martes, 15 de mayo de 2012

Manuel Justo Gaggero (especial para ARGENPRESS. info)

Este es el título del libro de Jorge Ricardo Masetti, con prólogo de Rodolfo Walsh, en el que se transcriben los reportajes realizados por nuestro compatriota en la Sierra Maestra cubana, a Fidel Castro y a Ernesto Che Guevara, durante la guerra revolucionaria iniciada en ese país, por el Movimiento 26 de Julio y el Directorio Revolucionario.

Los mismos, trasmitidos desde la sierras por Radio Rebelde, cimentaron la relación estrecha de aquel con la dirigencia cubana.
Cabría preguntarse ¿cuál es la relación de este hecho con el relato que forma parte de este “diario de un caminante”?.
Lo veremos inmediatamente.
Como contaba en la nota anterior luego de dejar atrás las diferencias con un pequeño sector que se quedó, finalmente, con la sigla de la Gremial de Estudiantes de Derecho -adherida a la CGU-, comenzamos a organizar la Juventud Universitaria Peronista.
La misma estaría claramente identificada con Alicia Eguren y John William Cooke y sería la rama estudiantil de la Agrupación del peronismo revolucionario que lideraban estos.
Al mismo tiempo conformamos una conducción local del grupo santafesino, integrada por Guido Agnellini -el Gringo- que había viajado conmigo a Cuba, Crescencio Gutierrez que estaba a cargo de la relación con las agrupaciones obreras y, el que escribe estas líneas.
En el campo sindical, teníamos estrechos contactos con un grupo de sindicatos que estaban encabezados por el de la Madera cuyo Secretario General era un viejo anarquista -Anselmo Cárrega-.
Estos compartían con nosotros la visión de la confrontación de clase que se libraba en el seno del Movimiento y la necesidad de plantearse, como medio para interpelar al poder, el de la lucha armada.
El “Viejo” como llamábamos cariñosamente a Anselmo, había tenido un rol destacado en el Plenario de la regional de la C. G. T. de Santa Fe que votara el paro general lanzado 17 de octubre de 1945 para obtener la libertad del entonces Coronel Juan Domingo Perón, sin que por ello hubiera dejado de adherir a las ideas revolucionarias de Bakunin y Proudhon.
Cuándo empezamos a caminar logramos, inmediatamente adhesiones importantes en el seno del movimiento estudiantil.
La incorporación en Derecho de Rafael Perez -el “Negro”-, en Ingeniería Química de Raúl Churruarín -el “Flaco”- y de Ruben Sager -el “Chacra”-, en Ciencias Económicas de Mario Geller y Néstor Verdinelli y en el Instituto del Profesorado de Irene Salgado y Alba Sager, nos daba una fuerte presencia en los centros de estudiantes.
Al mismo tiempo, el acuerdo con Palabra Obrera y con un grupo que se había escindido del Partido Comunista integrado, entre otros, por un compañero que formaba parte el equipo de Fernando Birri en el Instituto de Cine -Jorge Pallero- nos ampliaba nuestra inserción, con miras a tener una representación importante en la Federación Universitaria del Litoral –FUL-.
Cuándo nos presentamos en el Centro de mi Facultad, cuyo Secretario General era Obeid -primo del que luego fuera Gobernador de la Provincia- fuimos bien recibidos.
El sentimiento “antiperonista” que había caracterizado al movimiento estudiantil en la segunda mitad de la década del 50, había quedado atrás y era objeto de una fuerte revisión, impulsada por varias publicaciones entre las mas destacadas la revista “Contorno” de los que luego constituirían el Movimiento de Liberación Nacional -conocido como “el Malena”- los hermanos Viñas, León Rozichtner y Ramón Alcalde, entre otros y “Situación” editada por una fracción del Partido Socialista, fuertemente influenciada por la Revolución Cubana.
En esos meses se habían producido varios cambios que alteraban el escenario político.
En las elecciones realizadas el 7 de julio de 1963, con la proscripción del peronismo que había sufragado en blanco, se había impuesto la formula radical Illía-Perette con el 25, 4% de los sufragios.
El electo futuro Presidente había anunciado que levantaría la proscripción del Movimiento, anularía los contratos para la explotación del petróleo suscriptos por el ex presidente Frondizi, con corporaciones extranjeras y, pondría coto a la industria farmacéutica manejada, fundamentalmente, por los laboratorios extranjeros abaratando, con medidas concretas, los precios de los medicamentos.
Estos anuncios determinaron que aumentara su popularidad, al mismo tiempo que le generaron, de entrada, la oposición de los mandos militares y de la gran burguesía vinculada al capital trasnacional.
Días mas tarde, al mismo tempo que arribaban al país Alicia y John, luego de un prolongado exilio forzado, trascendía la presencia en Salta de un grupo guerrillero encabezado por Masetti denominado Ejército Guerrillero del Pueblo, que iniciaba sus actividades con una carta abierta al electo Presidente.
En la reunión que realizamos para recibir a nuestros compañeros, Alicia, en un aparte, nos señaló que pese a que teníamos diferencias con esta formación guerrillera porque considerábamos inoportuno el momento elegido para su lanzamiento, había un compromiso con el Che, de prestarle todo el apoyo posible.
Un acto en la Facultad de Filosofía, impulsado por la fracción escindida del Partido Comunista encabezada por Juan Carlos Portantiero y José Aricó, que culminara con el grito de “Muera el Ejército”, nos dio la pauta de que los seguidores del Comandante “Segundo” tenían nexos urbanos importantes.
Como se organizó este apoyo “crítico” y cuál fue la suerte de estos compañeros será el tema de nuestra próxima nota.
Manuel Justo Gaggero es abogado. Ex Director del Diario “El Mundo” y de las revistas “Nuevo Hombre” y “Diciembre 20”.
Publicado porARGENPRESS
Anuncios