicado buena parte de los esfuerzos para estudiar los problemas de la transición socialista (2) .
El marxismo posterior a Marx, si lo consideramos como sistema integral, puede enfocársele desde su característica de ser cosmovisión, teoría de la historia, el ser guía para pensar una sociedad histórica y culturalmente definida, una región, o una actividad humana, por ejemplo: la Economía, el Derecho, la Ética, y verse también como ideología. Todos estos enfoques, claro está, están interrelacionados.
El marxismo, en tanto expresión teórica, totalizadora, es ciencia y como tal está necesitada de incorporar constantemente los nuevos datos de la realidad, de mantener su carácter abierto, de autocrítica y superación ante los nuevos conocimientos, incluyendo aquellos que pueden determinar cambios en su epistemología. La complejidad que hoy se reconoce en la relación sujeto – objeto, que a mi modo de ver se exagera en ocasiones hasta el extremo de diluirse uno en otro caotizando al conocimiento, impone, sin embargo, un reto para la epistemología que no puede ser obviado.
El marxismo como ideología exige una visión integral de la realidad social y convoca a una actitud revolucionaria desde una perspectiva de regularidad que parte de considerar la finitud inevitable del sistema socioeconómico capitalista y del modo capitalista de vida como un resultado natural de la evolución de la historia. Aquí se nos presenta una disyuntiva. No habría Carlos Marx sin Hegel. La modernidad que se levantó sobre las bases del modo capitalista de vida construyó su subjetividad, generó sus filósofos, la filosofía clásica alemana no cerró con Feuerbach, cerró con Marx. Marx, al pensar la crítica del capitalismo estaba criticando también a la modernidad de entonces, a su modernidad, y al postular como inevitable el postcapitalismo en forma de socialismo, también estaba postulando una nueva modernidad o, si se quiere, una postmodernidad, obviamente de signo y contenido muy diferente a la ya pasada moda “postmoderna” y dado su fundamento filosófico hegeliano, ese cambio era visto en una dialéctica de la negación que para nada evocaba una etapa desprendida de la sociedad anterior, sino, como recordara en su Crítica al Programa de Gotha, “con las manchas del parto”.
La ideología marxista es un sistema de principios, teorías, ideas y valores construido sobre la base del convencimiento y prueba del carácter finito del modo de producción y de vida del capitalismo. Por esta razón –en rigor- no toda ideología anticapitalista es necesariamente una ideología marxista tal como Marx vio la historia, pero sí en muchísimos puntos de contacto, no solo por este particular, sino por muchos otros, porque una ideología política revolucionaria es siempre un sistema vivo de ideas, valores, códigos, convicciones, actitudes, y el marxismo en tanto ideología, solo puede existir realmente en una sociedad concreta, histórica y culturalmente definida, solo puede existir, para decirlo con palabras de Isabel Rauber, mestizado, de lo contrario estaríamos ante una pura abstracción de escaso sentido práctico y la ideología, como enseña Fidel, es conciencia y actitud de lucha. (3)
Las preocupaciones e incertidumbre que muchos asumen respecto del futuro de la humanidad llevan a estas personas que rechazan al capitalismo como sistema, que sufren y reflejan sus contradicciones, a luchar contra este, aun sin el convencimiento de que necesariamente está condenado a desaparecer. Pero en tanto postura anticapitalista, esta posición va al encuentro del marxismo y construye sus sentidos con fundamentos muchas veces coincidentes con este, pero se detienen en el concepto de la desaparición ineluctable del sistema, como necesidad histórica, como regularidad.
Lo anterior nos lleva a otra pregunta bien diferente: ¿qué tan importante es para la práctica que las personas reconozcan como cierta tal regularidad? Cabe pensar incluso que no esperar que el devenir histórico determine el cambio implica asumir mayor responsabilidad por parte de ese sujeto anticapitalista, que, por así decirlo, “se queda solo” sin la ayuda del demiurgo de la necesidad histórica y por ello está probablemente en mejor capacidad de prepararse para las incertidumbres, para pensar y reaccionar ante lo casual, y asumir nuevas actitudes prácticas, algo que –dicho sea una vez más- no tiene por qué no ser también una actitud positiva de quienes sí reconocen esa regularidad.
Ni Marx ni Engels tuvieron posibilidad de participar de una práctica de construcción socialista, no pudieron, por tanto, continuar su labor teórica alrededor de tal experiencia. Su legado se circunscribe al desarrollo de la concepción materialista de la historia, el estudio a fondo del capitalismo, el descubrimiento de sus contradicciones, de las lógicas internas que generan las potencialidades para su necesaria superación, pero no tenían ni podían tener idea de cómo en un país subdesarrollado y bloqueado como Cuba, por ejemplo, podía organizarse la producción y alcanzarse la eficiencia. Siendo como eran, científicos, se alejaban de la especulación. Solo llegaron a plantear algunos criterios acerca de cómo podría ser la distribución. Lenin participó en los primeros intentos de organizar el funcionamiento socioeconómico del socialismo en la antigua URSS, con las conocidas etapas de comunismo de guerra y la NEP (4) , pero vivió poco tiempo después de iniciado este proceso, nos legó su análisis del imperialismo e importantes trabajos acerca de la NEP, pero tampoco él tuvo una práctica dilatada, suficiente, como para sistematizar y generalizar algunas experiencias.
