LUNES, 14 DE MAYO DE 2012

Alberto Salazar Gutierrez (PL)

El coordinador de Asuntos Internacionales de Energía de Estados Unidos, Carlos Pascual, iniciará hoy una visita de cuatro días a la India con la misión de convencerla de recortar sus importaciones de petróleo a Irán.

En plan de enviado especial, Pascual encabeza un equipo de expertos a quienes se encargó evaluar las tendencias de las compras indias de crudo iraní para reorientarlas a otros mercados, como parte de la campaña de Washington contra el programa nuclear del Estado persa, al que atribuye fines militares.
La decisión fue adoptada durante una reciente visita a este país de la jefa de la diplomacia estadounidense, Hillary Clinton, quien no perdió ocasión ni tribuna para instar a la India a actuar en aquel sentido y se mostró más insistente cuanta más resistencia encontraba entre sus anfitriones.
“Estamos trabajando con ellos (con los indios) para ayudarlos en todo lo que podamos en materia de asistencia técnica. La próxima semana mi coordinador de Energía, el embajador Carlos Pascual, estará aquí en la India con un equipo de expertos”, anunció al final de su estancia aquí.
Admitió que “esto será muy difícil para la India” (reducir las compras de crudo a Irán), como también lo ha sido para algunos países europeos y Japón, por lo que Estados Unidos -dijo- “ha trabajado con ellos y les ha ofrecido sugerencias acerca de fuentes alternativas de suministro a precios asequibles”.
Llegada a la India el pasado 6 de mayo por la oriental ciudad de Kolkata, Clinton no dejó pasar un minuto antes de tocar el bendito tema y recalcó que uno de los deberes pendientes de la nación surasiática con la comunidad internacional era limitar las compras de crudo a Irán.
Al otro día desembarcó con el mismo asunto en la capital, donde se entrevistó con el primer ministro Manmohan Singh y con la influyente Sonia Gandhi, presidenta del gobernante Partido del Congreso.
Le siguió en turno del canciller S. M. Krishna, con quien sincronizó la agenda de la tercera ronda del diálogo estratégico entre ambos países, pactado para el próximo 13 de junio en Washington.
Pero la sincronía fue muy relativa respecto a las presiones sobre Teherán.
En una conferencia de prensa junto con su homólogo, Clinton se las ingenió para matizar las diferencias y apuntó que la India “es un socio fuerte para instar a Irán a cumplir con sus obligaciones internacionales” y “comparte el mismo objetivo de impedir que Irán adquiera armas nucleares”.
“Irán no estará en la mesa de negociaciones a menos que haya una presión constante de las sanciones internacionales. Y la presión debe mantenerse si queremos ver avances hacia una solución pacífica”, advirtió.
Krishna convino en que ese era el objetivo, pero acotó que cualquiera fuese el método, debía basarse en la doble circunstancia de que Teherán tiene derechos como miembro del Tratado de No Proliferación Nuclear y también sus obligaciones como Estado no poseedor de armas nucleares.
Respecto a las sanciones, reiteró que la India observa con rigor las resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas a ese respecto. Por omisión, dio a entender que Nueva Delhi seguirá sin plegarse a las medidas unilaterales propuestas por Estados Unidos y la Unión Europea.
Nuestra posición -subrayó- ha sido clara y se mantuvo constante (durante las conversaciones con Clinton).
El mejor resultado de la secretaria de Estado en este terreno fue convenir el envío del coordinador de Asuntos Internacionales de Energía.
Diarios locales hicieron notar que aunque se sabe cuál será la misión principal de Pascual, ésta no se explicita en su agenda de reuniones oficiales.
Como quien no quiere la cosa, los especialistas estadounidenses realizarán en Mumbai, la capital financiera de la India, una exposición sobre la amplitud del mercado petrolero mundial y las bondades que ofrecen naciones como Irak y Arabia Saudita.
También razonarán sobre un eventual cambio en la dinámica del mercado del gas tras descubrirse que los gases de esquisto pueden sustituir al gas natural licuado, del que la nación surasiática compra grandes cantidades a Irán.
Los expertos, además, intentarán insuflar una dosis de optimismo a sus colegas indios cuando diserten acerca de la posibilidad de que importantes yacimientos de petróleo detectados en algunas regiones del Pacífico occidental y oriental corran bajo el lecho marino hasta acercarse a las costas indias.
Llenos de buenas intenciones, hablarán además sobre fuentes alternativas de energías, la necesidad del sur de Asia de alcanzar una soberanía energética regional, y en torno a la iniciativa de la ONU “Energía sostenible para todos”.
Todo muy lindo en el papel.
Pero es un secreto a voces que la decisión de Estados Unidos de enviar a Pascual y compañía a la India está más inspirada más en el deseo de sofocar a Irán que de insuflar aire al mercado petrolero de la nación surasiática.
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