Venezuela: cambiar realidad ante elecciones. Néstor Núñez

Deja un comentario


lunes 1 de marzo de 2010

Néstor Núñez (AIN, especial para ARGENPRESS.info)

Cercanas las elecciones legislativas venezolanas la actividad anti Revolución Bolivariana cobra impulso en los cuarteles generales de la ultraderecha norteamericana, promotores de fuertes y hasta decisivas influencias en los organismos oficiales de subversión.

En ese sentido, hace poco tocó el turno a otro de los tantos informes en el cual dichos engendros “analizan” las realidades ajenas y establecen sus propias calificaciones, también para los demás.
De manera que, ante el Comité de Inteligencia del Senado, un legajo pretendidamente “serio y responsable” concluyó que el gobierno de Venezuela avanza por caminos autoritarios en materia económica, social y política, y se erige entre los principales desafiantes de la acción de los Estados Unidos al sur de sus fronteras.
El legajo cita a Caracas dentro del bloque regional de “tendencias anti estadounidenses”, con lazos amistosos con naciones “peligrosas” del orbe –como Irán– y con pretensiones expansionistas en la región a partir de la adquisición de importantes lotes de armas rusas.
Holgaría indicar que nada de lo expuesto resulta nuevo y que esa retórica es como historieta repetida una y otra vez por Washington cuando la emprende contra aquellos que considera sus enemigos. Es el “disfraz” que se debe colocar al oponente para trastocarlo en “monstruo público”.
Eso enlaza, no por casualidad, con la reciente revelación de la colega Eva Golinger, en el sentido del masivo apoyo monetario que entidades oficiales norteamericanas como la USAID han destinado y destinan a conformar la novedosa oposición al gobierno bolivariano.
La USAID, dice la analista, está activa en Caracas desde el 2002 y se ha dedicado a patrocinar grupos juveniles opositores mediante la entrega de millones de dólares y la preparación de “cuadros” y “movimientos” que se conviertan en alternativas ante el sector derechista tradicional desgastado por su vieja historia de inmoralidades y sus rencillas internas.
De manera que detrás de los pretendidos “grupos estudiantiles” los cuales alborotan a veces en las calles de Caracas, está la inyección subversiva mezclada con la pagada promoción de noveles cabecillas contrarrevolucionarios en las listas electorales.

Es, al decir de la Golinger, “la intención de promover matices de opinión distorsionadas sobre la realidad en el país”, a la vez que aplicar “la receta perfecta para lograr cambiar regímenes en naciones estratégicamente importantes para Washington”.

Nuestra Bandera y el ideal socialista. Gustavo Espinoza

Deja un comentario


lunes 1 de marzo de 2010

Gustavo Espinoza (especial para ARGENPRESS.info)

Arribamos esta noche, y con esta actividad, al Octavo Aniversario de Nuestra Bandera. Corresponde hacer un breve balance de la tarea cumplida, situar el escenario de nuestra lucha y señalar lo que, a nuestro juicio, debe ser el derrotero popular en una circunstancia en la que se abaten sobre nuestro pueblo graves retos y crecientes peligros.

