De la Redacción
Periódico La Jornada
Domingo 13 de mayo de 2012, p. 25

En México también se presentan conflictos entre comunidades nativas y mineras trasnacionales –particularmente canadienses–, uno de ellos es el caso de Wirikuta, en el estado de San Luis Potosí.

Wirikuta es, dentro de la cosmogonía de los indígenas wixárika (huicholes), uno de los sitios más sagrados de su cultura, pues consideran que la creación del mundo ocurrió en ese sitio.

Wirikuta se encuentra en el cerro El Quemado, un espacio de aproximadamente 140 mil hectáreas que se ubica entre los municipios de Real de Catorce, Charcas, Matehuala, Villa de Guadalupe, Villa de La Paz y Villa de Ramos. Es desde 1998 parte de la Red Mundial de Sitios Sagrados Naturales de la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).

El altiplano potosino se encuentra amenazado por 38 concesiones de explotación minera, la mayor parte de ellas en Wirikuta, otorgadas por el gobierno a empresas canadienses. De acuerdo con las comunidades el denominado Proyecto Universo podría destruir 50 por ciento del territorio sagrado para la extracción de oro y plata a cielo abierto.

Por ello, con el lema de ¡Wirikuta no se vende, se ama y se defiende! 20 comunidades del pueblo wixárika han emprendido la lucha por la defensa de su sitio ceremonial y sostienen que al otorgar los permisos para la explotación minera en el cerro El Quemado las autoridades (locales y federales) no han tomado en cuenta adecuadamente ni el valor ambiental ni el valor cultural de la región de Wirikuta.

“¿Qué pasará si encontramos oro o zinc en otro cerro, por decir, en el Cerro del Tepeyac? ¿Justificaría la actividad minera la destrucción del Cerro del Tepeyac y eliminar las tradiciones culturales en torno al Santuario de la Virgen de Guadalupe? ¿Qué tal si el oro se encuentra en otro cerro, el de Chapultepec? ¿Vamos removiendo el Castillo de Chapultepec y lo colocamos en otro lado? ¿Sería tan fácil destruir el Cerro del Tepeyac o el Cerro de Chapultepec como se está destruyendo Wirikuta?, planteó un grupo de wixárika, perteneciente al Frente de Defensa de Wirikuta ante el Senado de la República, durante el foro de análisis para una propuesta legislativa, que se realizó los días 18 y 19 de abril.

Ofrecemos y pedimos trato respetuoso a las comunidades que habitan en el área de Wirikuta, señalaron y exigieron al gobierno mayor sensibilidad mediante una consulta previa, misma que,señalaron, no se ha hecho y ahora la tierra está concesionada a trasnacionales que realizan una abusiva presión sobre ejidos y centros urbanos del altiplano para que permitan la explotación de sus tierras ejidales y los escasos recursos hídricos, a cambio de sumas irrisorias y vagas promesas de empleo, denunciaron.

La empresa canadiense Firs Majestic es la concesionaria de 70 por ciento del territorio sagrado del pueblo wixárika

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