Si reconocemos que el marxismo hay que verlo en relación con un mundo cambiante y cambiado, a la pregunta ¿cuál marxismo? hay que anteponerle la pregunta ¿cuál realidad?, ¿qué ha cambiado en el mundo? No podemos aquí pretender el imposible de señalar siquiera todos los cambios fundamentales, sino asomarnos al problema. Muchos entonces nos hacemos preguntas como estas: ¿Cuál y cómo es hoy el sujeto del cambio revolucionario?, ¿Cómo se construye el poder del cambio?, ¿Cómo se expresa hoy la relación economía–sociedad?, ¿Cómo ver hoy el determinismo económico “en última instancia”?
Acerca del papel del marxismo
El marxismo tiene que dar cuenta hoy de las transformaciones que han ocurrido y siguen ocurriendo en el mundo en lo tocante a la estructura socioclasista. La contradicción capital–trabajo, obviamente vigente, se interpretó muchas veces de modo reduccionista, colocando en el polo capital a la burguesía y en el polo trabajo al obrero, la visión mecanicista de esta oposición, llevó incluso a definir como esencialmente “bueno” al obrero y esencialmente malo al “burgués”, recordemos de nuestra práctica las planillas con la pregunta: “origen social”.
El desarrollo del capitalismo ha producido también cambios en los trabajadores, los cambios han llegado al enfrentamiento de los obreros que pelean entre sí por mantener el trabajo, la competencia ha calado hasta la médula a toda la sociedad, no es que sea un fenómeno nuevo en la historia, los trabajadores mejor remunerados hace años se distancian de su clase y también se han puesto entre ellos zancadillas, pero el capitalismo tardío ha empleado, y hábilmente, además de sus armas económicas, las extraeconómicas, las armas de la ideología y ha terminado culpando al individuo de las miserias del sistema y con muchos individuos aceptando las culpas y reconociéndose “incapaces” y “perdedores”.
Mientras, han surgido nuevos actores sociales no necesariamente directamente vinculados -como tales actores- a la función económica del capital, al metabolismo económico, a la producción de bienes y servicios bajo la explotación capitalista, pero sí indirectamente y sufriendo las contradicciones del sistema en su etapa de perversión y sus disímiles vías de parasitar en la sociedad, y le han nacido al capitalismo tardío nuevos enterradores cuyas vías de participación y empoderamiento ya no vienen del modo decimonónico ni como fue en el pasado siglo. No puede decirse que los obreros serán los enterradores, que son los únicos que no tienen nada que perder sino sus cadenas, o que son los encargados por el devenir de ocuparse de acabar con el capitalismo una vez que se apropian de la ciencia del cambio. De igual manera es fundamental la recuperación y relanzamiento de la experiencia y las tradiciones de lucha de los trabajadores. Todo ello introduce muchísimas interrogantes y desafíos acerca de la función de las organizaciones políticas, los modos de articulación, las formas de lucha, las vías de empoderamiento, etc.
Lo anterior conduce a otra reflexión acerca de cómo considerar la construcción del poder para el cambio. Este ya no puede verse sólo como atributo básico “de una clase con sus aliados”. En las nuevas circunstancias históricas no pierde centralidad el trabajo como polo opuesto e imprescindible del capital, pero sin perderse o diluirse el concepto de clase en el presente la centralidad se agranda y el capital que fue otrora el trasfondo y fundamento económico de un modo de vida y de un cambio progresista, aparece hoy como un gigantesco cuerpo parasitario que se relaciona de modo dañino con la humanidad y con la naturaleza. En consecuencia, el desarrollo hoy del marxismo plantea a la izquierda el estudio, seguimiento, elucidación de las nuevas formas de construcción y ejercicio del poder para el cambio, desarrollo y consolidación de un nuevo modo de vida.
Lo dicho nos lleva de la mano a rever el tema recurrente del determinismo económico. El determinismo económico de Marx se inscribía en la lógica del desarrollo de las fuerzas productivas, ellas eran las generadoras del cambio inevitable, pero ese ángulo hay que verlo detenidamente, porque la influencia de los procesos económicos en la vida social tiene características específicas y regulares, independientemente del grado y nivel de su desarrollo. No albergamos dudas al afirmar que cuando hay crisis en la actividad económica, esta se refleja en la sociedad en su conjunto con fuerza que determina direcciones de la historia, tampoco dudamos de la estrecha en insoluble relación de los procesos económicos con los procesos sociales en general y nos dirigimos a estudiar los eslabones mediadores cuando queremos elucidarla, pero también debemos plantearnos ante los nuevos problemas que se presentan hoy ¿Qué corresponde al marxismo como ideología política, como guía para la acción superadora del capitalismo, como ciencia del cambio? ¿Debemos, para decirlo en buen cubano, “seguir la rima”, enfocar la sociedad que queremos construir sobre la base de competir con capitalismo para “producir más” y “consumir más” porque de lo contrario no lo derrotaríamos, o debemos plantearnos una crítica profunda y específica en cada sociedad de la producción y el consumo que heredamos del capitalismo y forjar un modo de vida, una cultura, auténticamente nuevas, superiores? Digo esto, sin dejar de tener en cuenta las deudas de consumo básico elementales que se heredan con el subdesarrollo o con las injusticias y desigualdades del capitalismo en los propios países desarrollados y que el emprendimiento por una nueva sociedad no puede soslayar.
Uno de los temas más importantes, en los que en la experiencia socialista mundial ha olvidado la integralidad del pensamiento de Carlos Marx es el referido a las formas de organizar la propiedad social.
