La nueva estrategia de Estados Unidos amenaza América Latina

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El gobierno de Estados Unidos (EU) lanzó en abril una potente contraofensiva para recuperar el terreno perdido en una región que sigue siendo vital para su dominación global. Nadie en su sano juicio podía imaginar que el imperio dejaría disolver su influencia en América Latina sin jugar todas sus cartas. En el nuevo escenario mundial, pautado por la crisis económica y financiera, y cuando el Pentágono necesita volcarse hacia el Pacífico, su presencia en este continente no puede asumir un perfil solamente militar.

 

Raúl Zibechi / LA JORNADA
El general Martin Dempsey, jefe del Estado Mayor conjunto, debatió el primero de mayo la nueva Estrategia de Defensa en el Carnegie Endowment for International Peace, señalando que no sólo consiste en “rebalancear” las fuerzas armadas hacia la región Asia- Pacífico, como señaló Barack Obama en enero. Definió la necesidad de “construir una red de alianzas alrededor del globo” para lo que será necesario “resolver los desafíos pendientes, tales como las cuestiones relacionadas con transferencia de tecnología, intercambio de inteligencia y ventas militares al extranjero” (Carnegieendowment.org).
En abril el secretario de Defensa, León Panetta, realizó una gira sudamericana que lo llevó a Colombia, su principal aliado militar, luego a Brasil y finalmente a Chile, donde se acaba de inaugurar la base militar de Concón. “El propósito de este viaje es participar en consultas con varios de nuestros socios en esta parte del mundo e intentar fomentar alianzas de seguridad innovadoras en la región” (http://spanish.chile.usembassy.gov).
La base de Concón, en la provincia de Valparaíso, forma parte de esa política de “innovación”. Fue construida en 60 días por el Comando Sur y la armada de Chile como campo de entrenamiento para la guerra urbana, las llamadas Operaciones Militares en Territorios Urbanos (MOUT) contempladas en las misiones “humanitarias” y preventivas. En septiembre de 2011 el ministro de Defensa chileno, Andrés Allamand, había firmado un acuerdo de cooperación que permite “el despliegue de tropas estadunidenses en suelo chileno, ante la eventualidad de que el ejército nacional se vea sobrepasado por alguna situación de emergencia” (El Ciudadano, 3/5/12).
Pero el clímax de la minigira de Panetta sucedió en Brasil, al día siguiente de la entrevista con el ministro de Defensa, Celso Amorim, en la que ofreció amplia transferencia de tecnología si opta por la compra de cazas F-18 Super Hornet de Boeing, en vez de los Rafale de la francesa Dassault. El 25 de abril Panetta ofreció una conferencia en la Escuela Superior de Guerra, en Río de Janeiro, en la que detalló su propuesta de amplia cooperación estratégica entre EU y Brasil.
Se dirigió a las elites militares, empresariales y políticas de Brasil, no al gran público. Comenzó diciendo que ambos países “se encuentran en un punto crítico de la historia común” (Defesanet, 25/4/12). “Es el momento de esforzarnos en el nacimiento de un nuevo acuerdo, simultáneamente fuerte e innovador, basado en los intereses mutuos de los dos países, como potencias occidentales”. Insinuó que Brasil podría llegar a ocupar su ansiado asiento permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU, pero no fue claro.
Llamó a establecer un nuevo diálogo para “transformar la relación Brasil-EU en el área de la defensa”, involucrando a la nación emergente en las cuestiones militares internacionales y aseguró que las relaciones bilaterales están en su mejor momento desde 1945.
En un párrafo crucial abordó el aspecto más espinoso de la relación bilateral: “Brasil es una potencia económica y la cooperación en alta tecnología, que necesita fluir en ambas direcciones, parece limitada por los controles a la exportación existentes actualmente. Respondiendo a esto, tomamos la decisión de librar 4 mil licencias de exportación para Brasil, un nivel similar al que tenemos con nuestros mejores aliados globales”.
Panetta agregó que la compra de los 36 cazas F-18 puede “transformar radicalmente la relación entre ambas industrias de defensa” y concluyó asegurando que “Amorim es esperado en Washington en breve para continuar el diálogo”.
¿Cómo debe interpretarse este discurso? Sin duda, se produce en un momento clave y delicado. El triunfo de François Hollande es analizado en Brasil como oportunidad para potenciar la alianza con Francia, mientras la presencia de China en la región no deja de crecer. Amorim aseguró meses atrás que la decisión de la compra de los cazas se tomará antes de mitad de año, pero lógicamente después de las elecciones francesas. Este es el momento. Sin embargo, el imperio no suele ofertar una amplia transferencia de tecnología por la compra de tres docenas de aviones. El objetivo parece más ambicioso: el Pentágono realiza su “generosa” oferta tecnológica y diplomática (el asiento en el Consejo de Seguridad) a cambio de una sumisión militar y estratégica. A mi modo de ver, es un chantaje.
Los cables revelados por Wikileaks señalan que en 2009 EU buscó sabotear la transferencia de tecnología espacial y nuclear de Ucrania a Brasil (Defesanet, 13/5/12), dos aspectos decisivos para la autonomía estratégica del país emergente. Pero Brasil ya está desarrollando tecnología espacial con China y tiene su propio y avanzado programa nuclear. El mensaje es claro: si Brasilia no se subordina, el cerco militar será cada vez más estrecho, como lo demuestra la nueva base militar en Chile.

No es sencillo anticipar el camino que tomarán las elites brasileñas. Por mucho menos, Getulio Vargas fue acorralado hasta empujarlo al suicidio. Las próximas semanas develarán buena parte del enigma: la demorada decisión de la compra de los cazas mostrará el estado de ánimo imperante en el país que se propone unir a la región para hablar con voz propia en el mundo.

Movimientos armados en Latinoamérica: ¿volverán?

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Este escrito no pretende para nada ser un llamado a la lucha armada. Solamente intenta fomentar un debate por mucho tiempo silenciado: ¿cuáles son los caminos para conseguir un poco más de justicia?: ¿el juego de las instituciones democráticas dentro de la legalidad capitalista?, ¿la organización popular de base?, ¿las vanguardias armadas?, ¿una combinación de todo ello?, ¿rezar o prender velas para que las cosas cambien?

 

Marcelo Colussi / Especial para Con Nuestra América
Desde Ciudad de Guatemala

¿Qué pasó con las guerrillas?
Desde hace algún tiempo suele decirse que los movimientos armados en Latinoamérica, las legendarias guerrillas de corte socialista, han desaparecido, y además que ya no son una opción política válida. De ambas aseveraciones puede decirse que son relativas. Es decir: hay que ver quién dice eso, y en qué contexto.
Sin ningún lugar a dudas vemos que muchos, o quizá la mayoría de movimientos político-militares nacidos hacia los años 60 y 70 del pasado siglo desaparecieron, fueron derrotados en el plano bélico. Esa es una verdad inobjetable. La política contrainsurgente impulsada por Washington en el marco de la Guerra Fría, que dio como resultado la Doctrina de Seguridad Nacional en que se formaron las fuerzas armadas de la región, fue el factor clave para contener el ascenso de las luchas populares y los movimientos armados que se expandían por aquel entonces. Sería miope no ver que de casi todas esas guerrillas -muy bien organizadas en su momento, con fuerte impacto popular en muchos casos- hoy día no queda nada, o queda muy poco. O peor aún: lo que queda es un espíritu de derrota y un profundo miedo incorporado en el imaginario colectivo. ¿Cuántas de ellas hoy ejercen el poder político en sus países? ¿Cuántas quedaron totalmente desintegradas?
En general, todos los movimientos armados que se alzaron para aquella época sufrieron terribles golpes merced a las guerras sucias que barrieron el continente, con tácticas que no repararon en nada. La desaparición forzada de personas, las torturas, los ataques indiscriminados contra población civil que jugaba el papel de su base social, el clima de militarización de toda las sociedades, la sistemática violación de derechos humanos básicos como parte de las campañas intimidatorias, todo eso fueron elementos de la maquinaria contrainsurgente con que se les derrotó en el plano militar. Pero lo importante a destacar es que ello no sólo significó una derrota bélica: fue, básicamente, una derrota para toda la población civil. Luego de ese tiempo de combate contra el “enemigo interno”, cuando el fantasma del “comunismo apátrida y ateo” fue el blanco de todas las fuerzas armadas de prácticamente todos los países latinoamericanos, lo que quedó fue una desmovilización mayúscula, terror instalado en todas las poblaciones, desánimo.
Sobre esa derrota -que es la derrota de las guerrillas, pero más aún lo es de los procesos organizativos de los pueblos- se erigieron las políticas de ajuste estructural que hicieron retroceder a todas las sociedades en varios años. En el medio de la euforia triunfalista del gran capital, reforzada por la caída del bloque soviético, se cerraron prácticamente todos los espacios de disidencia política. La idea de protesta armada quedó sepultada en el olvido. Los movimientos guerrilleros que lograron sobrevivir la debacle de las políticas neoliberales no tuvieron mucho más espacio político que negociar salidas decorosas (con mucho de rendiciones encubiertas, porque no había condiciones para seguir la lucha). Así, con suertes distintas, se transformaron en fuerzas políticas en el marco de las democracias constitucionales vigentes.
Retomando la afirmación con que se abría el artículo, podemos decir que es cierto en relativa medida que los movimientos armados desaparecieron, pero no lo es totalmente. En Colombia continúan vigente, y de hecho, de los dos grupos que operan, uno de ellos es el más viejo del continente, con ya más de 50 años de existencia y un poderío que no parece poder ser derrotado en lo inmediato (según estimaciones de estrategas tanto colombianos como estadounidenses, así se replegaran totalmente, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia demorarían unos 20 años en ser vencidas en el plano militar). Por otro lado en Chiapas, en el sur de México, el movimiento zapatista (movimiento guerrillero bastante sui generis, por cierto, que no usa las armas, pero guerrilla al fin) sigue vivo y sin miras de ser derrotado en lo inmediato. Es decir: si bien en términos generales estas expresiones han sufrido derrotas contundentes en lo militar o se han “reciclado” pasando a formar parte del juego político vigente (con saco y corbata, y todo lo que eso significa), no puede decirse que hayan desaparecido en su totalidad: en algunos lugares siguen operativas y los planes geoestratégicos de Estados Unidos para todo su patio trasero las contempla como un factor importante del panorama político-social.
Pero lo más importante de la afirmación citada va en relación a si, hoy por hoy, son o no una forma política válida.

¿Opción política?
Habría que contextualizar la pregunta: ¿opción “válida” para quién? ¿En qué sentido? Para las derechas, obviamente que no lo son. Son subversivas, y punto. Es decir: son la más radical expresión de opción de cambio, mucho más que cualquier partido político de izquierda (los de saco y corbata), o que un movimiento popular incluso, visto que se ayudan con el poder de las armas. Ahora bien: para el campo popular, para quienes pueden pensar y anhelar genuinamente procesos de transformación, ¿constituyen hoy los movimientos armados una salida?
Después de las experiencias de terribles represiones vividas las décadas pasadas en Latinoamérica, y luego de la fenomenal marea mediática que une “izquierda” con “violencia” -ahí está el caso Chávez como patética expresión de esta matriz que ya se ha impuesto: el “autoritario castro-comunista que, mostrando los dientes, exporta su revolución y su socialismo del siglo XXI por otros países del área trayendo la confrontación”-; después de los fantasmas de una Guerra Fría que nunca se han extinguido -el “comunismo” sigue siendo malo y violento por antonomasia, “expropia televisores o artículos de cocina y roba niños para dárselos al Estado”-, después, incluso, del fracaso de proyectos de izquierda que se centraron en la acción armada (desde la columna guerrillera del Che en Bolivia hasta las guerrillas urbanas de Uruguay y Argentina, desde los movimientos guerrilleros de Venezuela de la década del 60 hasta el desaparecido Sendero Luminoso en Perú, etc., etc.), en todos los casos desarticulados y exhibidos como “fanáticos violentos” que sólo trajeron desgracia a los pueblos donde operaban; después de todo este historial no muy glorioso precisamente, queda la pregunta: ¿son realmente una opción válida para plantearse cambios revolucionarios?
En estos momentos, inicios del siglo XXI, el poder de la derecha política, de los grandes capitales, de la industria cultural que maneja planetariamente las cabezas de buena parte de -por no decir toda- la humanidad, es grande, muy grande, desmedidamente grande. Su poder asienta, entre otras cosas, en el miedo que ha creado, y en la sensación de casi invencibilidad con que se presenta. Los movimientos armados sobrevivientes pudieron comprobar fehacientemente este poder con el operativo que terminara en marzo del 2008 con el segundo comandante de las FARC, Raúl Reyes, en una incursión asistida con la más desarrollada tecnología militar que pudo detectarlo de noche en el medio de la selva. Ante ese sofisticado y aparentemente imbatible poderío militar cabe la pregunta práctica, lógica y necesaria, con los pies sobre la tierra, si es posible enfrentarse con visos de realidad a esa fuerza que se muestra tan colosal. Poder de fuego, por cierto, del que dispone la gran potencia del Norte y que se puede traspasar a las fuerzas armadas de cualquier país latinoamericano para controlar estos movimientos subversivos. Si la diferencia militar se muestra tan grande: ¿es legítimo entonces, es racional, es lógico plantearse la lucha armada hoy?
Esta es una pregunta no sólo práctica sino en definitiva -y quizá básicamente-, ética: ¿para qué se organiza un movimiento de lucha armada? ¿Qué se busca con una organización político-militar como cualquiera de las numerosas guerrillas que han surgido en Latinoamérica? (igual que en otras partes del mundo, en África, en Asia). La lucha armada no es un deporte, no se lleva a cabo por el puro placer de disparar tiros, obviamente. Tiene una finalidad política. Es un instrumento, una herramienta, un paso para la consecución de fines superiores: la toma del poder político acompañando procesos populares de construcción de un nuevo modelo de sociedad. Por eso, lo que la motiva es una cuestión profundamente ética, de convicciones, de principios irrenunciables. Aún a riesgo de parecer producto de un soñador desconectado de lo real, valen los versos de Luis Burela: “¿Con qué armas, señor, pelearemos? ¡Con las que les quitaremos! dicen que gritó”. Por todo ello, entonces, no deja de ser necesario aclarar lo que se preguntaba más arriba: después de las experiencias de movimientos armados fracasados, y ante la despolitización que sufren las sociedades productos de las represiones sufridas y de los planes neoliberales que sólo dejan espacio para la sobrevivencia a las grandes mayorías, ¿cómo encarar una lucha transformadora? ¿Son realmente válidas las expresiones armadas? Hoy por hoy, ¿pueden triunfar y dar paso a la construcción de experiencias como las de Cuba o Nicaragua, que fueron justamente triunfos de guerrillas acompañadas de pueblos movilizados?
Si vemos la respuesta de la derecha (la de Washington y la de las oligarquías nacionales de los países de América Latina), es que no. Luego de Nicaragua, la última revolución triunfante del siglo XX, en 1979, la represión fue feroz. Los movimientos armados de la región centroamericana, que al igual que los sandinistas podrían haber llegado a tomar el poder político con el fuerte apoyo popular con que contaban, fueron brutalmente reprimidos. El genocidio de Guatemala (200.000 muertos y 45.000 desaparecidos, proporcionalmente comparable al holocausto judío de la Segunda Guerra Mundial) y las masacres de El Salvador (75.000 muertos) son la elocuencia de cómo se les cerró el camino a esos grupos insurgentes. Luego de feroces procesos de guerra sucia, ambos terminaron deponiendo las armas y concertado salidas negociadas a las guerras internas en que se encontraban. Puestos ya en la arena de la lucha constitucional, siguieron derroteros distintos, pero más allá de las evaluaciones de cómo se movieron cuando pasaron a la legalidad, sus posibilidades de impulsar transformaciones sociales quedaron muy menguadas. En Guatemala pasaron a ser una muy pequeña fuerza política casi sin incidencia parlamentaria, y en El Salvador, si bien ganaron la presidencia a principios del 2009 -con la figura de un extrapartidario, no hay que olvidar-, queda la pregunta de hasta dónde podrán profundizar cambios reales. De hecho, en este orden, el legendario movimiento urbano Tupamaros, de Uruguay, acompañó al actual presidente, Tabaré Vásquez, y ya vemos por dónde anda este gobierno (más de lo mismo, no pasa -o no puede pasar- de las recetas neoliberales). Entonces: ¿“traición” de los Tupamaros, o constatación de las posibilidades reales de cambio que puede ofrecer la legalidad capitalista?
La pregunta abierta gira básicamente en cómo construir alternativas reales para la transformación social; los movimientos armados que se creyeron una herramienta para ello algunas décadas atrás, hoy día abren estos interrogantes. ¿Quién está más cerca de la revolución socialista: los colombianos con dos grupos insurgentes muy operativos o, por ejemplo, los chilenos, con varios gobiernos elegidos democráticamente que se vienen sucediendo dentro de los patrones de la legalidad capitalista? ¿O el cambio será gradual, lento y sin traumas, como lo quiere la Revolución Bolivariana de Venezuela, socialismo por decreto? ¿Es posible cambiar algo? ¿Sigue siendo válido el socialismo revolucionario, o hay que declararlo ya finiquitado? ¿Qué significan los recién festejados 60 años de “socialismo” chino, ahora en su versión de socialismo de mercado -y cuarta potencia mundial en lo económico, con poderosos arsenales nucleares-? ¿Sigue teniendo sentido el llamado a “enmontañarse” para luchar por un mundo nuevo?

