Andrei Murtazin (RIA NOVOSTI, especial para ARGENPRESS.info)

El número preliminar de víctimas de la masacre ocurrida el pasado viernes, 25 de mayo, en la villa siria de Hula cerca de la localidad de Homs es escalofriante: 116 muertos y más de 300 heridos.

Los observadores de la ONU que permanecen en el territorio del país acudieron al lugar de la tragedia y posteriormente confirmaron las noticias sobre un asesinato masivo de civiles. Las espeluznantes imágenes de los cuerpos infantiles mutilados que aparecen en los vídeos grabados por testigos oculares son tan cruentas que las cadenas televisivas del mundo entero renunciaron a su proyección.
El Consejo de Seguridad de la ONU celebró el domingo, 27 de mayo, una reunión extraordinaria, pero no adoptó resolución alguna, limitándose a condenar a los autores del terrible crimen.
Lo ocurrido en Hula podría ser motivo para una intervención militar directa en el conflicto sirio por parte de los países de la OTAN y de las monarquías del Golfo Pérsico.
Nadie se ha atribuido la autoría de la masacre
La masacre en Hula ocurrió dos días antes de la visita a Damasco del Enviado Especial de la ONU y la Liga Árabe, Kofi Annan. Durante los debates en el Consejo de Seguridad los diplomáticos rusos llamaron la atención sobre este detalle.
Rusia todavía no ha responsabilizado de la tragedia a ninguno de los dos bandos, opinando que se trata de una provocación minuciosamente planeada. “No podemos suponer que este acto en víspera de la visita de Kofi Annan fuera cometido en interés del Gobierno sirio”, declaró a los periodistas el primer el embajador adjunto de Rusia ante Naciones Unidas, Alexander Pankin. De acuerdo con sus palabras, “fue probablemente en interés de aquellos que incitan a la lucha armada, para impedir así la solución pacífica”. Tampoco descartó la intervención de los servicios secretos extranjeros.
El ministro de Asuntos Exteriores del Reino Unido, William Hague, calificó lo ocurrido en Hula de masacre y el jefe de la misión de observadores de la ONU en Siria, General Robert Mood, que participó en la reunión del Consejo de Seguridad vía teleconferencia, precisó que “las circunstancias de la tragedia no estaban claras y representaban un asunto a investigar”.
Damasco, por su parte, achacó toda la responsabilidad a los terroristas de Al Qaeda. “Negamos por completo estar involucrados de manera alguna en este asesinato masivo terrorista… Niños, mujeres y ancianos murieron por disparos. El Ejército sirio no actúa de esta forma”, manifestó en Damasco a los representantes de los medios de comunicación el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Siria, Jihad Makdissi.
Según la versión de los hechos ofrecida por la oposición siria en el extranjero, las fuerzas progubernamentales sometieron a Hula a un ataque de artillería, después de las protestas del pasado viernes. Tras ello, efectivos del Ejército vestidos de paisanos, irrumpieron en la villa y empezaron a disparar a quemarropa contra sus habitantes.
El plan formulado por Annan, puede “irse al diablo”
Mientras los observadores de la ONU estaban examinando el lugar de la tragedia, los habitantes de Hula que apoyaban a la oposición salieron a las calles con carteles que decían “El plan de Annan puede irse al diablo”.
Todo parece indicar que los esfuerzos apaciguadores de la ONU estaban condenados a fracasar en Siria. Según los cánones de la Organización de Naciones Unidas, cualquier operación de paz ha de tener como fase inicial la declaración de un alto el fuego que llegue a cumplirse. Más tarde y con el visto bueno de las partes contrincantes, se invitan al país los observadores del organismo, que se instalan en la línea de separación de los bandos.
En Siria, en realidad, ni hubo alto el fuego ni línea de separación. Los observadores no están armados, de modo que no separan a los bandos, sino que se dedican a detectar nuevos focos de conflicto.
En caso de la visita de Annan a Damasco, únicamente recibirá de Assad y de la oposición declaraciones sobre su disposición a buscar un arreglo pacífico de la situación.
Lo que está ocurriendo en Siria es una guerra civil no declarada, a la que la ONU se ve incapaz de poner fin. El plan de Annan, que prevé el alto el fuego y la retirada del armamento pesado, no está siendo cumplido por casi nadie. Las fuerzas gubernamentales fueron dejando localidades, pero volvieron a entrar al reaparecer allí grupos armados de las fuerzas de la oposición.
La masacre de Hula es una razón de peso para una invasión militar
Tras lo ocurrido en Hula la misión de Kofi Annan en Siria será casi imposible de cumplir. Más aún, la masacre en la localidad siria podría representar un motivo para la intervención militar directa en el conflicto de los países de la OTAN y las monarquías del Golfo Pérsico, sobre todo, Catar y Arabia Saudí.
Según las palabras del ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, la situación en Siria en estos momentos recuerda en gran medida la que se vivió en Yugoslavia hace 13 años.
En 1999 las fuerzas serbias bajo la dirección de Ratko Mladic fusilaron, sin juicio ni sentencia, a 45 albaneses en la villa kosovar de Racek. Aunque el Consejo de Seguridad de la ONU, incluida Rusia, condenó unánimemente aquel acto de violencia, los países de la OTAN, haciendo caso omiso de la Carta de la ONU, procedieron a bombardear a Serbia.
Una evolución de acontecimientos muy parecida podría tener lugar en Siria, y así se lo ha avisado Occidente a Moscú y a Damasco en más de una ocasión. En este caso el presidente sirio, Bashar Al-Assad podría correr la suerte de los nacionalistas serbios Slobodan Milosevic y Ratko Mladic.
Rusia parece estar dispuesta a seguir defendiendo hasta el final los principios de derecho internacional respecto a Siria, pero nunca se enfrentará por Assad a los países de la OTAN y a la mayor parte del mundo árabe.
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