Ha quedado suficientemente claro que el capitalismo no es “el fin de la historia”, ahora bien, si no es superado por algo –y valga la redundancia- “superior”, acabará con la historia, que no es lo mismo, pero como dijo el poeta, es igual.
En consecuencia, el socialismo está hoy más que nunca a la orden del día. También ha quedado claro que no habrá una única forma de existencia del socialismo, sino tantas como condicionen las diferentes sociedades que emprendan tal camino de transformación de la sociedad.
El proceso político de transformación socialista abarca no solo el ámbito de la economía, sino también el de la ética, el derecho, la organización, la cultura. Si el capitalismo es el predominio del egoísmo, el socialismo es el predominio de la solidaridad, si el capitalismo es el predominio de la explotación, el socialismo lo es de la justicia, si el capitalismo es el predominio de la competencia, el socialismo lo es de la colaboración, si el capitalismo es el predominio de la irracionalidad, el consumismo y el lujo, el socialismo lo es de la racionalidad, el consumo saludable y el bienestar general, si el capitalismo es el predominio del mercado, en el socialismo debe predominar el plan, si el capitalismo es el predominio de la propiedad privada, el socialismo es el predominio de la propiedad social.
Cuando una sociedad ha acumulado suficiente fuerza, organización e inteligencia y emprende el camino socialista desde el predominio de la propiedad privada, podrá avanzar progresivamente en su socialización. Donde ya –como es en la realidad cubana- predomina la propiedad social y hay casi medio siglo de hábitos y experiencias acumulados en su organización, administración y funcionamiento, estoy convencido que lo sensato no es retroceder privatizando masivamente la pequeña y mediana empresa bajo el supuesto de que es el único modo de asegurar el estímulo a la tan necesaria eficiencia.
Pensar así, sería dejar de lado la integralidad que caracteriza al marxismo. Téngase en cuenta que siendo Cuba un país subdesarrollado, la pequeña y mediana empresa abarcan una parte importante del contingente de trabajadores que asegura la producción nacional. Pasar esa propiedad a manos privadas, además de plantear un complejo dilema ético, jurídico y político generado por las preguntas: ¿a manos de quién van a pasar? ¿Por qué? ¿cómo quedarían después de eso las políticas sociales?, etc.; significaría, en el hipotético caso de que así fuere, que cientos de miles de trabajadores y sus familias pasarían, por decisión de la propia voluntad socialista, al bando del mercado, el individualismo y la competencia mercantil, recreándose el motor reproductor de valores capitalistas y la base socioeconómica de rearticulación de una ideología capitalista dependiente, superada en lo fundamental por el proceso revolucionario de 1959. Es una falacia pensar que el problema tiene solución estratégica en los impuestos que controlarían esa propiedad privada.
Pero la única forma de existir la propiedad social en el socialismo, no es la de su administración estatal, verticalista y centralizada, y el hecho de aceptarla como fundamento de la construcción económica socialista no significa que con ello deja de existir automáticamente la ley del valor. No solo porque esta predomina en el mundo real y obliga a una sociedad subdesarrollada y de economía abierta, necesitada del comercio internacional a subordinar su metabolismo socioeconómico en buena medida a esa ley, sino –y en mi criterio básicamente- porque en la propia sociedad cubana, luego de medio siglo de transformaciones socialistas no ha sido eliminada –ni lo podrá ser por largo tiempo- la psicología de intercambio de equivalentes que han generado en la especie humana siglos y milenios de práctica mercantil.
También es fundamental -en mi criterio- tener en cuenta que la economía cubana no tiene otro modo de procurar la eficiencia si no asume conscientemente la necesidad de ser una economía mixta, en la que predomine la propiedad social, pero en la que se conjuguen diferentes tipos y formas de propiedad: privada, mixta, cooperativa, la propiedad social administrada por el Estado o con la modalidad de asociación, etc. y articular toda su armazón social económica, jurídica, política, ideológica, ética, sobre la base de esta realidad.
La existencia de la propiedad privada puede asumirse excepcionalmente también en empresas grandes o medianas y pautarse por un tiempo determinado siempre según la conveniencia social y ser más amplia en la pequeña propiedad (como lo es hoy la de la tierra de los pequeños agricultores o la de los cuentapropistas). (5)
En resumen, entre los conceptos vigentes del pensamiento de Marx está el de la superación de la propiedad privada (sobre lo cual Engels en “Principios del comunismo” afirmó que sería un proceso gradual) como base de la superación del capitalismo por el socialismo. Pero la propiedad social en el socialismo no será eficiente si no adopta las formas que pauta la realidad social, si no se organiza de manera tal que los colectivos laborales estén adecuadamente estimulados material y moralmente para trabajar con eficiencia y eficacia, para generar iniciativas, para propiciar la creatividad. Ello requiere una diversidad de formas de organización del trabajo y los salarios que ponga en manos de los colectivos muchas funciones que hoy están en estructuras que no se relacionan directamente con los procesos productivos y que, por tanto, no pueden tener la necesaria sensibilidad para adoptar las mejores decisiones.
Cada forma organizativa, empresa, unidad de producción, de servicios, etc. si es eficiente estará organizada de manera específica, diferente en la medida correspondiente de todas las demás incluso de aquellas que hacen una producción similar de bienes o de servicios; de forma adecuada a su tecnología, vías de realización comercial de la producción, condiciones socioeconómicas y geográficas en la que están sus instalaciones y se realiza su trabajo, etc.
