sábado 31 de marzo de 2012

 

El aporte de la Revolución Cubana para las Ciencias Teológicas es el haber encarnado en movimiento social verdades bíblicas que se transforman en buena nueva de liberación a toda aquella persona que cree que sobre el valor del Capital existe un valor superior llamado dignidad.

José Toledo Alcalde / Especial para Con Nuestra América

“El espíritu del Señor está sobre mí, porque el Señor me ha ungido. Él me envió a llevar la buena noticia a los pobres, a vendar los corazones heridos, a proclamar la liberación a los cautivos y la libertad a los prisioneros”. Isaías 61, 1

Nos es habitual reconocer a Jesús el galileo, los apóstoles y, en tiempos modernos, a los agentes pastorales y comunidades eclesiásticas como sujetos de evangelización. El protagonismo religioso individual siempre se superpuso al significado del colectivo como sujeto comunicador, como portador de las buenas nuevas de un mundo equitativo y justamente proporcional. Es así, como en esta oportunidad, y desde la experiencia de los pueblos que luchan por su liberación, reconocemos a Cuba como sujeto soberano evangelizador y portador de valores coherentes, no solo con los principios primigenios de las primeras comunidades cristianas, sino con toda aquella espiritualidad y sentir religioso que tenga la vida como valor supremo.

El lunes 26 de marzo llegó el Papa Benedicto XVI a la Grande de las Antillas, Cuba. El presidente Raúl Castro abrió su discurso con un profundo talante ético haciendo alusión a Cintio Vitier y José Martí: “De Martí aprendimos a rendir culto a la dignidad plena del hombre y heredamos la fraterna fórmula que seguimos hasta hoy: “con todos y para el bien de todos”; Vitier, “insigne intelectual y cristiano, escribió que ‘el verdadero rostro de la Patria… es el rostro de la justicia y de la libertad’ y que ‘la Nación no tiene otra alternativa: o es independiente o deja de ser en absoluto’.[1]

La acrisolada personalidad del pueblo cubano, se levanta en el mundo entero como candelabro iluminado que resplandece en medio de la lucha por el poder y la manipulación enajenada del cuerpo y la conciencia. El endiosamiento de un dios con pies de barro, como es el Capital, representado por su vicario el Mercado y adorado en majestuosos templos bancarios, hacen de la economía liberal la religiosidad que se nutre de sangre inocente. Cuba evangeliza al mundo y entre ellos al líder de la Iglesia Católica, Benedicto XVI. Una evangelización emprendida desde la puesta en práctica de valores soberanamente equitativos y solidarios que, a partir del triunfo de la Revolución en 1959 ,traspasan las relaciones sociales y de producción en la Grande las Antillas.

Cuando sostenemos que Cuba evangeliza al Papa lo hacemos desde el mismo testimonio legado por Jesús el galileo. En el capítulo 25, 31-46, del Evangelio según San Mateo, la tradición teológica nos pone en evidencia aquello que para muchos es el centro del mensaje cristiano. Para Jesús el galileo, según el testimonio de Mateo, existen dos grupos de personas, las cuales desde sus propias convicciones demuestran devoción religiosa, pero que desde la perspectiva de códigos éticos de carácter universal no todos los grupos se encuentran en sintonía con los designios divinos.

Existe el grupo al cual Jesús el galileo le dice: “: “Venid, benditos de mi Padre, recibid la herencia del Reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; era forastero, y me acogisteis; estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a verme” (vv.34-36). Y se encuentra el otro grupo al cual se dirige de esta manera: “Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el Diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; era forastero, y no me acogisteis; estaba desnudo, y no me vestisteis; enfermo y en la cárcel, y no me visitasteis” (vv. 41-43).

Hay en el texto bíblico compartido, antes que una cargada compilación jurídico-doctrinal en materia religiosa, una síntesis de la práctica de Jesús el galileo. Aquella practica que a través de los tiempos y espacios fue distorsionada, institucionalizando el poder como instrumento de enriquecimiento y exclusión, negando desde todo punto de vista el sentido comunitariamente solidario de la espiritualidad compartida por el carpintero de la lejana Nazaret.

Cuba sufre – desde 1960- el inhumano e inicuo bloqueo financiero y comercial de parte de los EE.UU. No obstante, el sufrimiento y las serias limitaciones que esta nefasta situación conlleva, la práctica de Cuba se ha convertido en evangelio de esperanza para aquellos y aquellas que serían – según Mateo 25 – los preferidos y preferidas de Jesús el galileo. El Evangelio, la buena noticia, según Cuba, se construye en la cotidianidad de la esperanza compartida. El aporte de la Revolución cubana para las Ciencias Teológicas es el haber encarnado en movimiento social verdades bíblicas que se transforman en buena nueva de liberación a toda aquella persona que cree que sobre el valor del Capital existe un valor superior llamado dignidad.

Y esta dignidad del pueblo cubano nos evangeliza. Sin esperar pomposas manifestaciones de fe, ni signos sobrenaturales de milagros de dudosa reputación, la Grande de las Antillas es recocida en el mundo entero por su entrega incondicional en beneficio de causas solidarias como el apoyo a olvidadas regiones de África, Centro y Sur América. Campamentos enteros de médicos en el sufrido y empobrecido Haití, ayuda humanitaria en Perú, Chile y demás pueblos que se fueron víctimas de desastres naturales. Pero, no solo esta dignidad convertida en pueblo, llamado Cuba, se manifiesta en coyunturas específicas: para la maltratada Isla, hacer ver al ciego no es el único, pero sí uno de los milagros que le sale del corazón.

