Pronunciamiento del Municipio Autónomo San Juan Copala, Oaxaca. Agosto, 2010

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AL PUEBLO DE OAXACA, MEXICO Y EL MUNDO

A LAS ORGANIZACIONES DE DERECHOS HUMANOS

A LA OTRA CAMPAÑA

A EL EJERCITO ZAPATISTA DE LIBERACION NACIONAL

Ante el vacío de poder que vivimos en Oaxaca, ya que la institución responsable de procurar justicia y castigar a quien comete delitos esta sólo de adorno en Oaxaca y solapa y procura impunidad para quienes cometen delitos. Nuevamente hacemos un llamado de auxilio y solidaridad a las organizaciones hermanas, que ante la injusticia y olvido en que nos quieren mantener necesitamos se pronuncien y acompañen nuestras demandas.

Denunciamos que el sábado 21 de agosto tres hermanos nuestros fueron asesinados y dos más quedaron heridos por sicarios al servicio del poderoso. Sumándose así a la larga lista de muertos y heridos. Hoy nuevamente estos criminales apostados en los cerros que rodean la comunidad de San Juan Copala han mandado una lluvia de balas por varias horas el reporte que tenemos de nuestros hermanos que están dentro de la comunidad nos dice que hasta el momento de redactar este comunicado no ha podido cerciorarse si hay compañeros heridos, compañeras y compañeros.

En Oaxaca se ha evidenciado quienes tiene la capacidad para realizar estos hechos criminales, son los grupos que están aliados con uno de los hombres más perversos que han gobernado nuestro estado, quien a pesar de ser un criminal declarado por la Suprema corte de Justicia de la Nación, nadie puede hacer nada para detener su sed de sangre de pueblo. Por todo esto queremos dejar claro que a nuestro pueblo quizás ya no pueda resistir mucho tiempo y seguramente una masacre horrorosa será lo que se tenga como consecuencia de la demencia de un gobernante respaldado en todo momento por su partido político que es el PRI que por más de ochenta años saqueo nuestro suelos usando siempre la represión para el pueblo y la cooptación de quienes no tienen vergüenza de llamarse dirigentes de izquierda, pero también preparó el terreno para que este sistema capitalista tenga hoy las condiciones propicias para dar el golpe final y despojar a los pueblos de Oaxaca de lo que han podido resguardar de su riqueza natural.

Hoy queremos reafirmar que el Proyecto del Municipio Autónomo es civil y pacifico así fue decidido por las asambleas comunitarias que le dieron principio y hoy lo siguen sosteniendo a pesar del alto costo, porque el perverso en el poder y sus aliados están acabando con nuestra resistencia pacífica. También vemos que la indiferencia al dolor de nuestro pueblo, sobre todo de la gran mayoría de quienes se dicen de izquierda en este país permite todo esto por omisión y lo constatamos con el grupo de valientes mujeres triquis acompañadas sólo de niños se plantan de manera indefinida en el zócalo de la ciudad de Oaxaca pero inmediatamente empiezan a ser hostigadas por los grupos paramilitares, quienes rondan a diferentes horas donde están las mujeres en plantón; de la misma forma quienes están en el zócalo de la ciudad de México, un grupo de compañeros triquis que también se instalaron en plantón el día cuatro de mayo reciben amenazas de ser desalojados por el gobierno de Marcelo Ebrad. Son pocos compañeros de otras luchas los que nos acompañan en este camino de dolor y algunos ya están amenazados de muerte; no pretendemos faltar el respeto a nadie ni reclamar tanta indiferencia, porque nuestro pueblo no tendría avances si en el camino no estuvieran todos los que de diferente forma ha apoyado nuestra lucha, compartiendo nuestro dolor y abandono. Ahora sólo queremos dejar claro entre la gente humilde y sencilla que mientras la mayoría de corazones de izquierda siguen valorando si harán lo políticamente correcto al apoyarnos y otros justifican su abandono escribiendo que nuestra lucha es una pelea entre jefes pluma blanca de los triquis a nuestro pueblo lo siguen masacrando porque cometió el gran delito de soñar un mundo más justo.

