jueves 12 de abril de 2012

CERIGUA

El 90 por ciento de las denuncias por violencia contra las mujeres en América Latina quedan en la impunidad, de acuerdo con estadísticas elaboradas por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL); la principal razón es porque las mujeres se autocensuran por temor a represalias por parte de sus victimarios.

La CEPAL también identificó la dependencia económica, la desconfianza en las autoridades de justicia y de seguridad y el escaso nivel de atención institucional en idiomas indígenas, como otros factores que influyen directamente en la impunidad en ese tipo de delitos.
Muchas sociedades aún perciben como natural que un hombre golpee o agreda a las mujeres por no cumplir con los roles sociales preestablecidos, situación que se complica cuando la atención de los funcionarios está cargada de tabúes que desmotivan a las afectadas a la hora de hacer una denuncia, señala la información.
Según la publicación, El Progreso de las Mujeres en el Mundo 2011-2012, elaborada por ONU-Mujeres, el 97 por ciento de los países latinoamericanos han promulgado leyes contra la violencia basada en el género y menos de la mitad han adoptado protocolos para combatir la violencia sexual en el matrimonio.
El fortalecimiento de las legislaciones nacionales es una muestra de la transformación positiva que sufren los Estados en esa materia, sin embargo persisten retos para condenar la violencia feminicida y los maltratos contra las mujeres, señala el informe.
Una de cada tres mujeres en el continente sufre de algún tipo de violencia: física, psicológica o económica, mientras que el 16 por ciento ha sido víctima de la violencia sexual al menos una vez en su vida, enfatiza el documento de ONU-Mujeres.
El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) calculó que el costo de la atención de la violencia machista le cuesta a los Estados latinoamericanos unos 15 mil millones de dólares, lo que representa el 2 por ciento anual del Producto Interno Bruto.
La cifra fue elaborada al tomar en cuenta el costo de los servicios psico-sociales integrales para las víctimas y sus familias, el dolor y el sufrimiento humano; la asistencia legal y los juicios, así como la pérdida del empleo y la productividad.
Tanto la CEPAL como ONU-Mujeres coinciden en que la violencia de género afecta a todos los territorios, poblaciones y segmentos etarios, pero México y Guatemala son casos emblemáticos al registrar el mayor número de femicidios y casos de violencia contra las mujeres.
Entre el 2010 y el 2011, México registró un aproximado de mil 700 asesinatos de mujeres a nivel nacional, en tanto que Guatemala reporta unos 6 mil casos en los últimos 10 años.
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