¿Es posible cambiar algo?
Esto lleva a plantear el papel de las vanguardias revolucionarias -¡menudo tema!-. ¿Para qué existe un movimiento político-militar como todas esas guerrillas que funcionaron en décadas pasadas en Latinoamérica? ¿Son un elemento catalizador de procesos populares? En Cuba y en Nicaragua, en otros contextos, con un campo socialista aún vigente, con otros escenarios políticos a nivel internacional, evidentemente sí sirvieron para disparar procesos de organización popular que resultaron en cambios políticos profundos. Luego de esas experiencias, ninguna guerrilla pudo llegar a tomar el poder. El caso del movimiento zapatista en el sur de México es algo distinto: son un referente, son un laboratorio si se quiere, pero aún no se puede decir que hayan iniciado un proceso de real de construcción de un nuevo modelo de sociedad. A no ser que los municipios liberados donde actúan sea el camino. Otra pregunta para profundizar entonces: ¿socialismo nacional?, ¿socialismo municipal?
Bolivia, Ecuador, Venezuela, sin movimientos de acción armada que hayan facilitado cambios y en el medio de andamiajes legales capitalistas, transitan hoy procesos políticos que quizá pueden ir conduciendo hacia modelos socialistas. ¿Es ese el camino? ¿Qué se necesita para transformar las sociedades: poderosos movimientos de base como en Bolivia y en Ecuador, líderes carismáticos como en Venezuela? Obviamente no hay manual. Décadas atrás se podía ver en las columnas guerrilleras, fusil en mano, un instrumento para eso. Y en ese contexto se podían pedir “varios Vietnam” en el mundo como modo de apurar los procesos de transformación. Hoy día, viendo con los pies en la tierra que las tecnologías militares de la derecha pueden detectar y aniquilar una persona en todo el globo terráqueo con una precisión digna de película de ciencia ficción (por ejemplo, recordemos la recaptura de la embajada de Japón en Perú en 1996, donde con asistencia satelital y detectores de calor humano se pudo implementar un contragolpe militar demoledor, sólo como para dar una pequeña muestra de ese poderío), viendo eso, y además considerando el grado de desmovilización imperante: ¿son una opción válida los movimientos de acción armada?
Es cierto que después del fabuloso montaje mediático del 11 de septiembre de 2001 con la peliculesca caída de las Torres Gemelas quedó oficializada la sentencia: “Toda resistencia, en cualquier parte del mundo, se haga con un arma o una pluma, denunciando algo o fomentando la organización de la gente, es terrorismo e insurgencia, y como tal será castigado”. ¿Qué queda después de eso? ¿Es válida o no entonces la resistencia del pueblo iraquí? ¿Es válida o no la resistencia armada en los lugares invadidos por la bota imperial? En general, ante esta estrategia de guerras preventivas que impuso la Casa Blanca, ¿es válida o no la resistencia, cualquiera sea?
Tomando esto como matriz de lo que va siendo nuestro mundo, nuestra aldea global, ¿deja de ser válida entonces la resistencia? Es cierto que los iraquíes mueren por cantidades industriales con las tropas estadounidenses dentro de su territorio (ya van más de un millón), pero ¿qué otra alternativa les queda que resistir de esa manera, fusil en mano o con bombas caseras eliminando, cuando pueden, a un pobre soldado norteamericano, en muchos casos negro o latino, tan alejado de Wall Street como cualquier habitante del Sur? Extendiendo esa matriz al mundo, donde las fuerzas del gran capital dominan en forma impune, y donde no dejan de poner zancadillas a cada proceso de liberación que se intenta por aquí o por allá, ¿no es válida toda forma de resistencia entonces?
Este pequeño escrito no pretende para nada ser un llamado a la lucha armada. Solamente intenta fomentar un debate por mucho tiempo silenciado: ¿cuáles son los caminos para conseguir un poco más de justicia?: ¿el juego de las instituciones democráticas dentro de la legalidad capitalista?, ¿la organización popular de base?, ¿las vanguardias armadas?, ¿una combinación de todo ello?, ¿rezar o prender velas para que las cosas cambien?
Sin dudas que las guerrillas en Latinoamérica no lograron grandes cambios, porque fuera de los dos países mencionados (y en uno de ellos, Nicaragua, por poco tiempo), toda la lucha de décadas pasadas no prosperó como muchos pensaban. ¿Dónde va Colombia con dos movimientos armados en lucha y más de 50 años de guerra interna? ¿Dónde va el zapatismo: qué logrará en el mediano y largo plazo? ¿Reaparecerán grupos armados en el corto plazo en América Latina? ¿Y dónde va Bolivia con el actual proceso con sus campesinos indígenas cada vez más organizados? Hugo Chávez, como militar del ejército venezolano, perseguía guerrilleros algunas décadas atrás; hoy habla de socialismo del siglo XXI y tiene algunos ex combatientes en su gabinete. ¿Para dónde va ese experimento?
Son todas preguntas para ampliar, no para cerrar el debate antes de comenzarlo. Quizá lo más dinámico hoy por hoy en la lucha por arrancarle al sistema mayores cuotas de justicia son los movimientos populares que han ido surgiendo estos últimos años, ese “pobretariado” -como lo llamó Frei Betto- que se va constituyendo en el principal fermento de protesta, en muchos casos sin mucha direccionalidad política, pero evidentemente con un gran potencial transformador.
Cerrados los espacios reales de transformación económico-social como ha venido pasando en estos últimos años con los planes neoliberales, más allá de las democracias formales que se mantienen siempre bajo vigilancia (Honduras es la patética demostración de qué son esas “democracias”, siempre al borde de poder ser violadas), no es impensable que puedan reaparecer movimientos armados. Quizá como reacción desesperada, así como puede ser cada francotirador iraquí apostado en algún rincón de su país (si es que a eso se le podría llamar “reacción desesperada”). Sin dudas que la diferencia de potencial bélico entre la derecha dominante y posibles grupos insurgentes de izquierda es enorme, mucho mayor hoy que hace algunas décadas cuando surgían las primeras guerrillas en el continente. Pero también es enorme el retroceso sufrido en el plano político, por lo que no sería nada impensable que aparezcan esas respuestas ¿desesperadas?
No estamos proponiéndolas; simplemente estamos diciendo que, ante la cerrazón de los mecanismos “democráticos” no parecen tan imposibles nuevas reacciones insurgentes. Ernesto Guevara fue el heroico guerrillero unos años atrás, en algún sentido casi reverenciado; hoy, ¿sería un loco soñador, un dinosaurio prehistórico? Sin dudas las cosas son de acuerdo a las circunstancias. En la década de los 60 del pasado siglo, con toda la ola libertaria que barría el mundo, con una Revolución Cultural impetuosa en China, con teorías de cambio dando vueltas por todos los espacios sociales, con cuestionamientos varios a los poderes constituidos, en esa marea de marea de cuestionamientos muchos vieron en la lucha armada una opción. Hoy el mundo es distinto. Entre hiper consumo de show futbolístico por televisión y fanáticas iglesias evangélicas que dan salida regulada al fabuloso descontento popular, la energía transformadora se ve bastante golpeada, manipulada, encajonada. ¿Qué permiten estas actuales democracias vigiladas, de baja intensidad? No mucho. ¿Todo cambio real necesita la movilización, la fuerza, la protesta subida de tono, tal como son estos “violentos” movimientos populares que barren el continente sin ser partidos políticos ni grupos organizados: movimientos indígenas, campesinos sin tierra, desocupados, jóvenes sin futuro, piqueteros, etc.? Sin dudas. Nos guste o no, la violencia sigue siendo la partera de la historia.
En todo caso, todo este escrito es un simple comentario y no un llamado a la acción armada concreta. Más precisamente, es una invitación a debatir estos puntos: no sería imposible que los movimientos armados de izquierda reaparezcan, dadas las dinámicas políticas que se van dando en la región. Quizá eso sería entrar en un nuevo espiral de contra-violencia estatal, peor aún al sufrido años atrás, con ejércitos más represores que los que ya pasaron. Pero hay que entender la dinámica en juego; si ello sucediera es, como dijo el sub-comandante Marcos en Chiapas, porque “tomamos las armas para abrir paso a un mundo en el que ya no sean necesarios los ejércitos”.

El debate está abierto.

El movimiento indígena, neodesarrollismo y luchas en América Latina

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Debemos aprender con los indígenas para crear nuevas formas de distribución, producción y consumo dentro de una lógica que retome, desde un punto de vista superior, el Naturalismo Humano y el Humanismo Natural.  Una visión no-linear de la historia percibe que el capitalismo no únicamente generó progreso, sino también retroceso. 

 

Venancio Guerrero / Especial para Con Nuestra América
Desde Sao Paulo, Brasil
Traducción: Pam Guerrero.

La protesta indígena en Santa Cruz Barillas, Guatemala
(foto de: http://www.otramerica.org)
Un indígena siendo coaccionado por policías en el Supremo Tribunal Federal de Brasilia-Brasil; el genocidio de los Guaranis Kaiowá en Mato Grosso del Sur, Brasil; Xingu, territorio indígena en el Norte de Brasil, amenazado por el megaproyecto hidroeléctrica de  Belo Monte.  Quéchuas e Guaranis, entre otras étnicas bolivianas, luchan contra la construcción de la  carretera que atravesaría la Amazonia boliviana, proyecto financiado por el Banco Nacional do Desenvolvimento Econômico e Social (BNDES) (1).  Los Mapuches en Chile en oposición a los proyectos hidroeléctricos.  La Resistencia de la Etnia Nasi, en el Cauca en Colombia.  La invasión militar del general Otto Perez Molina en Santa Cruz de Barillas, en Huehuetenango Guatemala, declarando a los indígenas en lucha contra las represas como enemigos internos.  Las imágenes son muchas y a cada paso bestial del capital en América Latina, reconocemos una lucha anticapitalista de los pueblos indígenas.

El tema indígena es una cuestión recurrente de la izquierda latinoamericana, sus luchas, demandas, y caracterización deven estar presentes en cualquier proyecto que se pretenda anticapitalista, revolucionario y con propuestas de una sociedad socialista y libertaria.  A partir de aquí queremos iniciar una seria de artículos sobre el Movimiento Indígena, Neodesarrollismo y luchas en América Latina, reflexionando en  la siguiente cuestión: ¿La Izquierda y la Identidad Indígena son antagónicas?

La identidad indígena tiene una fuerte relación con la Floresta y con la Naturaleza.  A partir de esto, la mayoría de etnias y pueblos originales de América (Asia y África también), construyen una referencia y una cosmovisión propia.  Lenguaje que ya fue fuertemente reprimido por los grupos de izquierda latino americanos, como siendo mística, primitiva y no-materialista El grande error de  visión de esta Izquierda es no entender la necesidad de mediación con cualquier sector de la población que tenga un lenguaje distinto.  El marxismo busca presupuestos y también verdades, pero es necesario reconocer el carácter abierto de estas mismas verdades, de la necesidad constante de una constante abertura para el dialogo, tomando conciencia de los pensamientos y matrices distintas, que son una posibilidad de abertura de perspectivas; evitando los dogmatismos y doctrinas Kommitern´s.

La primera hipótesis que desarrollamos es: El indígena en América Latina hace parte de la Clase Trabajadora, y del Proletariado Amplio.  Aquí, podemos desagradar tanto a autonomistas, cuanto ortodoxos, pero, creemos que no es agradando que buscamos verdades revolucionarias.

Lo que queremos afirmar, es que desde el punto de vista de la lógica del capital, todo aquello que no esta encima, esta abajo, o sea, todo lo que no es propio y de sus gestores, deve ser explotado, aniquilando siempre bajo los términos de propiedad, dinero, trabajo, acumulación/trabajo muerto.  Los proyectos del capital (proyectos viables y lucrativos) buscan masificar y desapropiar todas las cultura, llevándolas a convertirse en cultura de masas.  Este es un movimiento que viene de la lógica intrínseca de acumular.

