jueves 10 de noviembre de 2011

 

Miguel Ángel del Pozo (BARÓMETRO INTERNACIONAL, especial para ARGENPRESS.info)

Escribía José Vicente Rangel en su columna El Espejo (31 de octubre, 2011) que el Presidente de los Estados Unidos de América, don Barack Obama, ha puesto en praxis su nueva política global que el país del norte tiene, por necesidad objetiva como imperio, que ejecutar en las nuevas realidades de la actual etapa en la que el sistema capitalista en su proceso globalizador post-crisis ¿estructural? se ve inmerso como proceso histórico-humano. Probable que la tendencia en el análisis político, observemos al proceso en crisis del sistema capitalista, en este actual mundo en globalización, como un todo ocultando las asimetrías existentes entre los diferentes componentes que representan los estado-nación alrededor del globo terráqueo.

Craso error! La sola referencia actual de las diferencias de cómo enfocar la solución de la crisis de la economía en ambos lados del Atlántico es evidente; sí a ello le adosamos las actitudes en declaraciones de Rusia y China como “salvadores del sistema capitalista”, el escenario se nos complica aún más; sí a ello analizamos el caos generado en conciencia con la “Primavera árabe” que nos atrevemos a calificar como el “caos contra el Islam” en base a las tesis de Samuel Huntington, el escenario se nos complica en “cul de sac”; sí a ello le agregamos los procesos de consolidación de las democracias de los estados al sur del río Bravo y sus obligados procesos de unidad en diversidad, el escenario del capitalismo global necesariamente se auto-flagela en contradicciones. Es decir, el desarrollo obligado y necesario del caos que Washington viene proponiendo desde Ronald Reagan, por poner un corte histórico al “capitalismo popular”, con apoyo y solidaridades de la “Dama de Hierro”, en políticas neo-liberales, justamente, cuando la intelligentsia estadounidense comenzó a preguntarse sobre la “decadencia de Roma”, se va ejecutando según los paradigmas de las tesis de guerra cuales a su vez han ido en evolución constante hasta alcanzar la actual “doctrina Obama”. Para su mejor comprensión, sencillamente, realicen un paneo desde Reagan hasta Obama sobre las actuaciones militares, directas y/o por mampuesto, donde ha actuado la maquina de guerra estadounidense al tiempo que observen con objetividad las calidades de esas actuaciones en el marco de lo teórico-militar.
Nos preguntamos: “la caída del Muro de Berlín” ¿Qué efectos, objetivamente, beneficiosos contenían para los “pueblos liberados” del yugo stalinista sino fue su incorporación al “mercado de consumo” (léase: drogas, MacDonald, música, películas procedentes de Hollywood, moda, asexualidad por excesos, más drogas? Nos inquirimos ¿Por qué Bush, “the old man”, desarrolló sus “guerritas del abuelo” en decadencia; para decirlo en otros pensamientos: por reflejo reaganiano? Seguimos con nuestras inquietudes: ¿Dónde están las “armas de destrucción masiva” que se localizaron en Iraq? y ¿por qué Afganistán, refugio de un conocido agente de la CIA?; y, por último, nos inquieta la pregunta de ¿por qué se ha alterado la tranquilidad de la región marítima donde Braudel realizó su intenso y completo análisis histórico si la paz era la norma y el equilibrio geoestratégico? Claro, ello nos obliga, en forma inquietante, a preguntarles ¿cuál será el próximo país y cuándo las “huestes bárbaras” como en tiempos del Imperio Romano actuarán?
Vayamos a la Historia. Cuando Deng Xiaoping asume, con visión y responsabilidad, dejar que “algunas moscas entraran” en las realidades post-Mao, China se convirtió en el objetivo principal de los Estados Unidos de América por muy diferentes razones y un solo y principal objetivo. El sistema capitalista en desarrollo permanente por natura en el país del norte, con las políticas de Bill Clinton de desarrollar , profundamente, los servicios, obligaba a los grandes capitales buscar “bajos costos y altas ganancias”, buscando aumentar la acumulación, que le fueron ofrecidas por aquella China en apertura con la cual, entendemos, el Comandante Fidel no comulgaba a pesar de su paso por los jesuitas; pero China estaba en condiciones de real atraso comparativo calculado entre 100 y 70 años en los niveles de bienes de capital y tecnologías conjuntamente con sus profundas debilidades en términos de la gerencia internacional de los mercados abiertos además de otras debilidades objetivas estructurales cuando conversamos del mundo globalizado y 900 millones de seres humanos que para la fecha vivían en la geografía china.
Pero la China de 1981 no es la China del año 2011. Dejando para otra oportunidad el tema del desarrollo global-estructural de China en esos 30 años y concentrándonos en las actuales realidades del mundo en crisis capitalista junto a las realidades más arriba expuesta, podemos apreciar que “algo está en pleno desarrollo” en la geopolítica mundial que está afectando, directamente, el concepto de Imperio sobre el que se sustenta el imperialismo estadounidense. Es decir, las asimetrías y contradicciones de la economía estadounidense están afectando el carácter de Imperio (y no solo el concepto) en el que se sustenta el Poder de Estados Unidos de América desde que “puso un pie” en Japón y controló las “costas, cuotas y castigos” que se le impusieron a la China manchú por consecuencia de la “Rebelión de los Boxer” por lo que obliga al Poder (Müller Rojas: concepto) y Washington, como ejecutor real y objetivo, buscar salidas obligantes a la crisis interna que se viene desarrollando en el seno de la sociedad estadounidense desde los beatnik años 50-post-macartismo pasando por los hippies y las protestas contra la “Guerra de Vietnam” y el comienzo de la concientización del