El socialismo es un proyecto consciente de transformación de la realidad en el que corresponde tener participación a la sociedad en su conjunto, algo impensable sin un sistema de ideas compartido básicamente por la mayorías, que sustente la conjugación de los esfuerzos sociales en dirección a dejar atrás el modo capitalista de producción y de vida y forjar uno nuevo, superior, sistema de ideas, ideología, cuyas líneas maestras constituyan la orientación fundamental de los cambios. La ideología de la transformación revolucionaria de la sociedad cubana se nutre de las experiencias de su construcción, de los aportes de la sociedad en su conjunto, de los avances en la economía política y de la teoría general del socialismo en Cuba, cuya tarea principal será entonces la de contribuir a la estructuración sistémica del metabolismo socioeconómico de la sociedad en transición socialista, enigma cuyas respuestas no encontraremos en los clásicos.
Darío L. Machado Rodríguez es licenciado en Ciencias Políticas, Dr. En Ciencias Filosóficas, miembro del Consejo Editorial de la Revista Cuba Socialista.
Notas:
1) Eliminada por el autor
2) Puede consultarse: Darío L. Machado Rodríguez, “¿Es posible construir el socialismo en Cuba?”, Editora Política, La Habana, 2004 y “La persona y el programa del socialismo en Cuba”, Editorial Vadell y Hnos., Caracas, 2010.
3) La ideología de la revolución cubana es resultado también del mestizaje y encarna las líneas maestras de un proyecto de socialidad, lo que constituye una fortaleza del propio proceso, incluye objetivos, finalidades, ideales y también sueños que mañana pueden ser realidad si hay la conciencia que oriente los esfuerzos por convertirlos en verdad en el futuro. Lo anterior evidentemente no ha sido entendido o no es compartido por Julio César Guanche, quien en su ensayo „La verdad no se ensaya. Revolución, ideología y política en Cuba“, publicado por la página de Rebelión en Internet, escribe en la página 7: “La cuestión de las mayúsculas define lo esencial: de quién es la Revolución, ¿del sujeto o de «la ideología»?, ¿del ciudadano o de la «naturaleza»? La mayúscula hace que la ideología funcione como la racionalización de la política, como metajustificación del comportamiento de «La Revolución». «En tanto instrumento de transformación consciente de la sociedad, la ideología de la Revolución Cubana desempeña un papel decisivo en la correcta solución de los problemas sociales, orienta sus acciones ante la realidad cambiante». He aquí un sueño que produce monstruos: la ideología haciendo las veces de programa infalible de gobierno.” (Ver: http://www.rebelion.org/, Libros Libres)
No es necesario referirse a su interpretación de las mayúsculas, pero es imprescindible aclarar que lo que cita de mi libro “Cuba. Ideología Revolucionaria.” está fuera de contexto, a continuación transcribo un tramo mayor del texto que rodea a su cita, aunque el referente más amplio es lógicamente el propio libro:
La ideología de la Revolución Cubana no es un resultado acabado, se enriquece y transforma al calor del propio proceso de desarrollo social, y es deber de sus portadores preservarla de derrotas. En su vínculo indisoluble con el proceso social cubano, a la ideología de la Revolución Cubana le es inherente el constante enriquecimiento y transformación, el desarrollo.
Al proceso de creación de ideas y valores ideológicos, al desarrollo de la ideología del proceso revolucionario cubano contribuyen no solo los ideólogos, los cuadros, militantes, científicos, trabajadores de la esfera espiritual, sino también la opinión pública, las masas, los individuos, los grupos sociales.
Como dijimos, esta puede verse como resultado y como proceso. En tanto instrumento de transformación consciente de la sociedad, la ideología de la Revolución Cubana desempeña un papel decisivo en la correcta solución de los problemas sociales, orienta sus acciones ante la realidad cambiante. En el proceso de afrontar con soluciones nuevas los nuevos problemas es donde se enriquece y desarrolla la propia ideología.
Otra característica es la complejidad creciente de la actividad ideológica consciente. Está condicionada por el desarrollo científico-técnico, el desarrollo cultural general, e ideológico, en particular de las masas, por complejidades específicas de cada etapa y coyuntura, y por el desarrollo de los métodos y medios de la actividad ideológica. (Ver Darío L. Machado Rodríguez, “Cuba. Ideología Revolucionaria”, Editora Política, La Habana, 2000, pp. 178-179.).
Su valoración acerca de que ello es „un sueño que produce monstruos: la ideología haciendo las veces de programa infalible de gobierno.“ es cuando menos difícil de entender. Espero, sí, que su escrito sirva para invitar a la lectura de mi libro, que ciertamente hoy escribiría de otro modo en más de un aspecto, pero sin renunciar al papel de la ideología de la revolución cubana, a sus valores, sus principios, sus ideales y su ética, como instrumento decisivo en la orientación del proceso revolucionario cubano y no estrecha y forzadamente „haciendo las veces de programa infalible de gobierno“.
4) Nueva Política Económica, “NEP“ por sus siglas en ruso ( Nóvaia Ekonomícheskaia Política) . Política económica, impulsada por V.I.Lenin y el Partido Comunista a partir de 1921, en sustitución del comunismo de guerra y su fundamento: el sistema de contingentación. La NEP basada en las relaciones monetario-mercantiles perseguía impulsar la producción, en particular la agrícola.