El iniciar nuestra actividad debemos decir, por cierto, que estamos contentos de haber arribado a este aniversario, complementado con la edición Nº 96 de nuestra publicación. El hecho, lo debemos al esfuerzo de nuestro núcleo de dirección y a la voluntad inquebrantable de nuestros periodistas, colaboradores y técnicos. Pero también al creciente apoyo que hemos encontrado y al afecto de nuestros lectores y amigos que ahora no sólo reciben con viva simpatía nuestro mensaje, sino que nos ayudan a asegurar su publicación.
Debemos, sin embargo, lamentar una calificada ausencia. Por primera vez no está con nosotros quien fuera uno de nuestros mejores cuadros, el querido compañero Asunción Alberto Caballero Méndez, quien dejara de existir el 23 de septiembre pasado. En su memoria, los invitamos a guardar un minuto de silencio.
Asunción Caballero fue un modelo de luchador social, de profesional calificado, de honrado combatiente por la causa del socialismo, de revolucionario a carta cabal. Nacido en 1915, vivió a lo largo de casi todo el siglo XX comprometiendo el accionar de su vida, pero también su pensamiento total, con la misma causa que enarbolamos nosotros. Y fue, hasta el mismo día de su deceso, un activo colaborador de Nuestra Bandera. Su memoria de hombre sencillo, modesto y solidario, de internacionalista a carta cabal, guiará nuestra ruta con la misma fuerza que nos legaran otros viejos luchadores de nuestra historia. Su recuerdo y su nombre, nos acompañarán siempre en las tareas cotidianas. Tenerlo aquí, entre nosotros, será no sólo un deber, sino también un aliciente para mirar más lejos y avizorar mejor el porvenir.
El año 2010 es un año emblemático para la historia de nuestros países. Se trata del inicio del bicentenario de las luchas independentistas en esta parte de América. Y celebrar nuestro octavo aniversario en esa circunstancia, no puede ser sino un reto sugerente.
En nuestro país la crisis del gobierno aprista se expresa no tanto en las cifras formales de la macro economía, sino en la descomposición social, en la compulsiva pérdida de valores, en la desmoralización galopante, en la carencia total de las responsabilidades sociales y públicas, pero también en los dramáticos indicadores de la pobreza falseados vergonzosamente por las entidades oficiales, en la inopia de los funcionarios públicos. Viendo lo que ocurre en el escenario nacional con la miseria mostrada al descubierto, ministros envilecidos, congresistas quebrados, jueces y fiscales corruptos, bien podríamos decir que el Perú ha vuelto a los años a los que aludía González Prada en sus escritos más lapidarios. Aquí también, donde se pone el dedo, brota la pus.
El gobierno, sin embargo, se empeña en asegurar que vivimos en el umbral del primer mundo, como si a ese iluminado escenario no pertenecieran el hambre de los niños, la contaminada Oroya, las miserias del Trapecio Andino, la violencia y la muerte que se afirman de modo cotidiano, el saqueo inclemente de nuestras riquezas básicas, los negociados ilícitos que asombran hoy al mundo, el cinismo de los gobernantes y la torpeza de los poderosos.
Esta es una realidad apabullante. Y ha sido construida piedra a piedra por una oligarquía envilecida y que aspira solamente a perpetuar su dominio a cualquier precio. Ella, hoy se prepara a convertir los comicios de los años venideros en una frívola fanfarria destinada a sorprender a incautos y a engañar a tontos.
Para afirmar esa posibilidad, ha logrado consagrar dos propósitos: mantener dividida y desorganizada a la población, y limpiar de ideas políticas el cerebro de la gente. Esa malhadada herencia, incubada en los años de la dictadura fujimorista, genera el conjunto de limitaciones que nos abaten hoy y que la clase dominante mira de soslayo, y sonriente.
El cinismo de los “de arriba” no admite parangón. Acaban de notificarnos que son ellos, los propietarios de la democracia. Y que se han puesto de acuerdo ya para integrar una nueva fuerza que, a decir de sus proclamas, se propone “salvar al Perú”. Y nos han informado que, para ese efecto, se ha resuelto de una vez, quién ocupará el sillón municipal capitalino los próximos comicios, y quién la Presidencia de la República.
Bien debemos preguntarnos ¿Quién ha tomado tales acuerdos? ¿En qué asamblea se ha discutido el tema, y aprobado esas candidaturas? ¿Quién resolvió que eso, fuera así? ¿Qué consulta popular se hizo para tal efecto? ¿Qué decisión democrática ha tenido a bien encargar a Lourdes Flores el Municipio de Lima y a Castañeda Lossio la Presidencia de la República?
¡Vaya que si los demócratas estos se las traen!- Ellos idearon un conciliábulo y de la noche a la mañana, como el mago que extrae conejos de un sombrero, sacaron sus “candidatos” y propuestas para que los apruebe el pueblo. A un pueblo, además, desorganizado, disperso, golpeado por la crisis, debilitado por sucesivas derrotas. Nosotros no aceptamos esa “democracia” farisaica de quienes se autoproclaman salvadores de todos. Tampoco aceptamos ministros abyectos, ni operadores mafiosos, ni congresistas rastreros, ni jueces corruptos.
