martes, 22 de mayo de 2012

Laura M. López Murillo (especial para ARGENPRESS.info)

En algún lugar virtual, eludiendo las dimensiones y los cuantificadores se produce una reacción espontánea: la percepción se torna colectiva y una nueva visión se configura con una diversidad de miradas…

En la globalización, la conectividad se convirtió en una paradoja cuando mantuvo aislados a los navegantes en un océano de información. El triunfo de la tecnología sobre el tiempo y las distancias configuró un planeta habitado por usuarios ensimismados y esquivos, pero en la vertiginosa secuela de avances e innovaciones surgió un efecto imprevisto y los espectadores pasivos se transformaron en protagonistas activos de la información.
En la aldea global las tribus son virtuales y en México, en pleno proceso electoral, el impacto de un mensaje en redes sociales elude los mecanismos tradicionales que controlan la opinión pública. En la efervescencia de las redes sociales, la militancia subrepticia impregna todos los mensajes: el proselitismo en línea produce videos y reflexiones que con ingenio tecnológico, traducen cifras y datos en fobias y prejuicios. En una cadena infinita de reenvíos se distorsiona la información para atacar al adversario, se alteran personalidades, se editan biografías y se reescribe la historia en el afán de atraer simpatizantes.
En este contexto y en cuestión de minutos, se divulgaron versiones encontradas de la participación de Enrique Peña Nieto, candidato a la presidencia por el Partido Revolucionario Institucional, (PRI) en un evento con estudiantes de la Universidad Iberoamericana (UIA). Una de las versiones pretendió exhibir el rechazo de la comunidad estudiantil hacia Peña Nieto, ridiculizar su actuación ante una audiencia pensante para resaltar el nivel de su acervo intelectual. En contraste, el excesivo fervor de los consorcios mediáticos por Peña Nieto se proyectó en la incisiva descalificación a los universitarios en columnas, artículos, editoriales y reportajes, se les describió como “porros, fascistas, acarreados y paleros” dispuestos a denigrar la inmaculada imagen mediática del candidato.
Pero sucedió lo inesperado: la realidad se incorporó a las redes sociales para denunciar el manejo tendencioso de la información. Los testimonios de los acontecimientos inundaron las redes sociales y en un video aparecen 131 jóvenes que muestran su credencial indicando el número de matrícula que los acredita como alumnos de la UIA que expresaron libremente su opinión, sus inquietudes y sus ideas.
Y se produjo la sinergia: estudiantes de la Universidad Anáhuac, del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), de la Universidad del Valle de México, del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey (Itesm) y de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) se manifestaron contra la manipulación informática de los medios en apoyo a los estudiantes de la Universidad Iberoamericana (UIA). El movimiento se ha denominado “Soy 132” y sus participantes se identifican como “mexicanos informados y organizados que sueñan despiertos. Cuando los medios lo callan, ellos gritan. Si algo los entrenó para hacer esto, fue la indignación y la injusticia”. En este incidente se aprecia la consistencia del tejido social en la Red, de la fuerza de la empatía y la insospechada capacidad de réplica. Si el proselitismo incursionó en las redes sociales, las reacciones trascendieron el ágora virtual.
Pero las bondades de la globalización y los beneficios del proselitismo en línea son marginales, es verdad que sólo el 20% de la población tiene acceso a la Red, pero también es cierto, que en esa minoría se propaga el germen virtual de la cohesión social, que la percepción colectiva exhibirá las farsas mediáticas y que una nueva visión surgirá de una diversidad de miradas…

Laura M. López Murillo es licenciada en Contaduría por la UNAM. Con Maestría en Estudios Humanísticos, Especializada en Literatura en el Itesm.

Publicado por ARGENPRESS

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