sábado 28 de abril de 2012

 En Europa y EE.UU todavía no se comprende que América Latina ha marcado el inicio de una nueva era y que hoy es otro de los ejes geopolíticos con los que las potencias tendrán que aprender a “negociar”, porque en la región ya no sirven las viejas diplomacias intervencionistas.
Juan J. Paz y Miño Cepeda / El Telégrafo (Ecuador)
La Unión Europea reaccionó con amenazas económicas sobre Argentina por haber re-nacionalizado la petrolera YPF-Repsol. De paso, es una indirecta “advertencia” a la América Latina. En cambio, los países BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) invitaron a Argentina para patrocinar un documento, que la presidenta Cristina Fernández aceptó.
El documento insta a la OMC para concluir satisfactoriamente la Ronda de Doha, pero señala que “la apertura comercial no genera por sí misma crecimiento económico, desarrollo e inclusión social”,  que son necesarias otras políticas complementarias para garantizar la estabilidad macroeconómica y la inversión social, y también que, en el mismo marco de la OMC, deben respetarse los espacios de políticas con que cuentan los países en desarrollo para alcanzar sus legítimos objetivos económicos y sociales.
Añade que es necesaria una efectiva regulación del sistema financiero, así como de supervisión del sistema bancario, pues las fallas regulatorias del mercado financiero pueden llevar a crisis que afecten al mismo desarrollo del comercio. Argentina subrayó, “la necesidad de abordar las asimetrías y los desequilibrios existentes en el sistema de comercio internacional actual, en donde el proteccionismo tradicional en la mayoría de los países desarrollados (subsidios distorsivos, picos arancelarios) se conjuga con el creciente uso de restricciones técnicas a la importación, como lo son las barreras sanitarias y fitosanitarias, lo que restringe el acceso a los mercados para los productores de los países en desarrollo”. La presidenta Fernández señaló que Europa y los EE.UU. han sido los más observados por la OMC por sus políticas proteccionistas y se preguntó, con razón, ¿de qué mercado libre nos hablan?
América Latina adquirió, desde la pasada década de los ochenta, suficiente experiencia histórica sobre las desastrosas consecuencias que tuvo con modelos empresariales y mercados abiertos inspirados en el neoliberalismo. Y hoy, bajo gobiernos con otras inspiraciones en varios países, la región bien puede dar lecciones sobre el manejo económico con criterio social y soberano, mientras Europa retrocede en políticas sociales.
Todavía no se comprende que América Latina ha marcado el inicio de una nueva era y que hoy es otro de los ejes geopolíticos con los que las potencias tendrán que aprender a “negociar”, porque en la región ya no sirven las viejas diplomacias intervencionistas.
Publicado por Con Nuestra América
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