significado real del “american way of life”; la decadencia filosófico-estructural del capitalismo interno estadounidense en y a favor del consumismo barato con productos producidos en China; las consecuencias de las tesis de Huntington y Fukuyama; la “base de cristal” sobre la que se sustentaron los accionares consecuenciales por las realidades que se produjeron a partir del 11 de septiembre; la “excusa bin Laden”; el regreso de la “doctrina Reagan” de la democracia representativa en países, militarmente, muy débiles; la necesaria decadencia obligada de la Comunidad Europea cuando las realidades energéticas comienzan a obligar a sus actores políticos comunitarios a depender del “crudo y gas” ruso con lo cual el ideario geopolítico europeo occidental del siglo XIX y XX regresa al inconsciente colectivo de los políticos europeos capitalistas en dependencia hacia Washington desde el “Plan Marshall” y su objetivo filosófico-económico. Curiosamente, en la actual campaña electoral en el “país donde no se ponía el sol”, ambos partidos del sistema bipartidista están proponiendo un plan de rescate “tipo Plan Marshall” a la europea.
Los Estados Unidos de América, en la objetividad del propio sistema político-imperialista, necesitan “desligarse” de la Comunidad Europea, como se ha conocido con la “Guerra contra Libia”, manteniendo la dependencia tecnológica en y de “sus pares”; al tiempo, manteniendo, obligatoriamente, una necesaria disciplina castrense a lo interno de sus tropas en profunda crisis cual se ha venido desarrollando desde sus participaciones en las invasiones en Iraq y Afganistán con el alto número de soldados “caídos en combate”, los lesionados y permanentes suicidios de sus soldados cuando no consideraron la importancia de la “decadencia” del “american way of life” como realidad-objetiva producto de la excesiva expansión económica dirigida por las grandes corporaciones hacia mercados laborales baratos en China-Tigres-Asiáticos que obliga el “neo-liberalismo-globalizado-reaganiano” la objetiva dependencia hacia China y sus ahorros en detrimento de su propio mercado laboral no militar. En el marco del desarrollo del capitalismo, nos preguntamos si ¿era necesario dar el salto hacia el neo-liberalismo que impulsaron Ronald Reagan y Margaret Thatcher? En realidad, ésta es la pregunta que podría estar sobre la mesa en la recomposición del sistema capitalista cuando se aleja del militarismo militante e invasor.
En el proceso de “desligue” de la Comunidad Europea, Washington debe y está enfocando sus intereses como Imperio-imperialista en su orilla occidental, es decir, sobre la Región de Asia y el Pacífico. Este proceso no comenzó con la “Guerra en Libia” sino que se ha venido desarrollando desde las objetivas realidades del crecimiento de economías emergentes asiáticas; de las realidades del Asia Central-Mar Caspio; de la objetiva decadencia del sistema global capitalista con sus consecuencias en cuanto a la división internacional del trabajo; del necesario control de los centro-bases donde están las materias primas; la geo-estrategia del control de las rutas marítimas-comerciales; de los cambios tecnológicos –nanotecnologías- y las crisis del medio ambiente. La pregunta obligada sería ¿cuál es la realidad de la geo-política del Poder y Washington ante un escenario que no es de crisis sino de caos; que no es de confrontaciones internas entre países en dependencia-imperialista en su íntima relación con el Imperio según las tesis de Michael Hardt y Toni Negri expuestas en su libro: “La multitud y la guerra” (Ediciones Era, México, 2007, pp.140) cuando nos dicen que “…los conflictos armados no serán…concebibles de manera tradicional, como choques entre entidades soberanas; resulta más propio considerarlos como guerras civiles [caso Libia] en el interior del Imperio…” (Idem, pág. 16)? En ese orden, el nuevo enfoque geo-político de Washington al trasladarse hacia la Región del Asia y el Pacífico está definiendo sus objetivos geo-militares y, por tanto, geo-estratégicos para el segundo cuarto del siglo XXI ¿o con antelación?; es decir, Washington y el Poder, o viceversa, nos están anunciando que el enemigo del sistema capitalista a derrotar en los próximos años es y será China; para decirlo en palabras mas precisas, la “doctrina Reagan” contra la URSS será renovada y aplicada, según los think-tanks estadounidenses, en la Región del Asia y el Pacífico con la finalidad de cambiar el sistema estructural bajo el cual el Partido Comunista Chino viene diseñando sus políticas geo-económico-sociales y militares. Pero ¿cómo va Washington a desarrollar su nueva “doctrina Obama” (José Vicente Rangel dixit)?

Lo fundamental es aceptar la tesis de JVR sobre la nueva doctrina que está en “pleno desarrollo” por parte de don Barack Obama. En segundo lugar, analizar el desarrollo de aquellas políticas en aquella región referida y las objetivas consecuencias tanto en la Región del Mar Caribe como se pudo conocer con la reciente visita de Hillary Rodham Clinton a la República Dominicana, y en el resto de América Latina, en particular en aquellos países con costas sobre el océano Pacífico. En tercer lugar, conocer las contradicciones socio-económicas como las asimetrías militares ante posibles desarrollo de las contradicciones con gobiernos en la Región que se opongan a las políticas sociales en desarrollo y se acerquen a las políticas neo-liberales y de dependencia como se podría observar tanto con la aplicación de los TLC en Colombia y Panamá como los triunfos de candidatos de derechas como el reciente triunfo de la derecha en Guatemala. Son algunas consideraciones de un tema en pleno desarrollo y a continuar desarrollando.

Publicado por ARGENPRESS

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