miércoles, 23 de mayo de 2012

PL

Agentes del Departamento Estadounidense Antidrogas (DEA) y militares hondureños allanaron viviendas en la comunidad de Ahuas tras ametrallar a cuatro civiles confundidos con narcotraficantes en aguas del río Patuca, corroboraron hoy testigos.

Lo descrito por los sobrevivientes de lo acaecido el 11 de mayo confirma la violación de los derechos humanos en el este del país por parte de los miembros de la fuerza extranjera y sus pares hondureños, quienes llegaron esa madrugada a bordo de dos helicópteros con bandera norteamericana, según los lugareños.
Testimonios acopiados por agencias de prensa internacionales desmienten a los voceros de la DEA, quienes aseguran que sus elementos no portaban armas y sólo asesoraban a los policías causantes de la muerte de cuatro pasajeros de una canoa o pipante que transitaba por el cercano río Patuca.
La incursión antidroga iniciada con este incidente, durante el cual fueron heridos otros cuatro civiles, continuó en la madrugada cuando los comandos, entre los cuales había estadounidenses, allanaron la población, relataron pobladores de la comunidad de Ahuas, en La Moskitia hondureña.
Al menos 50 uniformados de ambos países, fuertemente armados, aterrizaron en dos helicópteros en la aldea, derribaron a patadas las puertas de algunas viviendas, y detuvieron a personas supuestamente vinculadas a narcotraficantes, aseguraron, ante reporteros internacionales.
Hilaria Zavala, dueña de un mercado cercano del muelle principal de Ahuas, relató que seis militares tumbaron de forma violenta la puerta de su vivienda y que un estadounidense arrojó a su esposo al suelo, le apuntó con una pistola a la cabeza y por largo tiempo le increpó como si fuera un hombre apodado El Renco.
Celin Eriksson, un joven de 17 años, sufrió una experiencia similar al ser esposado y apuntado con un arma que portaba uno de los comandos de habla inglesa, proveniente de uno de los helicópteros llegados al sitio.
Los militares partieron y lo dejaron tirado cerca del río, hasta que un vecino cortó el plástico de las esposas con un machete y las guardó como prueba de lo acontecido en la jornada.
El coronel Ronald Rivera, comandante de la fuerza especial militar conjunta Paz García, situada en Puerto Lempira, confirmó los atropellos de los agentes de la DEA y sus colegas nacionales contra la población civil.
Mientras, congresistas y defensores de los derechos humanos en Estados Unidos refuerzan sus críticas a los fondos enviados por su gobierno a este país centroamericano bajo el pretexto de la lucha antinarcóticos.

Publicado por ARGENPRESS

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