MUNICIPIO AUTÓNOMO DE SAN JUAN COPALA

31 de agosto de 2010

138 emisión del 25 de agosto al 1 de septiembre, 2010

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Nuestra América: Un encuentro antológico

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sábado 28 de agosto de 2010

La obra en común de Simón Bolívar y Simón Rodríguez es formar: en el caso del primero, la Patria Grande, la Confederación de Naciones; y en el caso de Rodríguez formar tiene una connotación pedagógica. Formar pueblos, formar hombres para la sociedad, formar maestros.
Carla Wainsztok* / NuestraAmérica.info
En 1824, Bolívar se entera que su “viejo maestro” Simón Rodríguez se encuentra en territorio de la América Meridional. Tal noticia lo llena de alegría y decide escribirle una carta: “¡Oh, mi maestro! ¡Oh mi amigo! Usted en Colombia, Usted en Bogotá y nada me ha dicho, nada me ha escrito. Sin duda es usted el hombre más extraordinario del mundo. (…) Usted, Maestro mío ¡cuánto debe haberme contemplado de cerca, aunque colocado a tan remota distancia! ¡Con qué avidez habrá seguido Usted mis pasos dirigidos muy anticipadamente por Usted mismo! Usted formó mi corazón para la libertad, para la justicia, para lo grande, para lo hermoso. Yo he seguido el sendero que Usted me señaló (…) Sí, amigo querido: Usted está con nosotros. ¡Mil veces dichoso el día en que Usted pisó las playas de Colombia! Un sabio, un justo más, corona la frente de la erguida cabeza de Colombia. Yo desespero por saber qué designio, que destino tiene Usted. Sobre todo, mi impaciencia es mortal no pudiendo estrecharle en mis brazos: ya que no puedo yo volar hacia Usted, hágalo hacia mí (…) Amigo, si tan irresistibles atractivos no impulsan a Usted a un vuelo rápido hacia mí, ocurriré a un apetito más fuerte. La amistad invoco”.
En Perú en 1825, se encuentran el maestro y su discípulo. Un testigo relata el amoroso acontecimiento: “yo vi al humilde pedagogo desmontarse a las puertas del palacio dictatorial, y en vez del brusco rechazo que acaso temía el centinela, halló la afectuosa recepción del amigo, con el debido respeto a sus canas y su antigua amistad. Bolívar lo abrazo con filial cariño y le trató con una amabilidad que revelaba la bondad de un corazón que la prosperidad no había logrado corromper. Rodríguez era un hombre de carácter excéntrico, no solamente instruido sino sabio, tenía el conocimiento perfecto del mundo, que sólo se adquiere con el constante trato de los hombres”.
Dos años más tarde Rodríguez envía otra carta dirigida a Bolívar: “que usted haya abrazado una profesión y yo otra, hace una diferencia de ejercicio, no de obra”.
La obra en común es formar: en el caso de Bolívar, la Patria Grande, la Confederación de Naciones; y en el caso de Rodríguez formar tiene una connotación pedagógica. Formar pueblos, formar hombres para la sociedad, formar maestros.
Entonces formar es lo contrario de imitar, de copiar. Formar como un obrar propio. Dos ideas de Rodríguez al respecto: “inventamos o erramos” y “adoptar adaptar”.
A diferencia de la gran mayoría de los pedagogos europeos, Rodríguez sostiene: “en los niños pobres está la Patria”, por lo tanto el proyecto pedagógico es sin duda de Educación Popular. Y a diferencia de otros pedagogos, no cree que haya niños educables y no educables, además de confiar en la educación de adultos.
Su proyecto es una escuela donde se reúnan trabajo y educación. En Lacatunga funda un colegio donde se ha de enseñar Castellano, Quichua, Física, Química, Historia Natural y se establecerán dos fábricas una de loza y otra de vidrio, además de maestranzas de albañilería, carpintería y herrería.
Pero además su gran preocupación es leer, ya que Patria y Gramática constituyen una unidad. Formar la Patria requería formar la lengua.
Afirma Rodríguez que los niños y las niñas deben leer mejor que sus padres y sus abuelos porque ellos serán plenipotenciarios, los jueces, los gobernantes, los presidentes.
Leer a su vez es un acto filosófico, que no se limita a la interpretación sino a la comprensión en el sentido humanista y filológico de la palabra. Leer es compartir el relato, la leyenda.
Maestro y discípulo no estuvieron de acuerdo en todo, tuvieron un gran desencuentro sobre el método para enseñar. Bolívar, preocupado por la falta de maestros y de recursos, además de llamar a su lado a Rodríguez, invitó a Lancaster (creador de un método de enseñanza que se basaba en los monitores) a Venezuela. Rodríguez, quien sostenía “que el tiempo es el lugar de la acción”, detestaba a Lancaster y sus catecismitos. Para Rodríguez, el tiempo de la formación era distinto al tiempo de lo coyuntural, sin embargo no dudó en escribir a favor de su discípulo.
En 1830, año de la muerte del Libertador, Rodríguez publica una obra que había escrito en 1828 que se conoce como “Defensa de Bolívar”.
Para el filósofo Castoriadis no es correcto que haya filósofos legitimadores, el filósofo debe ser siempre un tábano, un crítico, esto abre un gran interrogante respecto al lugar del pensador, del escritor, del filósofo. ¿Qué hacer cuando el proyecto de la Patria Grande se disuelve en internas, como las que acontecieron luego de 1826, y prevalecen las patrias chicas?
A Bolívar le gustaba afirmar: “la Patria es América”. Hoy en Venezuela los nombres de Simón y Simoncito, es decir los nombres del maestro de Bolívar, están asociados a las misiones de alfabetización y post alfabetización.
El maestro y su discípulo cabalgan por la América Meridional.

