Gladis Torres Ruiz (CIMAC)

En Ciudad Juárez -la urbe más violenta del mundo-, madres, esposas e hijas tratan de evadirse de la pobreza, la cual se recrudece y trastoca a las familias cuando una de sus integrantes es desaparecida o asesinada.

Es el caso de la familia de Esmeralda Castillo Rincón, quien desapareció en la ciudad fronteriza en 2009 a la edad de 14 años.
Esmeralda salió de su casa el 19 de mayo de 2009 para ir a la escuela. Jamás regresó. Su familia se dedicó a buscarla incansablemente.
A tres años de la ausencia de su hija, José Luis Castillo Carrión pasó de padre desesperado por encontrar a Esmeralda, a víctima de las propias autoridades que deberían brindarle justicia.
Fue acusado, junto con su hijo Lorenzo Castillo Rincón, de robo con violencia a una casa de masajes en 2008. Ambos están detenidos desde el pasado 8 de abril en el Centro de Readaptación Social (Cereso) de Ciudad Juárez.
Martha Alicia Rincón Márquez es la madre de Esmeralda. Con su hipertensión a cuestas no sólo busca a la menor de sus hijas; ahora también lucha por la excarcelación de su esposo y su hijo.
Además debe solventar los gastos jurídicos y médicos de su enfermedad y la de José Luis Castillo (padece cáncer), los cuales para una vendedora de hamburguesas son muy absorbentes.
El esposo de Martha era atendido a través del seguro social que le brindaba su hijo Lorenzo, quien ahora también está preso.
Urbe de miseria
Ciudad Juárez es uno de los 10 municipios en el país con el mayor número de personas en pobreza extrema al sumar 62 mil 822 en esa condición, de acuerdo con el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).
Según el mecanismo, la población en pobreza extrema es aquella que vive con menos de 978 pesos al mes en zonas urbanas y 684 pesos en áreas rurales.
La familia Castillo Rincón vive en la colonia Altavista, una de las más pobres de Juárez.
El pasado 4 de marzo, en entrevista con Cimacnoticias, los padres de Esmeralda relataron que decidieron dejar fuera de la búsqueda de la joven a sus otros dos hijos: una hija mayor (de quien se reservó su nombre ante el temor de represalias y es madre de dos niños), y su hijo Lorenzo Castillo, de 24 años y padre de una niña.
El fin fue protegerlos. “Ellos nos apoyan económicamente con lo que pueden, pero procuramos mantenerlos fuera de las marchas, mítines y reuniones” señaló en esa ocasión José Luis Castillo Carrión.
“Mi hijo tiene una nena de brazos; nosotros los protegemos de que no anden con nosotros porque tenemos temor, ya tenemos el sufrimiento de perder a nuestra niña y llevarlos con nosotros a las marchas es exponerlos. Siempre voy a andar yo o mi esposa, pero ellos no por que no queremos una pérdida más”, abundó el padre de familia.
No obstante, un mes después José Luis y su hijo Lorenzo fueron detenidos. De acuerdo con la denuncia penal en su contra por el supuesto asalto a mano armada, la parte acusadora dijo que padre e hijo fueron reconocidos porque salieron en la televisión, cuando Lorenzo siempre se mantuvo al margen de las protestas callejeras en demanda de justicia.
En la charla con Cimacnoticias, Martha Alicia y José Luis narraron que las líneas de investigación por la desaparición de Esmeralda apuntan a que su hija, quien presuntamente fue vista en una cantina del centro de Ciudad Juárez a inicios de este año, fue trasladada a algún bar de La Merced en la Ciudad de México.
“(La Fiscalía de Ciudad Juárez dijo) que no podía hacer nada porque es del estado. ‘No podemos hacer nada, si quieres tú ve’; por eso decidimos venir con nuestros propios recursos”, relató José Luis.
Para viajar al DF, los padres de Esmeralda realizaron una venta “masiva de hamburguesas” en la Plaza de Armas de Juárez y recabar fondos.
Familia destrozada
A casi dos meses de ese viaje, Martha Alicia dice vía telefónica desde Juárez que tiene “mucho miedo”. “Ya no queremos que nos pasen más cosas; ahora estoy sola, a veces no tenemos ni para comer”, explica.
“Tengo miedo de que mi hija se encuentre entre las osamentas que están identificando; sé que faltan cinco. Sola no puedo con esto, que los dejen libres, ellos no hicieron nada”, reclama.
Entre diciembre de 2011, enero y febrero de 2012, en el Valle de Juárez, municipio de Praxedis G. Guerrero, fueron localizados varios restos óseos de mujeres, los cuales -según la Fiscalía- son de menores de edad reportadas como desaparecidas en 2009 y 2010.
Hasta ahora suman 12 restos con perfil genético determinado y seis de ellos ya fueron identificados plenamente, de acuerdo con las autoridades. Quedan cinco más por cotejar con las muestras de ADN de las familias con hijas desaparecidas.
Martha cuenta que ella, su nuera y su nieta subsisten con la venta de hamburguesas. “Sacamos afuera de la casa de jueves a domingo un asador, una mesita y dos bancos, ése es mi puesto. Antes era de seis de la tarde a la una de la mañana. Ahora estamos solas y con miedo por lo que levantamos más temprano”, relata.
Platica que su esposo necesita tomar medicamentos y una vacuna que cuesta 3 mil 700 pesos: “Ya no tengo ni para los pasajes, necesito que alguien nos ayude; tengo que trabajar, pero por la edad ya nadie nos da un trabajo fijo”.
José Luis y Lorenzo fueron vinculados a proceso el pasado 10 de abril por un tribunal de garantía, por lo que el juicio por el delito de robo calificado durará cerca de un año dentro del Cereso de Juárez. Además de la formal prisión se fijó un plazo de dos meses para concluir las investigaciones.
Con la voz entrecortada, Martha dice: “Yo lo que quiero es que me los regresen, si quieren ya no vamos a decir nada, (pero) que me los regresen como se los llevaron. Primero me quitaron a mi hija y ahora me quitan a mi esposo y mi hijo… es un dolor insoportable”.
Concluye: “Ya nada más quedamos mi hija la más grande y yo. ¿Seguimos nosotras o qué va a pasar? ¿Qué nos van hacer? Me estoy muriendo en vida; que escuchen mi súplica que es la misma de muchas madres de Ciudad Juárez”.
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