No cabe duda de que las sorpresas en nuestro querido país no cesan, los políticos nos dan giros de 180 grados día con día sin que la conciencia los haga detenerse. Aunque sería absurdo vislumbrar siquiera que algún político conociera su propia voz interior.

Hoy nos sacude la imprudencia partidista, la inconsistencia ideológica, la basura del pensamiento y la hiper razón. Hoy queda claro que el pueblo, nosotros que hemos sido obligados a sacar una credencial para votar, que somos invadidos con la insistencia inmadura de renovarla, no valemos nada en esta maravillosa democracia insipiente muy a la mexicana (Si en este país existieron comunistas guadalupanos, por qué no una democracia folklórica), una demostración viva de lo que somos y la comprobación del por qué este país se crió a base de traiciones.

Las personas que se definen así mismas como seguidoras o participes de una ideología política, han hecho el esfuerzo por pertenecer a un partido u otro según sus pensamientos y praxis social para darle sentido al país y a sus vidas, es por esta razón que existen panistas, perredistas, priìstas, convergentes, verdes, petistas, entre otros, cada uno con bases y plataformas definidas para que el pueblo tenga opciones sólidas y democráticas para decidir en que partido militar, ya sea de manera directa o indirecta, es decir, perteneciendo a un partido o siendo únicamente un votante. Este ejercicio es por sí mismo complejo puesto que no somos precisamente un país de lectores y analistas, somos más bien seres que partimos o ejercemos la critica, por lo genera, desde nuestras viseras y desde nuestra pasión inconmensurable y desbordada; por esto veo con tristeza que muchos paisanos ven desde el olvido situaciones irónicas sin enfado. Es este el caso que hoy me atañe, jamás pensé ver la irrupción de la estupidez consagrada a la escena política actual. Hoy el Partido Acción Nacional o ultra derecha, no solo converge, sino que hace el amor literalmente con el Partido de la Revolución Democrática o la ultra izquierda, es decir dos ideologías absolutamente diferentes, totalmente escindidas históricamente separadas, con filosofías abismalmente opuestas, por esto afirmo que ha quedado claro que los votantes no importan y que los pensamientos se han devaluado hasta el fondo de los abismos de la sin razón.

El PAN y el PRD, junto con sus compinches Petistas (no imaginaba a un Noroña, tan crítico del panismo y sus maneras de actuar, aflojándose los pantalones ante este absurdo) y Convergentes, se dan a la tarea de ¿detener al PRI?, a caso nadie les ha dicho que el PRI perdió la presidencia en el año 2000, a caso no terminan de asimilar que es el PAN quien asumió el control desde aquel carnaval en el que hizo su aparición el charro de México, Vicente Fox a los Pinos.

Es increíble de verdad, hoy el PAN y PRD, actúan como si el PRI siguiera sentado en la máxima silla de poder y se unen en alianzas ridículas y disfuncionales. No en vano en las épocas de Amalia García, se trató a toda costa de detener a los Chuchos, hoy quede claro a los perredistas el porque fue así, aunque por desgracia más temprano que tarde alcanzo su objetivo y hoy no hay duda de que Jesús es un ideólogo mediocre y muy manipulable. De corazón lo lamento por aquellos perredistas que en verdad han luchado por tratar de no hundirse en el barco de la paradoja, así como lamento de igual forma por aquellos panistas amantes de la derecha que creyeron que su partido jamás cometería un error de esta magnitud.

En fin, la trascendencia se ha transformado en decadencia y los logros en agonía.

La iglesia católica se regodea y siente que ya la hicieron, cada vez opinan más, apoyan sin temor alguno que el país este lleno de una plaga llamada milicia y se besan diariamente con los panistas y a su pesar, el día de hoy con los perredistas también, puesto que estos dos ya son uno mismo.

Nuestro bello México no nos permite olvidar su esencia, sus olores y sus sabores que sin duda alguna siguen siendo los de la traición.

Traición que hoy mata a cientos de miles de seres que pertenecían a una ideología, que ponían su fe en sus dirigentes, que observaban pacientes el desarrollo de una nueva era política después de 70 años de priìsmo instaurado a base de acuerdos y dedazos, como hoy lo intenta de la misma manera el panismo queriendo sus propios 70 años y para lograrlo, quede claro que será a costa de lo que sea y de quien sea.

México país de traiciones, bofetadas y guerras civiles mal llamadas revoluciones que han puntualizado que los pobres lo serán por siempre y para siempre y que los poderosos se seguirán fecundando al puro estilo de las antiquísimas monarquías.

México o “Un mundo feliz” una analogía que no puedo evitar de un escritor maravilloso llamado Aldous Huxley, en donde llegará el día en que simplemente seamos felices de manera programada, sin preguntar absolutamente nada, sin fe, sin expectativas y sin voluntad.

JOSÈ SANTIAGO

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