Pero como bien sabemos, no hay explotación sin lucha y resistencia.  Todas las luchas encaminadas hasta hoy, impidieron la aniquilación total del comunitario, de la lógica que busca escapar a la masificacion, el hombre/mujer-desposeído de todo: cultura, identidad y propiedad.  No seria una hipótesis improbable, pensar que sin las luchas,  ya estaríamos viviendo un actual periodo de barbaridad.

De las luchas comunitarias, los movimientos populares nacen expresiones urbanas y rurales singulares y fuera de la lógica masificadora y del sin-sentido de alienación del capital.  La lucha de los pueblos originarios en América Latina, que aún conservan  su territorio, tierra y una lenguaje propia también resisten y crean simbologías fuera del eje dominante.

Los indígenas y el proletariado, como blanco del capital, que al acumular, explota, desapropia, y al mismo tiempo, que su resistencia representa también un hecho anticapitalista.  Son procesos simultáneos:  hay muchas comunidades indígenas que trabajan para si y para todos, mantienen sus tierras,  pero que frecuentemente deben salir de sus montañas para buscar trabajos precarios en haciendas, ciudades, regresando siempre a sus aldeas.

Siendo así, el indígena deve ser visto como parte del Proletario, en un sentido amplio.  Este concepto deber ser reflexivo en su movimiento dialéctico: el Proletariado es, al mismo tiempo total, masa, único y totalizante (movimiento del capital), es diverso, antagónico y propositivo de nuevas síntesis, que buscan siempre superar la ontología proletaria de las necesidades.  En este sentido podemos visualizar al indígena, negado, abstraído de sus raíces y colores, como un Ser que contiene en sí el nuevo en el mismo nuevo, como el nuevo del pasado a ser rescatado (2).

Una Izquierda que quiere salir del gueto, que pretende ser parte del Ethos del Proletariado Amplio, deve estar enraizada en  la lucha en toda América Latina.  Escuchar lo que los pueblos originarios piensan, sienten, sus estrategias y demandas políticas  y aprender con ellos.  Un programa se hace con la sistematización de luchas, de simbologías y de las culturas que se forman en el combate del Proletariado contra el capital.

La segunda hipótesis que deve hacer del militante un indigenista radical,  e incluso reconocerse a si mismo  como indígena: El naturalismo indígena nos ofrece importantes pistas para un Programa de Transición.  Aquí, esta un punto esencial de la Izquierda.  Aprendemos si, en todas las tentativas, incluso en los fracasos,  de organizar una sociedad socialista.  No podemos negar todos los procesos de socialización  de la propiedad privada.  Pero, nuestros Programas de Transición (hay más de uno?) deben incluir, no apenas la más avanzada propuesta tecnológica, productiva y económica, como hacer parte de la lógica naturalista de las culturas indígenas.

Debemos aprender con los indígenas para crear nuevas formas de distribución, producción y consumo dentro de una lógica que retome, desde un punto de vista superior, el Naturalismo Humano y el Humanismo Natural.  Una visión no-linear de la historia percibe que el capitalismo no únicamente generó progreso, sino también retroceso.  El pasado no es construido apenas de cosas “ultrapasadas”,  de el podríamos rescatar formas de producción, de consumo y distribución (de renta y de poder) e incluso tecnológicas, que unidas con nuestros cúmulo de  conocimientos podrían crear otra configuración de relaciones entre la Humanidad y la Naturaleza.

Los indígenas  nos ofrecen un guión de un Socialismo del siglo XXI, a partir de su pasado, pero también, a partir de su presente, de las formas de lucha que aprendieron al hacer resistencia contra el capital.  Rosa Luxemburgo nos enseña a pensar que la clase en lucha nos ofrece formas superiores de organización y la distribución del poder económico y social.

No queremos caer en un discurso antiproductivista o antitecnológico.  Pero, las fuerzas productivas engendradas sobre la lógica capitalista, dan forma-valor, un paso hacia el progreso, y otro retrocediendo.  Esto es, la tecnología ciega del capitalismo engendra producción y destrucción. Es una lógica que esta interconectada orgánicamente al movimiento del lucro, abstracción y alienación del capital.  Por tanto, debemos desconfiar de los datos productividad de generación de energía (para quien?), porque tal proyecto es viable y otro no.  Para investir en nuevas formas de producción realmente sustentables es necesario estar libre de ceguera de la lógica mercantil, que apenas visan al lucro.  Para esto pensamos que la visión de los indígenas puede oxigenar nuestra ceguera economicista.  Esta mirada hace parte de su identidad, y para esto la Izquierda debe escuchar y entender su cosmovisión.

Visualizando, estas discusiones de carácter teórico, de relación entre identidad indígena e izquierda, es necesario pensar el concreto del indígena en América Latina.  No conseguiremos hacer un exhaustivo recorrido por todas las luchas.  Pero buscaremos los ejes económicos que las generen.  Pero, esto se discutirá en un próximo texto.

Referencias y Apuntes

(1) Banco Estatal en Brasil que financia al capital privado, o sea, tiene la misma función que el BIRD y el Banco Mundial, también es tan grande como ellos.

(2) Aquí la idea es: el movimiento del capitalismo ha producido el avance y cambio como condición necesaria de supervivencia. La perspectiva subjetiva de la modernidad es siempre el nuevo, la novedad y el progreso. Pero eso avance ha producido formas sociales que son un regreso a la propia condición humana. El nuevo del nuevo, sería mantener la perspectiva del avance, solo que superior al avance actual, una síntesis que supera y mantiene las conquistas. Para eso debe venir con el nuevo del pasado, o sea, rescatar lógicas y formas de vivencia que son – en el contexto actual –  superiores a la modernidad regresiva. La síntesis producía algo nuevo y distinto, una nueva visión y lógica positiva.

Cuba: revolución económica, creación histórica

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La visión socialista de la Grande de las Antillas es ante  todo cubana. Como otrora la aplicación de elementos del socialismo soviético a su idiosincrasia político-económica permitieron el desarrollo del proceso revolucionario, en la actualidad el revolucionario desarrollo del nuevo modelo cubano es la fusión de experiencias económicas desarrolladas a nivel planetario.

 

José Toledo Alcalde /  Especial para Con Nuestra América

Revolución es sentido del momento histórico; es cambiar todo lo que debe ser cambiado; es igualdad y libertad plenas; es ser tratado y tratar a los demás como seres humanos; es emanciparnos por nosotros mismos y con nuestros propios esfuerzos; es desafiar poderosas fuerzas dominantes dentro y fuera del ámbito social y nacional; es defender valores en los que se cree al precio de cualquier sacrificio; es modestia, desinterés, altruismo, solidaridad y heroísmo; es luchar con audacia, inteligencia y realismo; es no mentir jamás ni violar principios éticos; es convicción profunda de que no existe fuerza en el mundo capaz de aplastar la fuerza de la verdad y las ideas. Revolución es unidad, es independencia, es luchar por nuestros sueños de justicia para Cuba y para el mundo, que es la base de nuestro patriotismo, nuestro socialismo y nuestro internacionalismo.
Fidel Castro Ruz
1ro. de mayo de 2000
Estas líneas van dirigidas a las generaciones de los ’90. Las generaciones anteriores a ella hartos están de información. Siento la necesidad de remover mi memoria y ampliar lo que me queda de conciencia histórica en medio de la esperanza del inmensamente soberano pueblo cubano, altivo, solidario y magnánimo, hasta yo diría en vocablo quechua: Misqui (dulce). Como lo aprendimos en medio del acto de gratitud del amoroso pueblo quechua del Perú, en compañía de compañeros del alma como Efraín y Abner Barrera, Alejo y Tata, mis compañeros de siempre, a ellos las líneas de esta divagación en medio del éxodo.
En un contexto económico planetario, en donde las políticas fiscales, financieras y económicas son dictadas por el conglomerado financiero internacional, en la Grande de las Antillas, Cuba, el modelo socialista actualiza su capítulo económico orientado hacia su adaptación a los retos que la historia le demanda. El pasado 4 de Mayo de 2012, el Vicepresidente del Consejo de Ministros, Jorge Marino Murillo, ofreció una conferencia de prensa en el Hotel Nacional con motivo de la implementación de los lineamientos aprobados en el Congreso del Partido Comunista cubano sobre la actualización del capítulo económico. Estas líneas pretenden ser un diálogo originado por la provocación del llamado nuevo modelo económico cubano.
Cabe resaltar, a manera de prologo, que no es práctica común que la democracia representativa – defendida por el modelo democrático liberal – proponga y apruebe leyes, reformas, actualizaciones y demás, en donde la población sea el sujeto principal de dichas transformaciones, aun siendo el argumentum ad populum en favor de un sistema democrático que no representa las necesidades reales de los pueblos, sino de intereses foráneos.
Es consabido que gobiernos de corte liberal modifican y remodifican el capitulo económico – y otros capítulos – de sus Constituciones teniendo como principales asesores a corporaciones financiero-empresariales, agencias para estatales, ONGs y fundaciones (loobies) que son los que se encargan de delimitar la deontología jurídica que rigen la política económica de las naciones. Como ejemplo, podemos citar el capítulo económico de la Constitución de la República del Perú de 1993 producto del golpe de Estado dirigido por Alberto Fujimori Fujimori y Vladimiro Montesinos (05/04/1992).
La política económica de facta en el Perú – vigente hasta el día de hoy – fue asesorada y redactada por organizaciones como, la CONFIEP (Confederación Nacional de Instituciones Empresariales Privadas), el Institute for Liberty and Democracy de Hernando de Soto, la USAID (Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional), entre otros. Esta injerencia de los poderes facticos en asuntos concernientes a política de Estado es una practica llevada a cabo como estrategia hegemónica neocolonizadora que tiene como único fin perpetuar el sistema de libre mercado bajo el control absoluto de corporaciones financieras  y emporios transnacionales.
Desde la experiencia cubana, el vicepresidente Marino Murillo da inicio a la conferencia de prensa dejando en claro que lo realizado fue la actualización de los principios económicos, más no así se habla de una reforma política. Los lineamientos de la política económica y social de la revolución son aquellos que merecieron la atención del Congreso del Partido.

Énfasis económico del congreso. Marino Murillo sostuvo: “el Congreso se dejó sólo para los temas económicos, y no se trataron los temas de funcionamiento del Partido”. Los principales críticos de la apertura del Socialismo cubano hacia una actualización de su capítulo económico juzgan a Cuba de no realizar las “reformas” hacia una “transición a la democracia”. En suma, objetan la ausencia de “reformas políticas” al interior del Partido Comunista cubano. Es interesante notar que los dardos críticos vienen de trincheras que se ufanan de apoliticismo y tecnicidad. Son aquellos defensores de la unilateralidad económica globalizada los que ahora juzgan a Cuba por plantear su “nuevo modelo económico cubano”.
Sin lugar a dudas, no quiere decir esto, que la actualización del modelo económico se encuentra desligada de un orgánico y coordinado trabajo político. Marino Murillo remarcó la existencia de dos procesos mancomunados al surgimiento del nuevo modelo económico: El Congreso y la Conferencia del Partido. En el Congreso se discutieron los temas económicos y “en la Conferencia los temas de funcionamiento del Partido”. Vale decir, el Congreso abordó los tópicos concernientes a los lineamientos, mientras que la Conferencia, de forma integrada, abordó lo concerniente a los objetivos y directrices a seguir.
¿Cuál de los gobiernos liberales en América Latina discuten con el pueblo los lineamientos generales de cualquier reforma o actualización de las Instituciones  o poderes del Estado?
La antesala de la aprobación de los 313 lineamientos de la actualización económica cubana estuvo precedida por la magna consulta popular: “La Asamblea Nacional aprobó también la actualización del modelo económico. Los lineamientos fueron discutidos públicamente con todo el pueblo; los documentos se publicaron; los lineamientos fueron discutidos, modificados y aprobados; y también fueron informados y discutidos en el Parlamento y aprobados”. Fueron 291 lineamientos que circularon inicialmente a la población. Según Marino Murillo el 68% de los lineamientos fueron modificados. Siendo aprobados finalmente 313 lineamientos.
Muy a pesar del inicuo bloqueo financiero, económico y comercial perpetrado en contra de Cuba, la solidaridad internacional quiebra simbólicamente cualquier bloqueo existente. Como fue señalado en la introducción a los 291 lineamientos del nuevo modelo económico cubano, la inclusión de Cuba en la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), el apoyo medico-sanitario ofrecido por Cuba a Venezuela, Haití, Perú, Chile, Bolivia es solo parte de la integración desarrollada en la región contra cualquier capricho hegemónico. En esta línea, la última visita del presidente de México Felipe Calderón, a la Grande de las Antillas, contribuye con la consolidación del modelo económico socialista de cara a la economía mundial.
Desde otros hemisferios, el desarrollo de las relaciones comerciales y financieras muestra mayor empoderamiento – en favor de Cuba – como aquellos sostenidos con países como Angola, Argelia, Brasil, China, Irán, Rusia y Vietnam. Este circuito de relaciones multilaterales afianza el nuevo modelo económico cubano y hace de su modelo socialista el referente – socio-político-económico – de convivencia planetaria el cual permite realizar el contraste de valides y caducidad con el agonizante modelo neoliberal. Modelo socialista vigente, que histórica y dialécticamente actualizado se reconstruye como síntesis política-económica a ser considerada como teoría de Estado y Gobernabilidad para el siglo XXI.

Lineamientos de la política económica. Los lineamientos encierran dos conceptos fundantes que rigen su desarrollo,  promoción, aplicación y defensa: Los lineamientos económicos son el fruto de las necesidades del pueblo cubano, por lo cual surgen de sus mismas entrañas, sin provenir de esferas foráneas ajenas a sus necesidades reales. Los dos matices del modelo propuesto son: El desarrollo sostenible y la preservación de las conquistas de la revolución y del socialismo. El marco general que contiene todas las actualizaciones – que no es lo mismo a decir “ajustes” – la proporciona la economía desde el prisma socialista.
La barbarie de las políticas económicas del modelo liberal ha intoxicado en esencia la economía planetaria, como señala el comandante Fidel Castro Ruz, estamos a punto de la destrucción total. Dentro de la descabellada concepción de la economía según los lineamientos liberales las fuerzas de producción valen en la medida que generen riqueza a pequeños corpúsculos financieros que controlan la mayor cantidad de recursos en el planeta. Antagónicamente, el sentido estratégico de los lineamientos del nuevo modelo de la economía cubana se basa en el desarrollo de las fuerzas de producción y del sector agropecuario. De igual forma el desarrollo de sectores como el turismo, el metalúrgico (níquel), biotecnología y medicamentos. La economía cubana se desarrolla en todas sus variantes y no solo en la acumulativa.