El modelo socialista cubano evangeliza al mundo desde su praxis solidaria. Dejamos al presidente Raúl Castro que él mismo nos haga la síntesis de una de las buenas nuevas que el pueblo cubano tiene para el mundo: “Sólo como demostración de cuánto se podría hacer si prevaleciera la solidaridad, menciono que en la última década, con la ayuda de Cuba se han preparado decenas de miles de médicos de otros países, se ha devuelto o mejorado la visión a 2,2 millones de personas de bajos ingresos y se ha contribuido a enseñar a leer y escribir a 5,8 millones de analfabetos. Puedo asegurarle que, dentro de las modestas posibilidades de que disponemos, nuestra cooperación internacional continuará.”

La ostentosa riqueza del Vaticano, no será mencionada, pero no podrá ser obviada. La corrupción y especulación financiera que se aduce al sistema financiero de Vaticano es un tópico que forma parte de una poderosa e inicua red internacional. La corrupción y especulación financiera del Vaticano, Estado del cual Benedicto XVI es jefe supremo, se encuentra enmarañada con acusaciones de pedofilia y tráfico sexual atribuidos a funcionarios religiosos cercanos a Benedicto XVI. La historia de Vaticano, como eje central de la catolicidad a nivel mundial, se encuentra lejos de rendirle honor al tan ignorado Mateo 25, en donde los anónimos de las sociedades, los seres no “productivos” (hambrientos, sedientos, forasteros, desnudos, enfermos, presos…) se manifiestan como los preferidos y las preferidas de Jesús el galileo.

Más allá de todas estas distorsiones, que la acumulación del poder en manos de pocos imprime en las instituciones religiosas y no religiosas, Cuba abre sus brazos a Benedicto XVI y acepta el carisma de su visita: “Vengo a Cuba como peregrino de la caridad, para confirmar a mis hermanos en la fe y alentarles en la esperanza, que nace de la presencia del amor de Dios en nuestras vidas. Llevo en mi corazón las justas aspiraciones y legítimos deseos de todos los cubanos, dondequiera que se encuentren, sus sufrimientos y alegrías, sus preocupaciones y anhelos más nobles, y de modo especial de los jóvenes y los ancianos, de los adolescentes y los niños, de los enfermos y los trabajadores, de los presos y sus familiares, así como de los pobres y necesitados” señaló el pontífice.[2] Qué lejos el ejemplo de Jesús el galileo, que más allá de buenas oraciones, sabios discursos y buenos deseos, entregó su vida la cual le fue arrebatada por manos criminales.

El carpintero de Nazaret fue asesinado por las tenebrosas fuerzas del statu quo político-religioso de su época. No seguir la Realpolitik ni política, ni religiosa, le costó la vida. Su opción por los pobres, los excluidos y excluidas del sistema lo llevó a sufrir las consecuencias de la coherencia que implicó en su vida ser buena noticia para los débiles y oprimidos y mala noticia para los soberbios y poderosos. Como nos lo compartió Víctor Codina: “La muerte de Jesús es inseparable de su opción por los pobres y su crítica a los responsables de una religión meramente exterior y no solidaria con los pobres”.[3]

El pontífice Benedicto XVI, muy lejos de censurar a Cuba, como lo alucinan sus detractores, elevó sus plegarias a la Virgen de la Caridad del Cobre[4] por los necesitados, los que sufren y todo aquel que es privado de su libertad viviendo lejos de sus seres queridos. Muy lejos de censurar a Cuba, el sumo pontífice -de la catolicidad mundial- intercedió por Cuba que sufre exclusión de los poderosos de la tierra. Muy lejos de oponerse al modelo socialista cubano, el pontífice censuró éticamente el bloqueo financiero y económico -que perjudica el desarrollo en condiciones dignas del pueblo cubano- al sostener: “Situación que se ve agravada cuando medidas económicas restrictivas impuestas desde fuera del país pesan negativamente sobre la población”[5]

Concluyendo, vayan las plegarias del Papa unidas a las plegarias de mujeres y varones de buena voluntad que interceden por los cinco hermanos cubanos que sufren injusta detención. Que el poder evangelizador del pueblo cubano, sincréticamente creyente, espiritual y éticamente liberador, pueda contribuir con el proceso de conversión de Benedicto XVI y que tenga la oportunidad de materializar su espiritualidad en favor de la Grande de las Antillas, como signo de la opción preferencial por los excluidos y excluidas de la praxis radicalmente revolucionaria de Jesús el galileo. La revolución cubana es y será históricamente signo de buena nueva para el mundo.


NOTAS

[1]“Palabras del Presidente cubano Raúl Castro al ofrecer la bienvenida en Santiago de Cuba a su Santidad Benedicto XVI” en http://latinoamericandonos.blogspot.com/. Revisado: 27/03/12.

[3]Codina, Víctor. “Los pobres, la Iglesia y la Teología” en José María Vigil et al. Bajar de la cruz a los pobres. Cristología de la Liberación. Comisión Teológica Internacional de la ASETT, Asociación Ecuménica de Teólogos/as del Tercer Mundo (EATWOT, Ecumenical Association of Third World Theologians). 2007, pàg.56.

[4]Patrona de Cuba, proclamada por el Papa Benedicto XV en el año 1916. Fue Juan Pablo II quien en 1998, coronó a la Virgen como Patrona de Cuba. La imagen se venera en la Basílica Santuario Nacional de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre en Santiago de Cuba. En la santería Orisha se identifica con Oshun.

[5]Fuente: http://latinoamericandonos.blogspot.com/. Revisado: 27/03/12.

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