Marcelo Ramal (especial para ARGENPRESS.info)

Los diarios oficialistas caracterizan la seguidilla de reuniones de los interventores de YPF con petroleras internacionales, como una verdadera “maratón” -o un “casting de inversores” (Página/12). Estas tratativas demuestran cuán lejos están los K de una estatización petrolera o de una ‘recuperación de soberanía’. La saga comenzó con el viaje de Julio de Vido a Brasil, para interesar a Petrobras, a la que prometió la devolución de la concesión que le había retirado el gobernador Sapag en ‘asociaciones’ de exploración de Argentina. La ronda continuó con la francesa Total; las norteamericanas Exxon, Chevron, Phillips Conoco; la china Sinopec y otras firmas de carácter local. Uno de los enemigos de la “expropiación”, el diario La Nación, sacó sus conclusiones: “No bien pasó a manos del sector público, YPF comenzó a ser reprivatizada” (23/4).

Es cada vez más claro que la expropiación parcial a Repsol sólo ha sido la puerta de entrada para una reasignación de negocios entre monopolios petroleros. Mientras tanto, el gobierno se sirve de la caja de YPF para continuar financiando las importaciones de combustibles y los subsidios a la energía. Una de las principales facturas es la que paga por el gas importado de Bolivia, a Petrobras y Repsol. En la entrevista con Total, los funcionarios y la empresa acordaron incrementos de producción en función del programa Gas Plus, que el gobierno había derogado hace un par de meses, que reconoce a los pulpos un precio superior al corriente. En otra reunión, el gobierno prometió “un programa de incremento en el valor del gas que lo vaya acercando a los precios regionales” (Clarín, 25/4). Los precios de Bolivia triplican los valores locales. O sea que la “soberanía petrolera” conjuga una nueva perspectiva de negocios para grupos privados, con un tarifazo. British Petroleum, interesada en “quedar libre para poder postularse a prospecciones y exploraciones futuras” (AF, 25/4), ha decidido acelerar la resolución de sus pleitos con el grupo Bulgheroni en Pan American Energy. Así ‘leen’ los monopolios petroleros la “expropiación” de YPF.
Esta redistribución de negocios pone de manifiesto la imposibilidad de Repsol para seguir operando YPF, debido a la bancarrota de sus principales accionistas -la Caixa de Cataluña, Sacyr Vallermoso e incluso Pemex. Las dos primeras, atrapadas en la bancarrota hipotecaria y financiera de España, necesitan las utilidades de YPF para sobrevivir -no están capacitadas para desarrollar inversiones petroleras. Ha quedado probado que ha endeudado a la filial argentina para retirar dividendos que duplican las utilidades registradas. Los K se han quedado con una empresa cargada de deudas que seguramente se verán obligados a renegociar, pero que deberán finalmente pagar. La expropiación integral de YPF sin compensación significaría, por el contrario, el desconocimiento de este pasivo que no representa otra cosa que un vaciamiento.
Para algunos observadores, la expropiación de Repsol se precipitó cuando los K tomaron conocimiento de que la petrolera “española” estaba a punto de ser comprada por la china Sinopec, precisamente por su incapacidad para seguir con el petróleo. La ‘expropiación’ sería funcional a un bloqueo a una mayor presencia de China (que ya opera en PAE) y a una apertura a sus rivales. La cuestión del petróleo es el punto principal de enfrentamiento entre Obama y China en relación con Irán -de donde viene el 55% del petróleo que importa China. “Hombres del Departamento de Estado norteamericano confirmaron que no todos los sectores del gobierno de Obama eran tan críticos con el proyecto estatizador” (La Nación, 22/4). Mientras tanto, las ‘sanciones comerciales’ que Repsol y Rajoy han exigido contra Argentina no encontraron eco: el FMI declaró que la disputa era un “asunto bilateral”. Puertas adentro, la cruzada condenatoria no logró quorum en la Unión Industrial: “El avance sobre YPF provoca en las corporaciones más adhesiones que las que se sospechan” (ídem), piensan asociarse a los negocios en danza. Macri ya declaró que mantendría la “empresa mixta”. El ‘establishment’ político y económico de Argentina se ‘fastidia’ por las ‘formas’, pero es plenamente conciente de que la continuidad de Repsol en YPF era inviable.El “modelo boliviano”, fantasía y realidad
Los interventores propondrían a los grupos privados una nueva modalidad de contratos: a cambio de sus inversiones, las petroleras podrían disponer libremente de una parte del petróleo extraído; la otra porción quedaría en manos de YPF -”sociedad anónima”. Sería el ‘modelo’ de la nacionalización boliviana. Las petroleras podrán certificar su parte de reservas, o sea integrarlas a su capital en Bolsa. Bolivia sólo destina el 20% de su producción de gas al mercado interno; Argentina necesita el “autoabastecimiento”. De todos modos, Evo Morales viene intentando imponer gasolinazos desde hace dos años, con el argumento de que la diferenciación de precios, entre internos y externos, propicia el contrabando. La precondición de las “asociaciones” con la nueva YPF será proseguir con el naftazo -que los Kirchner ya habían puesto en marcha en beneficio de Repsol- y avanzar en un aumento sustancial del precio del gas en boca de pozo.
Los interventores han jurado que “no le pagarán a Repsol lo que pide”. Pero ocultan que ya se lo están pagando, al hacerse cargo de las deudas que el pulpo dejó abrochadas, y que alcanzarían los 9.000 millones de dólares. Acaba de revelarse una cláusula por la cual “en caso de que Repsol pierda el control mayoritario, sus acreedores podrán reclamar la totalidad de sus deudas sin esperar los plazos previstos” (Ambito, 24/3). Ni el director estatal en Repsol ni los nuevos interventores denunciaron estos acuerdos leoninos, que ahora deberá cargarse a la conducción estatal. Por este motivo, una calificadora de riesgo considera que YPF podría caer en cesación de pagos, a menos que el Estado argentino comience a ‘honrar’ esa deuda de inmediato. Los gobernadores, algunos de los cuales hacían lobby por Repsol hasta hace días, ahora reclaman al Estado el pago de las deudas en favor de proveedores. No nos equivocamos al decir que el “vaciamiento continúa”.Menem y Macri
Está claro por qué Carlos Menem va a votar a favor de la ‘estatización parcial’. Por los mismos motivos, Macri aseguró que “no dará marcha atrás”, si llegara a gobernar en 2015. En oposición a esta reprivatización petrolera, planteamos la nacionalización sin compensación de toda la industria petrolera y de las privatizadas.
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