Economía con sentido no acumulativo. Marino Murillo enfatiza la existencia de diferentes formas de propiedad haciendo alusión al lineamiento número 2 que a la letra señala: “El modelo de gestión debe reconocer y estimular, además de la empresa estatal socialista, que es la forma principal en la economía nacional, las empresas de capital mixto, las cooperativas, los usufructuarios de tierras, los arrendadores de establecimientos, los trabajadores por cuenta propia y otras formas que pudieran contribuir a elevar la eficiencia del trabajo social”.
El ensayo económico cubano propone nuevas formas de gestión y dirección de la economía nacional. En cuanto a la propiedad, es la entidad que concentra la atención, tanto en su perfil ontológico, como jurídico. Como punto de partida, Marino Murillo sostiene: “En la agricultura damos la tierra en usufructo, no les vendemos la tierra a los campesinos. El Estado es el dueño y nosotros damos la tierra en usufructo”. Este principio, será quizá, uno – por no decir el único- de aquellos más cuestionados por los defensores del extinto sistema de la acumulación.
Como sabemos una de las principales taras del “capitalismo salvaje” es la acumulación desde todo punto de vista. Basta darle un vistazo al mundo y veremos la ignominiosa concentración, acumulación y explotación de tierras y todo tipo de propiedades en manos de aquel 1% de la población mundial.

Economía con sentido eco-teológico. Queda claro que según el modelo socialista cubano, el Estado es administrador y gestor principal  de la tierra. La tierra es entregada en usufructo y el campesino se responsabilizará por su producción sin ser propietario de la misma, como lo señaló Marino Murillo: “Yo creo que si permitiéramos vender la tierra, los que tengan mayores resultados le van a comprar la tierra a los que tienen menos resultados, y estaríamos en corto tiempo hablando de un tema de latifundio en Cuba. Ya los cubanos vivimos qué cosa es el latifundio antes del año ´59”.
Como es de nuestro conocimiento la etimología del vocablo economía proviene del griego oikos (οἶκος = casa) y nemo (νέμω= administrar). La administración de la tierra habitada (οἰκουμένη, oikumene) – de donde proviene el vocablo ecumenismo – no es materia generada por los clásicos o modernos, la economía de la justa administración de los recursos de la creación es la actividad que ocupa a la humanidad desde sus inicios y ahora tiene al nuevo modelo económico cubano como el paradigma del siglo XXI.
El nuevo modelo económico cubano propone la actualización de la administración de la tierra (agraria y no agrariamente) en donde, sobre todo, no se crean condiciones inicuas de relaciones sociales, de producción y comercialización donde la acumulación sea el principio normativo.
El desequilibrio planetario, la peligrosa situación en la cual se encuentran los diferentes ecosistemas esta devastando no solo los recursos naturales de la naturaleza, sino los éticos y morales. Petróleo, minerales, arboles, mares y animales en todas sus especies vivimos con el grito en el cuello y la tierra gime por su destrucción.
Teológicamente, en la antigüedad los pueblos preveían escases y todo tipo de desequilibrio socio-ambiental concibiendo la tierra como un espacio de realización personal y colectiva en condiciones de justa relación social y productiva. El Jubileo de Levítico cáp. 25 lo podríamos catalogar como el himno ético por antonomasia. Las indicaciones jurídicas que el libro de Levíticos propone la creación de condiciones socio-ambientales teniendo la mutualidad y reciprocidad como estandartes de espiritualidad. Evidentemente esta visión ética de las relaciones sociales, de producción, comerciales y ambientales no coinciden con la visión del “orden natural de las cosas” según la no-colectiva ideología liberal.
¿Quién decentemente podría seguir sosteniendo que en el salvaje método del imperialismo existe equidad y justicia? ¿Quién decentemente podría seguir sosteniendo que el pensamiento único fundamentalistamente neoliberal tiene vigencia? ¿Quién decentemente podría seguir sosteniendo que poseer “títulos de propiedad” es signo de desarrollo y riqueza?  Si sostienen que es viable las alternativas liberales, lamento sostener que su conciencia me suena a indecencia, por decir lo mínimo.

Economía con propiedades con sentido colectivo.  Escuchar decir al interlocutor del Estado cubano “el Estado es propietario de la tierra” hace encender una serie de críticas respecto al sentido de la democracia en Cuba. Se suele asociar básicamente democracia con acceso a la propiedad privada, con poseer metros de tierra y darlas en propiedad a los que poseen el Capital “no muerto”, en movilidad, que dará los préstamos requeridos.  Los gurúes liberales – como Hernando de Soto, en el caso peruano (en delante el “gurú liberal”) del Instituto Libertad y Democracia – cuentan con la “titulación de propiedad” como uno de sus tesis principales, sobre todo en el contexto de la demagogia electorera.
En entrevista realizada por la agencia británica BBC al “gurú liberal”  confirmó el inicuo bloqueo de la soberanía de las naciones. En breve, para el “gurú liberal”, el antídoto liberador de la pobreza consiste en otorgar títulos de propiedad a los pobres.
Según dicha audiencia, este proceso de “despobreización” tiene como eje principal la intervención de la Banca nacional e internacional. Vale decir, sin “crédito”, “hipoteca” e “inversión” no existe salida de la pobreza. Con esto no queremos insinuar que Cuba no tiene “deuda interna” y “deuda externa”, las tiene, pero otro es el enfoque; son deudas asumidas en contextos de un bloqueo asfixiante e inhumanamente tolerante.
Contraria a la ética económica de la Grande de las Antillas, para la economía liberal la legalidad de las personas será evaluada en la medida que califican como prestamistas dentro del sistema financiero. Fuera del sistema financiero las personas son consideradas “ilegales”; la “legalidad” será cuestión de “rentabilidad”. En EEUU se puede pagar impuestos mediante el Número de Identificación Personal del Contribuyente (ITIN) sin ser – necesariamente – legal en la nación del Norte; la idea es contribuir al fisco, este hecho crea legalidad fiscal, para nosotros mero acto inmoral.

La legalidad según la economía liberal. El “gurú liberal” sostuvo: “El Perú ha logrado incorporar cerca de 2 a 2 y medio millones de personas que estaban fuera del sistema legal. No solamente en cuanto a sus terrenos, sino en cuanto a sus negocios y empresas. Están algo más integrados al sistema legal. Desde esta perspectiva la legalidad e inclusión social se da en la medida que su “desarrollo o riqueza” sea el resultado de su capital (fondo económico) acumulado en la Banca y no en un desarrollo obtenido por el resultado directo de su trabajo.
Adam Smith cuando abordó el tema “De La División Del Fondo”, en su obra  Investigación de la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones (An Inquiry into the Nature and Causes of the Wealth of Nations, 1776) [1] , consideró la “acumulación de los fondos” como proveniente de un “orden natural de las cosas”; las cosas deberían de darse de aquella forma y fuera de ellas son “antinatura”, fuera de los “designios de Dios”. Esta división del fondo asume que los “trabajadores pobres” son aquellos que viven de su trabajo, de su jornal, de un salario. El Capital, propiamente dicho, no sería el obtenido como resultado directo de su trabajo, sino como resultado de su “Caudal” depositado en la Banca:
Cuando el caudal o fondo de un hombre (sic) es solo el suficiente para mantenerle un corto número de días, ò muy pocas semanas, rara vez piensa en sacar  él ganancia alguna. Lo va consumiendo con la mayor economía posible, y procura adquirir con su trabajo algo más con que poder llenar su lugar antes de acabar de consumirlo, En este caso su renta, ò su ganancia no se deriva del fondo sino de su trabajo: y este es el estado de la mayor parte de los trabajadores pobres en todos los países del mundo.[2]
El “gurú liberal”,  a la pregunta, ¿Usted sigue creyendo firmemente que la solución principal para salir de la pobreza en los así llamados países en desarrollo, es la titulación de tierras? Respondió, fiel a los mandamientos de Adam Smith:
El mayor obstáculo para salir de la pobreza, son sistemas legales que no ayudan a la gente pobre a juntar recursos. Siempre se confunde. Creo que se resume lo que nosotros decimos por titulación. Pero en el fondo es muchísimo más. Le explico. La titulación siempre ha habido. Lo que no ha habido es buena titulación. En otras palabras, la solución es que la gente administre las cosas de las cuales son dueñas. Que son terrenos, que son animales, que son máquinas, que son empresas, que son contratos, que son créditos, que es la creación de capital dentro del sistema legal. Ese es el mensaje.[3]
Para Smith cualquier actualización económica tendría que sujetarse a un “orden natural de las cosas” impuesto por la racional matemática emanada de las escribanías de los banqueros ingleses. Será desde este prisma en donde se origina la falacia del ser “Capitalista” como innato a la naturaleza humana. Fuera del Capital, entendido como fondo proveniente de los intereses entregados por la Banca, no existe teoría económica. Según la teoría decadente del “gurú liberal” el movimiento del capital obtenido como resultado del trabajo debe encontrar su circulación natural a través de la Banca (sistema económico-financiero):
Cuando el hombre posée (sic) un fondo suficiente para mantenerle meses y años, procura regularmente sacar alguna utilidad de la parte principal de su Caudal; reservando solamente aquella menor porción que falta para sostenerle mientras llega el caso de ser efectiva aquella utilidad; con lo que todo su haber, ò todo su fondo queda dividido en los partes distintas, de las cuales aquella de que promete sacar la ventaja de producto o utilidad se llama propiamente se llama Capital.[4]
Desde esta perspectiva el Estado sería el sistema paralelo – al bancario – el cual mediante la recaudación de impuestos, así como la Banca, mediante la recaudación de intereses, imponen una doble cruz en el espinazo del pueblo: la del Estado y la de la Banca. El trabajo sería solo el medio para enriquecer a los propietarios del sistema económico-financiero, quienes son aquellos – que dentro del sistema liberal y del viejo sistema socialista del Este europeo – se apropian y apropiaron del valor del trabajo. En la experiencia cubana y atraves de su nuevo capítulo económico queda claro que el trabajo es la fuente principal del desarrollo de ser humano y sobre esta sentencia no hay ley que valga. El sentido del trabajo es concomitante al sentido del espacio, tiempo y movimiento revolucionariamente social. Marino Murillo al respecto del trabajo sostuvo:
El modelo nuestro es igualdad de condiciones para el desarrollo del ser humano. Y eso implica también, que vamos a un proceso donde estamos implementando los lineamientos de la política económica y social, donde el principal ingreso de las personas tiene que ser el trabajo. No puede ser otra forma. Cuando la persona los principales ingresos que tiene son los del trabajo, ante todo estamos desarrollando valores desde el punto de vista socialista.
De allí que el sentido de la visión de la propiedad siempre será un factor discordante dependiendo del frente político en  cual nos encontremos.  La perspectiva liberal siempre mantendrá la Banca como la entidad suprema a toda relación social, de producción, comercial y ambiental existente; desde la orientación socialista será el Estado el ente regulador de las relaciones existentes en una Nación. Allí radica la soberanía de las naciones y esto se materializará en la medida que los poderes del Estado sean gestionados directamente por el pueblo o atraves de su permanente participación por medio de sus representantes en los poderes públicos y no por intermediarios (loobies asalariados) de intereses foráneos.
Por lo dicho, la legalidad defendida por el nuevo modelo económico cubano tiene como pilares la satisfacción de las necesidades – del ser humando – a través de su trabajo y no como resultado de las inversiones que este pueda prodigar al sistema financiero. Su legalidad en el sistema económico-financiero pasa no por la obtención de propiedades – las cuales al final de cuentas pasan a ser propiedad de la Banca cuando adquiere los títulos de propiedad como garantía hipotecaria –  sino esta legalidad se da en la medida que su relación con la tierra y sus diversas actividades le permita desarrollarse dignamente individual y colectivamente. Para De Soto la titulación de propiedad – por si sola – no genera legalidad al propietario, sino los beneficios que este puede obtener como resultado de su hipoteca.
El ente – por antonomasia– mediador entre el Estado y el Pueblo es la Banca. Esta trilogía –dogmáticamente religiosa en su concepción- se basa, una vez más, en la necesidad de acumular recursos. La decadente política económica liberal se han dedicado a influir en las instituciones públicas del Estado con la finalidad de crear condiciones jurídicas que abran las puertas al sentido privado de las relaciones sociales, de producción, comerciales y ambientales. Estas puertas abiertas fueron entregadas al imperio de la acumulación y la usura.
El “gurú liberal” señaló: “El mayor obstáculo para salir de la pobreza, son sistemas legales que no ayudan a la gente pobre a juntar recursos”. Esta falsa receta lo único que acrecienta son las ganancias obtenidas por el sistema bancario por medio de las tasa de intereses y el valor de las propiedades confiscadas a sus clientes.
Para la Banca, fuera de ella, no existe posibilidad de desarrollo. Desacreditar al Estado ha sido siempre su misión y ante la destrucción del Estado siempre apareció la presencia de la Banca en su metáfora redentora, fuera de ella no existía “salvación”, “desarrollo” y “progreso”. Para el “gurú liberal” hacer de cada ciudadano un propietario que ponga a disposición de la Banca su “titulo de propiedad” es signo de “crecimiento”, “progreso”, “desarrollo”, “legalidad”, “riqueza”, la “evolución” va de la mano de la capacidad de inversión y desarrollo del Capital:
La riqueza sale de la posibilidad de combinar cosas. Y la posibilidad de combinar cosas resulta posible y cada vez más eficiente si los derechos de propiedad sobre las cosas están tan bien definidos que los contratos pueden ser claros y que las transacciones entre propiedades se vuelven cada vez menos costosas y más eficientes.
Lo absurdo de la lógica capitalista se mueve en la ausencia de auto censura. No existe la más mínima decencia, es un eterno canto entre la cultura versus la estupidez, como bien lo señaló el analista político Abner Barrera Rivera.[5] Estamos hartos que con todo desparpajo los tecnócratas neoliberales expandan  indecentemente slogans como los que sostienen que sin inversión no existe desarrollo y esta inversión no es posible sino se accede a la misericordia bancaria, trasmutada en préstamo. Lamentablemente las autoridades de los poderes del Estado – casi siempre al servicio de intereses foráneos – hacen del sistema económico-financiero internacional la entidad sin la cual no se puede generar desarrollo interno. Pese a cualquier desquiciada teoría, la entrega de títulos de propiedad – según la perspectiva liberal – no tiene por meta final empoderar al ciudadano, sino a las sociedades bancarias con representatividad en los poderes del Estado, siempre al servicio de sus intereses, ¿alguien podría sostener lo contrario?
En la antesala de la primavera árabe en Egipto y todo el apoyo – material e ideológico – que recibieron de Gene Sharp (Instituto Albert Einstein) y Hernando de Soto (Instituto Libertad y Democracia) la ideología colonialista liberal se levanta como soporte teórico de los golpes de Estado al estilo democrático desarrollados en la actualidad. Hernando de Soto, por lo visto, con una clara falta de honestidad en la autoría de sus escritos asumió el viejo concepto “capital muerto” de Smith como propio:
Sin que sus activos y propiedades tengan un título legal claro, estos emprendedores, en suma, poseen lo que he denominado “capital muerto”: propiedades que no se pueden utilizar como garantía para conseguir préstamos, obtener capital de inversión o como un seguro para acuerdos contractuales a largo plazo. Entonces, la mayoría de estos emprendimientos egipcios siguen siendo pequeños y relativamente pobres. Lo único que los pueden emancipar es una reforma legal. Y sólo el liderazgo político de Egipto puede hacerlo.[6]
Míster Hernando de Soto ha pasado su gran trayectoria asumiendo como propio teorías ajenas, para muestra lo sostenido por Adam Smith sobre el “Capital muerto”. A estas alturas nos interesa integrar esfuerzos para salvar toda expresión de vida en el planeta y fuera de ella. No es más una discusión entre rojos y verdes, sino entre justicia e injusticia, iniquidad y equidad, decencia e indecencia. Estas exigencias morales bien se pueden dar dentro y fuera de cualquier sistema. Claro nos esta que en la medula del liberalismo cartesiano y su pensamiento hegemónicamente único será difícil – imposible – hallar reciproca convergencia revolucionaria.

