jueves 29 de octubre de 2009

 

Guillermo Navarro (especial para ARGENPRESS.info)

Definir y juzgar las implicaciones políticas, éticas y económicas que genera la concentración de los medios de comunicación social, demanda, por una parte detallar factualmente cuales son los niveles que alcanza la concentración y, por otra, cuales son los efectos que produce y reproduce en su práctica social en los ámbitos antes mencionados.

Igualmente, exige diferenciar entre los diferentes tipos de medios de comunicación, toda vez que el desarrollo tecnológico determina el aparecimiento de medios de características totalmente distintas, cual es el caso de la televisión, por ejemplo, la cual, según Sartori, no puede ser tratada como “… si fuera una prolongación y una mera ampliación de los instrumentos de comunicación que le han precedido”, toda vez que: “La televisión no es un anexo; es sobre todo una sustitución que modifica sustancialmente la relación entre entender y ver”, puesto que: “Hasta hoy día, el mundo, los acontecimientos del mundo, nos relataban (por escrito); actualmente se nos muestran, y el relato (su explicación) está prácticamente sólo en función de las imágenes que aparecen en pantalla”.
Cosa similar podríamos sostener respecto a los multimedia, producto de la convergencia tecnológica, la cual posibilita la conjunción de todos los tipos de medios, tanto unidireccionales como bidireccionales, escritos como audiovisuales, lo que, a la vez que fortalece a los medios audiovisuales, permite incluir bajo formato digital la comunicación escrita, modifica las formas de comunicación al posibilitar el desarrollo de “sociedades de información” (facebook, por ejemplo) -que trastocan los modelos tradicionales de interacción comunicadores-receptores-, o de blogs que permitieron el aparecimiento y desarrollo del “periodismo ciudadano”. Desarrollos que si bien generan condiciones para la democratización de fuentes de información, simultáneamente producen nuevas implicaciones éticas, como la derivada del nivel de solidez, confiablidad e incluso veracidad de la información que circula en internet.
Por lo antes expresado en el discurso de la presente ponencia se diferencian las implicaciones que se derivan de la práctica social de los distintos tipos de medios de comunicación, cuando sea del caso y posible de acuerdo a la información disponible.
I. Características de la concentración de medios en el Ecuador
Como es conocido, la concentración en los medios de comunicación social es necesario mensurarla por dos procedimientos: la propiedad y el dominio del mercado, aspectos que consideraremos en la presente entrega, en breve resumen, dado el espacio que demandaría el presentarlo en detalle. Lo que además se vuelve innecesario, puesto que está a disposición en el Informe de la Comisión de Auditoría de la Concesión de Frecuencias de Radio y Televisión, fuente principal para la presente exposición.
1. Concentración económica
La concentración, producto del proceso de concentración y acumulación propio de los países capitalistas, nos permite reconocer tanto el poder acumulado en el sector de la comunicación, como la formación de monopolios u oligopolios . Igualmente, nos permite reconocer la concentración: horizontal , vertical y cruzada que tales monopolios conforman, lo que permite avizorar el control que tales monopolios ejercen en determinados tipos de medios como en su encadenamiento.
Ahora bien, dado que el desarrollo del capitalismo condujo al aparecimiento de empresas holding y de compañías de participaciones o accionarias que cumplen un similar papel, es necesario develar cuales son las personas naturales que, a su vez controlan tales empresas. Perspectiva analítica que también permite determinar los grupos familiares y económicos que los poseen.
1.1. Concentración horizontal
Si se analizan los principales casos de concentración horizontal a nivel de la televisión, medido a través del número de provincias en las que poseen concesiones se constata la siguiente situación:
– El Ministerio de Cultura posee concesiones en 24 provincias, en UHF;
– Televisión del Pacífico S.A. Teledos, mantiene concesiones en 23 provincias, en VHF;
– La Universidad Católica Santiago de Guayaquil, posee concesiones en 22 provincias en VHF;
– La Cadena Ecuatoriana de Televisión (Canal 10) mantiene concesiones en 21 provincias en VHF;
– El Centro de radio y Televisión CRATEL, posee concesiones en 21 provincias en VHF;
– Telecuatro Guayaquil C.A., mantiene concesiones en 21 provincias en VHF;
– Relad S.A., mantiene concesiones en 17 provincias, en UHF y VHF;
– La Compañía Radio HIT, controla concesiones en 15 provincias en UHF;
– Ecuaserviprodu C.A. mantiene concesiones en 14 provincias en UHF;
– Televisión Ecuatoriana TELERAMA S.A. posee concesiones en 10 provincias en VHF, y UHF en Quito y Guayaquil;
– El señor Andrade Díaz Luis Argemiro posee concesiones en 9 provincias en UHF.
En el caso de la radio y bajo las mismas premisas establecidas para el caso de la televisión, la situación vigente al 2009 era la siguiente:
– La Compañía Televisión Radio RTV Ecuador, poseía concesiones en 21 provincias en FM;
– Sonorama S.A., tenía concesiones en 15 provincias en FM;
– El señor José Bolívar Cueva Velásquez, controlaba concesiones en 14 provincias en FM;
– La Fundación Radio María poseía concesiones en 14 provincias en AM;
– Radio Caravana S.A controlaba concesiones en 12 provincias en AM;
– Radio Colón S.A. poseía concesiones en 11 provincias en FM;
– Equispunto S.A. mantenía concesiones en 10 provincias en FM;
– Gamboa Comunicación Total Cia. Ltda. Controlaba 10 concesiones, 1 en AM y 9 en FM;
– Radio Concert Austro, Concierto Guayaquil S.A y Radio Concierto S.A, controlaban concesiones en 8 provincias en FM;
– The World Radio HCJB, poseía concesiones en 8 provincias: 2 en Am y 6 en FM;
– El señor Lenin Heráclito Andrade Quiñónez mantenía concesiones en 8 provincias en FM;
– Unión Soberana S.A. mantenía concesiones en 7 provincias en FM
1.2. Concentración vertical
En relación a la concentración vertical, debemos mencionar que casi todos los medios de comunicación, sean audiovisuales o impresos han creado empresas de producción o contratan directamente productores particulares, poseen imprentas, canales de comercialización y distribución, como lo comprueba la información referida a los grupos económicos que expone más adelante.