González Prada nos decía hace ya muchos años: “en ninguna parte se necesita más de una revolución profunda y radical. Aquí, donde rigen instituciones malas o maleadas, donde los culpables forman no solamente alianzas transitorias sino dinastías seculares, se debe emprender la faena del hacha en el bosque. No estamos en condiciones de satisfacernos con el derrumbamiento de un mandatario, con la renovación de las Cámaras, con la destitución de unos jueces ni con el cambio total de funcionarios subalternos y pasivos”. Como él acotara, “los conocemos a todos”.
Nuestro camino tendrá que ser, distinto. Y deberá marchar con el pueblo a partir de un acuerdo abierto y público que comprometa de verdad a los que luchan por la dignidad y la justicia. Basta de hablar de la necesidad de unir al pueblo, de hacer discursos y proclamas aludiendo a la unidad como un reclamo y una exigencia nacional. Ha llegado el momento de las definiciones. Hoy, quienes hablan de la unidad diciendo que la están construyendo, tienen el deber de informar acerca de sus actos. En todo caso, nos tomamos la libertad de exhortarlos a que lo hagan ahora, porque tienen el deber de dar cuenta de su obra.
Hay que decir en qué se ha avanzado para forjar la unidad, entre quiénes se han pactado acuerdos, qué puntos de coincidencia se han encontrado y qué diferencias subsisten y cuál es, hasta hoy, la causal de que no cuaje un entendimiento elemental de las fuerzas avanzadas de la sociedad. Hay que poner, en otras palabras, las cartas sobre la mesa.
En el seno del pueblo los encuentros no pueden ser soterrados, ni los entendimientos proceder bajo cuerda, ni las alianzas pueden ser secretas. Ni fraguarse a la sombra y a espaldas de la ciudadanía. Ha llegado la hora de exigir transparencia, claridad, confianza plena, diálogo abierto.
Y hay que ser conscientes de una verdad irrebatible: la elección, cualquiera que sea el resultado de ella, no resolverá los problemas del país. Una elección puede producirse antes, o después de una Revolución, pero nunca en lugar de una Revolución, que es el camino que nuestro país apremia desde los años de González Prada y de José Carlos Mariátegui.
El Perú no vive aislado del mundo exterior. Somos una región clave en un continente convulso. Lo apreciamos cada día. En Bolivia, en Ecuador, en Venezuela, pero también en Uruguay y en Brasil, soplan otros vientos. Pero en Colombia, en Chile ahora, en la Honduras de hoy, el fascismo recupera su imagen y su fuerza, y nos notifica a todos. La historia no ha concluido y la lucha sigue en los más diversos confines. Hay que enfrentarla sin vacilaciones.
Cuba abrió hace 51 años, un nuevo escenario continental y en él se combate hoy por hacer realidad los sueños de Juan Santos Atahualpa y Tupac Amaru, de San Martín y Bolívar, de Martí y de Sandino.
Debemos tener como colectivo social, como clase trabajadora, como conjunto de peruanos empeñados en un porvenir mejor; un comportamiento más apropiado y una voluntad más combativa. Pero como personas, como ciudadanos identificados con una causa y como abanderados del ideal socialista, tenemos el deber de ser mejores, de afirmar nuestros propios valores, de responder con más entereza a los retos que se nos plantean: no arredrarnos ante las dificultades, las agresiones enemigas, los ataques de la reacción.
Podemos inspirarnos para eso en nuestros propios hombres y mujeres; en figuras de leyenda, como Tupac Amaru o Micaela Bastidas; o en personalidades de nuestro tiempo, presentes siempre en nuestro recuerdo. Pero no debemos olvidar que hoy, a algunos miles de kilómetros de distancia de nuestra patrias, están encarcelados desde hace más de once años cinco héroes cubanos que simbolizan la dignidad y la justicia.
René, Fernando, Ramón. Antonio y Gerardo -los Cinco, como los conoce el mundo- son el prototipo del hombre nuevo, capaz de entregar la vida por una causa justa. Y capaz también de soportar todas las privaciones y amenazas sabiendo que por encima del beneficio personal está la voluntad solidaria de todo el pueblo. Ellos pueden ser figuras emblemáticas para las nuevas generaciones de revolucionarios de todos los países, incluido el nuestro. No solamente encarnan a la heroica Cuba y Fidel y del Che, sino también la dignidad del mundo y el valor del hombre.
Jorge Basadre nos recordaba que el Perú es suelo generoso y simiente de muy altos valores. Mariátegui nos indicaba la ruta a seguir con coraje y con esfuerzo. Debemos ser capaces de empinarnos ante la adversidad y afirmar el futuro. El optimismo histórico del que nos hablan los pueblos, habrá finalmente de triunfar también en nuestra patria. Y cuando ello suceda, como lo decía Vallejo, “el oro mismo, será entonces de oro”. Muchas gracias.

