LUNES, 28 DE MAYO DE 2012 

XINHUA

La sociedad cubana vive hoy un proceso de envejecimiento poblacional que los demógrafos califican como “inexorable” y que abre nuevos desafíos para la isla.

“Somos un país con un alto grado de envejecimiento en el que muchas cosas se convierten en desafíos”, afirma el doctor Rolando García, representante auxiliar en Cuba del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA, por siglas en inglés).
Apoyado en datos de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI), García señala que, al cierre del pasado año, 11 millones 241.161 cubanos vivían en los 106 municipios y 11 provincias de la nación.
Explica que esa cifra es el resultado de una dinámica de transición demográfica donde disminuye el ritmo de crecimiento de los últimos 15 años, por lo que la población cubana no sólo no aumenta, sino que incluso decrece.
Como causas de esa disminución, el experto identifica el impacto del aumento de la esperanza de vida, el incumplimiento de la tasa de reemplazo y el saldo migratorio.
Sobre el primer punto, García indica que el país tiene una esperanza de vida de 78 años como promedio para ambos sexos, un dato que está a la altura de los países más desarrollados del planeta y que habla muy bien del sistema cubano de salud.
Por otro lado, García explica que cuando se tienen dos nacimientos por mujer se asegura el remplazo simple de la población, aunque si se tienen tres es un remplazo ampliado, pero en Cuba esa tasa está por debajo de dos desde hace más de 15 años, “La capacidad intrínseca de crecimiento está comprometida y si tomamos nacimientos frente a las madres potenciales, habría que tener al menos una hija por mujer para el remplazo simple, pero la curva históricamente ha estado por debajo de uno, lo que tiene un impacto negativo sobre el aumento de la población”, ahonda el especialista.
El otro componente conocido es el saldo migratorio que tiene una tendencia sostenible hacia la emigración, con impactos coyunturales como en 1994, que se evidenció al cierre de 2010 cuando hubo más de 38.000 emigrantes.
Cuba tiene hoy un 17,9 por ciento de personas de la tercera edad, lo que significa unos dos millones de adultos mayores, y el nivel de envejecimiento es lo de los mayores de América Latina, junto a Uruguay y algunas islas del Caribe, que tienen escalas poblacionales pequeñas, sostiene el demógrafo.
Las estadísticas no mienten y muestran que los adultos mayores cubanos están sobrepasando a los menores de 15 años, e incluso los que arriban a la edad laboral están siendo menos que los que llegan a la edad de jubilación.
García señala que los municipios cubanos se mueven entre 15 y un poco más del 20 por ciento de envejecimiento, por lo que afirma que es un proceso de envejecimiento de una homogeneidad tremenda que está en las familias, las comunidades y las localidades.
El experto asegura que las previsiones dicen que esa es una tendencia que se va a mantener, por lo que para 2025 la población cubana no va a crecer, sino que se va a estabilizar en alrededor de unos 10 millones y medio de personas.
Como los niños, los adultos mayores consumen más de lo que producen, un asunto que el gobierno observa con cuidado sobre todo ahora, que la isla está enfrascada en un proceso de actualización del modelo en el que la mirada de la sociedad está enfocada desde la economía.
No obstante, García considera que la nación tiene las bases para enfrentar esos desafíos y en ese sentido pone en relieve una voluntad política, cuya expresión más evidente es el Programa Nacional del Adulto Mayor.
Además están las bases institucionales, el capital humano calificado, las redes comunitarias, el capital social intangible y los sistemas de amparo y protección a aquellas personas vulnerables, enumera. Cuba estará entre los países más envejecidos del mundo en 2050 con el 39,2 por ciento de sus habitantes con 60 años o más, de acuerdo con un pronóstico demográfico de la Organización de Naciones Unidas.
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