1.3. Concentración cruzada
En este tipo de integración es importante señalar cinco casos de propiedad cruzada entre radios o estaciones de televisión y grandes medios impresos (periódicos):
– Hoy TV – Canal 21 y el Diario Hoy (Editores e Impresores Edimpres SA);
– Ecuavisa, Univisa y El Universo (Compañía Anónima El Universo);
– Radio City y El Universo (Compañía Anónima El Universo);
– Ecuadorradio, Radio Platinum, Quito y El Comercio (Grupo El Comercio C.A.);
– Radio Punto Rojo FM, Diario Expreso, Diario Extra (Gráficos Nacionales S.A.).
1.4. Grupos familiares
Entendemos por grupos familiares a los conformados por personas naturales, miembros de una familia nuclear que mantienen participaciones o acciones en empresas que operan en distintas ramas de actividad, financieras y no financieras. Esta perspectiva analítica permite determinar la participación de grupos cuya presencia es importante en el campo de la comunicación, a pesar de que sus dimensiones y participación en los distintos sectores de actividad no alcanzan las dimensiones de los denominados grupos económicos, por lo que habitualmente se circunscriben a un solo tipo de medio.
Los principales grupos radiales y televisivos establecidos en el Informe de la Comisión de Auditoría de la Concesión de Frecuencias de Radio y Televisión y seleccionados por nosotros de acuerdo a sus características estructurales y funcionales y que son de interés para el presente análisis, son los siguientes:
Aguilar Veintimilla: Tipifica la venta de las frecuencias de propiedad social a la iglesia evangélica. Igualmente tipifica la reproducción de una programación producida totalmente en el extranjero, puesto que Radio Bolívar se ha constituido en una repetidora de programas que se trasmiten vía satélite desde los Estados Unidos.
Almeida Morán: Tipifica tanto la venta de frecuencias de propiedad social, como el uso del poder político para obtener la concesión de frecuencias en los períodos de gobiernos políticamente afines al concesionario.
Andrade Díaz-Andrade Quiñónez: Tipifica la concentración de un importante número de concesiones de frecuencias radiales y televisivas, a través de la participación directa de sus miembros en la institucionalidad del Estado
Berborich: Tipifica la obtención de concesiones de frecuencias para estaciones de radio y televisión que trasmiten una programación precaria o que se hallan fuera del aire en espera de vender las frecuencias, como ya ocurriera con un canal de televisión.
Costta García y Alarcón Costta: Tipifica la paulatina concentración de frecuencias, y el uso del poder mediático para incursionar en la política activa.
Czarninski: Tipifica la compra de concesiones de frecuencias concedidas a una tercera persona, en una sucesión de transferencias entre personas naturales y jurídicas para ocultar la compra-venta y la fusión entre el poder económico y el poder mediático.
Gamboa: Tipifica la venta de concesiones de frecuencias a terceros, y la decisión explícita y expresa de hacerlo. Igualmente, el mantenimiento de concesiones de frecuencias en manos de una compañía limitada inactiva como lo reporta la SUPERCIAS.
Montero Rodríguez: Tipifica la obtención de concesiones de frecuencias por influencias políticas, que permite un alto grado de concentración a nivel provincial (Loja).
Nussbaum–Freund-Ruf: Tipifica la obtención de concesiones de frecuencias a través de la participación en la institucionalidad del Estado en representación de AER Nacional. Igualmente el encubrimiento del poder mediático acumulado mediante empresas extranjeras.
1.5. Grupos económicos
Por grupos económicos entendemos a los conformados por empresas financieras y no financieras vinculadas entre sí por participaciones mutuas y/o participaciones de personas naturales emparentadas por relaciones de consanguinidad o afinidad, que son parte de una familia ampliada . Estos grupos construyen un entramado complejo, ya que operan en las más diversas actividades económicas, siendo habitual la presencia de empresas holdings, constituidas en el exterior, sobre las cuales se presume su pertenencia al grupo, sea por su reiterada participación en empresas controladas por el grupo familiar, o por la repentina ausencia de los principales miembros de los grupos familiares en calidad de accionistas mayoritarios. No obstante esto, se mantienen en los puestos directivos más altos, constante que se observa cuando se estudia la serie histórica de las empresas del grupo. De estos grupos son igualmente parte empresas a través de las cuales se controlan una serie de medios de comunicación: imprentas o editoriales .
En el Ecuador se constatan 8 grupos económicos que controlan todos los mayores medios nacionales. Estos son los siguientes:
Grupo Eljuri controla 2 canales en televisión abierta, 4 en televisión pagada, 1 de servicios de internet, 1 de buscapersonas, 1 de mantenimiento y reparación de equipos de telecomunicaciones. Adicionalmente posee participaciones menores en varios medios impresos.
Grupo Vivanco controla el diario La Hora, la imprenta Minotauro (hoy en manos de la AGD) en la que se imprime el diario La Hora y la revista Vanguardia, en la cual mantiene participaciones, conjuntamente con los grupos Pérez y Martínez. También controla la radiodifusora Planeta FM Stereo.
Grupo Egas controla el canal de televisión abierta Teleamazonas. La empresa DINEDICIONES, la que publica las revistas Gestión, Dinners, Soho. Corporación Publicitaria Integral DELTA C. Ltda. La Imprenta Mariscal. La empresa PROGRAF S.A. Adicionalmente posee participaciones minoritarias en el Diario El Comercio y en EDIMPRES controlados por el Grupo Mantilla. En el campo de Internet controla las empresas DINFORMATICA y DINSERVICIOS. En el campo del entretenimiento controla los Multicines.