Intervención en nombre del Colectivo de NUESTRA BANDERA en el acto de homenaje al 8º Aniversario de la publicación. Casa Mariátegui. 25 de febrero del 2010. Lima.

Colombia: El legado militar de Álvaro Uribe tras ocho años de gobierno. José Bautista (XINHUA)

1 Comentario


lunes 1 de marzo de 2010

José Bautista (XINHUA)

El presidente de Colombia, Alvaro Uribe, entregará el cargo el 7 de agosto de 2010 en medio de una histórica popularidad y con un legado en seguridad y defensa en el país tras ocho años de gobierno ininterrumpido.

Después de que la Corte Constitucional rechazó el viernes la realización de un referendo para permitir que el mandatario aspire a un tercer mandato en el periodo 2010-2014 por considerarlo inconstitucional, los colombianos analizan la gestión de Uribe.
“Aquí se cierra un capítulo importante de la historia política del Colombia”, señaló el candidato presidencial por el movimiento Compromiso Ciudadano por Colombia, Sergio Fajardo.
La más reconocido por los colombianos es el combate de su gobierno a grupos armados ilegales como las guerrilleras Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN), así como a las extintas Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), a través de la Política de Seguridad Democrática.
Uribe recuperó la presencia militar y policial en diversas regiones del país andino y la continua lucha armada contra la delincuencia común, el narcotráfico y el terrorismo, mediante una estrecha alianza con Estados Unidos a través del Plan Colombia y la Ley de Preferencias Arancelarias Andinas y Erradicación de Drogas (Atpdea, en inglés).
Desde 2003 el gobierno colombiano lideró el proceso de desmovilización, entrega de armas y la reinserción a la vida civil de más de 30.000 paramilitares de las AUC, hasta lograr la desarticulación del grupo ultraderechista.
El proceso incluyó la entrega voluntaria de más de 120 jefes paramilitares, los cuales fueron judicializados a través de la Ley de Justicia y Paz, que les redujo sus penas a cambio del la confesión de delitos.
Algunos fundadores y jefes del extinto grupo de ultraderecha fueron extraditados a Estados Unidos, acusados de narcotráfico.
Desde 2004, las Fuerzas Armadas y la Policía de Colombia propinaron efectivos golpes a la cúpula guerrillera y la estructura operativa de las FARC, con la muerte de líderes rebeldes como “El Negro Acacio”, “Martín Caballero” y las capturas de “Martín Sombra”, “Sonia” y “Simón Trinidad”, este último en Quito, capital de Ecuador.
En 2008 el ejército colombiano abatió al segundo líder de las FARC, Luis Edgar Devia, más conocido como “Raúl Reyes”, en un bombardeo militar en territorio ecuatoriano, lo cual generó la ruptura de las relaciones diplomáticas entre los dos países.
Ese mismo año una operación militar rescató a la colombo-francesa Ingrid Betancourt, tres contratistas estadounidenses, siete miembros del Ejército Nacional de Colombia y cuatro miembros de la Policía Nacional de Colombia que permanecieron secuestrados por las FARC, a través de la denominada “Operación Jaque”.
El fortalecimiento en seguridad y defensa estuvo acompañado de la generación de confianza inversionista foránea, el desarrollo industrial y la incentivación del turismo, el desarrollo agrario y el comercio internacional.
A 161 días de concluir la administración de Uribe, Colombia busca concretar un tratado de libre comercio (TLC) con Estados Unidos, las negociaciones de tal acuerdo con la Unión Europea y la puesta en marcha de los TLC con el Triángulo Norte de Centroamérica (El Salvador, Guatemala y Honduras).

Colombia intensificó desde 2009 los contactos para ingresar a los mercados de Asia-Pacífico, donde espera incrementar las relaciones comerciales, políticas y de inversión con la región, fortalecer vínculos con China y Japón, e ingresar al Foro de Cooperación Asia-Pacífico (APEC).

No obstante el fin de la satrapía de Álvaro Uribe: Colombia sigue condenada a la derecha neoliberal. Fernando Arellano Ortiz

Deja un comentario


lunes 1 de marzo de 2010

Fernando Arellano Ortiz (especial para ARGENPRESS.info)

Las elecciones presidenciales en Colombia se parecen a las carreras de caballos, con la única diferencia que los que compiten en la contienda política electoral en este país son “de propiedad del mismo dueño”. En efecto, históricamente los aspirantes a gobernar esta conflictiva nación han respondido a los grandes intereses de una oligarquía corrupta y mezquina que ha condenado a este país a la inequidad social, la violación de derechos humanos, el atraso, y se ha empeñado a toda costa en combatir todo síntoma de proceso emancipatorio. Ahí está la razón por la que los colombianos no han podido superar un largo conflicto interno que ya va para medio siglo sin esperanzas de solución.

