sábado 10 de octubre de 2009

El caso Kraft Argentina. Empresas que reclutan ex terroristas. Transnacionales que se aprovechan del trabajo infantil y esclavo, y disparan contra los trabajadores y los regímenes constitucionales. Detrás, como siempre, la embajada de Estados Unidos.
Víctor Ego Ducrot / Agencia Periodística del Mercosur
Despidos masivos, desconocimiento flagrante de la legislación laboral y de las decisiones legales del Poder Ejecutivo, y argumentaciones empresarias que tienen más de político que de explicaciones económicas. Ese fue el cuadro abierto por la multinacional de la alimentación Kraft, en Argentina, hace ya más de 15 días; el mismo que arroja luz sobre la verdadera estrategia del capital concentrado contra los regímenes democráticos y pone en evidencia la urgente necesidad que tienen los Estados de propiciar en forma activa programas de Soberanía Alimentaria.
La llamada crisis financiera global golpeó sobre todo a los sectores más empobrecidos y ello obedeció, en gran medida, a la disparada hacia arriba que registraron los precios de los alimentos.
Con tres mil 500 empleados en tres plantas, el año pasado Kraft Argentina aumentó sus ventas un 33 por ciento. A nivel mundial Kraft es la segunda fabricante de alimentos. En Estados Unidos, sus productos son comprados por el 99 por ciento de los hogares y está presente en 17 países de América Latina. En 2007 y a escala global, facturó 37 mil millones de dólares; cuenta con 159 plantas y más de 90 mil empleados. Los beneficios fueron multimillonarios y fuera de Estados Unidos sus precios treparon en promedio un 29 por ciento.
Pero no es la única corporación que actúa en este país. En los últimos doce meses, la harina líder del mercado argentino, “Favorita”, producida por Molinos Río de la Plata, aumentó un 30 por ciento; la lata de tomates de mayor venta, “Salsati”, de Arcor, subió un 27 por ciento, y el azúcar Ledesma, el de mayor consumo, elevó su precio un 24 por ciento.
Según un estudio de los balances de las principales empresas, difundido la semana pasada por el diario Página 12, de Buenos Aires, Arcor, el mayor fabricante de alimentos del país, ganó en el segundo trimestre un 39 por ciento más que en el mismo período de 2008. Mejor le fue a Molinos Río de la Plata, el segundo en el ranking del rubro, que en su balance del 30 de junio último mostró utilidades un 44 por ciento superiores a las del segundo trimestre de 2008. Ledesma, la azucarera más poderosa del país, incrementó sus ganancias en un 48 por ciento en el mismo período.
Las empresas citadas y otras grandes del sector concentran en la mayoría de sus productos más del 50 por ciento de sus respectivos mercados.

Lo que sigue es una muestra del relevamiento sobre los balances de 2009 de las empresas que manejan el 65 por ciento de la venta de alimentos en Argentina.