Grupo Alvarado controla o participa en las siguientes empresas en el campo de los medios impresos. Las revistas Vistazo, Hogar, Estadio, Generación 21, Eres mamá, América Economía Ecuador. En el ámbito de la televisión controla Corporación Ecuatoriana de Televisión S.A., Televisora Nacional Compañía Anónima TELENACIONAL C.A. y UNIVISA
Grupo Mantilla Mosquera controla o participa en las siguientes empresas: Diario El Comercio, Ediecuatorial, Editores e Impresores EDIMPRES SA, Prismasa, Offsetec S.A., Sistema ECUADORADIO, Radio Platinum, Televisora Nacional Compañía Anónima TELENACIONAL C.A. , MEGADATOS SA, Servendis S.A.
Grupo Mantilla Anderson controla o participa en las siguientes empresas: Diario HOY, Grupo El Comercio S.A., Editores e Impresores EDIMPRES SA, RADIO HOY CIA. LTDA. RADIHOY, TESATEL Transmisiones ecuatorianas por satélite Cía. Ltda., TVHOY canal 21 UHF, Servicios digitales de información AUDIOHOY CIA. LTDA, PRODATA Y SERVIDATOS.
Grupo Pérez controla el Diario El Universo y las empresas UNIDIARIO y UNIPARTES. Adicionalmente posee particiones en la Revista Vanguardia. Mantiene participaciones en Radio City, Ecuavisa y Univisa.
Grupo Martínez controla o mantiene participaciones en los Diarios Expreso y Extra, Extra Radio SA EXTRARRADIO, y en las empresas de impresión Gráficos Nacionales SA GRANASA y Negocios Gráficos GRAFINPREN S.A. También posee participaciones en la Revista Vanguardia.
1.3. Concentración de medios por las iglesias
El poder concentrador de las iglesias: católica, evangélicas y Bahai, en los medios radiales y televisivos, e impresos es importante
En el campo de los medios audiovisuales, las iglesias controlaban en el presente año, un total de 122 frecuencias, de las cuales 91 corresponden a la iglesia católica, 30 a las iglesias evangélicas y 1 a la Bahai.
Adicionalmente la iglesia católica, a más de un sinnúmero de impresos de menor cuantía, controla el diario El Heraldo de la ciudad de Ambato. Las iglesias evangélicas igualmente controlan una serie de impresos menores.
2. Dominancia del mercado
El análisis sobre la dominancia del mercado, que señala el grado de control de audiencias, y el potencial impacto comunicacional que corresponde a cada medio de comunicación, realizado sobre la base del índice de Herfindahl-Hischman (HHI), la curva de Lorenz y el coeficiente de Gini, permite aseverar que en el sector de radiodifusión, por su mayor número y condiciones técnicas, existe una mayor dispersión, en tanto que en los medios televisivos e impresos se observa una elevada dominancia del mercado, por parte de los diarios y los sistemas de televisión de cobertura nacional. Situación que vuelve irrelevante la participación en el mercado de los medios regionales y locales.
II. Implicaciones políticas
1. Afectación a la Democracia
La relación entre el grado de monopolización y de concentración de los medios de comunicación versus la libertad de expresión y la democracia es parte del debate actual en el Ecuador. En este debate, en tanto unos consideran que la concentración no afecta a la libertad de expresión, la posición contraria sostiene que la concentración reduce la diversidad de voces.
La constitución ecuatoriana vigente, reconoce la necesidad de fomentar la pluralidad y la diversidad, lo que responde a la concepción que considera que la calidad de la democracia es directamente proporcional a la variedad de visiones que circulan en el espacio público. En consecuencia, si los medios de comunicación son los instrumentos sociales para que la población pueda expresarse socialmente y acceder a la información, la diversidad de los mismos es un tema clave para la democracia, puesto que la concentración de estos medios restringirá tanto la libertad de expresión como el derecho a la información.
La existencia de monopolios u oligopolios públicos o privados constituye entonces un serio obstáculo para la difusión del pensamiento propio, como también para la recepción de opiniones diferentes. Al respecto la Corte Interamericana de Derechos Humanos en su Opinión Consultiva 5/85 afirma que:
“…en principio la libertad de expresión requiere que los medios de comunicación estén virtualmente abiertos a todos sin discriminación o, más exactamente, que no haya individuos o grupos que a priori, estén excluidos del acceso a tales medios, exige igualmente ciertas condiciones respecto de estos, de manera que, en la práctica, sean verdaderos instrumentos de esa libertad y no vehículos para restringirla. Son los medios de comunicación social los que sirven para materializar el ejercicio de la libertad de expresión, de tal modo que sus condiciones de funcionamiento deben adecuarse a los requerimientos de esa libertad. Para ello es indispensable la pluralidad de medios y la prohibición de todo monopolio respecto de ellos, cualquiera fuera la forma que pretenda adoptar…”.
No obstante lo antes dicho, en América Latina y en muchas ocasiones, la falta de intervención estatal o la intervención estatal a favor de los medios privados, ha favorecido la constitución de monopolios en la propiedad de los medios de comunicación. En especial, en el uso del espectro radioeléctrico, el que por ser un bien finito, opera como una importante restricción cuando su distribución no contempla criterios democráticos que permitan la pluralidad de voces y actores.
El consecuencia, el control de los medios de comunicación en forma monopólica afecta seriamente la pluralidad de la información, pues cuando las fuentes de información son limitadas o fuertemente reducidas en cantidad, no se puede confrontar la información desde otros puntos de vista o versiones, y sólo se tiene acceso al relato, a la información de los hechos desde la perspectiva de un reducido grupo que maneja los medios, o bien de una única fuente, lo que limita de hecho el derecho a la información de toda la sociedad en su conjunto.