5) Ver capítulo Propiedad social y mercado en la sociedad cubana actual, en Darío L. Machado Rodríguez, “¿Es posible construir el socialismo en Cuba?”, Editora Política, La Habana, 2004, pp.119 – 143.

 

El objetivo político-militar de USA en Libia (El trasfondo de una geopolítica avasalladora)

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LUNES 28 DE MARZO DE 2011

Abel Samir (especial para ARGENPRESS.info)

La intervención de la coalición de países encabezada por USA en los asuntos de Libia ha despertado muchas especulaciones desde diferentes ángulos políticos: desde la izquierda tradicional hasta la derecha facistoide; desde análisis economicistas hasta análisis con un fuerte contenido ideológico; desde posiciones francamente de tinte reformista hasta posiciones revolucionarias; y otras más incluyendo las religiosas.

Para entrar en un análisis del acontecer de hoy en Libia pienso que es necesario referirse primero al rol cumplido por todos los gobiernos árabes del norte de África y del Oriente Medio con respecto a la geopolítica de USA en esa zona y a nivel mundial.
Como todos sabemos y nadie lo pone en duda, USA se erigió ya desde el término de la Primera Guerra Mundial como el Estado dominante a nivel planetario. Hoy no hay duda que USA es la potencia dominante seguida de la Federación Rusa y la República Popular China. Y el dominio se manifiesta fundamentalmente en el terreno militar, apoyado claro está, en la economía y en los acuerdos políticos y militares con otras potencias menores que le permiten aglutinar a su alrededor fuerzas mayores y con eso un cierto equilibrio con las otras potencias que impida una guerra entre USA y esas potencias. Es el caso de la OTAN, que aunque con ciertas diferencias internas, es un pilar importante en el sistema de dominación norteamericano. Por esa razón, USA no se interesa en que la UE tenga su propio sistema militar independiente de la OTAN, ya que a su interior, hasta aquí, ha tenido el rol dominante. Un sistema militar de la UE dejaría a la OTAN como una coalición obsoleta. La OTAN nació en la época de la existencia de la URSS, como una alternativa al Pacto de Varsovia, pero después de la caída del campo “socialista” en Europa y Rusia, siguió existiendo y se fortificó aun más con la integración de países que habían sido parte del Pacto de Varsovia y que se allegaron a la OTAN para mantener su independencia, que desde tiempos inmemoriales fue invalidada por los rusos, y no sólo en el tiempo de Stalin, sino también mucho antes, durante los zares del Imperio Ruso.
En esta situación mundial de la época actual, el dominio geopolítico de USA se ha ido afirmando a través de la aceptación por parte de los gobiernos árabes, fuesen monarquías o gobiernos “republicanos”, aliados o simplemente “amigos”, lo que le ha permitido tener una fuerte influencia a la hora de las toma de decisiones políticas a todo nivel, sobre todo, en la ONU. Muchos de estos gobiernos fueron comprados con fuertes “ayudas” económicas, como es el caso de Egipto. Eso le permitió a USA que el Egipto de Mubarak se mantuviese “neutral” frente al acoso político y militar de Israel a los palestinos, en especial a los de Gaza. También y no menos importante, USA pudo ejercer cierto derecho al control del tránsito de los barcos por el canal de Suez. Como todos sabemos, durante Mubarak, los barcos iraníes no podían transitar por el canal, cuestión que fue derogada por los actuales gobernantes y que permitió por primera vez, romper esa regla establecida por varias décadas, a dos buques de guerra iraníes navegar hasta Siria, sin tener que navegar rodeando el sur del continente africano.
El dominio militar de USA en esa zona se hace por medio de bases militares y navales que le permite a USA intimidar a cualquier país que se oponga a su geopolítica. De hecho, el único gobierno árabe no dominado y fuera de la influencia de USA ha sido, desde la última guerra árabe-israelí, el gobierno sirio, que aparte de sus propias doctrinas e intereses geopolíticos está fuertemente influenciado por Irán, hoy en la mira de de las armas norteamericanas y de Israel. De hecho, el avance tecnológico y el desarrollo industrial de países no controlados o no “amigos” de USA son potencialmente enemigos. Y ese es el caso de Irán. Un país que posee un gran desarrollo industrial gracias a sus propios científicos que provienen de las numerosas y calificadas universidades iraníes (238 universidades, institutos de enseñanza superior y politécnicos), además que su economía posee una fuerte influencia del Estado, sistema que se opone al actual impulsado por los capitalistas a nivel mundial.
Entramos entonces a tratar el problema de las sublevaciones de los pueblos árabes y su influencia en el terreno geopolítico. Hasta que no reventó el volcán que se escondía bajo la superficie de las sociedades árabes, a USA le importó muy poco el problema de las libertades personales, la falta de democracia y el fuerte atentado a los derechos humanos que existen en estos países árabes, sus aliados: por lo contrario, en ellos existieron cárceles secretas que sirvieron para que la CIA trasladase prisioneros acusados de terrorismo o de pertenecer a organizaciones afines a Al-Kaeda. Incluso la CIA estaba participando en Libia bajo el auspicio de Gadafi que combatía a los islamistas. Allí se les torturaba (o probablemente todavía se hace) sin que nadie pudiese saber del paradero o de las vidas de las personas tomadas prisioneras en los países en guerra o simplemente personas raptadas en Europa, cuando viajaban por razones personales, con la complicidad de los servicios secretos de esos países. Ni menos del conocimiento de las ONG como Amnistía Internacional que pudiesen intervenir. Todas las declaraciones que los gobiernos de USA hacen sobre la defensa de los derechos humanos se estrellan contra esta lamentable realidad y demuestra el cinismo y la hipocresía de todos sus gobiernos, sin excepción, pero sobre todo, desde el gobierno del padre de Bush, pasando por Clinton hasta ahora. Claro está que, en la ruptura con las normas más elementales de los derechos humanos, se distinguió George W. Bush que debería enfrentar a un tribunal internacional por sus crímenes de lesa humanidad y que hasta ahora permanecen impunes, aunque existen tribunales internacionales que han metido presos a otros individuos por crímenes cometidos en otras guerras del siglo XXI en Europa. Los que creían que Obama, el actual mandatario norteamericano, iba a ser diferente, se equivocaron de plano. No sólo no ha terminado las guerras, sino que ha empezado otra y además todo lo que prometió sobre el abuso con los prisioneros en Guantánamo lo dejó de lado, aun más, ha reiniciado los procesos políticos de tribunales militares contra los prisioneros de guerra que están encerrados allí. El escritor de origen pakistaní Tariq Alí comparó a Obama con el presidente Woodrow Wilson, que “no dejaba de hablar de la paz, la democracia y la autodeterminación mientras sus ejércitos invadían México, ocupaban Haití y atacaban Rusia”. Este escritor opina que la política exterior de Obama apenas ha cambiado frente a la de Bush. Tiene sí, Obama, una retórica diferente, pero en la acción no hay mucha diferencia. En Egipto, Obama discurseó en el año 2009 en la Universidad de El Cairo y allí se expresó a favor de la democracia, cuando en ese momento estaba en el poder el sátrapa Mubarak, que de todo tenía, menos de demócrata. Un régimen corrompido hasta la médula de los huesos que se mantuvo en el poder por 30 años, gracias al apoyo político y económico de USA (calculado este último en unos 5.000 millones de dólares anuales).
