Carlos Saglul (ACTA)

La Asociación de Docentes e Investigadores de la UNT (ADIUNT-CTA) se sumó a las organizaciones estudiantiles y otros sectores del pueblo tucumano y piden que termine la oscura asociación entre la Minera La Alumbrera y la Universidad Nacional de Tucumán a través de un modelo extractivo que denunciaron es contaminante y solo siembra hambre y miseria.

Walter Díaz, secretario general del gremio de profesionales universitarios tucumanos, explicó a ACTA que también se quiere saber el destino de aproximadamente 400 millones de dólares entregados a esa casa de altos estudios.
¿Cómo nace la asociación en la Mina La Alumbrera y la Universidad?
El geólogo que descubre el yacimiento lo dona a la Universidad que hace un acuerdo con una multinacional para la extracción. Según ese acuerdo, el cuarenta por ciento va a manos privadas, el 40 por ciento a la Universidad de Tucumán y el resto a las casas de estudio del país. El problema es que ese cuarenta por ciento de la Universidad de Tucumán se destina a un edificio nuevo que nunca se hizo. En tiempos de Menem todo podía pasar, es factible que se haya utilizado para otros gastos. Es necesario esclarecerlo.
¿Cuanto percibió la Universidad descontando que debe ser una pequeña parte de las ganancias de la multinacional?
Unos 400 millones de dólares sobre los que pedimos se informe. Pedimos que la Universidad deje de ser socia de La Alumbrera en la contaminación, empobrecimiento y se investigue el destino de millones de dólares. Además que la mina no puede estar desconectada de un plan de desarrollo nacional ni la Universidad al servicio de una multinacional. Lo que recibe de manos privadas esta casa de estudios es el doble de lo que le manda el Estado.
En su declaración, los universitarios cuestionan las inexplicables ventajas económicas y tributarias que disponen las empresas transnacionales mineras. Señalan que “a pesar de las importantes sumas de dinero que la UNT recibió de ese emprendimiento minero, uno de los más grandes de Latinoamérica, ninguno de sus problemas estructurales ha sido solucionado, como lo demuestra la nueva crisis económico-financiera que atraviesa la casa de estudios y su inexplicable déficit operativo (superior a los 78 millones de pesos)”. La presentación ha recibido la adhesión de numerosos profesionales universitarios, estudiantes y egresados y cuenta con la participación de la asociación.
En uno de los párrafos de la proclama, se advierte que la actividad minera “se realiza con inexplicables ventajas económicas y tributarias. En tiempos en que la presión impositiva avanza sobre el patrimonio de los ciudadanos, la explotación de los recursos naturales mineros se realiza en condiciones de expoliación y saqueo”, apuntaron.
Díaz explicó que “estamos como en la época de la colonia, la mina firmó un acuerdo por el cual no ponía un peso hasta recuperar todo lo invertido. ¿Qué control hay sobre lo que ganan realmente? Además, transportan el concentrado en un tubo de 32 kilómetros de largos que esta reventado en muchas partes originando serios problemas de contaminación.
¿Qué es lo que piden?
Que termine ese contrato y se vaya la multinacional. Todas las ganancias de La Alumbrera deben ser para la comunidad. Se debe controlar la contaminación. Además hay denuncias sobre colocaciones financieras de los fondos que la Universidad recibía de la Minera. Todo esto hay que investigarlo.

En su documento los docentes hacen “un llamado a todas las organizaciones sociales, gremiales y políticas que sientan orgullo de pertenecer a nuestra universidad a coordinar acciones conjuntas para detener estos emprendimientos y encaminarnos a un modelo productivo nacional sustentable que se construya considerando las expresiones populares que se están manifestando democráticamente por un presente y un futuro mejor para el país”.

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