A lo expuesto se suma que incluso si hay múltiples medios de comunicación, pero sus propietarios y trabajadores son fuertemente representativos de un determinado grupo social, político, religioso, cultural o de otro género, la diversidad de puntos de vista es limitada. Por ello, los Estados deben adoptar medidas positivas para garantizar la pluralidad de voces, estableciendo mecanismos para evitar posiciones monopólicas.
La diversidad en la propiedad de los medios es una medida central para fortalecer el pluralismo, pero no es suficiente. También deben desarrollarse mecanismos que contribuyan para una mayor diversidad interna en los medios, con variedad de contenidos, de ideas y puntos de vista y el reflejo de las distintas identidades, tradiciones y prácticas. La diversidad en el contenido de los medios representa un espejo central del pluralismo político y cultural de una sociedad. La noción de pluralismo debe entenderse como un espacio dentro del cual se desarrolla una amplia gama de valores sociales, políticos y culturales, opiniones, información e intereses, que encuentran un espacio de difusión a través de los medios de comunicación. El pluralismo puede ser de naturaleza interna, cuando encuentra difusión dentro de una determinada organización dedicada a los medios de comunicación. Externa, cuando a través de un número diverso de organizaciones dedicadas a los medios de comunicación, expresan su particular punto de vista.
Finalmente hemos de agregar que tampoco la sola diversidad de voces en competencia de mercado es suficiente, puesto que por la lógica sustantiva del capitalismo termina por reducirlas. Por ello son necesarias medidas positivas por parte del Estado puesto que el derecho a la libertad de expresión, el derecho a la información y el derecho a la comunicación de la ciudadanía no son garantizados solamente con medidas sostenidas en la racionalidad económica y de competencia. Si a las medidas positivas se agregan normas regulatorias sobre los medios de comunicación, podremos pensar que a futuro la diversidad de voces tendrá posibilidad de optar. Regulaciones que, contrariamente a lo que sostienen los grandes medios, es facultado por todos los Convenios internacionales que el Ecuador ha suscrito sobre la materia.
Si aseguramos igualdad en el acceso a los medios, si creamos condiciones adecuadas para la creación, desarrollo y supervivencia de los nuevos medios, principalmente de los comunitarios, y si establecen normas regulatorias adecuadas, la democracia ecuatoriana se fortalecerá. Caso contrario se debilitará aún más.
2. El rol político de los medios de comunicación
Ignacio Ramonet, quien no requiere presentación, sostiene que los tres clásicos poderes: el ejecutivo, el legislativo y el judicial, han perdido espacio, ante el desarrollo del poder económico y mediático. Juicio que le conduce a afirmar que hoy coexisten como poderes principales: el económico, el mediático y el político, en su orden .
La razón del aserto de Ramonet, fue también avizorado en 1993 por el Consejo de Europa, cuando previno sobre el riesgo de que los medios lleguen a representar a la opinión pública o reemplacen a las autoridades institucionales educativas y culturales. Hoy desgraciadamente lo expresado es ya una realidad incontrovertible. Todos los estudiosos del tema lo reconocen. Ante ello nos atendremos a describir las formas principales en que los medios cumplen el rol político que han asumido sin que les corresponda de manera alguna.
2.1. Conversión en actores políticos
En las primeras etapas del desarrollo mediático, estos se convirtieron en severos críticos de la acción del poder político. Operaban como una suerte de conciencia pública. Como contrapeso del poder político Posteriormente, como lo sostiene Earle Herrera: “La relación entre los medios y el poder político se fue estrechando hasta convertirse en una simbiosis perversa. La mutua dependencia alcanzó límites que terminarían por desnaturalizar la función y responsabilidad social de cada sector. Los medios se subordinaron a la publicidad y recursos del Estado. Los dirigentes partidistas supeditaron su sobrevivencia política al poder mediático. De un pacto de intereses se paso a la complicidad y de allí, a una suerte de sociedad política y mercantil que se mantenía sobre el mutuo chantaje, entre abrazos, sonrisas fingidas y celebraciones”.
En esta etapa, favores se pagan con favores. La concesión de frecuencias de radio y televisión se otorgan como pago del poder político por los favores recibidos de los medios durante las campañas electorales, o por el escamoteo de actos de corrupción del poder político. Los ejemplos incluidos en el punto en que tratamos sobre los grupos familiares lo ratifican.
Los que conviven en el poder y con el chantaje, tratan de escapar de este matrimonio mal habido. Para ello optan por igualar fuerzas mediante su traspaso al andarivel del amigo-enemigo. Los políticos se adjudican entonces concesiones de radio y televisión, fundan medios impresos, oficinas de publicidad, etc. Se convierten en políticos comerciantes de la comunicación.
Quienes controlan los medios aprecian bien los movimientos de sus amigos-enemigos. Acuden entonces a la misma práctica: reclaman su presencia en el poder político. Inicialmente se contentan con puestos menores: consulados, concejalías, consejerías. Posteriormente reclaman diputaciones, embajadas, ministerios. También imponen a sus conductores de programas de opinión e incluso de la farándula . Más importa la telegenia que la sabiduría.
El proceso adquiere nuevas características cuando ante la pérdida de credibilidad de los partidos políticos, los grupos dominantes acuden a los medios en defensa abierta de sus privilegios. Los medios asumen ese rol. Su supervivencia económica se ve amenazada. No olvidemos que ésta: “…depende del cumplimiento de dos tareas estrechamente vinculadas entre sí: demostrar a los grupos económicos su capacidad para influir sobre el Estado, la cual depende de su posibilidad de demostrar al Estado su influencia sobre sectores del electorado. Ambas funciones implican la mediación política, y la última supone la suplantación de los partidos o la creación de seudo partidos políticos”
Con la pérdida de credibilidad de los partidos tradicionales y el aparecimiento de “outsiders” en la lucha por el poder que no forman parte de la convivencia, se debilita el sistema tradicional de dominación. Cuando los outsiders triunfan se estremece el sistema de dominación. Conforme el ejercicio del poder político por parte de las fuerzas insurgentes señala que entre sus objetivos está el afectar al statu quo mediante la afectación al poder económico y mediático, los grandes medios optan por convertir a sus principales conductores de opinión en voceros políticos , a todos sus programas, incluso los de farándula, en trincheras políticas. Esta práctica, por cierto conduce a una deslegitimación de los medios, a una pérdida de credibilidad irreversible. El león herido lucha entonces denodadamente por su propia supervivencia. Acude a todas las armas. No son más medios de comunicación. Se han convertido en verdaderas máquinas políticas.
