miércoles 21 de marzo de 2012

Eduardo Ibarra Aguirre (FORUMENLINEA)

Existe una diferencia sustantiva entre la denuncia y diagnóstico que formuló la precandidata a jefa delegacional de Miguel Hidalgo y la que presenta el líder capitalino de Acción Nacional.

Mientras para Lía Limón “El PAN ya no es el partido al que yo orgullosamente me afilié, el PAN es un partido tomado por una pandilla de cuatreros, por una pandilla que controla los procesos internos”; para Juan Dueñas la celebración de 56 procesos internos de selección de candidatos y que sólo dos se impugnen, Miguel Hidalgo y Cuajimalpa, “no es suficiente para manchar todo un proceso democrático” que demostró que “el PAN y los ciudadanos tenemos ganas de tener funcionarios y próximos representantes con ese toque que distingue a los panistas.” Además de que la contienda fue “excelente”.
El “toque que distingue a los panistas”, no de ahora sino desde que en 1988 se impuso la línea de privilegiar el pragmatismo en demérito de los postulados para abrirse paso hacia Los Pinos –bajo el vigoroso impulso de Diego Fernández de Cevallos y la anuencia de Luis Héctor Álvarez–, llegó a niveles de escándalo que impidió a los caballerosos dirigentes, acostumbrados como están, a lavar la ropa sucia en casa para dar al electorado una imagen unitaria y democrática. La designación de candidatos desde el Comité Ejecutivo Nacional, atribuciones estatutarias aparte, es una constante que predominó en 2009 y se repite grotescamente en 2012.
Cierto es que Limón García quedó en tercer lugar de las preferencias de sus ahora excompañeros para ocupar la candidatura, pero independientemente de los decibeles usados para justificar su renuncia al panismo, los dirigentes de éste harían mal en ignorar que Obdulio Ávila, subsecretario de la Secretaría de Gobernación; Mariana Gómez del Campo, sobrina política de Felipe Calderón; y Demetrio Sodi, delegado de Benito Juárez, son señalados sin atenuantes de controlar el desaguisado del fin de semana, y que presuntamente implicó al uso del padrón de Oportunidades en Cuajimalpa.
Naturalmente que en los partidos de enfrente no cantan mal las rancheras. En el de la Revolución Democrática agotan los tiempos legales para presentar a sus candidatos y en el Revolucionario Institucional la dirigencia ahorró a militantes y liderazgos locales la tarea eleccionaria.
Mientras sus compañeros de partido, pero no de sector, hacen lo indecible para retroceder en el Distrito Federal, Vicente Fox sí hace honor al “toque que distingue a los panistas” y planteó a Carlos Marín en Milenio Televisión “estar dispuesto a fungir como negociador con los capos de la droga para terminar con la violencia que se ha recrudecido últimamente en el país; ello destacó, en aras de la paz”.
El presidente de México durante 2000-2006 insistió en lo que empieza a configurarse como conclusión generalizada, excepto para el general de cinco estrellas, su grupo gobernante y aliados más tenaces: “La guerra en contra de las drogas, ha sido un fracaso, no ha funcionado crece el consumo cada día, cada año”.
Fox Quesada planteó a Marín uno de los elementos definitorios del problema de las adicciones como asunto de salud pública y prerrogativa de los hombres y mujeres mayores de edad: “El gobierno no tiene derecho de marcar la modalidad de las personas ni el derecho a decir que consumir o no, pues cada persona tiene el ejercicio pleno de sus libertades y sólo así se podrá lograr la paz”, por eso dijo que pugna porque la ley cambie.
Desgraciadamente las opiniones del guanajuatense nativo del Distrito Federal, no están en su mejor momento de credibilidad y atención, pero sin duda contribuyen a un indispensable debate que desde Los Pinos se bloquea.

Publicado por ARGENPRESS

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