Laura Poy Solano
Periódico La Jornada
Lunes 2 de abril de 2012, p. 40

En América Latina han proliferado las organizaciones civiles ligadas a grupos empresariales que buscan incidir en políticas públicas de educación, con la premisa de alcanzar una formación de calidad para todos, aunque sin determinar por qué y con qué fines, afirma Erika Moreira Martins, investigadora de la Universidad Estatal de Campinas, en Sao Paulo, Brasil, y especialista en este fenómeno en la región.

Con apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), en septiembre de 2011 se creó en ese país la Red Latinoamericana de Organizaciones de la Sociedad Civil por la Educación, que integra a 13 naciones, entre ellas México, representado por Mexicanos Primero, y cuyos objetivos incluyen generar una voz colectiva de movilización e incidencia en las políticas educativas que tengan la misma visión que compartimos.

En entrevista con La Jornada, asegura que la finalidad no es privatizar la enseñanza pública. Tienen un objetivo muy claro: cambiar el rumbo de la educación en América Latina. Quieren que se torne más competitiva, desarrollar la región en términos de competitividad, para eso se necesitan trabajadores calificados, lo que no se consigue con tres años de formación técnica en bachillerato. Los primeros años de formación desde niños.

Moreira Martins destaca que tanto en Brasil, por conducto de la organización Todos por la Educación, como en México, con Mexicanos Primero, se han creado agrupaciones vinculadas con sectores empresariales, en Argentina (Proyecto Educar 2050), Chile (Educación 2020), Colombia (Empresarios por la Educación), Ecuador (Grupo Faro), El Salvador (Fundación Empresarial para el Desarrollo Educativo), Guatemala (Empresarios por la Educación), Honduras (Fundación por la Educación Ernesto Maduro), Panamá (Unidos por la Educación), Paraguay (Juntos por la Educación), Perú (Empresarios por la Educación) y en República Dominicana (Acción por la Educación).

Estas agrupaciones “comparten un modelo y estrategias muy parecidas. Tienen equipos pequeños muy calificados que no están involucrados de manera directa con empresarios, pero están compañías muy poderosas.

Actúan en tres frentes: comunicación y movilización, vinculado con estrategias en medios de comunicación. Otro tiene que ver con producción de estudios e informes, en los que se usan cifras y datos muy calificados, con los que tratan de evidenciar la baja calidad educativa.

Señala que un tercer objetivo es buscar la articulación con el gobierno. Tienen un diálogo con las autoridades, aunque sea para hacer presión. Suelen acreditarse como organizaciones sociales que los gobiernos simplemente no pueden ignorar. En lo general parten de un principio: la mala calidad de la educación.

No podemos olvidar, afirma, que el conocimiento tiene un papel cada vez más importante en las sociedades contemporáneas, por lo que la educación alcanza más que nunca un papel estratégico para impulsar cambios en la sociedad, en el modelo de trabajo y productividad.

Sin embargo, afirma, para alcanzar estas metas, estas organizaciones civiles deben tener legitimidad ante su sociedad. Es evidente que trabajan para alcanzarla, pero dependerá de los esfuerzos de resistencia nacional lograr sus objetivos.

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