Por eso si bien se siente un fresco luego del contundente fallo de la Corte Constitucional que pone fin a ocho años de satrapía de Álvaro Uribe Vélez, un astuto chalán de caballos metido a político y negociante desde sus años mozos, con estrechos vínculos con los criminales grupos paramilitares que han asolado a Colombia y prácticamente lograron tomarse el control del Congreso de la República, el horizonte de esta nación andina no es nada halagador.
Y de ninguna manera lo es, porque en Colombia no existe en este momento un proyecto progresista coherente y de largo aliento que dé al traste el espoliador modelo neoliberal o reivindique la soberanía nacional para restaurarle la dignidad al país, dejando de ser una colonia al servicio de Estados Unidos que es la negra herencia que dejan tanto Uribe como su antecesor Andrés Pastrana Arango (1998-2002).
Los mismos con las mismas
Infortunadamente para la inmensa mayoría de colombianos, manipulados mediáticamente y aconductados según las conveniencias de los sectores más retardatarios y ultraconservadores, las opciones políticas con más chance para suceder a Uribe no representan cambio alguno en cuanto al modelo económico y el esquema político.
Los candidatos presidenciales de la derecha anuncian a los cuatro vientos que continuarán desarrollando la obra que deja este mandatario corrupto y autócrata que no obstante las pruebas al canto, la “gran prensa” ha vendido el embuste de que es uno de los “mejores Presidentes de Colombia”.
El legado de Uribe se puede sintetizar en el sello neoliberal en lo económico, una estrategia de represión en lo político con graves violaciones a los derechos humanos y de mano dura y tierra arrasada en materia de paz interna, que se refleja en un país con conflicto armado lejos de ser resuelto, con una situación social que es una bomba de tiempo (con indicadores de gran retroceso en salud, educación, empleo, vivienda) y con los sectores mafiosos que lo han apoyado durante sus dos periodos presidenciales haciendo fuerte presencia en el Congreso de la República y en los gobiernos regionales y municipales.
Los dos candidatos con mayor opción para ganar las elecciones presidenciales de mayo de este año, Noemí Sanín Posada y Juan Manuel Santos Calderón representan los mismos intereses que ha protegido Uribe. Es decir, son los mismos con las mismas.
Lo que sucede es que el establecimiento colombiano no es homogéneo y si alguno de los dos llega a la Casa de Nariño habrá como es obvio, una nueva correlación de fuerzas, pero en últimas, representan una posición de clase que ve al Estado colombiano como su botín.
“Una rata de alcantarilla”
Quien mejor definió a Santos Calderón hace algunos años fue el ex embajador en Washington, Carlos Lleras de la Fuente (hijo del ex presidente colombiano Carlos Lleras Restrepo) al compararlo como “una pobre rata de alcantarilla”.
Juan Manuel Santos que es un político ladino, sinuoso, considera que por ser descendiente de la familia del ex presidente Eduardo Santos (1938-42) que impulsó el emporio comunicacional de la Casa Editorial de El Tiempo y que hace dos años fue adquirida en un 51% por el grupo ultraconservador franquista español Planeta, está predestinado a ser Presidente de Colombia.
Su carrera política comenzó en la década de los 90 cuando el presidente neoliberal César Gaviria (1990-94) lo llamó a colaborar como ministro de Comercio Exterior. Posteriormente fue ministro de Hacienda del gobierno de Andrés Pastrana y titular de la cartera de Defensa en la segunda administración de Álvaro Uribe.
Característica de su catadura moral es la traición, la hipocresía y su ambición desmedida. Santos es un Fouché criollo. Ha conspirado contra todos los gobiernos de los últimos 20 años y ha terminado de aliado de ellos. Cuando Uribe se propuso hacerse reelegir en 2006, desde sus columnas de prensa se opuso a ella, pero paradójicamente terminó asumiendo la dirección del partido político del mandatario (el Partido de la U) y ahora funge como su directo heredero.
Son de antología dos frases suyas que reflejan su oportunismo: a finales de la década de los 90 dijo que “Colombia necesita un Fujimori” y que si el país quería la paz había que “hacer un Frente Nacional con la guerrilla”. En ambos casos y con su cinismo característico debió rectificar.
Oportunismo y la cara amable de la ultraderecha
Noemí Sanín Posada, la candidata del Partido Conservador constituye la cara amable de la ultraderecha y del modelo neoliberal. Igual que Santos se caracteriza por su oportunismo político. Educada bajo la filosofía de los jesuitas de “prenderle una vela a Dios y otra al diablo”, ha participado prácticamente en todos los gobiernos del bipartidismo liberal-conservador de los últimos 25 años, cuando no ha estado de ministra o embajadora se ha puesto al servicio del sector financiero.
En la campaña presidencial de 2002 dijo que “si gana Álvaro Uribe es como si ganara Carlos Castaña” el sanguinario jefe paramilitar asesinado. Sin embargo no tuvo inconveniente alguno de aceptarle las embajadas tanto de España como de Reino Unido y de proponer en 2005, su reelección inmediata.
Por conveniencia electoral en sus dos campañas presidenciales pasadas (1998 y 2002) aparentó una solapada independencia de los partidos tradicionales que le dio cierto rédito político, pero ahora volvió a sus orígenes y será la candidata del Partido Conservador. Es muy cercana al Opus Dei, con amplia experiencia burocrática, aunque muy libreteada en sus discursos y declaraciones. Sus buenas maneras, su elegancia y su cercanía con los sectores empresariales colombianos y transnacionales, la convierten en la cara amable del neoliberalismo.
La opción más retardataria
Aunque ha bajado sustancialmente en las encuestas debido en buena medida a su distanciamiento con el presidente Uribe, Germán Vargas Lleras es otro de los candidatos que tanto Sanín como Santos deberán tener en cuenta a la hora de las coaliciones, en caso de que haya segunda vuelta para definir al próximo Presidente de Colombia.