Economía socialista vs economía imperialista. Evidentemente, nos estamos refiriendo a dos maneras – ontológicas y epistemológicamente – antagónicas de resolver sus problemas. El nuevo modelo económico cubano es fiel a la visión de gestión de los recursos en donde la relación del Estado se desarrolla de forma directa con el pueblo sin necesitar de intermediarios (entiéndase, loobies, Banca, asesores, fundaciones, y demás). El archiconocido “Capitalismo Popular” del credo tacheriano, en donde cada ciudadano es un “empresario” y “propietario capitalista” es solo el burdo remedo de las elucubraciones coloniales de la Gran Bretaña de Smith, todo una visión colonialista que es necesario que las nuevas generaciones esten al tanto de su persistencia en la historia.
Ya, para el Amauta José Carlos Mariátegui, el colonialismo subyacente en la aparente distribución de las propiedades y el empoderamiento del pueblo a través de la titulación de la s propiedades  era un hecho innegable, como lo señaló:
La creación de la pequeña propiedad, la expropiación de los latifundios, la liquidación de los privilegios feudales, no son contrarios a los intereses del imperialismo, de un modo inmediato. Por el contrario, en la medida en que los rezagos de feudalidad entraban el desenvolvimiento de una economía capitalista, ese movimiento de liquidación de feudalidad coincide con las exigencias del crecimiento capitalista, promovido por las inversiones y los técnicos del imperialismo.[7]
La vigencia del análisis del Amauta nos viene al encuentro y desempolva de obsoletas teorías contrarias al nuevo modelo económico cubano. La estructura y coyuntura en materia de política económica de corte liberal se derrumba atraída por un peso gravitatorio que no permite más su sostenimiento. Para violar las leyes de la justa gravedad de los pueblos empobrecidos tendría que intentar seguir imponiendo la fuerza de leyes (civiles y militares) que violan los “ordenes justos”  de las relaciones sociales, de producción, comerciales y ambientales. Para el Estado cubano la propiedad tiene 2 concepciones: la propiedad como propiedad y como gestión. En contra de toda concentración del poder en manos de pocos, el Estado – representado por los poderes populares – es propietario de la tierra la cual la entrega como usufructo, la cual no es vendida.
El ciudadano responsable es propietario en la medida que administra y gestiona la propiedad. Es así como el Estado tendría que velar por la no monopolización de la tierra, gestionándola con responsabilidad socialistamente revolucionaria y no liberalmente mercantilista.

Economía cubana, referente ético-moral. La claudicación de las teorías liberales, el descalabro de sus métodos y el desespero sus tristes defensores hace  de la actual coyuntura – en el segundo decenio del siglo XXI- el panorama perfecto para la radicalización de las polaridades. A mayor materialización de la inmoralidad en el planeta las fuerzas morales tendrán la oportunidad de empoderarse y ganar espacio la creación de los nuevos tiempos en camino. De allí que el triunfo de las fuerzas republicanas en las próximas elecciones estadounidense le haría un gran favor a las fuerzas sociales que en aquel país luchan anónima y no anónimamente por el cambio de paradigma.
La visión socialista de la Grande de las Antillas es ante  todo cubana. Como otrora la aplicación de elementos del socialismo soviético a su idiosincrasia político-económica permitieron el desarrollo del proceso revolucionario, en la actualidad el revolucionario desarrollo del nuevo modelo cubano es la fusión de experiencias económicas desarrolladas a nivel planetario. Esto no quiere decir, de manera ninguna, calco, ni copia de sistemas ajenos a la realidad histórica del pueblo cubano. Marino Murillo señaló:
Nosotros hemos estado estudiando lo que ha hecho todo el mundo en términos de modificación de su modelo  económico. Nosotros hemos estudiando la experiencia china; hemos estudiado la experiencia de Vietnam; hemos estudiado la experiencia rusa y de otros países europeos. Lo hemos hecho con el ánimo de aprender y de entender metodológicamente los conceptos económicos y políticos que esos países han aplicado. Lo cual no quiere decir que vayamos a copiar automáticamente lo que hicieron otros. Siempre es válido aprender de todo el que ha hecho algo en el mundo; el error sería copiarlo en automático.
El Amauta Mariátegui coincide con el principio creador de la visión del socialismo cubano: “No queremos, ciertamente, que el socialismo sea en América calco y copia. Debe ser creación heroica. Tenemos que dar vida, con nuestra pro­pia realidad, en nuestro propio lenguaje, al so­cialismo indo-americano. He aquí una misión dig­na de una generación nueva”.[8] La infranqueable moral del socialismo cubano radica en haber hecho de la defensa de los derechos inalienables a todo ser humano y a la creación en su conjunto el estandarte ético-moral que acompaña el proceso revolucionario hasta nuestros días. Esto exige una visión de la economía de los pueblos a partir de un cambio de mentalidad de las relaciones sociales, de producción, comercial y ambiental. Relaciones éticas de mutualidad y reciprocidad que solo pueden ser aseguradas desde la experiencia socialista.
Ernesto “Che” Guevara nos lo recuerda desde su “Discurso de Argel” (Febrero, 1965): “no puede existir socialismo si en las conciencias no se opera un cambio que provoque una nueva actitud fraternal frente a la humanidad, tanto de índole individual, en la sociedad que se construye o esta construido el socialismo, como de índole mundial en relación a todos los pueblos que sufren la opresión imperialista”.
Para el Che, la magnanimidad del pueblo esta sobre cualquier gurú ilustrado o receta financiera selectivamente impuesta como credo dogmático:
En contradicción con una concepción del plan como decisión económica de las masas conscientes de los intereses populares, se ofrece un placebo, en el cual sólo los elementos económicos deciden del destino colectivo. Es un procedimiento mecanicista, antimarxista. Las masas deben de tener la posibilidad de dirigir su destino, de decidir cuál es la parte de la producción que irá a la acumulación y cuál será consumida. La técnica económica debe operar en los límites de estas indicaciones y la consciencia de las masas debe asegurar su implementación.[9]
El futuro económico del planeta no pasa solo por la habilidad de administrar los recursos en favor de unos y en desmedro de los más. El nuevo ser humano deberá transitar el camino de la solidaridad como economía relacional y no lo contrario. El Capital simbólico del cual nos habló Pierre Bourdieu es la nueva creación en permanente construcción; novedad que irrumpe la historia distorsionando los parámetros de los poderosos, aliándose con el clamor de los empobrecidos de la Tierra. El nuevo modelo cubano, como signo de nueva creación, invita abrirse al mundo hacia lo nuevo en medio del caos y el imperio del Capital hegemónico.
Fidel Castro Ruz visionariamente nos advirtió: “No se podrá hablar de capitalismo o socialismo. Sólo se abrirá una etapa de administración de los bienes y servicios disponibles en esta parte del continente. Inevitablemente seguirán gobernando cada país los que hoy están al frente del gobierno, varios muy cercanos al socialismo, otros llenos de euforia por la apertura de un mercado mundial que hoy se abre para los combustibles, el uranio, el cobre, el litio, el aluminio, el hierro, y otros metales que hoy se envían a los países desarrollados y ricos mercados, que desaparecerán repentinamente”.[10]
Hacemos eco de lo dicho por el viceministro Marino Murillo: “En Cuba estamos hablando de la actualización del modelo económico cubano; que haga nuestro socialismo sustentable, y que tiene que ver con el bienestar de nuestro pueblo”. Grandes lecciones de las propuestas económicas de Cuba, todas ellas abiertas a un nuevo mundo y un mundo nuevo, en donde sin solidaridad no hay economía que valga, donde sin reciprocidad no hay acumulación que resista al moho del egoísmo y la cancerígena avaricia. Será en la unión de la Gran Patria de Bolívar donde encontraremos juntos salir de la zozobra sostenida por el imperio del terror y la muerte.
Por último, como lo sintetizó José Martí: “… Es ¡Ay de nosotros! que el veneno de 3 siglos, 3 siglos ha de tardar en desaparecer. Así  nos dejó la dueña España extraños, rivales, divididos, cuando las perlas del río Guayote  son iguales a las perlas del sur de Cuba, cuando unos son las nieves del Tequendoma y Orizaba; cuando uno mismo es el oro que corre por las aguas del río Bravo y del venturoso Potosí”.[11]

 


NOTAS
[1] Adam Smith. Investigación de la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones. Londres: W. Strahan & T. Cadell. Libro II, capitulo I, pág.5, 1776.
[2] Op.cit., pág. 5
[3] Op.cit., pág.5.
[4] Op.cit., pág.5.
[7] José Carlos Mariátegui. “Punto de vista anti-imperialista” de 21 de Mayo de 1929, en Ideología y Política. Lima: Biblioteca Amauta. 1969, pàg.93.
[8] José Carlos Mariátegui. “Aniversario y balance” Lima: Editorial “Amauta”. No 17, año II, septiembre de 1928.

[11]Fuente:http://www.monografias.com/trabajos65/pensamiento-economico-marti/pensamiento-economico-marti2.shtml. Revisado: 14/05/12.

Del alma de la revolución, y del deber de América en Cuba

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América, la nuestra, cumple hoy por su parte con su deber hacia Cuba. Se niega a la complicidad con los que quisieran ver a Cuba excluida de las Américas y, en el momento en que se renueva de la Patagonia al río Bravo la lucha de nuestros pueblos por el derecho al ejercicio fecundo de su identidad, se renueva también el reconocimiento a Cuba por el cumplimiento de los deberes hacia América que emanan del alma de su revolución.

 

Guillermo Castro Herrera / Especial para Con Nuestra América
Conferencia en la Facultad de Humanidades de la Universidad de Panamá. 18 de mayo de 2012.

Para Fernando Martínez Heredia, parlamentario en una trinchera
Hace 51 años ya, el 9 de abril de 1961, se planteaba Ernesto Guevara la pregunta de si Cuba debía ser considerada una excepción o la vanguardia de la lucha revolucionaria en América Latina. Era una pregunta justa entonces, y lo sigue siendo hoy, aun cuando haya cambiado mucho el mundo desde entonces y, con el mundo, hayan cambiado los términos en que sea posible plantear hoy el problema.
Cabría decir hoy, por ejemplo, que Cuba ha ocupado una posición de vanguardia en el proceso de formación de la América Latina contemporánea debido a las características excepcionales de su propio proceso de formación histórica. De este modo, si en la coyuntura de los años 60 Cuba resultó finalmente excepcional, esa misma excepcionalidad desempeñó un papel de primer orden en su capacidad para enfrentar con éxito las terribles presiones de la Guerra Fría, y las del ajuste neoliberal que resultó del fin de aquel período histórico, y desempeñar un papel de excepcional trascendencia histórica en la preservación de las capacidades de lucha y solidaridad de nuestra América.
Ese papel de Cuba en América subyace en una circunstancia en que la América nuestra se ha constituido en un centro de referencia planetario para la formación de una cultura y una política nuevas. Ya no sorprende, en verdad, que Jean Luc Melenchon, el candidato de la izquierda en las recientes elecciones en Francia, reconozca el aporte a la construcción de la propuesta política de su movimiento de la experiencia de los pueblos de Uruguay, Argentina, Ecuador y Bolivia en el enfrentamiento a las peores consecuencias del neoliberalismo. Y este aporte, a su vez, llega a Europa a través de los espacios de participación y dialogo de movimientos como el Foro Social Mundial, nacido y forjado desde la América nuestra también.
No es el caso discutir aquí el detalle de esa excepcionalidad, aunque es indispensable recordar algunos de los rasgos que la caracterizan. El primero y más visible de ellos radica en el hecho de que fuera Cuba la última colonia española en lanzarse a la lucha por su independencia entre 1868 y 1878, cuando el resto de las repúblicas hispanoamericanas entraban de lleno a la consolidación de sus Estados liberales oligárquicos, tras el prolongado período de conflictos internos que siguió a la independencia conquistada entre 1810 y 1825.
Si bien la guerra del 68 no logró obtener la independencia por la cual lucharon los cubanos, demostró la incapacidad de España para derrotar a los insurgentes, con los que se vio obligada a pactar. Además, y sobre todo, tuvo un impacto decisivo en la formación de la identidad nacional cubana, y en la depuración de muchos de los conflictos internos generados por la dominación colonial.
Esto ayuda a entender un segundo rasgo excepcional. En efecto, la segunda fase militar de la lucha de los cubanos por su independencia, entre 1895 y 1898, expresó ya todas las características fundamentales de una guerra de liberación nacional, encaminada a la conquista del poder político para emprender un vasto programa de reforma social, económica y cultural, destinado a crear en la Isla un Estado liberal de carácter democrático y no oligárquico, como habían llegado a ser los del resto de la región.
A lo anterior contribuyeron dos circunstancias puntuales.         Una, la presencia en el movimiento revolucionario cubano de un contingente de intelectuales y profesionales de capas medias sin equivalente en los movimientos de independencia del comienzos del XIX. La segunda, en que esa intelectualidad, que tuvo en Martí su más alto exponente, pudo y supo someter a crítica las debilidades del Estado liberal oligárquico, y los peligros que anunciaba la fortaleza creciente del imperialismo en el sistema mundial.
La presencia de esa intelectualidad está vinculada, además, a un tercer rasgo excepcional: el hecho de que los fines democráticos que alentaban en el proceso revolucionario animaran, desde mediados de la década de 1880, la creación de los medios políticos y culturales necesarios para alcanzarlos, de entre los cuales destacan el Partido Revolucionario Cubano, finalmente establecido en 1891, y su periódico Patria, que le dio voz y perfil. La singular modernidad de esos medios ha sido destacada ya por múltiples estudios. Lo que cabe recalcar aquí es que quienes convocaron a la guerra del 95 lo hicieron a partir de un previo proceso de construcción de un sujeto político nuevo, que reconocía en el Partido Revolucionario una fuente de autoridad moral y política en la medida en que participaba de un modo activo en su vida interna y en la lucha por establecer una república democrática sobre las ruinas de la última colonia española en América.

