Luis Brizuela Brínguez (PL)

Organizaciones internacionales y activistas por lo derechos humanos denuncian a Estados Unidos por mantener cárceles secretas en varios países donde, aseguran, se ha maltratado y torturado a los prisioneros de la llamada guerra contra el terrorismo.

El tema de los polémicos reclusorios de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) recobró actualidad recientemente, tras retomarse un caso de instrucción que data de 2002 y 2003, como denuncia de tales cárceles en Polonia.
Expertos opinan que la remisión de las actas de instrucción de la Fiscalía de Varsovia a la de Krákov revela un intento de las autoridades polacas para atenuar un escándalo que cobra fuerza, comentó el diario La Voz de Rusia.
Asimismo, una delegación encabezada por el presidente de la Comisión de Libertades Civiles y Asuntos del Interior del Parlamento Europeo, Juan Fernández-López Aguilar, reclamó en abril último una pesquisa sobre las cárceles secretas en Lituania, reconocidas por el Gobierno en octubre de 2011.
En ese año, además, se supo que el presunto miembro de Al Qaeda Abu Zubaydah, preso en la cárcel de Guantánamo, Cuba, desde hace 10 años, fue trasladado desde Marruecos a una cárcel lituana vía Jordania, en uno de los llamados “vuelos secretos” de la CIA, precisó la publicación.
Los eurodiputados también dialogaron con representantes del Instituto de Observación de los Derechos Humanos lituano y la Administración Aérea Civil del país para recabar datos sobre la presunta connivencia del Ejecutivo para respaldar el programa de “entregas extraordinarias” iniciado en el 2001 por la administración de George W. Bush.
Funcionarios norteamericanos ejercieron asimismo fuertes presiones para que no se aplicaran las órdenes de arresto contra oficiales de la CIA vinculados al secuestro de un ciudadano alemán, erróneamente calificado como terrorista en el 2003, reveló el sitio digital Wikileaks.
John M. Koenig, el segundo de la misión norteamericana en Berlín, amenazó al gobierno teutón de “medir cuidadosamente cada paso por sus implicaciones en la relación con Estados Unidos”, en el caso de Khaled El Masri, alemán de descendencia libanesa.
Masri señaló que fue retenido en la frontera con Macedonia, enviado a una prisión secreta y torturado antes de que se reconociera que había sido un error y se le dejara en libertad, reseñó el diario The New York Times.
Sin embargo, Washington también empleó barcos de la Marina de Guerra para ubicar reos lejos de los procedimientos judiciales establecidos para su detención.
La asociación de juristas británicos Reprieve, los mismos que revelaron con detalles los vuelos secretos de la CIA, elaboró un informe en el 2009, en el que explicaba que la Casa Blanca habría optado, para escapar de toda acción judicial, por instalar prisiones secretas en navíos de guerra que cruzan las aguas internacionales.
Fueron identificadas al menos 17 de las prisiones flotantes, entre ellas el USS Ashland, el USS Bataan y el USS Peleliu, buques de asalto anfibio que tienen la particularidad de contar con celdas fáciles de acondicionar, destacó el periódico inglés The Guardian.
Desde 2001, más de 80 mil personas habrían transitado por estas prisiones, acotó.
El escándalo de las cárceles secretas de la CIA estalló en febrero de 2005 tras varias revelaciones del diario The Washington Post.
Datos publicados por el periódico confirmaron que la CIA escondió a los terroristas más peligrosos de Al Qaeda en los llamados Black Sites (Sitios Negros) ubicados en países del Este de Europa como Lituania, Polonia y Rumania, y otros de los catalogados como “aliados”.
En esas prisiones los detenidos fueron objeto de presión psicológica y torturas como simulacros de ahogamiento, privación del sueño y otros métodos de interrogación prohibidos por la Convención de la ONU sobre los Derechos humanos, agregó el rotativo.
El experto del Instituto Internacional de Investigaciones Político Humanitarias de Polonia, Vladímir Bruter, explicó que Washington utilizó a sus aliados para no infringir la ley en su propio territorio.
La existencia en varios países de cárceles norteamericanas es ilegal y está claro que repercutirá de forma negativa en el presidente Barack Obama, quien aspira a la reelección en unos seis meses, advirtió Bruter.
A pesar de ser una promesa electoral, la administración demócrata mantiene sin cerrar la controvertida prisión en Guantánamo, donde al igual que en Abu Ghraib (Irak) y Bagram (Afganistán) torturaron prisioneros, como se constata en fotos que muestran las vejaciones y encendieron las críticas de la opinión pública en el 2006.
El exsecretario de Defensa Donald Rumsfeld autorizó durante su mandato a la CIA y a los militares desplazados a Irak a emplear técnicas de interrogatorio más “duras” y “precisas” sobre los sospechosos arrestados tras los atentados del 11 de septiembre de 2001.
También dio luz verde, con la connivencia de altos cargos del gobierno de George W. Bush, a la instalación de cárceles secretas alrededor del mundo.
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