2.2. Práctica política de los medios de comunicación
Dado el carácter de una ponencia, no es factible exponer en forma exhaustiva todas las prácticas de los medios de comunicación para cumplir con su el rol de actores políticos. En esa consideración nos restringiremos a cuatro prácticas referidas a: la reducción de la esfera pública, matrices de opinión, el ocultamiento de eventos políticos, entrevistas teledirigidas y encuestas fraudulentas. Esta restricción, por cierto, se compensa por los contenidos relacionados con las implicaciones éticas, toda vez que las prácticas políticas, por definición son una transgresión contra la ética, y, muchas de las implicaciones éticas también tienen connotaciones políticas, como se apreciará más adelante.
2.2.1 Reducción de la esfera pública
En el marco del ejercicio político de los medios de comunicación, es de especial importancia referirse a la esfera pública, puesto que tal práctica determina su dimensión y composición. Efectivamente, lo que se constata es que los medios restringen la esfera pública a un reducidísimo grupo de ciudadanos, valor que últimas investigaciones efectuadas en el Ecuador señalan que oscila alrededor de no más de 1000 ciudadanos. Si a ello se agrega que a través de listas predefinidas, los medios determinan la estructura de la esfera pública, es pertinente afirmar que los medios orientan políticamente a los receptores, puesto que quienes son invitados a participar en calidad de columnistas o invitados son en su gran mayoría afines ideológica y políticamente a los medios, salpicados con voces discordantes, más para aparentar un sentido pluralista, que como norma de convivencia democrática.
La reducción y la estructura de la esfera pública, a más de permitir a los medios mantener coherencia ideológica y política, les posibilita perseguir objetivos políticos sin voces discordantes, sin oposición. Esta actitud a más de negar principios democráticos básicos, como la pluralidad de voces, confirma que los medios de comunicación social han abandonado su papel de mediadores sociales para convertirse en activos actores políticos, que pretenden imponer programas, plataformas, consignas, la aprobación o derogatoria de leyes, etc.
2.2.2. Matrices de opinión
El destacado intelectual venezolano Luis Britto García afirma que: “En otros tiempos era condición del éxito de un golpe de Estado, mantenerlo en secreto. En la mediocracia, su triunfo depende de que se divulgue saturativamente su inminencia, hasta que el público lo acepte como hecho cumplido”. A lo que agregamos que sólo es posible que el público lo acepte como hecho cumplido si concurren los diferentes medios de comunicación confabulados con ese propósito.
Este comportamiento, como lo establece el profesor Oscar González se denomina “matriz de opinión”, la que: “se genera cuando se comunica masivamente, todos los días y en todos los medios de una determinada comunidad, una idea o un pensamiento específico, sin importar si es una simple conjetura o especulación, en el tono y de la forma más conveniente para las personas de esa comunidad (…,) crean en ello hasta el punto de ni siquiera preguntarse si es cierto o no”.
Ejemplos de matrices de opinión abundan en el quehacer político de los medios de comunicación de los diferentes países de América Latina. En el Ecuador, la última matriz de opinión relevante es la que desarrollan los grandes medios de comunicación, aprovechando las aseveraciones del Presidente Correa cuando expresó: “cuando fui a estudiar a Lovaina, lloraba de la rabia” por la “pésima formación que recibí”.
Efectivamente, todos los medios televisivos, radiales e impresos mantienen una misma y constante línea editorial sobre este tema: presentan las palabras del Presidente Correa como un agravio a la Universidad Católica de Guayaquil y a la educación ecuatoriana, como la actitud de una persona malagradecida, pasando por insinuar que su queja respondía a su condición de estudiante aprovechado pero no el mejor. Práctica mediática inaceptable puesto que las declaraciones del Presidente Correa, ponían énfasis en la diferencia de entre los conocimientos que imparte la Universidad de Lovaina respecto a los de la Universidad Católica de Guayaquil. La intencionalidad de esta matriz, como muchas otras, persigue un objetivo político claro: incentivar el chovinismo para, sobre esta base, avanzar en su intento frustrado de deslegitimar al Presidente Correa.
Si a lo expresado agregamos las matrices de opinión llevadas adelante por los grandes medios con claros fines políticos como es el caso de las supuestas relaciones del gobierno nacional con las FARC o el supuesto financiamiento que éstas habrían ofrecido para la campaña electoral, dicen a toda luz que los medios actúan como actores políticos y que el arma principal que aplican son matrices de opinión, cuya característica principal, es la uso malintencionado de supuestos que no tienen asidero, afirmaciones que las saben falsas, informaciones fuera de contexto, inválidas, por señalar algunas de las características de la información que utilizan en la lucha política que desarrollan día a día.
2.2.3. Ocultamiento de eventos políticos
Si se considera la formulación que propone Ignacio Ramonet sobre el “discurso de propaganda” que: “consiste, esencialmente, en suprimir, amputar, prohibir un cierto número de aspectos de éstos (de los hechos N.A.), o el conjunto de los hechos, ocultarlos, esconderlos”. Proceso que desde la perspectiva de Ramonet: “funciona por la demasía, por acumulación, por asfixia (…) Por un gran aporte de ésta: la información se oculta porque hay demasiada para consumir y, por tanto, no se percibe la que falta” . Por lo que: “La forma moderna de la censura consiste en superañadir y acumular información” , y se agrega el “tránsito circular de la información” que propone Guy Debord, es fácil determinar tres formas en uso para ocultar los eventos políticos: el ocultamiento desembozado, el que se deriva de la sobre información y el que posibilita el tránsito circular.