El alma de la revolución…
El proceso de creación de estas condiciones para la lucha de liberación nacional alcanza expresiones de una singular claridad en tres textos ejemplares de la obra martiana. Nos referimos al ensayo Nuestra América, publicado en México y en Nueva York en enero de 1891; al discurso pronunciado por Martí en el tercer aniversario del Partido Revolucionario Cubano, en 1894, que ha llegado a nosotros con el título El alma de la revolución, y el deber de Cuba en América y, en 1895, el Manifiesto de Montecristi, que anunció el inicio de la guerra de liberación, y definió lo esencial de sus fines y sus medios.
El primero de ellos, Nuestra América, sintetiza la crítica martiana al Estado liberal oligárquico, y llama a su reforma cultural y moral en nombre de la creación de las condiciones políticas indispensables para resistir con éxito los peligros de la expansión del imperialismo norteamericano, entonces naciente, sobre las jóvenes naciones hispanoamericanas. Hay, aquí, un claro llamado a la joven intelectualidad liberal hispanoamericana, de orientación radical y democrática – que reconocía en Martí al primero entre sus iguales -, a conducir aquel proceso de reforma, proclamando la necesidad de entender que nuestras repúblicas “han purgado en las tiranías su incapacidad para conocer los elementos verdaderos del país, derivar de ellos la forma de gobierno y gobernar con ellos”, y que gobernante, en pueblos nuevos como los nuestros – donde se imita demasiado, se desdeña lo propio, y se tiende constantemente a reproducir los hábitos del privilegio -, “quiere decir creador”. Y frente a esa situación propone el programa mínimo necesario para encararla y superarla. “A lo que es”, dice, “allí donde se gobierna, hay que atender para gobernar bien […] El espíritu del gobierno ha de ser el del país. La forma de gobierno ha de avenirse a la constitución propia del país. El gobierno no es más que el equilibrio de los elementos naturales del país.
Esta necesidad de conocer, y de gobernar a nuestros países conforme al conocimiento resultaba tanto más urgente cuanto que la persistencia de los hábitos del mal gobierno entre nosotros venían del hecho de que no había sido atendido aún el problema central de la independencia, que “no era el cambio de formas, sino el cambio de espíritu”, de lo cual dependía a su vez la posibilidad de una relación con el sistema mundial guiada por el más sencillo y sensato de los principios: “Injértese en nuestras repúblicas el mundo;” decía, “pero el tronco ha de ser el de nuestras repúblicas.”
Esta advertencia se hacía aún más urgente en cuanto se advertía que en ese mundo era visible un peligro para nuestra América, que no le venía “de sí”, sino “de la diferencia de orígenes, métodos e intereses entre los dos factores continentales, y es la hora próxima en que se le acerque, demandando relaciones íntimas, un pueblo emprendedor y pujante que la desconoce y la desdeña.” Y ante ese peligro, de un modo característico en toda su obra política, Martí no se limitaba a advertir el peligro, sino que se adelantaba de inmediato a proponer a forma más adecuada para encararlo:
El desdén del vecino formidable, que no la conoce, es el peligro mayor de nuestra América; y urge, porque el día de la visita está próximo, que el vecino la conozca, la conozca pronto, para que no la desdeñe. Por el respeto, luego que la conociese, sacaría de ella las manos. […] Pensar es servir. Ni ha de suponerse, por antipatía de aldea, una maldad ingénita y fatal al pueblo rubio del continente […] ni se han de esconder los datos patentes del problema que puede resolverse, para la paz de los siglos, con el estudio oportuno y la unión tácita y urgente del alma continental.
Esta visión de nuestra América y su lugar en el mundo desempeñó un papel de primer orden en la concepción del programa del Partido Revolucionario Cubano. La independencia de Cuba, en efecto, no podía tener mejor garantía que la de la afirmación de la del resto de los Estados hispanoamericanos. Esa íntima relación tiene una admirable expresión en el discurso que pronunciara Martí en 1894 con motivo del tercer aniversario de la creación del Partido, titulado – justamente – El alma de la revolución, y el deber de Cuba en América. Allí, el carácter democrático del Partido es definido en directa relación con su propósito mayor: llevar a cabo la empresa, “americana por su alcance y espíritu, de fomentar con orden y auxiliar con todos sus elementos reales–por formas que con el desembarazo de la energía ejecutiva combinan la plenitud de la libertad individual–la revolución de Cuba y Puerto Rico para su independencia absoluta.”
Tal empresa, a su vez, demanda crear el sujeto colectivo capaz de llevarla a cabo. Por ello, y para ello, se ha de entender, dice, que
A su pueblo se ha de ajustar todo partido público, y no es la política más, o no ha de ser, que el arte de guiar, con sacrificio propio, los factores diversos u opuestos de un país de modo que, sin indebido favor a la impaciencia de los unos ni negación culpable de la necesidad del orden en las sociedades–sólo seguro con la abundancia del derecho–vivan sin choque, y en libertad de aspirar o de resistir, en la paz continua del derecho reconocido, los elementos varios que en la patria tienen título igual a la representación y la felicidad.
Y añade:
Un pueblo no es la voluntad de un hombre solo, por pura que ella sea, ni el empeño pueril de realizar en una agrupación humana el ideal candoroso de un espíritu celeste, ciego graduado de la universidad bamboleante de las nubes.[…] Un pueblo es composición de muchas voluntades, viles o puras, francas o torvas, impedidas por la timidez o precipitadas por la ignorancia. Hay que deponer mucho, que atar mucho, que sacrificar mucho, que apearse de la fantasía, que echar pie a tierra con la patria revuelta, alzando por el cuello a los pecadores, vista el pecado paño o rusia: hay que sacar de lo profundo las virtudes, sin caer en el error de desconocerlas porque vengan en ropaje humilde, ni de negarlas porque se acompañen de la riqueza y la cultura.
“Franca y posible,” – culmina – “la revolución tiene hoy la fuerza de todos los hombres previsores, del señorío útil y de la masa cultivada, de generales y abogados, de tabaqueros y guajiros, de médicos y comerciantes, de amos y de libertos. Triunfará con esa alma, y perecerá sin ella. Esa esperanza, justa y serena, es el alma de la revolución.
Definido en esos términos el proceso de reforma espiritual que demanda la independencia como medio para erradicar de Cuba el legado terrible del colonialismo, Martí pasa a considerar ese propósito en el marco del escenario mundial en que ha de ser llevado a cabo, en los términos más claros y enérgicos. “Hay que prever,” dice, “y marchar con el mundo”, pues “la junta de voluntades libres del Partido Revolucionario Cubano,” carecería de valor si, “aunque entendiese los problemas internos del país,” y el modo de ponerles remedio, “no se diera cuenta de la misión, aún mayor, a que lo obliga la época en que nace y su posición en el crucero universal.” Por lo mismo, añade, es necesario “tener el valor de la grandeza: y estar a sus deberes.”  Y define enseguida el carácter y alcance de los deberes que demandan ese valor correspondiente a su grandeza:
En el fiel de América están las Antillas, que serían, si esclavas, mero pontón de la guerra de una república imperial contra el mundo celoso y superior que se prepara ya a negarle el poder, –mero fortín de la Roma americana;–y si libres, –y dignas de serlo por el orden de la libertad equitativa y trabajadora–serían en el continente la garantía del equilibrio, la de la independencia para la América española aún amenazada, y la del honor para la gran república del Norte, que en el desarrollo de su territorio–por desdicha, feudal ya, y repartido en secciones hostiles, –hallará más segura grandeza que en la innoble conquista de sus vecinos menores, y en la pelea inhumana que con la posesión de ellas abriría contra las potencias del orbe por el predominio del mundo.
Es un mundo lo que estamos equilibrando: no son sólo dos islas las que vamos a libertar.
Por lo mismo, advierte,
Un error en Cuba, es un error en América, es un error en la humanidad moderna. Quien se levanta hoy con Cuba, se levanta para todos los tiempos [porque] la independencia de Cuba y Puerto Rico no es sólo el medio único de asegurar el bienestar decoroso del hombre libre en el trabajo justo a los habitantes de ambas islas, sino el suceso histórico indispensable para salvar la independencia amenazada de las Antillas libres, la independencia amenazada de la América libre, y la dignidad de la república norteamericana.
Pocos meses después, al iniciar el tramo final del camino hacia su caída en combate, Martí elabora, en diálogo franco y sincero con Máximo Gómez – junto a Antonio Maceo, grande entre los grandes de la guerra del 68 – el Manifiesto de Montecristi, en el que el alma de la revolución se traduce en el llamado a la guerra que había venido a ser necesaria para encarnarla en una república nueva, construida con todos y para el bien de todos los que la deseaban. A esa guerra – concebida como medio para culminar la revolución iniciada en 1868 – se iba, no invocando la voluntad de uno u otro caudillo, sino “en virtud del orden y acuerdos del Partido Revolucionario en el extranjero y en la Isla, y de la ejemplar congregación en él de todos los elementos consagrados al saneamiento y emancipación del país, para bien de América y del mundo”.
Ese carácter de empresa colectiva, concebida y organizada por medios democráticos en nombre del interés general de la nación cubana, permitía convocar a la guerra necesaria en Cuba “con la plena seguridad”
de la competencia de sus hijos para obtener el triunfo, por la energía de la revolución pensadora y magnánima, y de la capacidad de los cubanos, cultivada en diez años primeros de fusión sublime, y en las prácticas modernas del gobierno y el trabajo, para salvar la patria desde su raíz de los desacomodos y tanteos, necesarios al principio del siglo, […] en las repúblicas feudales o teóricas de Hispano-América […] que conocían sólo de las libertades el ansia que las conquista, y la soberanía que se gana por pelear por ellas.
Cuba, en efecto, volvía a la guerra “con un pueblo democrático y culto, conocedor celoso de su derecho y del ajeno; o de cultura mucho mayor, en lo más humilde de él, que las masas llaneras o indias con que, a la voz de los héroes primados de la emancipación, se mudaron de hatos en naciones las silenciosas colonias de América”, y capaz por tanto de constituir su patria “desde sus raíces [...] con formas viables, y de sí propia nacidas, de modo que un gobierno sin realidad ni sanción no la conduzca a las parcialidades o a la tiranía.” Eso eso permitía definir con especial claridad los propósitos del empeño a que eran convocados los cubanos:
Conocer y fijar la realidad; componer en molde natural, la realidad de las ideas que producen o apagan los hechos, y la de los hechos que  nacen de las ideas; ordenar la revolución del decoro, el sacrificio y la cultura que modo que no quede el decoro de un solo hombre lastimado, ni el sacrificio parezca inútil a un solo cubano, ni la revolución inferior a la cultura del país […]:–ésos son los deberes, y los intentos, de la revolución.
Y permitía eso también poner en su justa perspectiva el alcance de la empresa a que se convocaba:
La guerra de independencia de Cuba, nudo del haz de islas donde se ha de cruzar, en plazo de pocos años, el comercio de los continentes, es suceso de gran alcance humano, y servicio oportuno que el heroísmo juicioso de las Antillas presta a la firmeza y trato justo de las naciones [de] americanas, y al equilibrio aun vacilante del mundo.

…y el deber de América en Cuba
Hay, en el Manifiesto de Montecristi, un párrafo especialmente conmovedor. “Honra y conmueve pensar”, se dice allí,
que cuando cae en tierra de Cuba un guerrero de la independencia, abandonado tal vez por los pueblos incautos o indiferentes a quienes se inmola, cae por el bien mayor del hombre, la confirmación de la república moral en América, y la creación de un archipiélago libre donde las naciones respetuosas derramen las riquezas que a su paso han de caer sobre el crucero del mundo.
Desde la excepcionalidad de su condición histórica, Cuba ha cumplido sin duda alguna con su deber hacia América. Su guerra de liberación nacional inauguró nuestra contemporaneidad en el plano político, como Nuestra América la había anunciado en el cultural. De esa contemporaneidad da cuenta el carácter de los medios políticos y culturales creados para abrirle paso, como de la eficacia de esos medios da cuenta la creación de una identidad nacional cubana capaz de resistir y persistir ante toda forma de opresión y todo intento de agresión. Y da cuenta de ella, también, el hecho de que a 117 años de su caída en combate, podamos hablar con Martí, y no simplemente de él.
América, la nuestra, cumple hoy por su parte con su deber hacia Cuba. Se niega a la complicidad con los que quisieran ver a Cuba excluida de las Américas y, en el momento en que se renueva de la Patagonia al río Bravo la lucha de nuestros pueblos por el derecho al ejercicio fecundo de su identidad, se renueva también el reconocimiento a Cuba por el cumplimiento de los deberes hacia América que emanan del alma de su revolución. No se le reclaman los errores en que pueda haber incurrido – derivados, cuando más, del cumplimiento del mandato martiano de consolar aun a costa del riesgo de errar, “porque el que consuela nunca yerra” -, sino que se camina con ella en el sendero de las rectificaciones que se propone, entendiéndolas como la expresión, allá, del mismo proceso de búsqueda de caminos nuevos hacia un destino común en que coinciden todas nuestras sociedades.
El alma de la revolución se expresa, hoy, en los hechos que confirman –como lo preveía Nuestra América en 1891– que nuestros países “se salvarán porque, con el genio de la moderación que parece imperar, por la armonía serena de la Naturaleza, en el continente de la luz, y por el influjo de la lectura crítica que ha sucedido en Europa a la lectura de tanteo y falansterio en que se empapó la generación anterior, le está naciendo a América, en estos tiempos reales, el hombre real.” Ya no somos “una visión, con el pecho de atleta, las manos de petimetre y la frente de niño.” El indio ya no está mudo; el negro ya no está “solo y desconocido, entre la olas y las fieras”; el campesino encuentra ahora compatriotas solidarios en la ciudad.
Hoy, de nuevo, se ponen en pie los pueblos, y se saludan. “«¿Cómo somos?» se preguntan; y unos a otros se van diciendo cómo son”, mientras los jóvenes de nuestra América se ponen otra vez “la camisa al codo, hunden las manos en la masa, y la levantan con la levadura del sudor. Entienden que se imita demasiado, y que la salvación está en crear. Crear es la palabra de pase de esta generación.” El alma de la revolución está en América, con Cuba, como está la América atendiendo a su deber en Cuba. Estamos todos, sin duda, en la hora del recuento y de la marcha unida: ¡Se han puesto en fila los árboles, de nuevo, y empezamos a andar los pueblos en cuadro apretado, como la plata en las raíces de los Andes!
Muchas gracias.


