Lic. Isagleidy Quintero (BAROMETRO INTERNACIONAL, especial para ARGENPRESS.info)

Ha quedado demostrado a través de los años, que al ser América Latina y el Caribe una región “atractiva”, tanto por sus recursos como por su ubicación geográfica, los planes y políticas dirigidos hacia el dominio de los mismos no cesarán, y ello lo vemos a lo largo de la historia, cuando nos percatamos que un proyecto diseñado en el siglo XIX como la Doctrina Monroe, aún sigue vigente en la actualidad con los diversos matices que desde el Departamento de Estado de los Estados Unidos se han delineado y programado.

Al lanzar una mirada sobre los innumerables problemas existentes en la palestra internacional que van desde una crisis global, que afecta tanto la economía de los Estados de la Eurozona y Estados Unidos, repercutiendo en graves consecuencias para el resto del mundo, hasta la lucha por mantener la superioridad y control de las naciones que poseen recursos de vital importancia para el sostenimiento de las grandes potencias, nos percatamos que América Latina juega hoy un papel preponderante, pues viene demostrando en los últimos años que el cambio debe ser más estructural, y así ha quedado visible al contar en la actualidad con economías más equilibradas que aquellas orientadas hacia el capitalismo de estado y la globalización neoliberal.
Y en esta dirección la región latinoamericana y caribeña debe no sólo mantener las políticas que en plano militar se han venido ejecutando, sino con toda propiedad las mismas deben ser profundizadas, pues si bien organismos como el Consejo de Defensa de la UNASUR y las surgidas en el seno de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños CELAC, en sus últimas reuniones tanto de la Troika como de los Ministros de Seguridad, constituyen propuestas aún no cristalizadas, es necesario mantenerlas y ejecutarlas, ya que la realidad muestra que las políticas imperiales serán aplicadas a profundidad en los próximos años. No en vano en la actualidad ya se habla de Guerra de Quinta y Sexta Generación, cuyo propósito está concentrado en demoler la fuerza intelectual, obligando al oponente a buscar un compromiso.
Vale la pena señalar los alcances obtenidos en los países latinoamericanos, especialmente en la República Bolivariana de Venezuela al incluir la noción cívico militar en la formulación de la Guerra Popular de Resistencia, pues sin duda alguna este elemento resalta la importancia otorgada por el Estado a la participación de los ciudadanos en los planes de seguridad y defensa, reforzando así la noción de pertenencia hacia la patria, inspirándolos además a protegerla ante cualquier ataque u ocupación extranjera, pues esta posición sin duda alguna jamás será asumida por cualquier potencia cuando ve al ser humano más que un sujeto de derecho como un instrumento para alcanzar sus fines.
Desde la llegada de Hugo Rafael Chávez Frías a la Presidencia de la República Bolivariana de Venezuela, la concepción de la guerra popular de resistencia se ha afianzado notablemente, pues tanto el mandatario nacional como su equipo de gobierno, han tenido muy clara la importancia de vincular al pueblo con las fuerzas armadas. Y más aún, se ha tenido en cuenta que las amenazas de guerra han estado presentes en distintas oportunidades, por lo que se han delineado estrategias que van reflejadas desde nuestro texto constitucional hasta las directrices emanadas de los distintos componentes de las fuerzas armadas bolivarianas.
Así se destaca en el texto constitucional, artículo 326 que “la seguridad de la nación se fundamenta en la corresponsabilidad entre el Estado y la Sociedad civil, para dar cumplimiento a los principios de independencia, democracia, igualdad, paz, libertad, justicia, solidaridad, promoción y conservación ambiental y afirmación de los derechos humanos (…)”
Por último, es importante mencionar que, la nación venezolana está dispuesta ante cualquier intento de desequilibrio institucional y democrático, ya que cuenta con un pueblo que está preparado tanto cívica como militarmente, pues los instrumentos con los que cuenta hoy en día, jamás serán debilitados sino por el contrario, reforzados y profundizados.
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