*Profesora de la materia Teoría Social Latinoamericana, Universidad de Buenos Aires

A propósito de la desigualdad en Latinoamérica….

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sábado 28 de agosto de 2010

Las causas de raíz de la desigualdad que el Informe del PNUD identifica no radican ni en la corrupción, ni en las deficiencias institucionales, ni en los métodos pseudo-democráticos de nuestros sistemas, sino más bien en las rígidas estructuras de clase que se benefician de estas incongruencias y las atizan sistemáticamente.
Carlos Velásquez Carrillo / ContraPunto (El Salvador)
(Ilustración de Pedro Méndez Suárez)
Hace poco más de un mes el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) publicó el primer Informe Regional sobre Desarrollo Humano para América Latina y el Caribe, y el diagnóstico resultó mucho más que desalentador. El Informe confirmó categóricamente lo que ha sido el fantasma histórico que agobia al continente: es la desigualdad, y no precisamente la creación de riqueza, lo que impide el desarrollo integral, la mejoría del nivel de vida, y la ampliación de las libertades.
En síntesis, el Informe nos dice lo siguiente: primero, que Latinoamérica y El Caribe es la región más desigual del mundo, con un coeficiente Gini mayor en un 65% comparado a los países industrializados, 36% más elevado que el de los países del sudeste asiático, y un 18% más alto que el de la empobrecida África subsahariana ; segundo, que 10 de los 15 países más desiguales del mundo se encuentran en la región; y tercero, que al final de cuentas las que sufren desproporcionadamente los estragos de la desigualdad son mujeres indígenas y afro-descendientes de escasos recursos.
En términos más generales, y si nos basamos en el estado actual de la desigualdad, el Informe también confirma el rotundo fracaso del modelo neoliberal con el cual la región viene experimentando por más de tres décadas. El agraviante no es simplemente que la concentración de la riqueza se exacerbó vertiginosamente, sino más bien que para producir varios cientos de miles de nuevos millonarios se tuvo que condenar permanentemente a la pobreza a cientos de millones de personas.
Pero es precisamente en este ámbito del análisis crítico donde nuestros colegas del PNUD se quedan a mitad del camino. Obviamente que no es viable para una organización gubernamental multilateral el plantear un análisis más profundo sobre la causas verdaderas de la desigualdad, simplemente porque los gobiernos que la patrocinan vetarían tal insolencia, pero la timidez con la cual se trata el tema, más allá de la importantes estadísticas que el Informe proporciona, no deja de mostrar una complicidad implícita con el poder.
En este sentido, el tratamiento que el Informe le otorga a la compleja dinámica de la desigualdad se basa en los preceptos liberales de siempre: la corrupción impide la gestión del aparato institucional lo que a su vez lleva a una parálisis en la relación “agente-principal”; hay una “debilidad en la cadena de delegación democrática” sustentada en viejos clientelismos y patrimonialismos que tienen capturado al estado; la representación democrática no corresponde a las aspiraciones de la ciudadanía; los intereses de “minorías políticas y económicas” afectan al libre mercado y dañan la eficiencia de la producción y la distribución; hay que optimizar el capital humano y trabajar para garantizar un crecimiento con distribución, etc.
Muy pocos estarían en desacuerdo con este análisis y las recomendaciones que lo acompañan. Pero aquí hay un tema de fondo que no recibe mayor atención: la estructura de poder que se consolidó en la región durante la implementación del neoliberalismo y que hace uso de la corrupción, de las deficiencias institucionales, de la falta de democracia y de la tergiversación del libre mercado, entre otras tácticas, para reforzar su condición de privilegio y riqueza desproporcionada.
Y cuando me refiero a la “estructura de poder” me refiero a la restructuración del dominio de clase que se ha venido fraguando en la región en las últimas décadas, cimentada en la economía política neoliberal que nos vendió que el mercado es bueno y el estado es malo, que el bienestar individual es mejor que el colectivo, que los inteligentes sólo necesitan “igualdad de oportunidades” para triunfar frente a los holgazanes, y que el crecimiento económico es más importante que el desarrollo integral. Al final, esta estructura de poder clasista se edificó sobre un concepto relativamente simple: los ricos son más ricos y los pobres son más pobres.