Bibliografía
Martí, José:
-“Nuestra América.” La Revista Ilustrada de Nueva York, 10 de enero de 1891; El Partido Liberal, México, 30 de enero de 1891.
-“El tercer año del partido revolucionario cubano.” ( El alma de la revolución, y el deber de Cuba en América.) Patria, Nueva York, 17 de abril de 1894.

-Manifiesto de Montecristi. Montecristi, República Dominicana, 25 de marzo de 1895. José Martí / Máximo Gómez

La diplomacia estadounidense y la disidencia cubana (2/2) (Yoani Sánchez)

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Publicado el diciembre 23, 2010 por Yohandry Fontana
Revisado por Caty R.

La prioridad Yoani Sánchez

La diplomacia estadounidense ve en la bloguera Yoani Sánchez una alternativa creíble a la disidencia tradicional y confía en ella, lo que explica su fama internacional mientras que es une total desconocida en Cuba. “Pensamos que la joven generación de disidentes no tradicionales, como Yoani Sánchez, puede desempeñar un papel a largo plazo en una Cuba post-Castro”. Farrar aconseja así al Departamento de Estado que concentre sus esfuerzos en esta disidente y le brinde más apoyo. 36

En efecto, la historia atípica de Yoani Sánchez suscita algunos interrogantes. Después de emigrar a Suiza en 2002, decidió regresar a Cuba dos años después, en 2004. En 2007, decidió integrar el universo de la oposición en Cuba al crear su blog Generación Y, y se vuelve una acérrima detractora del gobierno de La Habana. 37

Sus críticas son acerbas y poco matizadas. Presenta un panorama apocalíptico de la realidad cubana y acusa a las autoridades de todos los problemas. Según ella, Cuba es una inmensa prisión con muros ideológicos” 38, un “barco que hace aguas a punto del naufragio” 39, donde “seres de las sombras, que como vampiros se alimentan de nuestra alegría humana, nos inoculan el temor a través del golpe, la amenaza, el chantaje.40 El blog de Yoani Sánchez describe la realidad cubana de modo terrorífico y ningún aspecto positivo de la sociedad cubana aparece. Del mismo modo, elude minuciosamente el singular contexto geopolítico en el que se encuentra Cuba desde 1959.

Sánchez tiene un discurso muy preciso que se acerca a menudo a la posición estadounidense. Así, minimiza el impacto de las sanciones económicas –“una excusa” para el gobierno cubano– afirmando que el gobierno cubano es responsable al 80% de la crisis económica actual y el 20% es por las sanciones económicas” 41. La comunidad internacional, lejos de compartir esta opinión, condenó (187 países contra dos) el estado de sitio económico en 2010 por decimonovena vez consecutiva, al considerarlo como el principal obstáculo para el desarrollo de la isla. Justifica esta realidad por las nacionalizaciones ocurridas en los años 1960 y por la crisis de los misiles.42 Según ella, “el bloqueo ha sido el argumento perfecto del gobierno cubano para mantener la intolerancia, el control y la represión interna. Si mañana levantaran las sanciones, dudo mucho de que se vean los efectos”. 43

En cuanto al caso de los cinco agentes cubanos condenados en 1998 a cadenas perpetuas en Estados Unidos por infiltrarse en grupúsculos responsables de atentados terroristas contra Cuba, la bloguera adopta también el punto de vista estadounidense y afirma que los cinco realizaban actividades de espionaje” y que “dieron información que causó la muerte de varias personas”, una realidad que la fiscalía del tribunal de Miami reconoció que era incapaz de demostrar. 44

No obstante, la Corte de Apelación de Atlanta reconoció que no se trataba de un caso de espionaje, ni de un atentado contra la seguridad nacional. No menos de diez Premios Nobel presentaron una petición Amicus Curiae a la Corte Suprema estadounidense exigiendo un juicio justo y la liberación de los cinco cubanos. Mary Robinson, ex presidenta de Irlanda y Alta comisaria de los derechos humanos de las Naciones Unidas entre 1997 y 2002, el Senado mexicano por unanimidad, con todas sus tendencias políticas juntas, la National Association of Criminal Defense Lawyers, los Cuban-American Scholars, el Ibero-American Federation of Ombudsmen, el National Jury Project, el William C Velazques Institute and the Mexican American Political Association, el National Lawyers Guild y la National Conference of Black Lawyers, el Civil Right Clinic de la Howard University School of Law, la International Association of Democratic Lawyers, la Florida Association of Criminal Defense Lawyers-Miami Chapter, el Center for International Policy y el Council on Hemispheric Affairs han pedido la liberación de los cinco cubanos.45

Este caso jurídico ha sido denunciado varias veces. Amnistía Internacional considera a los cinco cubanos presos políticos. Por su parte, el coronel Lawrence Wilkerson, antiguo jefe de Estado Mayor del gabinete de ex secretario de Estado Colin Powell, ha condenado el juicio contra estas personas: llega al colmo: castigar con cadena perpetua a hombres que vinieron aquí para determinar cómo y cuándo iba a ser atacado su país por personas que violan la ley norteamericana”. Según él, “Esto es una parodia de justicia. Estos hombres no tenían armas, no planearon daño físico alguno contra Estados Unidos, y fueron motivados por la idea de proteger a sus compatriotas de una invasión y de ataques repetidos por cubanoamericanos residentes en la Florida”. Luego, agregó: “Tenemos que preguntarnos también, ¿cómo puede ser que hayamos llegado a constituir un santuario para presuntos terroristas? ¿Cómo puede ser que los Estados Unidos de América podrían ocupar un lugar en nuestra propia lista de patrocinadores del terrorismo”. 46

Del mismo modo, Yoani Sánchez minimiza las conquistas sociales del sistema cubano y afirma que “existían 47 en la Cuba de los años anteriores a la Revolución. Según ella, bajo la dictadura de Batista, había una libertad de prensa plural y abierta, programas de radio de toda tendencia política”.48 Por otra parte, defiende la ley de Ajuste Cubano –única en el mundo– aprobada por el Congreso estadounidense en 1966, que estipula que todo cubano que emigra legal o ilegalmente a Estados Unidos después del 1 de enero de 1959 consigue automáticamente el estatus de residente permanente al cabo de un año, así como diversas ayudas socio-económicas.49 Más insólito, piensa que el escritor colombiano Gabriel García Márquez no merecía su Premio Nobel de Literatura, por su amistad con Fidel Castro: muchos escritores latinoamericanos merecían el Premio Nobel de Literatura más que Gabriel García Márquez”.50 Consciente de que el objetivo del gobierno de Estados Unidos es derrocar al gobierno cubano, admite sin complejos que comparte el mismo objetivo: Estados Unidos desea un cambio de gobierno en Cuba, pero es lo que deseo yo también”.51 Sánchez reafirma también su voluntad de imponer “un capitalismo sui generis” en Cuba. 52

Así, en apenas un año de existencia, mientras que existen decenas de blogs más antiguos y no menos interesantes que el de Sánchez, la bloguera cubana consiguió el Premio de Periodismo Ortega y Gasset, dotado con 15.000 euros, el 4 de abril de 2008, otorgado por el diario español El País. De costumbre, este premio se otorga a prestigiosos periodistas o escritores que presentan una larga carrera literaria. Es la primera vez que una persona con el perfil de Sánchez lo obtiene.53 De la misma forma, la bloguera cubana fue seleccionada entre las 100 personas más influyentes del mundo por la revista Time (2008), en compañía de George W. Bush, Hu Jintao y el Dalai Lama.54 Su blog fue incluido en la lista de los 25 mejores blogs del mundo de la cadena CNN y la revista Time (2008) y también logró el premio español Bitacoras.com así como The Bob’s (2008).55 El 30 de noviembre de 2008, el diario español El País la incluyó en su lista de las 100 personalidades hispanoamericanas más influyentes del año (lista en la cual no aparecen ni Fidel Castro, ni Raúl Castro).56 La revista Foreign Policy hizo más todavía en diciembre de 2008, al incluirla entre los 10 intelectuales más importantes del año.57 La revista mexicana Gato Pardo hizo lo mismo en 2008.36 La prestigiosa universidad estadounidense de Columbia le concedió el premio María Moors Cabot.58 Y la lista es larga. 60

Por otra parte, el sitio Generación Y de Yoani Sánchez recibe 14 millones de visitas al mes y es el único que está disponible en no menos de 18 idiomas (inglés, francés, español, italiano, alemán, portugués, ruso, esloveno, polaco, chino, japonés, lituano, checo, búlgaro, holandés, finlandés, húngaro, coreano y griego). Ningún otro sitio del mundo, incluso los de las más importantes instituciones internacionales como por ejemplo las Naciones Unidas, el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, la OCDE o la Unión Europea, dispone de tantas versiones lingüísticas. Ni el sitio del Departamento de Estado de Estados Unidos ni el de la CIA disponen de semejante variedad.61 Otro hecho único, el presidente estadounidense Barack Obama concedió una entrevista a Yoani Sánchez.62

Jamás ningún disidente en Cuba –quizás en el mundo– ha conseguido tantas distinciones internacionales en tan poco tiempo, con una característica particular: han suministrado a Yoani Sánchez suficiente dinero para vivir tranquilamente en Cuba el resto de su vida. En efecto, la bloguera ha sido retribuida a la altura de 250.000 euros en total, es decir un importe equivalente a más de veinte años de salario mínimo en un país como Francia, quinta potencia mundial. El salario mínimo mensual en Cuba es de 420 pesos, es decir 18 dólares o 14 euros, por lo que Yoani Sánchez ha conseguido el equivalente a 1.488 años del salario mínimo cubano por su actividad de opositora. 63

Yoani Sánchez está en estrecha relación con la diplomacia estadounidense en Cuba, como señala un cable, clasificado “secreto” por su contenido sensible, que emana de la SINA. La administración Obama valora mucha a la bloguera cubana como lo demuestra la reunión secreta que tuvo lugar en el apartamento de la opositora con la subsecretaria de Estado estadounidense Bisa Williams durante su visita a Cuba entre el 16 y el 22 de septiembre de 2010. Durante su encuentro con Williams, Sánchez comunicó su deseo de beneficiarse de los servicios de la empresa estadounidense de transferencia de dinero Paypal –que los cubanos no pueden usar a causa de las sanciones económicas– para luchar más eficazmente a favor de un cambio de régimen en Cuba: ¿Sabe usted todo lo podríamos hacer si pudiéramos usar Paypal?”. Este servicio permite recibir flujos financieros del todo el mundo. La opositora ha sido escuchada pues el único sitio cubano que se beneficia de los servicios de Paypal es Generación Y. Mientras que la disidente cuenta regularmente su vida cotidiana en su blog, no se halla ningún rastro de su encuentro con Willias, lo que demuestra su carácter clandestino. Este correo diplomático revela así los vínculos entre la mediática bloguera cubana y los representantes estadounidenses en La Habana y la importancia que da Washington a la opositora. 64

Otro memorándum recuerda también la importancia de la entrevista que concedió el presidente Barack Obama a Sánchez, la que contribuyó a la mediatización internacional de la opositora cubana. 65

Ausencia de perspectivas para la oposición cubana

No obstante, Farrar es realista: “Ningún disidente tiene una visión política que podría aplicarse en un futuro gobierno. Aunque los disidentes no lo admitan, son muy poco conocidos en Cuba fuera del cuerpo diplomático y mediático extranjero […]. Es poco probable que desempeñen un papel significativo en un gobierno que sucedería a los hermanos Castro”.66

La diplomacia estadounidense señala que el objetivo es “apoyar el buen trabajo del movimiento disidente” en su campaña contra el gobierno de La Habana, enfocando la labor en el tema de “los derechos humanos” y “los presos políticos” , las dos razones que esgrime Washington para mantener las sanciones económicas contra Cuba. Esta campaña se destina sobre todo a la opinión pública internacional pues, según Farrar, “no interesa a los cubanos cuyas principales preocupaciones son tener un mejor nivel de vida y más oportunidades para viajar más libremente”.67

En otro cable, la SINA admite también hallarse aislada sobre la cuestión de los derechos humanos en Cuba: “La inmensa mayoría de las 100 misiones diplomáticas extranjeras en La Habana no enfrentan un dilema de los derechos humanos en sus relaciones con los cubanos. Estos países no abordan este tema. El resto, un grupo que incluye una mayoría de Europa, Canadá, Australia, Japón y Estados Unidos, afirma que emplea enfoques diferentes para evocar la cuestión de los derechos humanos en Cuba, pero la verdad es que la mayor parte de estos países no incide en la cuestión en Cuba”.68

La SINA observa también que algunos aliados de Estados Unidos, como Canadá, no comparten la misma opinión sobre la cuestión de los “presos políticos”, y recuerda una discusión con sus homólogos canadienses: “Nuestros colegas canadienses nos han preguntado lo siguiente: ¿Acaso alguien que acepta dinero de Estados Unidos debe ser considerado como un preso político?”. La diplomacia canadiense recordó así que todas las naciones occidentales también sancionan a los individuos que son financiados por una potencia extranjera con el objetivo de derrocar el orden establecido.69

La diplomacia estadounidense no se ilusiona sobre la eficacia de las sanciones económicas estadounidenses contra la isla, que han unido al país en una seria crisis económica. Según ella, “el pueblo cubano está acostumbrado a los períodos difíciles y responderá a las restricciones gubernamentales futuras con una resistencia similar”.70 Descarta la posibilidad de una grave crisis y apunta que “Cuba y los cubanos no son tan vulnerables como en 1989 antes del fin de los subsidios soviéticos”. Por otra parte, “el nivel de vida de los cubanos, aunque no sea tan elevado como hace veinte años antes del fin de la ayuda soviética, sigue siendo mucho mejor que durante los días más sombríos del período entre 1990 y 1993 cuando el PIB cayó en más de un 35%”. Además, “la economía cubana actual es menos vulnerable […] gracias a las fuentes de ingresos y de créditos más diversificadas y a una población cubana con más recursos”.71

No obstante, a pesar de las sanciones económicas que impone Washington, la diplomacia estadounidense señala que los cubanos no sienten una particular animosidad hacia los ciudadanos estadounidenses, pues no consideran al pueblo del Norte responsable de la política de Washington. La SINA subraya así “los sentimientos positivos hacia el pueblo americano”.72

Conclusión

Casi medio siglo después de su elaboración, la política estadounidense que consiste en crear y apoyar a una oposición interna en cuba sigue vigente. Esta estrategia, clandestina durante cerca de treinta años, es ahora reivindicada y pública, aunque el derecho internacional la considera ilegal. Así, la financiación de la oposición cubana por parte de Estados Unidos alcanza varios millones de dólares al año. Frente a la erosión de la disidencia tradicional que representan Oswaldo Payá, Elizardo Sánchez, Vladimiro Roca, Marta Beatriz Roque, Guillermo Fariñas y las Damas de Blanco, Washington apuesto ahora por la nueva generación de opositores cuya figura emblemática es la bloguera cubana Yoani Sánchez.

