jueves 28 de enero de 2010

Jorge Zavaleta Alegre (especial para ARGENPRESS.info)

Literatura, Economía y Migración. Las respuestas alentadoras para resolver la migración de los pobres están más cerca de la ficción que de la cruel realidad. Esta es la conclusión de los diferentes debates sobre sociedad, literatura y economía realizados en el Día Internacional de la Migración, el pasado 18 de diciembre.

Soluciones para la masiva migración del tercer mundo al primer mundo desarrollado no se perciben. Solo una utopía puede dar una respuesta esperanzadora. Es posible un nuevo amanecer si los países ricos se desprendieran de su egoísmo y crean condiciones de vida en sus antiguas colonias para detener aquella tempestuosa hojarasca de caras desconocidas que huyen de los infiernos hacia las modernas ciudades que resultan tan hurañas como sus tierras de origen.
Contra lo que sostienen los sectores más conservadores que la migración Sur-Norte no crea riqueza porque las ganancias de los migrantes retorna a los países de origen a través de las llamadas remesas, el último informe del PNUD señala que la movilización de las personas es una fuerza positiva que contribuye al desarrollo humano, y recomienda a los gobiernos emprender políticas audaces, reformas y voluntad para lograr más provecho en tiempos de recesión. También asegura que los migrantes suelen aumentar el producto económico y “dan más de lo que reciben”.
Se debe comprender que la mayoría de los migrantes no atraviesa fronteras internacionales, sino que se desplaza en su propio país. Se calcula que unos 740 millones de personas son migrantes internos y casi cuadruplican la cifra de los internacionales.
La migración es un problema que impone respuestas similares a las que predican los ecologistas con relación al cuidado ambiental y al efecto invernadero. La cumbre climática de Copenhague bien puede ser el termómetro de lo que la humanidad está dispuesta a asumir responsabilidades para evitar la catástrofe de todos.‎
Lo evidente es que la migración no solo es un problema complejo y perdurable para Europa y EEUU sino mucho más grave para América Latina que no muestra luces verdes para resolver sus pobreza interna, según revelan investigaciones profundas desde diferentes fuentes del conocimiento.
Lo confirma un reciente diálogo en Lima sobre literatura y sociedad entre el socialista Claudio Magrís y el neoliberal Mario Vargas Llosa, convocado por la Biblioteca Nacional del Perú y el Instituto Italiano de Cultura. Ambos escritores coinciden en el diagnóstico pero no en la forma ni el fondo de las posibles soluciones.
Magris defiende la apertura y la generosidad, y critica que su país natal, Italia, con el “pensamiento rústico” de Berlusconi mantiene una “reacción histérica” contra la migración, cuando “el número de migrantes no es tan grande para provocar ese rechazo”. Desafortunadamente hay personas que no se han dado cuenta de la “política pop” que encarna este gobernante.
Vargas Llosa asocia democracia con libre mercado, pero no ve una respuesta real en el horizonte, salvo un gesto filantrópico de los ricos a favor de los países pobres para que éstos puedan emprender el “desarrollo sostenible” y dejar de ser masivos exportadores de masas desocupadas.
¿Cómo resolver este tema? Es una pregunta de los 100 millones. Primero hay que entender el fenómeno, que no es nuevo en la historia. Lo que sucede hoy a escala mundial se dio en el siglo VI antes de Cristo, cuando el espíritu de Grecia pierde el curso de sus relaciones y llega al extremo de que Edipo mata a su padre, en una agresiva tendencia de enclaustramiento.
El mito de Antígona sobre el bando de Acreonte, ratifica tal antecedente: “Y respecto del cadáver de Polinice, que miserablemente ha muerto, dicen que ha publicado un bando para que ningún ciudadano lo entierre ni lo llore, sino que insepulto y sin los honores del llanto, lo dejen para sabrosa presa de las aves que se abalance a devorarlo”.
No es siempre fácil encontrarse con la diversidad. La premisa fundamental es entender que a una persona no le hace distinto como ser humano por su condición de hombre o mujer, si es soltero o casado. Es interesante advertir que el niño muestra mayor apertura que el adulto, con relación al encuentro de culturas.
Sin embargo, es indispensable ponerse de acuerdo en pocos valores que no son negociables, y no dejar que los límites vayan más allá. Magris recuerda a los peruanos a no olvidar que es un país muy rico en diversidad, como lo explican los antiguos y nuevos debates sobre el indigenismo y las manifestaciones racistas contra pobladores del ande y la amazonia, que atentan contra los principios básicos de libertad e igualdad, “aunque la absoluta libertad genera desigualdad”, afirma Vargas Llosa.
El Perú, en América Latina, lidera esa masiva migración interna, con un fabuloso cambio de aquel sufrido tránsito de los andes a desiertos inhóspitos y que después de solo siete décadas esa población ya es una expectante fuerza económica consecuencia de su preocupación por la mejor educación y el conocimiento que la convierte en fuente de una nueva y renovadora opción política, como afirma el sociólogo José Matos Mar, anunciando un nuevo libro sobre del Desborde Popular y la República contemporánea.
En cambio Europa vive una psicosis. Existen comunidades como las musulmanas que tampoco se integran al país que los recibe, y que hacen prevalecer costumbres incompatibles con el mundo moderno. En París, la construcción de piscinas separadas para hombres y mujeres, supone que Francia está renunciando a las conquistas ya logradas en materia de igualdad de sexo. Es también inhumano aceptar la ablación o extirpación del clítoris a las mujeres de la África actual, continente que expulsa el mayor volumen de inmigrantes a las antiguas capitales colonialistas.