2.2.3.1. Ocultamiento abierto de eventos políticos
Este recurso, evidentemente inmoral, consiste en simple y llanamente no informar sobre eventos que no están en el interés de los medios, por cuanto no corresponden a sus intereses. No se trata entonces de una subinformación, del ocultamiento de eventos irrelevantes. Por el contrario, ocultan en forma deliberada información relevante, de interés para la opinión pública. Para cumplir con este propósito, recurren a varios procedimientos, entre los cuales vale citar dos: el no informar, el ocultar la información a pesar de que es de su pleno conocimiento, o, reemplazar la información relevante por otra absolutamente trivial. Estos dos recursos, por cierto se complementan entre sí, ya que en muchas oportunidades el ocultamiento se produce mediante la difusión de programas irrelevantes en forma simultánea al acontecer de los hechos que se ocultan.
Este proceder no es más que un esfuerzo por lograr que la opinión pública no se entere de acontecimientos que ocurren, por ejemplo, en determinados espacios nacionales, o como recurso para posicionar determinados candidatos en detrimento de aquellos que tornan “invisibles”, por esta acción consciente. Ejemplos de esta práctica son, en la prensa escrita, la impresión de ediciones distintas, con contenidos diferentes según el área geográfica a la cual se destinan, diferencia que radica en la no inclusión de determinadas noticias, recurso que es cada vez menos frecuente por la presencia de otros medios de difusión masiva, como la televisión o el Internet. En los medios de información, la confección de “listas negras”, en la que constan los candidatos o personalidades, a los cuales se les niega el acceso, se les coarta incluso el derecho a la defensa, es ya procedimiento normal conocido por todos. Este es otro de los mecanismos utilizados para volver “invisibles” a todos aquellos a los cuales el poder que controla los medios ha decidido convertirles a ese estado.
El uso del recurso en análisis, por cierto, no se restringe al espacio nacional ecuatoriano, es norma generalizada a nivel mundial, escala en la cual el discrimen se expande a grandes espacios regionales o conjuntos de países. Acción cada vez más frecuente, por la presencia de medios masivos de información que operan a escala global. Uno de los ejemplos más paradigmáticos acerca de la práctica que oculta información sobre eventos trascendentales a escala mundial, es la desarrollada por los grandes medios de información estadounidenses, como lo revelan los informes anuales del Proyecto Censurado ”, en los que se precisan las denominadas “historias top”, esto es las más importantes eventos a nivel nacional e internacional, que los grandes medios masivos de información de los Estados Unidos ocultan en forma deliberada. “Big media” entre los cuales deben citarse las mega cadenas de televisión como Fox News, NBC, CBS y CNN, y los grandes periódicos tipo The New York Times y The Washington Post .
El caso del golpe de estado que se produjo en Venezuela en el 2002 es también buen ejemplo del ocultamiento premeditado de un evento político. En tanto se producían las movilizaciones del pueblo venezolano hacia el Palacio de Miraflores para exigir la restitución del Presidente Chávez, los medios de comunicación, los televisivos pasaban programas de dibujos animados. Pretendiendo con ello, hundir al más importante evento político del momento en el silencio.
En fecha reciente similar comportamiento adoptaron loe medios televisivos ecuatorianos respecto al golpe de Estado que se produjo en Honduras. Práctica de la que fue partícipe incluso el canal público. En tanto se producía el golpe de Estado, que recordaba viejas prácticas políticas que se consideraban desterradas de la historia de América Latina, todos los canales adoptaban igual actitud que los canales venezolanos en el 2002: pasaban programas de muñequitos, con la sola excepción del Canal 5 de Quito, lo que debe reconocerse.
2.2.3.2. La sobreinformación como recurso político
La sobreinformación como lo sostiene Ramonet se produce cuando, por ejemplo, los telenoticieros, presentan una cascada de acontecimientos, los cuales son presentados en una sucesión rápida de noticias breves y fragmentadas que producen un doble efecto: la sobreinformación y la desinformación. Lo que permite ejercer una suerte de censura, puesto que “la información se oculta porque hay demasiada para consumir y, por tanto, no se percibe lo que falta”. Si a lo dicho agrega Ramonet que “La credibilidad de las informaciones televisivas es más elevada en la medida en que el nivel socioeconómico y cultural de los espectadores es más bajo”, que: “El telediario constituye la información del pobre”, la importancia política radica en que “manipula más fácilmente a los que menos defensa cultural tienen”, concluye Ramonet. Planteamiento cuya validez es fácil de demostrar factualmente. Buen ejemplo es el reciente golpe de Estado en Honduras en que la sobreinformación ha logrado introducir en el imaginario de una parte importante de receptores, principalmente extranjeros, la “legalidad” de la actuación del Congreso y de la Corte Suprema de Justicia. O la “ilegalidad” de la consulta sobre la reelección presidencial.
En el caso ecuatoriano y en la historia reciente, el mejor ejemplo de la sobreinformación para justificar una acción política, seguramente fue la desarrollada para justificar la congelación de los depósitos, la declaración del feriado bancario y la subsecuente dolarización de la economía.
En conclusión, la sobreinformación es utilizada permanentemente como instrumento para desinformar y manipular la opinión pública a favor de posiciones y decisiones políticas.
2.2.3.3. El tránsito circular de Debord
El tránsito circular según Guy Debord, es una forma de la práctica política del poder mediático para ocultar eventos trascendentes, mediante el volver: “… a cada instante sobre una lista muy sucinta de las mismas sandeces que se anuncian apasionadamente como noticias importantes, mientras que sólo raras veces se trasmiten como a tirones las noticias verdaderamente importantes, relativas a lo que cambia efectivamente”. Con ello: “El espectáculo organiza con maestría la ignorancia acerca de lo que está pasando, y acto seguido el olvido de cuanto a pesar de todo acaso se haya llegado a saber”, sostiene Debord.
