miércoles, 9 de mayo de 2012

PL

La Central Obrera Boliviana inició hoy tres días de huelga general en medio de llamados a la tolerancia y el respeto de los derechos de los ciudadanos, tras crecientes rumores de que volverán a usar explosivos en las protestas.

El paro convocado por la dirigencia de la organización obrera para todos los departamentos del país tendrá más relevancia en la capital, en la cual los movilizados esperan ingresar a la Plaza Murillo, donde días atrás usaron dinamita para atacar a la policía.
Por ahora, el Gobierno pidió que la huelga se desarrolle en el marco de la tolerancia con el resto de la sociedad y las fuerzas del orden público, las principales víctimas de los ataques con dinamitas en fechas recientes.
La Central Obrera reclama la abrogación del Decreto Supremo 1126, promulgado a principios de año con la intención de reponer la jornada de ocho horas para el sector de la salud, pero anulado por el presidente Evo Morales el fin de semana anterior.
Aunque una buena parte del sector obrero se opone a la huelga, la misma se mantendrá, lo cual calentará aún más el ya complejo clima político que se vive en el país, marcado por protestas de varios sectores, marchas, bloqueos y paros.
En la ciudad de Cochabamba, la tercera más grande del país, coincidirán varias marchas y aunque los dirigentes de las mismas insistieron en que no caerían en provocaciones, pudieran ocurrir encontronazos, sobre todo por la diversidad de objetivos de unas y otras.
Mientras los convocados por la Central Obrera apoyarán la posición de los médicos, las federaciones del trópico lo harán en respaldo al gobierno del presidente Evo Morales y al proceso de cambio.
También saldrán a la calle galenos y transportistas, ambos grupos con agendas cargadas de demandas, a veces un poco incomprensibles y sin escuchar los llamados al diálogo por parte del gobierno.
Por ahora, el ministro de Gobierno, Carlos Romero, aseguró la reanudación de las clases en la capital y la vecina ciudad de El Alto, luego de dos días con las escuelas cerradas como consecuencia del bloqueo total provocado por los transportistas en demanda de la abrogación de la Ley Municipal de Transporte.
Los choferes terminaron las 48 horas de bloqueos en las entradas o salidas de la capital y en sus principales calles y avenidas, pero sus dirigentes dieron un plazo de 72 horas para reanudarlo indefinidamente si el alcalde Luis Revilla no accede a sus peticiones.
Las 72 horas del referido plazo coinciden con los tres días de huelga de la Central Obrera, lo cual pudiera alargar indefinidamente la difícil situación que vive la capital.
En la noche del lunes, el ministro de Gobierno pidió una vez más cordura a los marchistas o huelguistas, y exhortó a que no apelaran a la violencia para luego hacerse las víctimas.
Insistió en el peligro de usar dinamita en el intento de alcanzar la Plaza Murillo, donde se encuentra el Palacio Quemado y la sede de la Asamblea Legislativa, y recordó que las movilizaciones pretenden, por encima de los intereses sectoriales o gremiales, desgastar al gobierno de Evo Morales.
Publicado porARGENPRESS
Anuncios