El inmigrante ilegal o formal siente una gran nostalgia por su país cultura y por la familia que ha dejado atrás. Se siente peor cuando es perseguido por las autoridades locales con fines de deportación. Es verdad que las remesas anuales son una parte de las ventajas económicas de este fenómeno.
Del total de inmigrantes ilegales en Estados Unidos, el 80% son latinoamericanos informan la CEPAL. Pero en economías más dinámicas y diversificadas como Brasil y México, las remesas, a pesar de ser elevadas, no superan a las dividas que ingresan por IED y por ende no tendrían un impacto muy significativo y, la atenuación de la pobreza en los países de la región sería poco significativa. Se olvida en diversos análisis que esa cadena de remesas se rompe no solo en un período no mayor de cinco años sino que deja en muchos casos una secuela perversa en la unidad de las familias. El otro lado de la moneda, es que los migrantes del sur, vienen aportando en el abaratamiento de la producción de los alimentos y de diversos servicios, si se comparan costos en Japón y en Europa.
Un viaje por la literatura
En la historia de la literatura de viajes, La Odisea es la obra monumental de la aventura que mantiene vigencia en cuatro mil años y ofrece diferentes interpretaciones. Una de ellas: el retorno de Ulises a Itaca superando incidentes horribles, como su casa invadida por extraños, es el regreso para quedarse. Una segunda, es que Ulises no llega para llegar, sino para volver a partir, es alguien que cambia en otra persona.
“El Danubio” de Magris nos obliga a revisar convicciones, creencias, conocimientos, percepciones, criticar y combatir las fronteras entre esa vorágine de lenguas, razas, costumbres, religiones, mitos e historias que han surgido a lo largo de los siglos en las orillas del gran río que nace en Alemania y el Mar Negro. Remarca que “no se puede tratar a un inmigrante de forma distinta en un país o en otro. Debemos estar siempre abiertos a la inmigración, porque el encuentro de culturas es siempre positivo”
Otros muros que no han caído aún: Exiten entre EEUU y México; en Cisjordania, en Arabia Saudita, en Botswana… incluso en España, en las fronteras de Ceuta y Melilla, donde el drama de la inmigración africana corre el riesgo de ser un insondable pozo negro de interminables tragedias.
Magris aceptó el “elemento fundamental de enriquecimiento” que supone la mezcla de civilizaciones, y dijo comprender la emigración como una “legítima voluntad de vivir diferente que tienen cientos de millones de personas que sufren condiciones inhumanas”.
Claro que hay una “imposibilidad física”: por ejemplo, que Italia acoja a 300 millones de seres necesitados, pero no es el caso por lo que no podemos hablar de tragedia. A este respecto, la reciente prohibición de construir alminares de mezquitas en Suiza, derivada del resultado de una consulta popular es una acción “equivocada y peligrosa”, como lo es lo sucedido en Dinamarca, donde una editorial ha publicado cuentos censurados de Andersen con pasajes cortados para no ofender a los musulmanes.
La inmigración es inevitable y que la política anti inmigracionista no solo es costosa sino también totalitaria. Aunque sectores conservadores digan que los inmigrantes del sur no generan riqueza sino crecientes déficits de servicios, la legislación europea señala que la inmigración genera riqueza y no pobreza. La solución de la ayuda internacional con ayuda económica a los gobiernos agrava el problema. La inmigración no quita trabajo, sino que inyecta vida y energía, tampoco se dice que enriquece la cultura.
América Latina no puede ser presentada al mundo como “porno miseria” para usar términos de reconocidos cineastas. Los latinoamericanos en general mucho se quejan de la exclusión social en Europa y en los EEUU, pero no hay autocriticas de ese abominable exclusión interna, como es el caso de los bolivianos y paraguayos guaraníes, que son despreciados y marginados por los argentinos del gran Buenos Aires. Igual lo que hacen los chilenos con los “peruanitos” que han tomado las calles adyacentes al Palacio de la Moneda en el centro histórico de Santiago.
Y algo peor, el desprecio entre peruanos. Aquellos miles de inmigrantes que huyeron de la violencia asesina de Sendero Luminoso y las fuerzas militares siguen siendo atrozmente despreciados en su peregrinaje a Lima. Los cerros de San Cosme, El Agustino, San Cristóbal y las áreas de Norte, Sur y Este de la metrópoli peruana ya no tiene espacio para los parientes de extrema pobreza. Muchos de ellos se han quedado en Asia, en territorios baldíos de la provincia de Cañete, donde la única alternativa de los ayacuchanos, huancavelicanos y apurimeños, es cruzar la Panamericana Sur para ponerse mandil blanco o colocar ladrillos en casas palaciegas de una sociedad “moderna” donde se mezcla gente limeña aún con aires virreinales junto a empresarios inescrupulosos, narcotraficantes, traficantes de tierra, que han creado una ciudad amurallada. Esa Asia limeña, que vive como en guetos, en clubes cerrados, que se cubren con mascaras para no ver el drama del Perú y ni siquiera han podido imaginar con una arquitectura paisajista, reproduciendo las hermosas viviendas de madera que exhiben algunos puertos del Norte peruano. Y otra irracional conducta en barrios de emergente clase medida, concentrada alrededor del cuartel general del ejército, que se oponen en todos los tonos a que se instale un péquela filial del hospital del Seguro Social.

La migración es un tema pendiente en las agendas internacionales.