martes 24 de abril de 2012

 

Anayeli García Martínez (CIMAC)

En el nivel municipal los partidos políticos ejercen de manera más clara la violencia, la discriminación y el acoso para evitar que las mujeres ocupen cargos de toma de decisión, advierte la especialista en participación política femenina Dalia Barrrera Bassols.

De manera sistemática -explica- los dirigentes varones recurren a mecanismos de exclusión como el acoso político y la violencia de género, con el fin de que las militantes no sean diputadas locales, alcaldesas, síndicas o regidoras.
La profesora-investigadora de la Escuela Nacional de Antropología e Historia subraya que los líderes partidistas esparcen dudas sobre la capacidad de mando de las mujeres, las estigmatizan, desprestigian, e incluso hacen señalamientos negativos contra aquellas que logran espacios de poder.
En su más reciente investigación “Mujeres en el cabildo. Síndicas y regidoras veracruzanas” -publicada por el Grupo Interdisciplinario sobre Mujer, Trabajo y Pobreza (Gimtrap)-, y en un artículo posterior sobre el tema, Barrera Bassols recopila testimonios sobre los desafíos que afrontan las mujeres en los municipios para llegar y ejercer un cargo.
La investigadora omite los nombres de ellas para que no sufran represalias. En su testimonio una regidora expresó: “¿Qué si existe discriminación de las mujeres? ¡Sí, cómo de que no! Siempre existe discriminación, ahí estamos discriminadas en los puestos de elección, como lo estamos viendo ¡Imagínese! Nomás dos regidoras somos y son seis hombres, más el síndico y el presidente municipal.”
Una presidenta municipal habló sobre los obstáculos para formar parte de las listas de candidaturas: “Lo más difícil fue convencer a mi partido, la candidatura la peleé con uñas y dientes (…). Mi propio presidente de partido me decía que estaba loca, que en Alto Lucero jamás aceptarían que una mujer fuera la candidata, pero además tenía en contra a los ex alcaldes, quienes apostaron que no debía ser yo la candidata”.
Otra alcaldesa se dijo víctima de “calumnias, chismes y bloqueos”. “Durante mi campaña también hubo habladurías: me acostaban con uno y con otro, ya mero con todo mi municipio. Son las vivencias que una mujer pasa en la política. Ésa es mi experiencia amarga, que nos acuestan con quien se les viene en gana”, acusó.
Dalia Barrera acota que para llegar a un cargo municipal, las mujeres tienen que demostrar en mayor medida trabajo político y trayectoria dentro del partido, pero también pueden obtener puestos de mando por sus nexos familiares, o por simple “relleno” cuando la autoridad electoral obliga al partido a postular a mujeres.
Al respecto, otra mujer relató: “Prácticamente creo que si llegué al cargo de regidora fue porque no había mujeres en la planilla, y fue como requisito: ‘A ver, ¿quién está? A ver, fulanita’. Y ¡órale!”.
Como estos casos, advierte Barrera Bassols, hay muchos otros que dan cuenta de los mecanismos de exclusión que enfrentan las mujeres para tener un cargo en el cabildo. Por ello propone que estas formas de discriminación, ligadas a la dominación masculina, se deben combatir desde la sociedad y los propios partidos.

Publicado por ARGENPRESS

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