miércoles 7 de septiembre de 2011

 

Aníbal Ortizpozo (BARÓMETRO INTERNACIONAL, especial para ARGENPRESS.info)
“La ignorancia no es una herramienta de la revolución”
Trostsky

En la confrontación política contemporánea hay palabras, términos, voces, que han perdido sentido a fuerza de su repetición incesante en discursos y consignas, pero fundamentalmente al ser empleadas sin discernimiento alguno.

La comprensión de la palabra se hace efectiva, sólo si logramos descodificar su significado, aún cuando esté presente en discursos académicos o en inocentes conversaciones coloquiales, pues ella, la palabra, tiende a descomponerse vulgarizándose y/o banalizándose, para diluirse como un garabato en el viento.
Las palabras social/socialista están presentes en el imaginario colectivo de nuestros pueblos y sus luchas de resistencia a las sociedades capitalistas, de la mano de Marx, quien afirmó “el ser social determina la conciencia social”. (1)
Imperdibles en discursos políticos, proyectos de desarrollo, programas sociales, textos, artículos en los medios de comunicación masiva, consignas de la izquierda reformista y sin ninguna sorpresa se las puede tropezar hasta en el discurso político opositor de clase media consolidada y su “falsa conciencia social.”
El socialismo y sus desafíos recientes en Suramérica son motivos de especial interés para los que lo conciben como necesario e inevitable para su sobrevivencia y de la humanidad. Infinitas son las ideas que se plantean intelectuales y políticos en torno al “socialismo” como pensamiento, como proyecto o como ideal de la razón práctica. Por ello, imprescindible es, en la formación política, de los jóvenes dirigentes, hacer observaciones e investigaciones sobre los términos social, socialista y socialismo y cómo en estos últimos cien y más años de uso ambiguo y superficial, en los intentos, de transición y construcción del socialismo — en ciertas regiones de la tierra — se transformaron en letra muerta, esqueletos vaciados, de lo que representaban ser.
La realidad es que, la banalización de las palabras social/socialista/socialismo, en su uso y abuso, supera en imaginación la creación literaria de la comedia satírica y humorística del teatro universal. Se encuentra públicamente expresada en todos los países y en los lugares más inesperados como el “pecado social” en el Vaticano; el “Día de la higiene social” en Argentina; “perfume socialista” en Cataluña; “Café Socialista” en New York; “Menú socialista” en España, “Ferias socialistas de la carne, del pescado o del juguete” en Venezuela donde no es difícil encontrar grandes vallas que demarcan una zonas geográficas, con la frase “Territorio socialista”; en Chile, el “bebedor social” (disfraz de un alcohólico) es parte de la decoración del “Casino y Club Social”; y hasta un Monumento Bicentenario, construido con una “exactitud socialista”(2) lo tiene Caracas. En fin, uno no termina nunca de sorprenderse, en la “lectura social” de los conversatorios en las Ferias del Libro de Venezuela, es donde podemos escuchar sobre la hipótesis, de por qué Cristo, El Quijote y Bolívar, habrían sido socialistas.
Por mi parte me sumo críticamente al uso de los términos “social /socialista /socialismo”, como promesa rota; cada uno de nosotros con un mínimo de sentido común, puede comparar lo que han significado estos términos como esperanza de cambio, en el imaginario colectivo de nuestros pueblos y por qué hoy es necesario desenmascarar su alienación y manipulación banal. Por eso en ocasiones afirmo que la conciencia social, yace en el silencio de una sociedad de cómplices. / La propiedad social de los medios de producción, se ha considerado un invento de subversivos. / La denuncia social se ahoga en la burocracia del poder. / La economía social de mercado, es una trampa de los empresarios. / En el comedor social se come “fast food”. / El ser social no determina la conciencia ética, ni una imaginación política.(3) / El compromiso social de los artistas es una entelequia. / La pastoral social es puro proselitismo religioso. / La justicia social ¿Dónde, cuándo? / La historia social, no se ha escrito ni publicado.
La mayoría de los partidos políticos históricos y contemporáneos de Europa y América han incluido al menos en su nombre, la palabra “social” o “socialista”, las encontramos en: Partido Social Revolucionario Ruso (PSR); Partido Nacionalsocialista (Hitler); Partido Socialdemócrata Alemán; Partido Social Conservador; Partido Social Francés; Partido Socialista obrero Español; Partido Socialista Unificat de Cataluña, Partido Socialista Argentino; Partido Socialista Reformista Uruguayo; Partido Social Cristiano (o Democracia Cristiana); Partido Socialista Chileno (de la UP de Allende); Movimiento al Socialismo MAS (Bolivia y Venezuela); Socialismo Democrático (MEP Venezuela). Partido Socialista Peruano (Socialista Indoamericano de Mariátegui); Cristianos por el Socialismo; Liga Socialista (Venezuela); Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV Venezuela), quienes para distanciarse del llamado Socialismo Real — es difícil hablar de un “socialismo irreal” o de una sociedad socialista no realmente existente — crea las banderas de un Socialismo del Siglo XXI, y habla de Socialismo Democrático.