Las causas de raíz de la desigualdad que el Informe del PNUD identifica no radican ni en la corrupción, ni en las deficiencias institucionales, ni en los métodos pseudo-democráticos de nuestros sistemas, sino más bien en las rígidas estructuras de clase que se benefician de estas incongruencias y las atizan sistemáticamente. ¿Qué pasaría si las instituciones comienzan a funcionar y el estado empieza a responder a todos los ciudadanos, o si los sistemas educativos se proponen producir ciudadanos con cabeza pensante y crítica en vez de trabajadores sumisos y disciplinados, o si la democracia sale de su letargo y empieza a proyectarse como un sistema que promueve la realización integral del ser humano más allá del voto periódico? Sin duda, los dueños del poder tendrían mucho que decir al respecto.
En este contexto, y sin ánimo de descalificar la importante información que el PNUD saca a la luz, me parece que son los síntomas de la enfermedad los que se identifican como las causas del problema. Asimismo, hay ciertas inconsistencias con algunos argumentos: se habla de crecimiento con distribución, pero ¿acaso no se necesita al estado para redistribuir la riqueza, tomando en cuenta que es la única fórmula que ha funcionado en la historia, como lo demuestran los países industrializados y los países del sudeste asiático? Pero en Latinoamérica y el Caribe, las clases dominantes relacionan un rol más amplio del estado con las huestes de un comunismo que nunca se acaba de morir.
Para los bloques de poder el estado debe funcionar en aras de garantizar privilegios concretos, no para garantizar “crecimiento con distribución”. En El Salvador, lo sabemos en carne propia. Los cuatros gobiernos de ARENA se dieron a la tarea de transferir de forma sistemática a las manos de la nueva oligarquía financiera todos los sectores estratégicos de la economía mediante las privatizaciones, la liberalización del estado, la reforma tributaria, la dolarización y el libre comercio. No es de sorprenderse que para el 2006, y antes de que los bancos se vendieran al capital transnacional, el capital de alrededor de 260 empresas, pertenecientes a ocho grupos empresariales hegemónicos, totalizara dos mil millones de dólares más que todo el producto interno bruto nacional, seis veces más que el presupuesto nacional, más del doble de la deuda externa, y el equivalente a seis años de entradas de remesas familiares.
Para reiterar, esta situación no es el resultado de las deficiencias institucionales del estado salvadoreño ni de los supuestamente frágiles valores democráticos de los salvadoreños. Esta situación es el resultado de un plan ideológico que promueve un proyecto de dominio de clase que se sustenta mediante la consolidación de una estructura de poder basada en los privilegios y la desigualdad estructural. Los problemas institucionales son solamente accesorios instrumentales de este mal de raíz, y los grupos de poder los perpetúan por interés propio. Es decir, si nos ponemos a querer solucionarlos sin desmantelar los pilares del privilegio, es como querer aliviar un cáncer tratando sus síntomas y no las células matrices que lo generan y alimentan.
Otro aspecto que es importante resaltar es el de la desigualdad y las libertades. Los gurús neoliberales nos dijeron que estos valores son incompatibles ya que cuando se prioriza la igualdad usualmente se sacrifica la libertad. Pero aquí nos encontramos con un asunto de definiciones. Si la libertad se concibe como la “ausencia de coacción” externa a los deseos del individuo (lo que Isaiah Berlin denominó Libertad Negativa), entonces la idea de “crecimiento con distribución” es una utopía.
Pero si nuestra definición de libertad es más exigente, entonces la libertad debe ser concebida en su dimensión positiva, es decir, que el ser humano esté posicionado y dotado de los instrumentos necesarios para hacer lo que se propone. “Ser libre para algo” no es sólo un pronunciamiento para poder elegir, sino más bien para tener las posibilidades de conseguir lo que se elige. Esto requiere invariablemente un rol importante del estado y la reducción sistemática de las desigualdades que a su vez son el resultado de la forma en la cual el poder, en todas sus dimensiones, es distribuido y practicado en la sociedad.
En resumen, lo que es esencial no es necesariamente el análisis de la desigualdad en todas sus facetas, lo cual el PNUD nos invita a hacer, sino que identificar sus causas fundamentales como prerrequisito imperativo para empezar a resolverla. En Latinoamérica esta tarea precisa el análisis crítico de la estructura de poder reinante, la cual no sólo involucra el dominio de clases como núcleo generador de desigualdades sino que también se esparce a los ámbitos de género, raza, y territorialidad, entre otros.