Vargas Lleras (nieto del ex presidente Carlos Lleras Restrepo que gobernó entre 1966-70) representa lo más retardatario del pensamiento conservador colombiano. Es un neoliberal recalcitrante, su política frente a la guerrilla será de más represión que la que impuso Uribe, pues tiene sed de venganza con las Farc que le hicieron un atentado en el que perdió tres dedos de una mano.
Es tan o igual de cipayo de los Estados Unidos que Uribe y Santos y representa los intereses de lo más rancio de la corrupta oligarquía colombiana.
El hombre del Comando Sur, disfrazado de socialdemócrata
En el tablero del ajedrez político colombiano también hay que tener en cuenta al candidato del Partido Liberal, Rafael Pardo Rueda, un hombre dúctil que inició su carrera política con los gobiernos del liberal Virgilio Barco (1986-90) y del neoliberal César Gaviria (1990-94) y después se conservatizó al apoyar a Andrés Pastrana y a Álvaro Uribe, en su primera campaña. Fue uno de los impulsores de la reelección de este último, pero terminó alejándose de él y haciéndole oposición. Hoy, es el candidato del Partido Liberal y sin ningún escrúpulo afirma que es socialdemócrata, como si su pasado no contara.
Es un hombre cercano al Comando Sur del Pentágono y funcional a los dictados de Washington, dado que su desempeño como ministro de Defensa en el gobierno de Gaviria le permitió estrechar lazos con esa instancia norteamericana de poder militar.
Pardo Rueda será factor determinante en la correlación de fuerzas del nuevo gobierno que comenzará el 7 de agosto de 2010.
Por la senda neoliberal y la dependencia de Washington
Estos cuatro candidatos del abanico presidencial pueden que tengan diferencias de matices pero representan lo mismo. Cuentan con el respaldo económico de la oligarquía criolla y su entramado empresarial y mediático; son defensores a ultranza del leonino y criminal Tratado de Libre Comercio (TLC) con los Estados Unidos, así como de profundizar los convenios militares con Washington y por eso apoyaron con entusiasmo la presencia de tropas norteamericanas en siete bases colombianas.
Todos ellos coinciden en su antipatía al gobierno venezolano de Hugo Chávez y recelan de los presidentes Rafael Correa de Ecuador y Evo Morales de Bolivia. Consideran que procesos como el del ALBA o la integración latinoamericana son una amenaza para los privilegios de los sectores dominantes de la región y constituyen el renacer del comunismo.
Cualquiera que llegue a la Casa de Nariño, da igual. Simplemente habrá un cambio de caras en los carros oficiales y Uribe podrá decir que hay guarda en la heredad, habida cuenta que sus pupilos continuarán con su “gran obra de gobierno”.
Se va el sátrapa
Aunque con un gran despliegue propagandístico y mediático, Uribe termina en agosto sus funestos ocho años de gobierno dejando un país postrado tanto en lo económico, como en lo político y social, sus áulicos y aliados quieren hacer ver que hizo una excelente obra.
La realidad está a la vista. Colombia retrocedió en materia política, al ver afectado su sistema de pesos y contrapesos. Uribe logró imponer sus fichas en varias corporaciones judiciales y en los órganos de control, al tiempo que impulsó a sus socios políticos vinculados al narcoparamilitarismo para que se tomaran el Congreso de la República. Afortunadamente, alrededor de 70 congresistas, la gran mayoría uribista, está en la cárcel. Mediante el cohecho, la trampa y el fraude obtuvo su reelección en 2006. El poder lo utilizó para enriquecer a sus hijos mediante escandalosos negociados y dar subsidios agrícolas a terratenientes y familias pudientes que financiaron sus campañas.
Utilizó el Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), la agencia de seguridad de la Presidencia de Colombia, para entregárselo a los paramilitares y montar dese ahí una criminal estrategia que posibilitó interceptar llamadas telefónicas a dirigentes de la oposición, magistrados de las altas Cortes, periodistas y defensores de los derechos humanos.
Y qué decir de los resultados en materia social y económica. Ahí están las cifras y los resultados: entrega un sector salud postrado, el desempleo en el 15% y el 60% de la población en la línea de pobreza e indigencia.
Semana de pasión
La semana comprendida entre el 21 y el 26 de febrero ha sido la peor que le ha tocado vivir durante sus ocho años de autocracia a Uribe Vélez. En la Cumbre del Grupo de Río realizada en Cancún, al mandatario colombiano le salió el tiro por la culata. Trató de desviar la atención con el sainete que le armó al presidente Chávez para impedir que se avanzara en la consolidación del nuevo bloque regional sin la presencia de Estados Unidos y Canadá, y no lo logró. Por el contrario, recibió el rechazo de los asistentes al encuentro y dejó en claro que es el peón del imperio, como bien lo señaló el presidente boliviano Evo Morales.
A mediados de la semana, su primo y socio político el ex senador Mario Uribe Escobar fue detenido y llevado a la cárcel por sus nexos con grupos paramilitares. En el ámbito económico la agencia oficial de estadística anunció que el desempleo ha llegado casi al 15% y para completar, el viernes 26 de febrero la Corte Constitucional anunció el fallo que hundió la ley de referendo que buscaba consultar por vía popular la posibilidad de un nuevo periodo presidencial y en la cual estaba esperanzado Uribe para perpetuarse en el poder.
La corrupción en grado superlativo, la represión, la violación de los derechos humanos, el retroceso en materia social, política y económica, la guerrilla disminuida pero no acabada, el modelo neoliberal profundizado y sus áulicos buscando sacar provecho de su fabricada popularidad, constituyen el gran legado de Uribe Vélez.

