lunes 18 de abril de 2011

René Quenallata Paredes (XINHUA)

Las empresas transnacionales en Bolivia concentran tres cuartas partes de la producción total minera, y el restante 25 por ciento se divide entre la minería estatal y cooperativista, reveló hoy un estudio de la Liga de Defensa del Medio Ambiente (Lidema).

En su informe divulgado el domingo, Lidema especificó que la participación de las empresas privadas como San Cristóbal, Sinchi Huayra, San Bartolomé, San Vicente, inversiones de EMUSA y otras empresas privadas pequeñas, son las que realizan actualmente los aportes más importantes al Producto Interno Bruto (PIB) del país andino.
“Se mantiene en Bolivia el esquema neoliberal en la minería, con el dominio de las empresas transnacionales, las que siguen definiendo la estructura económica minera en Bolivia, controlando precios y cadenas productivas”, afirmó el investigador del Lidema, Octavio Ribera.
Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), del total de las exportaciones bolivianas, los minerales e hidrocarburos representaron el 90 por ciento entre enero y febrero de este año.
De acueredo con dicho organismo estatal, las exportaciones tradicionales (minerales e hidrocarburos) han logrando un incremento significativo del 44 por ciento en términos de valor, es decir, pasaron de 723 millones de dólares en el 2010, a poco más de 1.044 millones en febrero de 2011.
Así, el empuje de las exportaciones de minerales mostraron un 53 por ciento de crecimiento (crecieron 25 por ciento en volumen), y los hidrocarburos un 36 por ciento (con un 21 por ciento en su volumen).
El analista económico Hugo Gutiérrez Zamora manifestó que estos datos de los últimos meses de este año confirman que Bolivia es cada vez más dependiente de la venta de recursos naturales extractivos y no renovables.
Según el experto, por el buen momento de la minería y sus precios no es extraño que el gobierno de Evo Morales anunciará el 1 de mayo próximo la nacionalización de mineras a cargo de transnacionales.
Nacionalización
El ministro de Minería, José Pimentel, confirmó la recuperación para el Estado de tres minas explotadas por Sinchi Wayra, subsidiaria de la suiza Glencore, y una cuarta que es operada por la canadiense Pan American Silver Corp (PAAS).
La empresa Sinchi Wayra, filial de la suiza Glencore, administra desde hace un decenio las minas Porco (que opera en Potosí), Bolívar (en Oruro) y Colquiri (La Paz), con yacimientos de zinc, plata, plomo y estaño.
De acuerdo con datos del Ministerio de Minería, el ex presidente boliviano Gonzalo Sánchez de Lozada (ahora refugiado en Estados Unidos desde su caída en octubre de 2003 por convulsión social), como dueño de la empresa Comsur, se hizo cargo en 1998 de la administración de las tres minas bajo el sistema de riesgo compartido.
Luego, transfirió a una filial de Glencore.
La cuarta mina que será nacionalizada es la de San Vicente, que está en el departamento de Potosí, operada por la canadiense Pan American Silver Corporation y que produce plata, plomo y cobre.
La venta de minerales ocupa el segundo lugar en las exportaciones tradicionales de Bolivia, sólo después del gas natural. Con esta actividad, el año pasado se recaudaron cerca de 2.405 millones de dólares, según estimaciones oficiales.
La minera estatal ocupa a unos 6.000 trabajadores, mientras el sector de cooperativas mineras genera unos 70.000 empleos por los altos precios de los minerales en el mercado internacional.
Transnacionales
La investigación del Lidema detalló que la explotación de los yacimientos de oro, plata, zinc, estaño, plomo, antimonio, hierro y otros no metálicos de Bolivia están en casi tres cuartas partes bajo el control de las grandes compañías extranjeras que operan, unas de forma directa y otras asociadas a las empresas locales, conformando la denominada “minería mediana”.
La otra cuarta parte de la producción minera es compartida por una decena de grandes “cooperativas” que operan bajo moldes capitalistas, junto a cientos de pequeñas cooperativas y empresas de la minería chica, además de las concesiones operadas por la estatal Corporación Minera de Bolivia (Comibol), con Huanuni o la metalúrgica de Vinto.
De acuerdo con el Ministerio de Minería y el informe del Lidema, entre las transnacionales más poderosas que operan en Bolivia están la estadounidense Coer D’alene Mins Corporation, que explota reservorios secundarios ricos de plata, el proyecto San Bartolomé y la japonesa Sumitomo (asociada hasta hace poco a la norteamericana Apex Silver), que controla otro rico y mega yacimientos de plata, plomo y estaño en San Cristóbal.
Se señala también que Sinchi Huayra, filial de la transnacional suiza Glencore International, del magnate petrolero suizo israelí Marc Rich, controla grandes yacimientos de zinc, oro, plata, plomo y estaño de Oruro, Potosí, Bolívar, Poopó, Porco, Colquiri, Totoral, San Lorenzo y Colquechaquita, así como la producción de la planta concentradora de minerales Don Diego y la Central Termoeléctrica de Aroifilia.
En la mina San Vicente, la transnacional Panamerican Silver explota yacimientos de plata. La norteamericana Franklin Mining and Mill Co. avanza en proyectos de explotación de plata y zinc de los relaves de Río Negro, Pulacayo, Potosí, al igual que la estadounidense Atlas Preocious Metals que tiene a su cargo la fundición de Karachipampa y las minas Mesa de Plata e Himalaya.
El informe también detalla sobre la empresa Vista Gold Corporation como otra de las grandes transnacionales que hasta ahora operan con éxito en Bolivia; es el caso de Amayapampa, que obtenie el 95 por ciento del valor bruto de la producción y de las exportaciones, dejando para el Estado exiguos porcentajes en impuestos y regalías.

Finalmente, este estudio revela que el proyecto Minero San Cristóbal, dependiente de la japonesa Sumitomo Corporation, llegó a producir el 79 por ciento del plomo, el 51 por ciento del zinc y el 49 por ciento de la plata de Bolivia, lo que representa casi el 55 por ciento del crecimiento minero del 2008.

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