El tercer triunfo de Lula

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sábado 28 de agosto de 2010

Los ocho años de Lula lanzaron a Brasil como potencia global y regional en desmedro de Estados Unidos, instalaron una nueva elite en la administración del Estado y debilitaron la lucha anticapitalista y por un mundo nuevo.
Raúl Zibechi / LA JORNADA
Cuando falta poco más de un mes para las elecciones presidenciales en Brasil, la candidata creada y auspiciada por Lula, Dilma Rousseff, lleva una ventaja suficiente como para ganar incluso en la primera vuelta del 3 de octubre. La encuesta de Datafolha difundida el pasado fin de semana concede a Rousseff 47 por ciento frente a 30 por ciento del socialdemócrata José Serra y 9 por ciento de la ecologista Marina Silva. Esa diferencia parece imposible de descontar en sólo un mes, sobre todo porque su candidatura viene creciendo sin parar desde hace ya más de un año.
El ascenso de Rousseff es asombroso: tres meses atrás estaba empatada con Serra; un año atrás tenía apenas 16 por ciento de las intenciones de voto mientras Serra ostentaba más de 40 por ciento; a principios de 2009 tenía apenas 8 por ciento del electorado. En poco más de un año pasó de la marginalidad política a convertirse en la más firme candidata a suceder a Lula. Rousseff fue presa política durante la dictadura militar por integrar el grupo armado VAR-Palmares, luego militó en el Partido Democrático Trabalhista de Leonel Brizola, se graduó en economía y desde 2001 integra el PT. Cuando el escándalo de corrupción que forzó la renuncia de José Dirceu, Lula la nombró al frente de la Casa Civil, un cargo similar al de jefe de gabinete.
A todas luces, se trata de un triunfo más del actual presidente, que luego de ocho años de gobierno se retira con casi 80 por ciento de aprobación. El apoyo popular a Lula es sólido, sostenido en el tiempo, y atraviesa todos los sectores sociales. Oponerse a Lula, dicen amigos brasileños, es como poner en cuestión la ley de la gravedad. Su hegemonía es tan fuerte que un anuncio publicitario de su adversario Serra incluye la imagen de Lula. Desde una mirada de larga duración, habrá un antes y un después de sus ocho años al frente de Brasil.
Un balance de la gestión de Lula implicaría recorrer muchos aspectos, desde el carisma personal del hombre nacido en una humilde vivienda del noreste, que sintoniza con los sentimientos de la inmensa mayoría de los brasileños, hasta su exitosa gestión estatal luego de la pesadilla neoliberal y privatizadora de los ocho años de Fernando Henrique Cardoso, cuando cerca de 30 por ciento del PIB cambió de manos, provocando un terremoto en el país.
Desde el punto de vista económico, las dos presidencias de Lula supusieron un crecimiento de 37 por ciento, que contrasta con el escaso 20 por ciento de los años 1994-2002 de la presidencia de Cardoso. Aunque no fue espectacular, permitió que casi 30 millones de brasileños (en un país de 190 millones) hayan migrado de la pobreza a las clases medias, algo inédito en la historia del país y una de las claves del masivo apoyo a Lula.
Los frutos de este crecimiento no se repartieron de forma pareja. Las ganancias de la gran banca explotaron 420 por ciento bajo Lula. Sólo tres bancos (Banco do Brasil, Itaú-Unibanco y Bradesco), que controlan 80 por ciento del mercado, ganaron en ocho años 95 mil millones de dólares, frente a 18 mil millones que habían ganado bajo el mandato de Cardoso. El capitalismo brasileño vive una profunda reorganización mediante un proceso de centralización y concentración lubricado por el Estado por conducto del BNDES (Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social), el mayor banco de fomento del mundo.
El apoyo a las grandes empresas brasileñas les está permitiendo competir en buenas condiciones en el mercado internacional, al fusionarse y convertirse en multinacionales exitosas con financiación estatal y de los fondos de pensiones. Brasil Foods, fruto de la fusión entre Sadia y Perdigao, se convirtió en la mayor exportadora de carne procesada del mundo. La semiestatal Petrobras figura entre las cuatro mayores petroleras, la privatizada Vale do Rio Doce es la segunda minera del planeta y Embraer la tercer aeronáutica detrás de Boeing y Airbus. La fusión de Votorantim y Aracurz creó la cuarta procesadora de celulosa del mundo y la fusión de Itaú y Unibanco lo coloca entre los 10 mayores bancos. Las multinacionales forman parte del nuevo papel de Brasil en el mundo.
En segundo lugar, el amplio apoyo a Lula no podría explicarse sin políticas sociales como Bolsa Familia, que supone transferencias monetarias muy bajas (entre 12 y 114 dólares) pero que llegan a 50 millones de personas, uno de cada tres brasileños. Sobre todo en el noreste este tipo de programas consiguieron modificar el escenario político electoral construyendo un sólido apoyo a Lula. Todos los estudios aseguran que se produjo una fuerte disminución de la pobreza, aunque Brasil sigue siendo uno de los países más desiguales del mundo.
La tercera cuestión, quizá la determinante, es que bajo Lula Brasil se ha convertido en potencia global. No sólo forma parte del cuarteto de países emergentes conocido como BRIC (Brasil, India, China y Rusia), sino que se ha ganado un lugar en el mundo que se evidenció en el acuerdo entre Turquía, Brasil e Irán para solucionar el conflicto a raíz del enriquecimiento de uranio. En Sudamérica, la Unasur creada bajo impulso de Brasilia ha conseguido desplazar a la OEA en la resolución de conflictos regionales.
Bajo el gobierno Lula se aprobó la Estrategia Nacional de Defensa, que establece como prioridades la protección de la Amazonia y de los hidrocarburos de la plataforma marítima, la reorganización y modernización de las fuerzas armadas, con capacidad de fabricar desde submarinos hasta cazas de quinta generación, mientras el país ya domina todo el proceso que le permitirá construir armas atómicas.
Por último, los movimientos sociales están en su peor momento desde la década de 1980. La profundización del neoliberalismo y la expansión de las políticas sociales están en la base de la creciente debilidad de los movimientos. Los ocho años de Lula lanzaron a Brasil como potencia global y regional en desmedro de Estados Unidos, instalaron una nueva elite en la administración del Estado y debilitaron la lucha anticapitalista y por un mundo nuevo. Los tres hechos son parte inseparable de un mismo proceso.

