lunes 23 de noviembre de 2009


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Esteban Stanich (PRIMERA FUENTE)

Los medios como transmisores de mensajes y reflejos de una cultura tienen una alta responsabilidad a la hora de analizar la violencia de género existente. “Si queremos una sociedad mas igualitaria e inclusiva, debemos utilizar un lenguaje no sexista o inclusivo”, advierte la periodista especializada en el tema, Marcela Espíndola. Se estima que cada tres días muere una mujer en el país por casos de violencia machista. Tucumán, entre las provincias con más alto índice de violencia hacia la mujer.

Más de un centenar de mujeres mueren asesinadas cada año ante los ojos vendados de un sistema para el cual, el feminicidio es notado –si es que se lo percibe- como un mero término del que se tiene una idea lejana. Esa misma distancia que la sociedad mantiene ante el macabro destino de tantas mujeres, entendidas por muchos, sólo cómo productos de arrebatos esporádicos de conocimiento y trascendencia mediática.
Cada tres días, se estima que una mujer es asesinada en el país por hechos vinculados a la violencia de género. Una realidad que no distingue clases sociales y que presenta una fuerte distorsión a partir -entre una multiplicidad de factores- del papel de los medios de comunicación, responsables desde su ignorancia o de su poco atrevimiento a revelarse a la cánones sociales imperantes, para asumir un rol que permita deshilachar el manto de consecuencias aparejadas por el mundo patriarcal en el que se vive inmerso.
“En la sociedad que vivimos, muchas veces, los periodistas no nos hacemos cargo que reproducimos prejuicios y que, a veces, tenemos herramientas para pedirle al Estado que se ocupe de lo que está pasando, aunque no lo hacemos. Como comunicadores criticamos lo que está mal pero no lo hacemos a nosotros mismos”. La reflexión pertenece a la periodista Marcela Espíndola, especializada en la problemática de género, quien el miércoles brindó una jornada de capacitación sobre el abordaje de los medios frente a esta situación en la Asociación de Prensa de Tucumán.
Consiente del rol –y la responsabilidad- que tienen los medios para alterar una realidad que muchos no quieren ver, Espíndola impulsa la consolidación de un periodismo con enfoque de género, a través del cual, se analice la información valorizando su impacto de manera diferenciada entre hombres y mujeres teniendo en cuenta la construcción social sobre sus roles.
Espíndola, quien forma parte de la Red Federal de Periodistas por una Comunicación No Sexista (PAR), entiende el papel clave de los periodistas constituidos en transmisores de un lenguaje “que el instrumento mediante el cual expresamos nuestros pensamientos”. “Si queremos una sociedad mas igualitaria e inclusiva, debemos utilizar un lenguaje no sexista o inclusivo”, advierte la comunicadora santiagueña en diálogo con primerafuente.
Por esto, propone como paso inicial para cambiar esta realidad, una alteración consiente del uso del lenguaje en los medios el cual podría sostenerse en base a las recomendaciones aportadas por un decálogo para el tratamiento periodístico de la violencia de género (ver nota aparte).
En este marco, Espíndola citó a modo de ejemplo la constante calificación por parte de los medios de los asesinatos vinculados a la violencia de género bajo la identificación de “crímenes pasionales”. “Es un grave error y hay que desterrarlos. Los crímenes pasionales no existen, en cambio sí hay que identificarlos como violencia de género y violencia machista”.
“Los periodistas también deben analizar esta realidad en su contexto y no identificar cada muerte de una mujer como otro caso más de inseguridad. Así se banaliza esta problemática que debe ser entendida como un fenómeno social”, agregó la comunicadora social en su disertación organizada por la Delegación Tucumán del Instituto Nacional Contra La Discriminación la Xenofobia y El Racismo.
En el encuentro, del que formaron parte funcionarios locales –estuvo presente la ministra de Desarrollo Social, Beatriz Mirkin- y especialistas de diversas áreas como sicólogos, abogados y trabajadores sociales, se evidenció el escaso avance en la provincia de instituciones que aporten herramientas para revertir la violencia de género.
“Como en todo el país, acá también sucede que muchas mujeres no denuncian el maltrato que reciben o bien, en ocasiones en las comisarías ni siquiera se les toma la denuncia. Peor aún, en Tucumán, con los altísimos niveles de violencia a nivel nacional que tiene, no existe lugar alguno donde una mujer pueda recibir ayuda en forma telefónica más allá de los horarios comerciales. Esta provincia no puede seguir haciéndose la boluda frente a lo que está pasando”, concluyó la especialista.

Foto: Argentina, Tucumán – Espíndola alertó sobre los prejuicios insertados en la sociedad que son difundidos por los medios. / Autor: PRIMERA FUENTE