Para USA, lo más importante en su política con los gobiernos árabes fue que se aliasen con el imperio norteamericano y no era vital que esos gobiernos fuesen o no democráticos, tampoco que en ellos se cometiesen toda clase de abusos contra la población civil. Claro está, que el servicio de inteligencia norteamericano estaba preocupado de lo que en el futuro pudiese ocurrir, aunque no esperaban que el volcán estallase tan temprano y por algo que podía aparecer como de poca importancia, como la inmolación de un joven en Túnez. Por esa razón y para quedar bien con las ONG, Obama ha estado manifestando su deseo de que se respete los derechos humanos y se establezca la democracia al estilo de los países occidentales, es decir, que unos pocos millonarios (no tanto, pero apoyados económicamente por empresas privadas y millonarios) se presentan de candidatos presidenciales y el pueblo elige entre ellos, a quienes han de gobernarlos y defender fundamentalmente los intereses de los ricos de su país.
Todo este esquema estaba muy bien hasta que no estalló la primera revuelta de la juventud árabe en Túnez. Un país que no se había destacado por ser el más revolucionario ni combativo. Los norteamericanos no creían que ese país fuese afectado por las protestas de miles de jóvenes hartos de sufrir un sistema podrido en todas sus esferas y que no les daba la satisfacción necesaria en un mundo de grandes progresos tecnológicos y modernidad, en donde las libertades personales son hoy por hoy cada vez más importantes para los jóvenes.
El problema que se le planteó a la inteligencia norteamericana y por supuesto a las organizaciones de inteligencia de todos esos sátrapas árabes fue que no se sabía con seguridad de quién o quiénes estaban detrás de las protestas. Muchos izquierdistas en todo el mundo le echaban la culpa a USA y a sus aliados europeos. Otros, dentro de los mismos afectados como Gadafi, le echaban la culpa Al-Kaeda y a los movimientos islamistas. Pero, como el movimiento de protestas se ha generalizado a todos los países árabes sin excepción, el problema se multiplica y adquiere las formas de una revuelta general, y para los norteamericanos se le presentó el problema de cómo detener estos movimientos sin que los pueblos árabes se vuelquen en contra no sólo de sus amos de turno, sino también, del amo de sus amos. Hasta aquí USA se ha desprestigiado por su accionar en Irak y Afganistán, además de su apoyo incuestionable a la ocupación israelita de las tierras de los palestinos. En todo caso, aunque la organización de Al-Kaeda u otros afines se encuentren participando detrás de las protestas y de los jóvenes rebeldes, no hay duda que la participación es más amplia y abarca incluso a los intelectuales, como profesores, técnicos, médicos y otros.
Los políticos norteamericanos, sobre todo la de los que se ubican dentro o simpatizan con el partido republicano, identifican al islam con el terrorismo. Para ellos todo musulmán es un terrorista en potencia. Por esa razón apoyaron a Mubarak que reprimió fuertemente a la Hermandad Musulmana. Una parte importante de ellos fueron encarcelados y en las elecciones se hizo todo lo posible para impedir que el pueblo los apoyase, y cuando esa política no daba resultado las elecciones se convirtieron en unos shows fraudulentos. ¿Cuán grande es la influencia de Al-Kaeda en la Hermandad? Hasta aquí eso está fuera del conocimiento público, pero lo más probable es que exista una cierta influencia. La organización Al-Kaeda sostuvo que la única forma de liquidar al enemigo cercano, es decir a los regímenes corrompidos de los países árabes, era por medio de la yijad, la guerra santa. El temor de los norteamericanos de la ultraderecha es que esta guerra santa no termine en los países puramente musulmanes, sino que se extienda después a Europa y al continente americano. De esta forma la sola referencia al islamismo provoca temor en los ciudadanos corrientes de USA. USA y los regímenes europeos prefirieron estos regímenes corruptos y dictatoriales como una forma de mantener el status quo y la estabilidad económica y política, que les permitía seguir invirtiendo en esos países sin grandes riesgos de que allí ocurriesen revoluciones socialistas. Cambios democráticos al estilo de Europa es lo que aspiraban, pero a falta de esos cambios, los regímenes autocráticos les pasaba como anillo al dedo. Lo mismo que ocurría en algunos países del Caribe a comienzos del el siglo XX, de los cuales Cuba es el mejor ejemplo.
Las protestas en todos los países árabes se organizan los días viernes, los días de oración del mundo musulmán. Al término de las oraciones, salen a la calle para protestar y enfrentar a las fuerzas represivas del Estado. Esos días han sido denominados “Los días de la Ira”. A pesar de que la gran mayoría de las protestas se hicieron o se hacen todavía en forma pacífica, la represión ha sido brutal en todos los países sin excepción alguna. Se les dispara a matar. Estos regímenes, llámense monarquías o repúblicas, constituyen de hecho dictaduras personalizadas, y en el caso de los presidentes, bajo la impostura de gobiernos personales, autocráticos y sin un verdadero respaldo popular. Además, son regímenes corruptos que han almacenado miles de millones de dólares en sus cuentas bancarias de Europa y en bancos del Caribe. Y no existe ninguna excepción a esta regla, ni siquiera Gadafi en Libia es una excepción.