Honduras: ¿Es el Frente Nacional de Resistencia Popular un movimiento social?

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sábado 28 de agosto de 2010

La resistencia, en Honduras, más allá de ser un nuevo movimiento social, se ha convertido en una virtud ciudadana que implica un grado de conciencia elevada con relación a las y los indiferentes con el sistema vigente en el país.
Muchos académicos/as se niegan a reconocer al Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP) como un movimiento social. Entre ellos, la actual rectora de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH). Pero, ¿por qué?
La principal razón es porque el FNRP, por su naturaleza y características, no calza en los modelos de movimientos sociales tradicionales que todavía la vieja academia universitaria enseña.
Las características de los movimientos sociales tradicionales son: una estructura organizacional/dirigencial articulada. Demandas ante el Estado y dentro del sistema establecido. Un objetivo común. Enmarcado en la lógica de la lucha de clases.
El FNRP carece de una estructura organizacional uniforme y definida. En algunos lugares el Frente es más horizontal y asambleario, y en otros, comités de delegados y asambleas consultivas. Este movimiento surge justamente ante el debilitamiento y ausencia estatal. Y, es más, expresamente la gran mayoría de sus integrantes se niegan a reconocer al gobierno actual por su génesis y prolongación inconstitucional. La demanda principal del Frente es el proceso de la Asamblea Constituyente para la refundación de Honduras, y no para oxigenar el ilusorio sistema existente. Quizás muchos/as sueñen con un sistema socialista (capitalismo de Estado), pero ninguno quiere la continuación del neoliberalismo. El denominador común es el rechazo del mortal sistema-mundo-occidental que pone en riesgo la permanencia de la vida en el planeta.
El FNRP es transfronterizo. Es decir, ante el ilegítimo Estado en proceso de autodestrucción, el Frente busca hacer incidencia en la comunidad internacional. La capacidad de incidencia de este movimiento se mide en la frenética pulseta actual que mantienen el gobierno de los EEUU. y UNASUR, más los países de UE y SICA, para reincorporar o no a Honduras a la “comunidad” internacional.
El FNRP es amplio. Los viejos movimientos sociales fueron excluyentes con quienes no comulgaban con la ideología que profesaba el movimiento. El Frente Nacional acoge a todas y todos que sueñen y apuesten por una Honduras de todos, con todos y para todos. Cristianos/as y ateos/as, ambientalistas y socialistas, liberales y nacionales, indígenas y mestizos, católicos/as y evangélicos/as, todas y todos han convivido ya por más de un año en el Frente porque han identificado a un enemigo común en el país: la muerte.
El FNRP es fundacional. Exige la concertación de una nueva partida de nacimiento del Estado de Honduras que exprese la voluntad genuina de todas y todos los hondureños. Las y los resistentes no demandan nada al Estado, más por el contrario, buscan construir un nuevo Estado y un nuevo país.
El FNRP es simultáneo y espontáneo. Las y los resistentes, desde diferentes rincones del país, y con ritmos diferenciados, se auto convocan y organizan alrededor de la demanda común, que es la Asamblea Constituyente fundacional. Existe una comisión nacional del Frente, pero ésta, hasta ahora, es más simbólica que real en su injerencia a nivel nacional. Cada quien acude a las asambleas según sus tiempos y convicciones. No existe mecanismo alguno de coacción (obligación) en los colectivos. Ésta es una de las diferencias con los sindicatos (movimientos sociales clásicos), pero al mismo tiempo frena los avances del movimiento.
El FNRP es multitudinario. Son multitudes de personas que se movilizan, de manera simultánea y espontánea, en diferentes momentos. No son representantes quienes van a las marchas de protestas y/o a las asambleas, sino las que puedan y quieran movilizarse según el grado de sus convicciones.
La resistencia, en Honduras, más allá de ser un nuevo movimiento social, se ha convertido en una virtud ciudadana que implica un grado de conciencia elevada con relación a las y los indiferentes con el sistema vigente en el país. Por eso, ser resistente implica identidad y orgullo, mientras que ser golpista es un insulto intelectual y moral.
Con estas y otras características, el FNRP es un nuevo movimiento social que supera el nacionalismo metodológico (actúa fuera de las categorías del Estado nación) y los paradigmas ideológicos de izquierda y derecha. Y, esto ocurre, porque la conciencia individual y colectiva intuye y siente las nefastas consecuencias a las que nos encamina esta cultura de la muerte, oficialmente instaurada en Honduras. Por eso, en la Honduras actual, el ejercicio de la ciudadanía pasa necesaria por la práctica de la virtud de la resistencia propositiva.

