viernes 30 de marzo de 2012

Diego Olivera (BARÓMETRO INTERNACIONAL especial para ARGENPRESS.info)

La situación internacional sigue caracterizada por la grave crisis del capitalismo, que afecta a varios países de Europa, entre los mas sacudidos por los planes de la Troika Europea (Francia, Alemania, Inglaterra) han sido Grecia y Portugal, también España e Italia sienten los impactos de una elevada Inflación, ajustes fiscales y altos niveles de desempleo, alcanzando mas de 20 millones de personas en el viejo continente los sin trabajo y sin seguro de paro. Los impactos de estos ajustes neoliberales impulsados por el Fondo Monetario Internacional (FMI), sustentan su estrategia en el salvataje al sistema Financiero y los altos subsidios a los Bancos Internacionales, que particularmente han sido los padres de la denominada burbuja inmobiliaria en Estados Unidos (modelo especulativo con altas tasas impositivas), factor detonante del quiebre de la estabilidad del capitalismo financiero.

Los efectos de estas políticas monetaristas en América Latina en las décadas del 70, 80 90 del siglo XX, llevaron a la quiebra a varios países de este continente como Argentina o Brasil, entre otros, generando altos niveles de desempleo, niveles de pobreza critica, altos índices de inflación y devaluación de monedas, así como dictaduras militares para garantizar los ajustes, los mismos que hoy son aplicados en Europa. Una realidad que confirma, que para el capitalismo son más valiosos sus capitales, bancos y monopolios, que la vida de los seres humanos.
Los efectos de la crisis impulsan una campaña guerrerista de Estados Unidos y la OTAN
Esta nueva realidad mundial se amplia con las campañas guerreristas del imperialismo estadounidense, que ha concebido al mundo como su patio trasero (anteriormente Latinoamérica). Ya no existen fronteras, sus empresas de mercenarios crean las condiciones para crear falsos sectores de oposición. Se aplica de esta manera la denominada Guerra de Cuarta Generación, apoyada en la estrategia del presidente de Estados Unidos Barak Obama, de que cualquier nación que cree una estructura de liberación nacional, conforme una resistencia armada a gobiernos denominados por ellos “antidemocráticos”, puede ser apoyado por Estados Unidos y la OTAN, como ejemplo la invasión a Libia y hoy las agresiones a Siria, también los planes contra Irán.
Es bueno señalar como estos procedimientos y estas estrategias no son nuevas, fueron aplicadas por el modelo colonialista de Inglaterra, en varias guerras en África, Medio Oriente, Asia y América Latina, con las políticas de balcanización, creando falsas barreras entre naciones de esos continentes, bajo la aplicación de gobiernos títeres que negociaban sus países, para beneficiar a sectores económicos privados nacionales y extranjeros. Esta visión imperialista se ha repotenciado en este nuevo siglo XXI, donde Estados Unidos ha logrado imponerse en Europa, incorporando a la OTAN como ejercito de avanzada, ampliado de esta manera sus guerras a escala mundial, para autodefinirse como el gendarme del mundo, bajo el lema “es por la seguridad de los Estados Unidos”.
En el marco de esta estrategia operan contra Venezuela y Latinoamérica
Parte de esa estrategia del gobierno de Obama, esta montada en Venezuela con un plan desestabilizador, donde sectores de la ultraderecha venezolana, han creado planes mediáticos, tales como quemar vertederos de basura para generar descontento. De la misma manera con las campañas del “agua contaminada”, sin ningún diagnostico científico, la clonación de correos de funcionarios y dirigentes bolivarianos, para crear confusión y llamar a la división interna. En este mismo plan esta el ataque despiadado a la salud del presidente Chávez.
El accionar los sectores radicales de la derecha refleja la debilidad del candidato de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), ante las encuestas que dan como seguro triunfador al presidente Chávez con porcentajes que van desde el 55% al 63%, mientras que el candidato opositor, Henrique Capriles, obtendría entre el 22% y el 25% de los votos, con una candidatura que no crece en los sectores populares como en sectores de la clase media, lo cual crea incertidumbre en la oposición y amplia posibles planes antidemocráticos.
Por eso no es descabellado pensar que la derecha y Estados Unidos se van a quedar de brazos cruzados ante el inminente triunfo del mandatario venezolano. Si bien la MUD reconoció el 12 de febrero del 2012 la existencia de democracia en Venezuela, como también elogió al Consejo Nacional Electoral (CNE) por su labor, luego de 10 años de su tesis de gobierno dictatorial y CNE al servicio del mismo, la reciente campaña montada por la oposición de un empate técnico entre ambos candidatos, muestra la inmoralidad de los voceros de la MUD, ya que no existe ninguna encuesta nacional que avale esta aseveración. Solo el armado de encuestas en un laboratorio y con personas adherentes a esta candidatura, es decir un globo publicitario, para un mal comienzo en unas elecciones que siempre han sido democráticas y reconocidas a nivel internacional.
Anuncios