Los contactos diplomáticos de la bloguera disidente le permiten llegar hasta la Casa Blanca y se reúne regularmente con los altos funcionarios estadounidenses tales como Bisa Williams. Para evitar las críticas, Estados Unidos diversifica su apoyo a la oposición cubana. Además de la ayuda financiera directa que propone ha elaborado, gracias a la poderosa red política y mediática de la que dispone, un sistema de financiación “legal” que consisten en recompensar la oposición al gobierno de La Habana mediante premios dotados de varias decenas de miles de dólares, como lo ilustra la avalancha de distinciones que ha recibido Sánchez, la nueva ninfa Egeria de Washington, en el espacio de algunos meses.

El objetivo de Washington ya no es federar a la población cubana alrededor de estas personas que preconizan un cambio de sistema en Cuba, pues sabe que su discurso no es audible entre los habitantes de la isla, cuya mayoría permanece fiel al proceso revolucionario a pesar de las dificultades y vicisitudes cotidianas. La oposición aliada a Estados Unidos, en el mejor de los casos, suscita la indiferencia entre los cubanos, y muchas veces el rechazo. La guerra es más bien de orden mediático. Al mantener la presencia de una oposición interna, incluso sin envergadura y carente de toda base popular, permite justificar su política de aislamiento y de sanciones contra el gobierno de La Habana en nombre de la lucha por “los derechos humanos y la democracia”.

Ver también: La diplomacia estadounidense y la disidencia cubana (1/2)

Notas:

36 Jonathan D. Farrar, «The U.S. and the Role of the Opposition in Cuba», United States Interests Section, 9 de abril de 2009, cable 09HAVANA221. http://213.251.145.96/cable/2009/04/09HAVANA221.html (sitio consultado el 18 de diciembre de 2010).

37 Yoaní Sánchez, «Mi perfil», Generación Y.

38 France 24, «Ce pays est une immense prison avec des murs idéologiques», 22 de octubre de 2009.

39 Yoaní Sánchez, «Siete preguntas», Generación Y, 18 de noviembre de 2009.

40 Yoaní Sánchez, «Seres de la sombra», Generación Y, 12 de noviembre de 2009.

41 Salim Lamrani, «Conversaciones con la bloguera cubana Yoani Sánchez», 15 de abril de 2010, Rebelión. http://www.rebelion.org/noticia.php?id=104205 (sitio consultado el 20 de diciembre de 2010).

Yoaní Sánchez sobre las sanciones económicas (2): Escuchar entrevista

42 Ibid. Yoaní Sánchez sobre la crisis de los misiles: Escuchar entrevista

43 Ibid. Yoaní Sánchez sobre las sanciones económicas: Escuchar entrevista
44 Ibid. Yoaní Sánchez sobre los Cinco: Escuchar entrevistaSupreme Court of the United States, «Brief of Amici Curiae of José Ramos-Horta, Wole Soyinka, Adolfo Pérez Esquivel, Nadine Gordimer, Rigoberta Menchú, José Saramago, Zhores Alferov, Dario Fo, Gunter Grass, and Máeread Corrigan Maguire in support of the petition for writ of certiorari», N° 08-987, http://www.freethefive.org/legalFront/amicusnobel.pdf (sitio consultado el 12 de marzo de 2009). Véase également http://www.freethefive.org/resourceslegal.htm (sitio consultado el 12 de marzo de 2009)
46 Granma, «Ex ayudante de Colin Powell denuncia arbitrariedades contra los Cinco», 24 de noviembre de 2007. http://www.granma.cubaweb.cu/miami5/enjuiciamiento/justicia/0093.html (sitio consultado el 15 de noviembre de 2008).

45

47 Salim Lamrani, «Conversaciones con la bloguera cubana Yoani Sánchez», op.cit.

Yoaní Sánchez sobre las conquistas sociales: Escuchar entrevista (parte 1) y (parte 2)

48 Ibid. Yoaní Sánchez sobre la dictadura de Fulgencio Batista: Escuchar entrevista

49 Ibid. Yoaní Sánchez sobre la ley de Ajuste Cubano: Escuchar entrevista

50 Ibid. Yoaní Sánchez sobre Gabriel Garcia Márquez: Escuchar entrevista

51 Ibid. Yoaní Sánchez sobre el objetivo común con Estados Unidos: Escuchar entrevista

52 Mauricio Vicent, «Los cambios llegarán a Cuba, pero no a través del guión del Gobierno», El País, 7 de mayo de 2008.

53 El País, «EL PAÍS convoca los Premios Ortega y Gasset de periodismo 2009», 12 de enero de 2009.

54 Time, «The 2008 Time 100», 2008. http://www.time.com/time/specials/2007/0,28757,1733748,00.html (sitio consultado el 25 de noviembre de 2009)

55 Yoani Sánchez, «Premios», Generación Y.

56 Miriam Leiva, «La ‘Generación Y’ cubana», El País, 30 de noviembre de 2008.

57 Yoani Sánchez, «Premios», op. cit.

58 Ibid.

59 Ibid.

60 El País, «Una de las voces críticas del régimen cubano, mejor blog del año», 28 de noviembre de 2008.

61 Yoani Sánchez, Generación Y.

62 Yoani Sánchez, «Respuestas de Barack Obama a Yoani Sánchez», Generación Y, 20 de noviembre de 2009.(escuchar entrevista
Click to play )

63 Yoani Sánchez, «Premios», op. cit.

64 Joaquín F. Monserrate, «GOC Signals ‘Readiness to Move Forward’», United States Interests Section, 25 de septiembre de 2009, cable 09HAVANA592, http://213.251.145.96/cable/2009/09/09HAVANA592.html (sitio consultado el 18 de diciembre de 2010); Yoani Sánchez, «Donar», Generación Y. http://www.desdecuba.com/generaciony/?page_id=2222 (sitio consultado el 20 de diciembre de 2010).

65 Joaquín F. Monserrate, «U.S.-Cuba Chill Exaggerated, But Old Ways», United States Interests Section, 10 de enero de 2010, cable 10HAVANA9, http://213.251.145.96/cable/2010/01/10HAVANA9.html (sitio consultado el 18 de diciembre de 2010).

66 Jonathan D. Farrar, «The U.S. and the Role of the Opposition in Cuba», United States Interests Section, 9 de abril de 2009, op. cit.

67 Ibid.

68 Joaquín F. Monserrate, « Feisty Little Missions Dent Cuba’s Record of Bullying Others to Silence on Human Rights », United States Interests Section , 9 de noviembre de 2009, cable 09HAVANA706, http://213.251.145.96/cable/2009/11/09HAVANA706.html (sitio consultado el 18 de diciembre de 2010).

69 Ibid.

70 Jonathan D. Farrar, «Key Trading Parters See No Big Economic Reforms», United States Interests Section, 9 de febrero de 2010, op. cit.

71 Jonathan D. Farrar, «How Might Cuba Enter Another Special Period?», United States Interests Section, 4 de junio de 2009. http://213.251.145.96/cable/2009/06/09HAVANA322.html (sitio consultado el 18 de diciembre de 2010).

72 Michael E. Parmly, «Comsec Discusses Freedom and Democracy With Cubain Youth», United States Interests Section, 18 de enero de 2008, op. cit.

Doctor en Estudios Ibéricos y Latinoamericanos de la Universidad Paris Sorbonne-Paris IV, Salim Lamrani es profesor encargado de cursos en la Universidad Paris-Sorbonne-Paris IV y en la Universidad Paris-Est Marne-la-Vallée y periodista francés, especialista de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Acaba de publicar Cuba: Ce que les médias ne vous diront jamais. lamranisalim@yahoo.fr, Salim.Lamrani@univ-mlv.fr

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Entrevista a Walter Goobar: “En Argentina sí fue instalada una base militar estadounidense”

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Indira Carpio Olivo y Ernesto J. Navarro (Desde Caracas, Venezuela. Colaboración para ARGENPRESS CULTURAL)
El 24 de marzo de 2012, el sitio web venezolano aporrea.org, publica una nota fecha 4 días antes por matrizur.org en la que se asegura que el gobernador de la provincia de El Chaco, otorga permiso para instalar una base militar del Comando Sur en ese territorio argentino (1).
Dice el texto: “El edificio que será inaugurado este mes está ubicado en el predio del aeropuerto de Resistencia -capital de la provincia norteña del Chaco- y se encuentra en su etapa final de construcción, será así el primer centro de operaciones en Argentina. ‘Solo resta equipar con tecnología informática y amoblar el lugar para luego culminar con una capacitación al personal’, dijo el comandante estadounidense Edwin Passmore, del Comando Sur, quien se reunió semanas atrás con el gobernador Jorge Capitanich”.
Días más tarde, El 5 de abril, el Chile de Sebastián Piñera, le abría las puertas al mismo Comando Sur.
Un recinto militar, ubicado en el Fuerte Aguayo de la comuna de Concón, región de Valparaíso, a unos 130 kilómetros al noroeste de la ciudad capital Santiago, era inaugurado con honores.
Ante las protestas, quien sale el paso es el Secretario de Defensa de Estados Unidos, León Panetta, asegurando que no es una base militar operado por su país, sino una base chilena para entrenamiento de fuerzas de paz de Naciones Unidas (2).
En la actualidad el Comando Sur maneja bases militares en Paraguay, El Salvador, Costa Rica, Guatemala, Honduras, Panamá, Colombia y Perú.
En entrevista para el programa radial La Brújula del Sur (3), Walter Goobar escritor, editor del semanario dominical Miradas al Sur y columnista del diario Tiempo Argentino, comentó que el Gobierno de Estados Unidos ya no llama “bases militares” a esas instalaciones financiadas por el Comando Sur, ahora con su nuevo discurso se denominan: Emplazamiento Cooperativo de Seguridad, CSL (según sus iniciales en inglés) o Emplazamiento Adelantado Operativo, FOL.
El Comando Sur, nos explica, “está intentado penetrar en distintos países con programas que no sean militares (ayudas para catástrofes, emergencias, etc) con lo cual se pueden saltar las autorizaciones de los congresos, o de la autoridades nacionales”.
A pesar de que el Gobernador de la provincia de El Chaco, Jorge Capitanich, negó rotundamente que la instalación cedida al ejercito de Estados Unidos fuese una base militar, Goobar señala: “para mi es obvio que se trata de instalaciones militares, financiadas por el Comando Sur. Quien aparece por parte de Estados Unidos, firmando los acuerdos con el gobernador del Chaco, es el comandante Edwin Passmore un hombre conocido en Venezuela ya que fue expulsado por realizar actividades de espionaje, es un hombre de inteligencia” estadounidense.
Control de la triple frontera
El escritor y analista argentino asegura que la provincia de El Chaco es altamente trascendental por varias razones, “en este caso específico (una base) le permitiría al Comando Sur el control de una zona estratégica que es donde convergen las fronteras de Argentina, Brasil y Paraguay y por donde corre el famoso Acuífero Guaraní”.
Al perder la iniciativa política en Suramérica, Estados Unidos tiene una necesidad de control de tipo territorial, Goobar agrega que “la instalación de bases en El Chaco y en Chile, les permite además, reclutar fuerzas locales, para tenerlos bajo sus órdenes y a sueldo”.
Consultado sobre las razones del gobernador de El Chaco para otorgar el permiso, Walter Goobar nos dijo: En lo personal creo que el gobernador Capitanich, está tratando de conducir una especie de política exterior, por cuenta propia. Está contradiciendo los postulados básicos de la política exterior de Néstor y Cristina Kirchnner”.
¿Rodeados?
En sus columnas Goobar analiza el despliegue militar del Comando Sur y considera que “si hay razones para preocuparse. Este despliegue militar va de la mano o a la par con el despliegue de Gran Bretaña en el Atlántico Sur, en las islas Malvinas, de naves de tipo nuclear”.
“Parte de este despliegue tiene que ver con que el Pentágono prevé algún tipo de crisis en los países del Alba (4) y también con un eventual ataque por parte de Israel y/o Estados Unidos contra Irán y la necesidad de tener bajo control su propio patio trasero”.
Goobar fue enfático al señalar “Yo creo que efectivamente nos está rodeando el Comando Sur”.
Desembarco militar
La base ofrecida al Comando Sur en Argentina por el gobernador de El Chaco bajo el eufemismo de “base de atención de emergencias” está ubicada en el aeropuerto principal de la región.
¿La razón? Walter Goobar la explica: “En este momento, la principal arma de Estados Unidos son 7.500 aviones no tripulados llamados drones y para operar estos aviones no hace falta un desembarco de marines, el único despliegue militar necesario es un Joystick (5), 14 pantallas de computadoras y un piloto que es capaz de volar 3 drones a la vez”.
Passmore
El Coronel cumplió “tareas humanitarias” en la invasión de Afganistán comandando sus tropas. Además fue asesor de Inteligencia del ministro de Defensa de Kuwait durante la invasión a Irak.
Desde 2005 se desempeñó como agregado militar en la embajada de Estados Unidos en Venezuela, país del que fue expulsado por actividades de espionaje, en el año 2008.
En febrero de 2011, Edwin Passmore fue protagonista de la introducción de las valijas diplomáticas “bajo cuerda” contentivas de aparatos para comunicaciones secretas, codificación e intercepción de comunicaciones, equipos de posicionamiento global (GPS) paquetes de software (soporte lógico) y una gran lista de sustancias narcóticas y psicotrópicas (6).
Para conocer las respuestas completas escuche el audio aquí:
Para ampliar las informaciones:
1) Argentina: gobernador del Chaco da permiso al Comando Sur para instalar una base militar de “Ayuda Humanitaria” http://www.aporrea.org/tiburon/n201515.html
2) http://www.soychile.cl/Santiago/Sociedad/2012/04/26/87398/El-secretario-de-Defensa-de-Estados Unidos-dijo-que-la-base-de-entrenamiento-de-Concon-es-operada-por-Chile.aspx
3) La Brújula del Sur es un programa que se transmite en la emisora del Ministerio del Poder Popular para la Cultura, Alba Ciudad (albaciudad.org, @albaciudad, 96.3 FM) y Radio Rebelde (radiorebelde.info, @radiorebelde915, 91,5 FM), conducido por Ernesto J. Navarro y producido por Indira Carpio Olivo.

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