martes 27 de marzo de 2012

Laura M. López Murillo (especial para ARGENPRESS.info)
“Dios es inocente de haber creado un universo
entero para colocar en él seres capaces de
cometer los mayores crímenes para luego
justificarlos diciendo que son celebraciones de
su poder y de su gloria”.
José Saramago

En algún lugar del cosmos, bajo el firmamento y sobre la faz de la Tierra deambula una especie inconclusa, la manifestación viviente de un claroscuro genético, predispuesta al dominio pero con la destreza suficiente para llegar a los niveles excelsos del espíritu…

Uno de los rasgos que distingue a la especie humana es la curiosidad intelectual; esa imperiosa necesidad de comprender las leyes que rigen al mundo y explicar la condición humana ha perdurado desde los mitos hasta los dogmas, ha influido en todos los sistemas de creencias y en los diversos sistemas y regímenes a lo largo de la historia. La producción del intelecto ha sido tan prolífica que ha generado todas las versiones de la imposición y la sumisión; el sentido de pertenencia se ha materializado en expresiones sublimes y excelsas pero también grotescas.
La visita a México de Joseph Ratzinger SS Benedicto XVI es un evento polémico por la crueldad de los contrastes que aún prevalecen en un país que ha sufrido los excesos del dogmatismo religioso y político. El cisma del catolicismo en México se produce por las Leyes de Reforma y por los atributos del estado laico que se consolidan en la Constitución del 1917; la crítica de los jerarcas católicos hacia el régimen de Plutarco Elías Calles desató una de las guerras más cruentas entre los mexicanos cuyo símbolo fue erigido en el Cerro del Cubilete.
Noventa y dos años después, en ese mismo lugar, en la misa de bienvenida a Benedicto XVI, la jerarquía católica proclama que la corrupción y la impunidad son las causas de la violencia y la muerte que flagelan a México, pero en esta ocasión, el laicismo no es una de las prioridades del estado mexicano. El tema prioritario en la agenda papal es la libertad religiosa, la que implicaría cambios en la Constitución para garantizar la instrucción religiosa en escuelas públicas y la posesión de medios de comunicación masiva por la jerarquía eclesiástica.
El tema de la libertad religiosa, plena e irrestricta, no ha provocado reacciones ni comentarios adversos en la clase gobernante. El único reclamo surgió entre las filas de los creyentes durante la presentación del libro “La voluntad de no saber” que presenta 212 documentos inéditos de los archivos vaticanos y que busca esclarecer los que sí se conocía de Marcial Maciel, fundador de Los legionarios de Cristo acusado de pederastia por sus víctimas Alberto Athié y Fernando González.
Otra de la víctimas del fundador de la legión, José Barba, aseguró que con la publicación del libro se pretende sentar un precedente y evitar casos similares en el futuro, “que nunca vuelva a ocurrir, no sólo el fenómeno de la pederastia sino el sometimiento de los espíritus, del control psicológico dentro de las instituciones, del enaltecimiento caprichoso de personalidades bajo una influencia mística, amparados por los poderes fácticos, políticos y económicos del Vaticano”.
Sí!… es evidente que seguimos en el mismo estadio evolutivo. No hemos logrado rescindir los efectos del mandato genético que nos predispone al dominio y al abuso. Aún pretendemos imponer una visión absoluta para entender un universo pletórico de incógnitas, insistimos en la necedad de dictar una versión única e inmutable para un mundo diverso y cambiante. El conflicto existencial es el estigma del hombre: cuando se apresta a surcar el cosmos lo encadenan las vilezas de una especie inconclusa que se aferra a un claroscuro genético y le impide llegar a los niveles excelsos del espíritu…
Laura M. López Murillo es Licenciada en Contaduría por la UNAM. Con Maestría en Estudios Humanísticos, Especializada en Literatura en el Itesm.

Publicado por ARGENPRESS

Anuncios