“Los dueños de la palabra” y la democracia en América Latina

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sábado 28 de agosto de 2010

¿Puede existir democracia real, pluralidad política y diversidad cultural, cuando cuatro o cinco grupos empresariales controlan el negocio de las infocomunicaciones: uno de los espacios privilegiados para la producción y difusión de los contenidos ideológicos, ideas, patrones de conducta y valores que dan sentido a las relaciones políticas, económicas, sociales y culturales en nuestro tiempo?

Andrés Mora Ramírez / AUNA-Costa Rica
(Fotografìa: la presidenta argentina Cristina Fernández, en la presentación del informe sobre la compra de la empresa Papel Prensa)
Los grupos empresariales de la comunicación han sido centro de atención de la opinión pública, durante la última semana, con motivo de las denuncias sobre las prácticas de concentración de la propiedad de los medios, las relaciones que mantienen con las élites político-económicas latinoamericanas, su influencia sobre los sistemas políticos, y las consecuencias que estos fenómenos tienen para la siempre inconclusa tarea de la construcción de la democracia en la región.
En Argentina, el gobierno dio a conocer un informe que establece vínculos entre los dueños de los principales diarios–Clarín, La Nación y La Razón– y la junta militar que dirigió la dictadura de finales de los años 1970 y principios de la década de 1980, para apropiarse ilegalmente de la empresa Papel Prensa, principal proveedora de ese insumo fundamental en el país suramericano. “Después de leer este informe, me quedó un sabor amargo y la certeza de que existe un poder que está por encima de la primera magistratura. Desde hace décadas que existe un poder que intenta subordinar al Estado a sus intereses. Esto lo pude ver en todo el expediente. Lamento decirle a ese poder que no seré funcional a sus intereses”[1], fueron las palabras que dirigió la presidenta Cristina Fernández en un mensaje televisivo difundido desde la Casa Rosada.
En Brasil, por su parte, el presidente Lula da Silva inauguró el primer canal sindical: la Televisión de los Trabajadores (TVT), con sede en el circuito industrial de Sao Paulo, cuna del Partido de los Trabajadores. En el acto de lanzamiento, y en el contexto de la disputa que sostienen Lula y numerosos movimientos sociales con el poderoso Grupo Globo, el mandatario afirmó: “No sería justo que en un país como el nuestro, con una democracia cada vez más sólida y madura, un sindicato o los movimientos sociales continúen impedidos de ejercer su libertad usando sus propias emisoras de TV. Queremos informar al pueblo con más imparcialidad que como está siendo informado”[2].
Y en México, los relatores de la libertad de expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y la ONU advirtieron que “la concentración en la propiedad y el control de los medios de comunicación limita seriamente el vigor, la diversidad y el pluralismo en el debate democrático”; además, afirmaron que “el derecho a la libre opinión también se ve coartado por la ausencia de un marco jurídico claro y equitativo en la asignación de frecuencias de radio y televisión, por la inexistencia de mecanismos de acceso a medios alternativos y por la falta de regulación de la publicidad oficial, cuyo manejo es discrecional”[3]. Comedidos, los funcionarios de esas organizaciones evitaron referirse, con nombres y apellidos, a los dueños de los grupos Televisa y TV Azteca, duopolio que controla la televisión y no pocas instancias y actores de la política formal del país.