Por eso como señaló el columnista del diario El Espectador de Bogotá, Ramiro Bejarano, “bien ido el sátrapa”.

200 años de república. La democracia en Nuestra América sigue en riesgo. Antonio Peredo Leigue

Deja un comentario


lunes 1 de marzo de 2010

Antonio Peredo Leigue

En 2010 se celebra el segundo centenario de la independencia de España. Para 1810, la efervescencia republicana había rebasado las contenciones que la monarquía impuso durante la colonia. La lucha duró varios años desde entonces, pero la ruptura con España era irreversible a partir de aquel año.

La celebración tiene connotaciones complejas, pues muestra trastornos que demuestran que, nuestra democracia, cuando realmente se ejerce como voluntad del pueblo, disgusta a las grandes potencias. Apenas iniciado el año, un devastador terremoto asoló la más empobrecida de nuestras naciones: Haití. Pero, al mismo tiempo, el avance de nuestros pueblos, alarma a los poderosos como un grave peligro para su seguridad y, en consecuencia, arman campañas para intentar, una vez más, derrocar al presidente Hugo Chávez en Venezuela o al presidente Evo Morales en Bolivia. El bicentenario se vuelve tenebroso con la movilización de tropas estadounidenses que llegaron a Haití –si, la misma Haití asolada por un terremoto– en son de conquista.
El bicentenario no es, pues, una celebración; más bien tiene el carácter de una confrontación. La respuesta de nuestros países en Cancún, frente a tales intentos, ha sido sólida. Se conforma la comunidad de Nuestra América, como un frente unido contra la política de los poderosos. Cancún ha dado un claro mensaje: No se apropien de Haití. Es nuestra hermana y vamos a defenderla. Dijo también, muy claramente: No aceptamos los golpes de estado, actuaremos contra cualquier intento como el ocurrido en Honduras.
Tan fuerte ha sido el mensaje, que el gobierno de Washington envía, rápidamente, a su principal representante para intentar desenlazar la unidad lograda en Cancún. Porque, mientras Hillary Clinton recorre Nuestra América, los afanes golpistas recrudecen en Venezuela y una campaña de conspiración económica está en pleno desarrollo en Bolivia. El bicentenario ¿se celebra en un año crítico? o, más bien, ¿se fomenta un ambiente de crisis a propósito del bicentenario? Puede ser esto último, pues así se dio al cumplirse doscientos años de la independencia de Haití, en 2004.
“En efecto, el 15 de diciembre (de 2003) fue un día muy movido. Andy Apaid, jefe de la «oposición» al presidente Aristide, organizó una serie de manifestaciones esporádicas en las que unos cuantos infelices quemaban tres tristes neumáticos por unos pocos dólares para la mayor satisfacción de los periodistas franceses que Eric Bosc, de la embajada de Francia, llamaba para que fueran a fotografiar el «caos» cada día creciente en aquel país maldito gobernado por un «asesino», un «traficante de droga» y «psicópata perverso».
Eran esos los epítetos que utilizaba la prensa francesa contra el primer presidente democráticamente electo en Haití. Un periodista llegó incluso a escribir en Le Figaro: «El fracaso de Haití demuestra la incapacidad de los pueblos negros de gobernarse a sí mismos.» Nadie contradijo aquello”.
Claude Ribbe, periodista y exitoso escritor francés, hace ese relato impactante de los preparativos golpistas que, a cargo de un grupo francés, con el apoyo del gobierno de USA, se hacían entonces, para derrocar al presidente Bertrand Aristide. Dice que, en efecto, el 15 de diciembre fue un día muy movido, porque dos semanas antes, le dijeron, en tono pretencioso, que aquel día no llegarían ni saldrían vuelos de Puerto Príncipe.
Este periodista nos entrega un relato pormenorizado de aquel golpe de estado, a propósito del terremoto que asoló Haití. Su largo relato, comienza con esta curiosa, curiosísima reflexión:
“Yo lo sabía! Yo lo sabía muy bien que el olor emanando de los cadáveres de Haití en descomposición atraería [al escritor francés] Régis Debray, el hombre que cree que el Sr. Villepin [antiguo Primer Ministro del presidente francés Chirac] será coronado emperador de los franceses en marzo de 2012”. Si recordamos que Debray fue condenado a 30 años de cárcel, pese a que delató la presencia del Comandante Ernesto Che Guevara en Bolivia, nos preguntamos: ¿qué hace en Haití el sexagenario intelectual francés? Ribbe nos saca de dudas rápidamente con una extraordinaria revelación: en aquel 2004 del bicentenario haitiano, Regis Debray fue encargado por su gobierno, para organizar y llevar a cabo un golpe de estado contra el presidente haitiano Aristide. Como ya vimos, la conspiración comenzó con una campaña de prensa.
¿Por qué se calumnió y luego se sacó de la cama a Aristide?, ¿qué razón había para temer a un sacerdote? La coincidencia es muy grande con sucesos de nuestros días. Pero, la razón profunda, era la demanda que había iniciado el presidente Aristide, ante tribunales internacionales, para que Francia devuelva la multimillonaria suma de dinero que le hizo pagar a título de indemnización por su independencia.
Regis Debray, en persona y acompañado por la hermana del primer ministro Villepin, armaron la conspiración pero, por supuesto, no podían dar un golpe de mano por sí solos. El señor Ribbe explica cómo se realizó el golpe: “Durante la noche del 28 al 29 de febrero de 2004, después de una última reunión entre el embajador de Estados Unidos, Foley, y su homólogo francés, Burkard, tropas estadounidenses (y probablemente también francesas) penetraron secretamente en Haití. En medio de la noche, Luís Moreno, jefe de la CIA en Puerto Príncipe, se presentó en el domicilio privado del presidente Aristide con una veintena de hombres de las fuerzas especiales. Varias decenas de soldados, armados con fusiles equipados de visores láser y sistemas de visión nocturna, asaltaron el lugar. Los estadounidenses obligaron al presidente Aristide y a su esposa a abordar un vehículo que los llevó al aeropuerto”. Así lo trasladaron al África. Así se consolidó un golpe de estado propiciado por los gobiernos de Bush padre y Jacques Chirac. Era la noche del 28 de febrero de 2004, año del bicentenario de la República de Haití. Entonces, usaron a un señor francés llamado Regis Debray, quien ha vuelto a Puerto Príncipe, después del terremoto. Ciertamente que no lo hace para ayudar a la reconstrucción. Debray se ha dedicado a ser agente de destrucción.
En Washington ya no está el señor Bush, pero la política sigue siendo la misma: cualquier acción es válida para contener la movilización de los pueblos. Lo hicieron en Honduras y, aunque todos los países de Nuestra América, condenaron el golpe y desconocieron el gobierno que instauraron, siguieron adelante.