En los cables filtrados por Wikileaks sobre la diplomacia estadounidense, se deja ver la sangría constante de dinero en la Compañía Nacional de Petróleo a manos del clan Gadafi. La sangría monetaria se extiende también a otros sectores como la construcción, la hostelería y las telecomunicaciones. Se puede leer en un artículo publicado en la prestigiosa página de internet de la Junta Islámica de España, Webislam, lo siguiente: No se sabe cuántos miles de millones de dólares han reunido, pero el mundo financiero y la gran prensa internacional estiman que la familia Kadafi es una de las más ricas del planeta. Un clan de parientes, en cuyo centro se encuentran los ocho hijos del líder libio. Forman el primer círculo de poder, el más íntimo, que según el que fue jefe de la misión diplomática norteamericana en Trípoli hasta noviembre último, Gene Cretz, es “una dinastía familiar decadente, ávida de dinero”. Uno de los hijos de Gadafi (Mutasin) ha gastado fortunas en sus fiestas privadas contratando a celebridades como Beyoncé y Mariah Carey. Ambas percibieron nada menos que 1 millón de dólares cada una por actuar en la fiesta privada en la isla de San Bartolomé, en el Caribe. Mutasin, es hijo de Gadafi y consejero de seguridad del régimen. Según el periódico inglés “The Guardian”, el Estado Libio (del cual es Gadafi el único que lo dirige y controla) a través de su organización Autoridad Libia de Inversiones ha invertido algo así como 70.000 millones de euros en el extranjero, inversiones en varias empresas italianas de carácter estratégico. Según este periódico la familia Kadafi tiene escondidos miles de millones de dólares en cuentas secretas en los bancos de Dubai, del sudeste asiático y del Golfo Pérsico. Se podría alegar que se trata de inversiones estatales, pero, ¿cómo explicarse entonces la enorme mansión en Marbella, España o la otra mansión recientemente comprada a uno de sus hijos en Londres, que costó nada menos que 20 millones de dólares? ¿Y los tres jet particulares? ¡Además de dos hoteles de lujo y de dos plantas embotelladoras de agua en Italia (Antrodoco y Fiuggi) en poder de la familia de Gadafi! Según muchos informes de prensa, que parecen ser ciertos, Gadafi tiene en su poder algo así como 4.600 millones de dólares en oro, lo que le permite mantener su guerra contra los rebeldes pagando grandes sumas de dinero a los mercenarios que ha contratado en diferentes países africanos. Esto último se puede comprobar por la cantidad de prisioneros de origen en países africanos que han caído en mano de los rebeldes en los diferentes combates en las localidades de Brega, Bengasi y otros lugares. Si realmente Gadafi contaba con el apoyo mayoritario de su pueblo, ¿qué razón habría para contratar mercenarios? Sobre todo que los rebeldes no cuentan con suficiente armamento ni municiones, además que carecen de organización y disciplina que disminuye con eso su eficacia en el combate. Así como están las cosas en Libia y aunque la OTAN participe con su aviación para impedir el vuelo de los aviones de Gadafi, los rebeldes tienen muy pocas posibilidades de triunfar. El accionar de los rebeldes, militarmente hablando, no habría existido si Gadafi no hubiese reprimido indiscriminadamente las manifestaciones con su ejército y usando armas de guerra. En otros tiempos Gadafi contaba con el apoyo mayoritario de su pueblo y tomó muchas medidas políticas y sociales favorables a ellos, pero todo eso cambió y se aferró al poder transformándose en un sátrapa cualquiera. Y no deja de serlo aunque el comandante Chávez lo llame su “amigo”. No por eso Gadafi deja de ser lo que es actualmente. Tanto es así que si no hubiese reprimido a los manifestantes en forma criminal, no se encontraría en la situación en que está ahora. Era más que aceptado por los gobiernos de Europa y de América en general. Como son aceptados los grandes inversionistas de cualquier país. Muchos se preguntan hoy la razón por la que se encuentra atacado por los aviones y barcos de países de la OTAN.
Esta pregunta que nos hacemos todos debe ser cuidadosamente respondida. Desde que Gadafi tuvo un vuelco en 180 grados hacia los países en donde reina el capitalismo, incluyendo desde luego a USA que aparecía como su enemigo, Gadafi era uno más entre los gobernantes de origen árabe que combatían a los comunistas y a los islamistas en sus territorios. Y aún más, Libia es el uno de los pocos países árabes en donde no existen partidos políticos; estos partidos no pudieron existir ya que aquellos individuos que intentaron hacerlo terminaron en la cárcel o fueron ejecutados, claro está que existe el partido oficial. Estas medidas de Gadafi fueron aceptadas sin renuencia por los gobernantes de la OTAN y también fuera de ella. Total, Gadafi era un freno a los comunistas y a todo lo que se parezca a Al-Kaeda. Y las medidas de carácter social que fueron tan importantes en su primera época ya no existían y así se estaba más a tono con el sistema capitalista neoliberal. Pero empezaron las sublevaciones en todos los países árabes. Los pueblos árabes, sobre todo su juventud se levanta para pedir la salida de todos esos sátrapas en los cuales se apoya el Imperio para aumentar su dominio mundial. Y ¿qué pasaría si estos rebeldes se toman el poder? ¿Seguirían apoyando a USA y a la OTAN? ¿Se transformarían en seguidores de Al-Kaeda? ¿O simplemente surgirían los islamistas que también están en contra de USA y de Israel?
Las alternativas o cursos de acción que les quedaba a los norteamericanos en toda la región eran los siguientes: Primero, que hubiese cambios muy controlados para que nada cambiase. Por eso los dictadores de Túnez y Egipto a instancias de USA se fueron y las FFAA los reemplazaron sin que nada importante cambiase de fondo. A Mubarak un grupo de generales norteamericanos le convencieron que dejase el poder y se fuese a disfrutar de sus miles de millones de dólares que tiene en distintos bancos del mundo. Se pensaba que con Gadafi iba a ocurrir lo mismo, pero Gadafi no quiso irse y además ya había habido demasiadas muertes por las represiones de sus fuerzas militares: había quemado las carabelas. El segundo curso de acción era despreciarlo y obligarlo a dimitir por las armas o a que dentro de sus fieles surgiesen los que lo derribasen y por esa razón aparecieron varios que lo acusaron de estos crímenes, crímenes que también han hecho otros, como el monarca de Arabia Saudita y el “presidente” de Yemen sin que se les acuse todavía de nada. Para USA el verdadero peligro no es Gadafi, sino lo que puede venir más adelante, porque los pueblos árabes han despertado y las revoluciones empiezan a mostrarse violentas y decididas. Las revoluciones no se pueden controlar así nomás y con seguridad que si triunfan los grandes perdedores serán USA y también Israel. En todo caso lo que venga a futuro es una gran incógnita y esa incógnita asusta a USA y sus aliados. En este curso de acción había que actuar militarmente, pero las posibilidades de que se obtenga un triunfo son pequeñas y aunque los rebeldes hoy sean aplastados, mañana serán más fuertes y más organizados. Ellos aprenderán de la historia.
Autor imagen: Carlos Latuff