Presurosa, la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) ha salido en defensa del “mundo libre” en el que señorean sus principales asociados, alegando que, por ejemplo, en el caso argentino, lo que se ha puesto en marcha es un plan del oficialismo para asegurarse “el control de los medios”[4]. En cambio, poco o nada dice sobre las restricciones que los oligopolios de la comunicación –uno de los poderes fácticos de nuestras sociedades- imponen a la realización de algunos de los supuestos de la democracia liberal, como la participación informada de los ciudadanos y ciudadanas, con igualdad de derechos, en la discusión y decisión de los asuntos públicos; la libre difusión de las ideas y de información alternativa; o la posibilidad de elegir libremente entre opciones políticas, sin ser manipulados, desinformados o sometidos a campañas de terror mediático.
A ese sistema de medios de comunicación –prensa escrita, radio, TV, internet- e industrias culturales que ha sido estructurado en América Latina, nos hemos referido en otras ocasiones utilizando la metáfora del latifundio mediático. A los grupos empresariales que controlan este espacio cercado, los investigadores Martín Becerra y Guillermo Mastrini los llaman “Los dueños de la palabra”. Y así han titulado un libro de lectura indispensable, publicado en 2009 por Prometeo Libros, y en el que analizan –con datos del 2004- las condiciones de acceso, estructura y concentración de los medios.
Su investigación ofrece datos que permiten comprender la naturaleza de las dinámicas del conflicto entre empresarios, gobiernos y movimientos sociales, y los intereses en conflicto en aquellos países donde avanzan las iniciativas de regulación y democratización del espacio público de las comunicaciones. Veamos: en Argentina, el Grupo Clarín controla el 31% de la circulación de periódicos y el 40,5% del porcentaje de facturación, así como el 23,2% de la facturación de la TV de pago; en Brasil, el Grupo Globo controla el 16,2% del mercado de periódicos, el 56% de la facturación de la TV abierta y el 44% de la TV de pago; y por último, en México, Televisa y TV Azteca se reparten el negocio de la TV abierta con el 69% y 31,37% de la facturación, respectivamente.
¿Puede existir democracia real, pluralidad política y diversidad cultural, cuando cuatro o cinco grupos empresariales controlan el negocio de las infocomunicaciones en América Latina: uno de los espacios privilegiados para la producción y difusión de los contenidos ideológicos, ideas, patrones de conducta y valores que dan sentido a las relaciones políticas, económicas, sociales y culturales en nuestro tiempo?
Quizá solo en la democracia que se empeñan en mantener, a su medida, “los dueños de la palabra”.
NOTAS
[1]Existe un poder por encima de las instituciones”, en diario Página/12, publicado el 25 de agosto de 2010. Disponible en: http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-151970-2010-08-25.html
[2]Lula lanzó el canal sindical”, en diario Página/12, publicado el 25 de agosto de 2010. Disponible en: http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-151939-2010-08-25.html, y “Lula da Silva inauguró Tv sindical”, Agencia de noticias ANSA, publicada el 24 de agosto de 2010. Disponible en: http://www.ansa.it/ansalatina/notizie/fdg/201008241244383848/201008241244383848.html
Véase además: “Lula vrs. Globo”, de Darío Pignotti, en Le Monde Diplomatique Edición Perú. Año III, número 32, diciembre de 2009. Disponible en: http://www.eldiplo.com.pe/lula-vs-globo
[3]Monopolios de medios limitan el ejercicio de la democracia”, en diario La Jornada. México DF. Publicado el 25 de agosto de 2010. Disponible en:
http://www.jornada.unam.mx/2010/08/25/index.php?section=politica&article=005n1pol
[4]Se agudiza enfrentamiento político en Argentina”, en diario La Nación. San José, Costa Rica. Publicado el 26 de agosto de 2010. Pág. 25A.

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