miércoles 25 de abril de 2012

María Antonieta Cano (MOIR)

En Colombia todo sube, todo, menos el salario de los profesores. Ya se acaba abril, cuarto mes del año, y es la hora en la que aún no se conoce ni siquiera la tabla salarial que regirá a los docentes para el año 2012. Este incumplimiento con el gremio no se compadece con la pericia con la que se decretan, ahí sí, todas las alzas en la economía nacional el primero de enero, cuando los colombianos no han despertado del guayabo. Puntualmente suben los arriendos, suben los combustibles, sube el transporte, suben los impuestos, suben los alimentos, el calzado y las medicinas, sube la educación, suben las tarifas de los servicios públicos, sube, sube, sube todo, menos el sueldo de los docentes.

Pero, ¿por qué no le cumplen al magisterio con sus salarios? ¿No se ufana el gobierno nacional de tener plata por montones? El 13 de octubre de 2011 El Espectador publicó: “Al cierre del primer trimestre de 2011 el Gobierno nacional registró un superávit de 15,4 billones de pesos. Con cifras tan ostentosas, ¿por qué no se les sube, a tiempo, el salario a los maestros? ¿Por las mismas razones que no se atienden los problemas del invierno? Ahorran la plata para mostrar cifras favorables pero desatendiendo sus responsabilidades. El gobierno de Juan Manuel Santos es un gobierno tacaño con los colombianos pero a los gringos les hizo una Cumbre de las Américas en la que se derrochó, como nuevo rico, 97 millones de dólares.
En Finlandia, la docencia es la carrera profesional con más prestigio de todo el país, su autoridad no es discutible y los docentes son considerados los máximos expertos en la educación nacional. Este prestigio se corresponde con el salario, factor que indiscutiblemente contribuye a que la calidad de la educación en ese país sea la mejor del mundo. En contraste, Colombia tiene uno de los salarios más bajos del continente y del mundo. Se ha perdido la capacidad adquisitiva en un 15% durante los últimos 10 años y para rematar el exiguo aumento no se materializa. Para colmo, la Fiduprevisora no ha cumplido con el pago de los intereses de las cesantías, que entre otras, apenas va a ser del 4,6%.
Los profesores son gente sencilla, trabajadora, acosada por la tarjeta de crédito, por la plata del mercado mensual, por el arriendo o la cuota de la casa en la que viven. Es con este gremio con el que Santos es cicatero y ruin. El gobierno de Santos no se gasta la plata en la gente, la deja guardada en bancos en el extranjero para hacer al país más atractivo a los inversionistas.

Publicado por ARGENPRESS

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