El tránsito antes descrito, oculta parte de la información, utiliza la subinformación, para manipular la opinión pública, induciéndola a un error a través de ocultar parte de la información que, de ser proporcionada, podría conducir a una conclusión distinta e incluso contraria a la apetecida por el medio. Este procedimiento, como lo advierten algunos teóricos, cuando no responde a una actitud consciente, puede provenir del bajo nivel intelectual de los periodistas, caso en el cual se trata de una transferencia de la subinformación del reportero o periodista a los receptores de la información. Caso cada vez más frecuente en los medios de comunicación a nivel mundial, y abrumadora en los medios de comunicación social del Ecuador, como lo demuestran los crasos errores conceptuales que registra tanto la prensa escrita como la radial, no se diga en los medios televisivos, en los cuales, por cierto, se constata un agravante: la presentación de imágenes que refuerzan la desinformación proporcionada.
2.2.4. Entrevistas teledirigidas
Las entrevistas que se suceden en los programas de opinión han adquirido, conforme los medios ascienden en su rol de actores políticos, una especial importancia para lograr objetivos de orden político. Es ya una constante que los entrevistados son invitados para que corroboren las opiniones políticas que, a forma de pregunta, formulan los entrevistadores. Se han invertido los roles. Antes se estimaba que eran los entrevistados los que formulaban opiniones sobre hechos consultados, hoy las opiniones las emiten los entrevistadores, con lo que el arsenal de instrumentos para la acción política de los medios de comunicación se ha incrementado.
2.2.5. Encuestas fraudulentas
A la alianza entre el poder de los medios de información y otros poderes institucionales o fácticos, algunos autores las califican como “alianzas perversas”. Entre este tipo de alianzas se incluye las conformadas por los medios masivos de información, principalmente la televisión, con las encuestadoras.
Sartori afirma con total razón que. “los sondeos se limitan a preguntar a su quidam , cualquiera que sea, <<¿Qué piensa sobre esto?>> sin averiguar antes que sabe de eso, si es que sabe algo”. Aseveración de la que se derivan las siguientes conclusiones importantes para nuestro análisis:
– A pesar de la conciencia que tienen los entrevistadores sobre el desconocimiento, total o parcial, que pueden tener los sujetos de la “muestra” sobre el tema del sondeo, éste los realizan sin esa comprobación previa absolutamente indispensable;
– Como no establecen con antelación el saber del quidam, desestiman la cualidad de las respuestas. Eliminan la multiplicidad de las “autoridades cognitivas” según Sartori;
– Las preguntas formuladas por los medios para el sondeo, obedecen a una preintención, al objetivo propuesto por ella, antes que al objetivo de conocer la vox populi ante el problema. En consecuencia, lo que importa es direccionar las respuestas, para escuchar lo que quieren escuchar, antes que lo que el quidam pudiese querer expresar;
– A pesar de que las respuestas son cualitativamente diferentes, puesto que el conocimiento de los quidam sobre un tópico es distinto, otorgan a todas las respuestas una misma cualidad, con lo que lo que conforman una opinión falsa, pero que satisface la preintención de las preguntas formuladas. Con lo que convierten a los sondeos en una especie de eco de sus propios planteamientos; y,
– No obstante lo inválido del proceso, ese proceder no es obstáculo para que los medios se exhiban como portavoces de la opinión pública, como bien lo afirma Sartori, para lo cual por cierto deben ocultar que todos los sondeos son el “eco de regreso de la propia voz”.
Advertencias que si bien invalidan los sondeos -tan en boga en todos los medios de información del país, principalmente en la televisión-, como instrumentos para el conocimiento de la opinión pública, son, al mismo tiempo, las fuentes del poder de los medios para manipular la opinión pública en favor de sus objetivos políticos, al convertir en verdades absolutas lo que no es más que una mezcla de cualidades distintas e incluso de “sumas cero”.
En otros términos, los sondeos y encuestas se convierten en fuentes de poder de los medios de información, en tanto y en cuanto han logrado posicionarse como generadores de supuestas verdades absolutas, a las cuales no es dable contradecir. En suma, han logrado crear una subcultura ideológica, por la cual los receptores atribuyen una gran credibilidad a los resultados obtenidos por esos agentes, y, en consecuencia, a los juegos comunicacionales que con esos resultados hacen todos los medios de información, en una alianza, en la cual se conjuga la falsedad de los resultados obtenidos por sondeos o encuestas, y, la difusión masiva de esos resultados, a pesar de que los medios conocen bien las falencias y, lo que es más grave, tienen pleno conocimiento que los resultados son manipulados en función de preintenciones políticas claramente definidas.
III. Implicaciones éticas
Los periodistas y comunicadores que laboran en los medios de comunicación del país bien saben que: “No basta con ser buenos con la escritura o desarrollar ideas brillantes (lo cual también importa) sino que sus textos tienen que gustarle, además de a los lectores, a los directivos del periódico, a sus comités editoriales, a sus directores o a sus dueños”, como lo reconoce Alba Sánchez Defensora del Lector de El Nacional de Caracas, Venezuela.
Igualmente saben, cuando no lo han sufrido en carne propia que: “Los vetos de los propietarios de los medios contra sus comunicadores tienen carácter de sentencia, pero sin derecho a defensa ni apelación. Los gerentes actúan como acusadores, jueces y verdugos”, como lo sostiene Luis Britto García.
Adicionalmente debe recordarse que la estabilidad laboral de los comunicadores está condicionada por las decisiones de los dueños de los medios en los que laboran. Situación que permite incluso la institucionalización del chantaje como instrumento para doblegar voluntades, para ocultar información, torcer contenidos, informar interesadamente, etc.