2010 es el año del bicentenario en Sudamérica. Y aquí, en esta región, se intenta repetir la torpe pero efectiva acción golpista. Estamos a tiempo para impedirlo. Los gobiernos de los países que visite la señora Hillary Clinton deben coincidir en darle el mismo mensaje: habrá una reacción conjunta, de todos nuestros países, contra cualquier intento golpista en Venezuela, en Bolivia o en cualquier otra parte.

México: Ciudad Juárez. Medio siglo de abandono y descuido. ANSA

Deja un comentario


lunes 1 de marzo de 2010

ANSA

La pesadilla de sangre y muerte que azota a Ciudad Juárez, de 1,5 millones de habitantes, en la frontera con Estados Unidos, no brotó de repente, sino empezó a germinar -dicen los expertos- desde hace cinco décadas.

Al responder a la pregunta “en qué momento se jodió Ciudad Juárez”, parafraseando al escritor peruano Mario Vargas Losa, los estudiosos responden que el origen de la oleada de crímenes que azotan a esa urbe desértica, en el estado norteño de Chihuahua, se remonta a los años 60, con el auge de la manufactura y las maquilas (plantas de ensamblaje).
Juárez se inserta en un proceso mundial, es una de las “ciudades globales”, lo que “genera grandes desequilibrios poblacionales y urbanos”, provocando al mismo tiempo una “fractura social” que interactúa con otros factores, como el narcotráfico, declaró a ANSA el economista y sociólogo César Fuentes, del Colegio de la Frontera Norte.
El investigador, que reside en Juárez, interpretó que en la raíz de la crisis de violencia se halla el hecho de que se trata de un lugar estratégico, de millones de cruces de personas y bienes cada año desde y hacia Estados Unidos, lo que crea serias “contradicciones sociales”.
“Se producen desequilibrios en términos de desigualdad regional, migración, alta tasa demográfica, que traen problemas urbanos -demanda de vivienda, infraestructura-, lo cual los gobiernos locales se ven incapaces de atender, lo que genera grandes rezagos sociales”, afirmó.
Sergio Lastra, catedrático de la Universidad Autónoma de Chihuahua, estimó que la situación “es consecuencia de más de cinco décadas de descuido y falta de políticas sociales adecuadas”.
Los expertos creen que el cambio en el rol de la mujer -que se incorporó a las maquilas- dio lugar a la desintegración del modelo familiar más tradicional, “sin que hubiera un proceso paralelo de apoyo en inversión social, infraestructura en general, guarderías, que hiciera viable esta dinámica económica”.
Organizaciones no gubernamentales hablan de unos 600.000 jóvenes sin opciones de desarrollo en Juárez, 30% de los cuales no estudian ni trabajan, no tienen perspectivas de vida y son tentados por las organizaciones criminales.
Otro factor que provocó la actual eclosión de violencia, a juicio de los expertos, surgió cuando Estados Unidos cerró sus fronteras y la droga que no pudo pasar se quedó en Juárez.

Fuentes señaló que la recesión mundial impactó brutalmente en la ciudad, totalmente dependiente del ciclo económico de Estados Unidos, lo que se sumó a la exacerbación en la lucha por el control territorial de esta zona estratégica y la falta de políticas públicas para atender las demandas sociales.

Entradas más antiguas

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 123 seguidores