 

Lanza alguacil de Maricopa, Arizona, operación aérea antinmigrante

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Joe Arpaio informó que la operación “Cielo del desierto” usará 30 aeronaves para sobrevolar las zonas fronterizas con México y detectar indocumentados y traficantes de personas.

Notimex
Publicado: 30/03/2011 13:12

Phoenix. El alguacil del condado de Maricopa, Arizona, Joe Arpaio, anunció este miércoles que lanzará una operación aérea contra la inmigración ilegal por las próximas cuatro semanas, con lo que ampliará a nuevos niveles su persecución de indocumentados.

Arpaio, conocido en Estados Unidos por su férrea posición antinmigrante, anunció que en la Operación Cielo del Desierto usará 30 aviones que sobrevolarán áreas en la frontera con México para detectar y reportar indocumentados y traficantes de humanos.

El alguacil precisó en un comunicado que el operativo se sustentará en su recién formado “Pelotón de operaciones contra la inmigración ilegal”, constituido por unos 60 voluntarios armados y que incluirá 30 aeronaves de ala fija, pilotos y agentes de su oficina.

Explicó que con el operativo, que no tiene precedentes en ninguna otra jurisdicción del país, se busca “sellar esencialmente la frontera del condado de Maricopa a la creciente invasión de traficantes de droga e indocumentados”.

Arpaio agregó que desde el aire los localizadores ubicarán y reportarán cualquier actividad inusual o sospechosa a los agentes sobre el terreno.

Sostuvo que el operativo será “una estrategia mucho más prolongada y amplia que las conducidas hasta ahora por la Oficina del Alguacil para disuadir la inmigración ilegal y el flujo de drogas al condado de Maricopa”.

La operación durará cuatro semanas y abarcará un territorio más amplio del mismo condado, al hacer uso de una variada gama de aeronaves de ala fija para detectar contrabandistas que ingresan desde México por áreas desérticas del sur de la jurisdicción.

En el operativo se utilizarán también agentes integrantes de las unidades antipandillas y contra el contrabando humano, así como de los equipos especiales antinarcóticos y de Armas Especiales.

Arpaio, quien está bajo investigación federal por presunta violación a los derechos humanos durante sus continuas redadas antiinmigrantes en Phoenix, rebatió los argumentos de las autoridades federales de que la frontera con México es ahora más segura que nunca.

“Mi oficina no ha experimentado ninguna reducción notable de la actividad criminal de drogas, inmigrantes ilegales y contrabando de humanos desde México”, indicó.

Arpaio expresó su confianza en que el operativo “dará lugar a una serie de detenciones y decomisos importantes”, que servirán como “elemento disuasorio para mantener a los criminales alejados del condado”.

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