Lo expresado sumado a los intereses económicos y el alineamiento ideológico y político de los dueños de los medios, da lugar a una serie interminable de actos que violan todas las normas éticas a las que deben atenerse los comunicadores y los medios. Ante el volumen de actos violatorios de los principios deontológicos y las limitaciones que impone toda ponencia, nos restringiremos a citar las críticas que se pronunciaron en el foro ¿Los periodistas en el banquillo?, sistematizadas en contraposición a la democracia por el comunicador venezolano Pablo Antillano, quien igualmente propuso denominar al poder mediático como “mediocracia”.
Antillano propone la lista que se expone inmediatamente, la que contiene elementos que no hacen directamente a la ética, pero que por su valor demostrativo se incluyen. Antillano plantea:
– “En la democracia, la justicia la imparten los tribunales; en la mediocracia, son los medíoslos que absuelven y condenan.
– En la democracia, la verdad surge de los hechos y el análisis; en la mediocracia, la verdad la tiene el que muestra más videos.
– En la justicia de la democracia, el acusado tiene derecho a un defensor y es inocente hasta que se pruebe lo contario; en la mediocracia, la imagen es acusadora, prueba y verdugo, y la condena es irreparable e inapelable.
– A la democracia la defiende la OEA, la ONU, Human Rigths Watch y Ammnesty International; a la mediocracia, la defiende la WAN, la SIP y la AIR.
– En la democracia, los líderes son construido a punta de obras y valores; en la mediocracia, son construidos por asesores de imagen.
– En la democracia, los líderes van a las comunidades; en la mediocracia, van a los programas de opinión.
– En la democracia los medios dicen lo que los ciudadanos piensan; en la mediocracia, los ciudadanos dicen lo que los medios piensan (…)
– Para la democracia los individuos son ciudadanos; para la mediocracia son audiencias A, B, C, D, E …
– En la democracia se valoran los contenidos; en la mediocracia, los titulares (…)
– En la democracia la información es una cosa, la opinión es otra, y la propaganda es otra; en la mediocracia no hay fronteras (Manipulación y controles globales, Antonio Pasquali).
– Para la democracia, una masacre es un hecho luctuoso; para la mediocracia es un espectáculo iterativo, una telenovela por entregas.
– En la democracia, los periodistas van tras los personajes; en la mediocracia, los personajes persiguen a los periodistas (…).
– En la democracia, un golpe toma Miraflores; en la mediocracia, toma una señal de televisión.
– En la democracia un golpe puede ser incruento; en la mediocracia, es televisivo …”
IV. Implicaciones económicas
Las principales implicaciones económicas son: la cuasi privatización del espectro radioeléctrico y el robustecimiento del “capital financiero” en la acepción de Hobson que lo define como la participación del capital financiero en el capital productivo, a la fusión entre el capital ficticio y el capital real .
1. Privatización del espectro radioeléctrico
En el Ecuador como en América Latina, la fusión entre el poder económico y el político posibilitó una acelerada concentración de la concesión de frecuencias de radio y televisión propiciada: por la participación directa de los empresarios que tenían intereses en el sector en los organismos encargados de las concesiones; por la creciente importancia que adquirieron los medios audiovisuales; y, por la puesta en práctica de los postulados neoliberales que privilegiaban al mercado y al sector privado.
Este proceso que devino en la concentración de los medios antes comentada, avanzó en un proceso de ampliación de los plazos para la renovación de las concesiones, petitorio que actualmente tiene la pretensión, según las declaraciones de los concesionarios ecuatorianos sea automática, y que así se estipule en la Ley de Comunicación en construcción. De aceptarse esta petición, como no escapará al entendimiento de nadie, se produciría una privatización de hecho y de derecho del espectro radioeléctrico.
Una segunda forma de privatización de hecho del espectro radioeléctrico que afecta a la sociedad en su conjunto se produce a través de la venta de participaciones y acciones de un concesionario a terceros. El Informe de la Comisión de Auditoría de la Concesión de Frecuencias de Radio y Televisión demostró en forma documentada que un concesionario proponía la venta de su estación en un millón ochocientos mil dólares, cuando el valor de sus equipos no alcanzaba a cien mil dólares. Diferencia que sólo se explica por la venta de la concesión. Este proceder, de acuerdo al mismo informe, es común y frecuente, por lo que la afectación a los ingresos públicos es importante.
2. Formación del capital financiero
El desarrollo del capitalismo, a finales del siglo XIX y principios del XX, había alcanzado una etapa en la cual el capital financiero mantenía ya participaciones en empresas no financieras. Este proceso en el siglo XX da luz a las empresas holding, las cuales administran las participaciones del sector financiero en un conjunto de empresas financieras y no financieras. Los grupos económicos que se conforman como resultado del proceso concentrador, en un segundo momento y con el desarrollo y la importancia creciente de los medios de comunicación, extienden sus participaciones a este sector, dando lugar a la fusión entre el poder económico y el poder mediático antes referido.
La alianza perversa entre el poder económico y el poder mediático genera otras implicaciones: el uso del poder mediático en provecho de sus detentadores, y el predominio de la ganancia sobre la calidad de los productos comunicacionales.
En el primer caso, disputas entre los grupos económicos se ventilan en los medios. Ejemplo relevante de esta práctica es el debate mediático que se produjo entre el Canal 4 de televisión de la ciudad de Quito con el Canal 10 de la ciudad de Guayaquil, en defensa del Grupo Egas propietario del primero y del Grupo Isaías propietario del segundo.
Si bien la implicación antes mencionada es irrefutablemente anti ético, es mucho más grave la trivialización, el sexismo, el sensacionalismo de los medios en al afán de captar mayor audiencia, siempre en procura de elevar sus ganancias, puesto que ello implica abandonar el rol informativo, educativo y cultural que les corresponde a los medios, a más de que tales prácticas crean una subcultura contraria al desarrollo de las naciones.

Estas nuestras apreciaciones y juicios sobre la materia.

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