Por : Javier Puga Martínez

2012-05-28 04:46:25

Los habitantes plantearon que el gobierno del
estado de Puebla no está midiendo las
consecuencias sociales de imponer a una industria
como esta

Hace tres semanas, la empresa Granjas Carroll de México inició operaciones en el municipio de Cuyoaco, Puebla, donde instaló sus dos primeras granjas porcícolas de un total de 30 que planea abrir en este lugar, en una expansión hacia el centro del estado de Puebla.

Esto contraviene el acuerdo firmado por Tito Tablada Cortés, director de Relaciones Públicas de Carroll, el 11 de enero de 2007, en el cual públicamente se comprometió a que Carroll no se expandiría en el Valle de Perote y fuera de éste. El acuerdo también fue suscrito por los entonces presidentes municipales de Perote, Tepeyahualco y Guadalupe Victoria; por el secretario de Desarrollo Rural de Puebla, representantes del gobierno de Veracruz y diputados de ese estado, entre otros, pero no se cumplió.

En Cuyoaco las dos granjas tienen un total de 16 naves que concentran a unos 10 mil cerdos. Estas instalaciones están a un kilómetro y medio de la zona arqueológica de Cantona, y a menos de mil metros de unos pozos de agua que abastecen a 14 comunidades del municipio de Tepeyahualco, donde habitan más de 15 mil personas. Entre los pozos de agua y el límite del municipio de Cuyoaco sólo hay una calle de distancia.

Algunos habitantes de las comunidades de Chichicuautla, Alchichica, Itzoteno, Techachalco, Jalapasco, El Fuerte de la Unión, Tetipanapa, San Roque, Mancuernas, Xaltipanapa, Guadalupe Sarabia, Texcal, Tepeyahualco, Pizarro y Tezontepec formaron un frente en defensa del agua y de la tierra de la zona, pues aseguran que no pueden permitir que el lugar donde habitan padezca una devastación ambiental por parte de Carroll, como las comunidades aledañas a Perote.

Sin embargo, la empresa estaría actuando de la misma forma que lo hizo contra los 14 activistas de la organización Pueblos Unidos, quienes se opusieron a Carroll en 2007 y fueron enviados a la cárcel de Cholula, ya que se sabe que hay cinco órdenes de aprensión contra ejidatarios de Tepeyahualco, por el presunto “bloqueo de caminos”.

En una entrevista que concedieron a este diario, los integrantes del movimiento, que prefirieron omitir sus nombres, señalaron que fue el presidente municipal de Cuyoaco, David González Pérez, de extracción panista, quien otorgó los permisos de uso de suelo, así como las licencias de funcionamiento correspondientes.

Son 200 hectáreas de tierras que ecultivables las que compró Carroll para la instalación de sus granjas en Cuyoaco. Éstas pertenecían a un hombre llamado Héctor Sánchez, de quien los campesinos aseguran es el propietario de más de 3 mil hectáreas en la región. La compra–venta se habría pactado en unos 20 millones de pesos.

Agregaron que la primera irregularidad que encontraron en la llegada de Carroll a la zona es que el gobierno le permite tener a esta empresa esa extensión de tierra, pero si un ejidatario sobrepasa las 8 hectáreas entonces es acusado de ser “acaparador” y “latifundista”.

Recordaron que el mes pasado los habitantes de Tepeyahualco se manifestaron en la presidencia municipal de Coyoaco, donde el edil les pidió no entrometerse, pues a final de cuentas la empresa estaba dentro de ese municipio. “La contaminación del suelo por aire y tierra no tiene fronteras”, le respondieron los quejosos.

La discusión se trasladó hasta Casa Aguayo, en la capital del estado, y en la Secretaría General de Gobierno se les informó que la empresa cuenta con todos los permisos de la Comisión Nacional del Agua, así como de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales, por lo que “no había más qué hacer”. Además, se les sugirió que si continuaban insistiendo, “no habría obras”.

Mientras, los trabajadores de la empresa prometieron a los habitantes de la comunidad de Texcal que si no se oponían a la instalación, Carroll les daría a cambio gas gratuito, buscando con ello ganar adeptos.

Durante la entrevista, realizada este fin de semana, los habitantes plantearon que el gobierno del estado de Puebla no está midiendo las consecuencias sociales de imponer a una industria como esta. Incluso advirtieron la posibilidad de un “estallido social”, pues dijeron que no están dispuestos a permitir la desaparición de su principal recurso que es el agua.

En ese sentido, criticaron que a los campesinos la Conagua les impida abrir un pozo porque supuestamente el acuífero de Libres está “vedado”, pero a Carroll se le dieron todas las facilidades para instalarse y con decenas de pozos a su disposición. Agregaron, tienen que cavar a 45 metros para encontrar agua de buena calidad, pero los pozos de las granjas porcícolas están a 200 metros, donde hay más agua y aseguran que esta no les falte.

Expusieron que mientras la indignación de los pobladores de Tepeyahualco sigue en aumento, el gobierno estatal trata de ocultar a los habitantes de Cuyoaco la verdad sobre las consecuencias ambientales que trae consigo Carroll de México, pues la semana pasada el gobernador Rafael Moreno Valle hizo una gira por ese municipio donde entregó semillas, fertilizantes y mototractores a los campesinos de Cuyoaco, “calmando cualquier protesta”.

 

Entre sequías, heladas y sin médicos

En este municipio ubicado al centro estado de Puebla habitan más de 15 mil personas, y según el Catálogo de Localidades del país, es de marginación media. La principal actividad de este lugar es agrícola, y sus habitantes se dedican a la siembra de maíz, de frijol, haba, avena y durazno. Los que no están en las actividades agropecuarias migran a Jalapa, a Puebla o a los Estados Unidos.

En un recorrido realizado por este diario por Tepeyahualco, los campesinos relatan que padecen una sequía intensa desde hace cinco años. Tan sólo en 2011, se perdió 75 por ciento de la cosecha de todo el municipio por la sequía, pero también por las heladas que han perjudicado la producción en el campo.

“Seguimos esperando que nos den los apoyos para la contingencia del año pasado”, comenta Agustín Ríos, un hombre que pastorea unos borregos al pie de la carretera que comunica al municipio de Oriental. Este hombre se dedicó mejor a la crianza de estos animales, pues asegura que difícilmente puede hacer producir sus tierras.

“Las milpas estaban de 15 centímetros: todas se quemaron”, relató el campesino.

A esto se suma la contaminación que produce el canal de aguas negras del municipio de Libres, que desemboca a un costado de la cabecera municipal de Tepeyahualco; estas aguas se infiltran hacia el subsuelo porque no tienen una salida, comentan otros pobladores.

Juana Martínez, otra habitante del municipio, subrayó que la población no está preparada para enfrentar las consecuencias de una contaminación como la que produce Carroll en el Valle de Perote.

Según el Instituto Nacional de Geografía y Estadística, 75 por ciento de la población de Tepeyahualco tiene acceso a los servicios de salud, “pero aquí está prohibido enfermarte en viernes, sábado o domingo. Hay clínicas pero no hay médicos los fines de semana. Y si te enfermas entre semana, pues no hay medicamentos”, comenta la mujer.

Agrega que hay cobertura del Seguro Popular, pero las medicinas son entregadas siempre y cuando el valor del medicamento no supere los 100 pesos. “Nadie puede garantizar que no habrá otro brote de influenza por la contaminación de Carroll. Si es así, ¿qué vamos a hacer?”, pregunta.

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