Los que tenemos abiertamente otro concepto del Socialismo, estamos en una situación igualmente difícil: tener que diferenciarnos de los que ocuparon el término “socialismo” sin cumplir con sus postulados básicos, y de los que han inventado lo del “socialismo democrático” — un pleonasmo también defensivo — aceptando equivocadamente que pueda haber socialismo sin democracia.
Serias afirmaciones de politólogos e historiadores sostienen que efectivamente, dichos partidos, me refiero a los que se autodefinen como socialistas, en sus bases ideológicas constitutivas, no hay contradicciones con los principios del socialismo histórico heredado de Carlos Marx. Las divisiones y tendencias surgen posteriormente, de las distintas interpretaciones, enfoques y adhesiones que se han hecho a partir de lo escrito por Marx y Engels, entre otros: Lenin, Stalin, Kautsky, Bakunin, Plejanov, Bujarin, Trotsky, Anderson, Mandel, Reed, Gramsci, Adorno, Horkheimer, Luckács, Mariátegui, Sartre, Camus, Guevara,(4) Allende, Ludovico Silva, Mészaros, Rosa de Luxemburgo lúcida discípula de Marx de quien se popularizó la consigna “socialismo o barbarie”.
De las múltiples interpretaciones del socialismo histórico, surgieron partidos autodenominados “socialcristianos”, “socialdemócratas” de “centroizquierda”, pero que en la práctica pendular y acomodaticia de su acción política se ubicaron más a la derecha capitalista, mientras se decían de izquierda.
A propósito del término “izquierda”, es oportuno recordar a José Saramago, miembro del Partido Comunista portugués, Premio Nobel de Literatura, quien en Junio del 2007, expresó: “los partidos de izquierda, cuando dicen que ‘se acercan al centro’, en realidad ‘lo que hacen es acercarse a la derecha’. ‘Ya no hay gobiernos socialistas, aunque se llamen así los partidos que están en el poder’, dijo el escritor, para aludir a países como Italia y Portugal y precisar a renglón seguido que, con sus palabras, no se refería a España, donde el Gobierno socialista ‘compensa la política neoliberal, de la que no puede escapar, con importantes leyes de tipo social’.
‘No tenemos leyes de izquierda’, aseguró Saramago, y agregó, ‘antes’, les gustaba ‘mucho decir que la derecha era estúpida’. ‘Pues yo tengo que decir que, hoy, no conozco nada más estúpido que la izquierda’. En una época en la que ‘todo se puede rebatir’, nadie cuestiona la democracia, aunque todos sabemos que vivimos bajo una plutocracia: son los ricos los que gobiernan”.(5)
Al respecto confieso que en los muchos años de nuestras lecturas de formación política seria, nos sobrepasó la profusa existencia de manuales propagandistas dogmáticos de los partidos, cuyos dirigentes de ese tiempo nos impusieron. Era más fácil canonizar a Marx, porque ella, la canonización, les sirvió justamente para evitar la confrontación con las exigencias del pensamiento verdadero de Marx, que no tiene mucho que ver con formas de ideologías petrificadas, sino aquellas vigentes e importantes a través de la reflexión y de la crítica de lo que hay y de sí mismo(6). “Es importante — escribió Ludovico Silva —dar una dura batalla teórica para que, en el marxismo contemporáneo triunfe el pensamiento de Marx, y para que podamos, así, superar a Marx realizándolo, inventando los conceptos y categorías que él hubiese inventado si viviese en nuestro siglo”.
Por ello celebré lo pertinente y extraordinario del libro “En busca del socialismo perdido” de Ludovico Silva cuya primera edición de la Editorial Pomaire de Caracas, en 1991 Venezuela, tuve la suerte de producir y diseñar su portada.(7)
Por los vientos de cambio que soplan en nuestra Suramérica, es evidente, urgente y necesario, fortalecer en lo ideológico, el desarrollo del pensamiento crítico y la educación política de nuestros pueblos, en especial los jóvenes y la clase obrera. Reanimar la lectura y el cuestionamiento de uso, de los términos banalizados, presentes en el discurso político tradicional, para lograr su resignificación y sentido, para que ellas, las palabras, desde la teoría política, orienten nuestro quehacer revolucionario y así, se abran no sólo las anchas alamedas, de las que nos habló el compañero Allende,(8) sino nuestras mentes para hacerlas en la práctica política, proclives al cambio verdadero, establecer un mundo de paz y equidad con justicia.
Notas:
1) Marx Karl. Prólogo de la Contribución a la Crítica de la Economía Política.1859
2) Aporrea.org (Video) Presidente Chávez develó Monumento Bicentenario, Youtube,2010
3) Ortizpozo Aníbal. Conciencia Ética e Imaginación Política. Ensayo. Revista Cuestiones de América N° 15 Argentina.2001 Múltiples Publicaciones Digitales e impresas
4) Guevara Ernesto. El Socialismo y el Hombre. Edit. Corma. Chile 1968
5) Saramago José. Ciclo Lecciones y Maestros Universidad Internacional Menéndez Pelayo. España 2007
6) Silva Ludovico. Panorama de la alienación en Marx .Nueva Sociedad N°55.1981
7) Silva Ludovico. En busca del Socialismo Perdido. Pomaire-Fuentes. Venezuela 1991

8) Ortizpozo Aníbal. Salvador Allende. CIEN AÑOS, TODOS LOS SUEÑOS. Ministerio del Poder Popular para la Comunicación y la Información (MINCI), Venezuela.2008
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Publicado por ARGENPRES

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