sábado 7 de abril de 2012

 

Parafraseando al célebre André Gunder Frank (1929-2005), uno de los más influyentes intelectuales en Latinoamérica con su “teoría de la dependencia”, resulta paradójico que Europa comience a encabezar el “subdesarrollo del desarrollo”.

Juan J. Paz y Miño Cepeda / El Telégrafo
Ante la inminencia de que la crisis económica en Grecia (2010) arrastrara a la Zona Euro, la Unión Europea y el FMI acordaron un plan de rescate neoliberal para este país, que incluyó: privatización de empresas, retiro del Estado, disminución del gasto público, recorte de salarios y pensiones, flexibilidad laboral. Las protestas y movilizaciones ciudadanas estallaron de inmediato.
El turno llegó a España. El pasado febrero, el flamante gobierno de Mariano Rajoy aprobó una reforma laboral, que implanta el despido, como norma general y con menores indemnizaciones, desconoce el contrato colectivo, amplía a un año el período para los trabajadores “a prueba”, faculta a establecer horas extraordinarias sobre los contratos a tiempo parcial, permite a las empresas cambiar jornadas, turnos, funciones y hasta rebajar salarios, admite el despido colectivo en todas las administraciones y empresas públicas. En oposición a semejantes reformas, el pasado 29 se realizó en España una huelga nacional que paralizó a las industrias y movilizó a millones de trabajadores y ciudadanos.
Pero las “reformas” amenazan a toda Europa y los derechos conquistados por las luchas obreras desde el siglo XIX, otrora ejemplos para el mundo, comienzan a revertirse.
También América Latina vivió, en los ochenta y noventa del pasado siglo, las “reformas” neoliberales recetadas por el FMI. Los resultados sociales y laborales fueron desastrosos. Crecieron pobreza, desempleo, subempleo, emigraciones. Y América Latina se convirtió en la región más inequitativa del mundo.
Sin embargo, con el nuevo milenio, los gobiernos de la nueva izquierda latinoamericana acabaron con el neoliberalismo. Y hoy, varios países destinan recursos para educación, salud y seguridad, construyen viviendas, mejoran salarios y derechos laborales, atienden al bienestar popular. De acuerdo con el “Panorama Social de América Latina 2011” de la CEPAL, la pobreza en América Latina disminuyó, destacando en ello cinco países: ECUADOR, Argentina, Colombia, Perú y Uruguay.
América Latina está marcando una nueva era mundial. En contraste, en Europa (y también los EE.UU.) el “Estado de bienestar”, presentado hasta hace poco como ejemplo al mundo, se desmorona. Parafraseando al célebre André Gunder Frank (1929-2005), uno de los más influyentes intelectuales en Latinoamérica con su “teoría de la dependencia”, resulta paradójico que Europa comience a encabezar el “subdesarrollo del desarrollo”.

Publicado por Con Nuestra América

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