martes, 5 de junio de 201

Laura M. López Murillo (especial para ARGENPRESS.info)

En algún lugar inmenso, surcando la mar océano de las voluntades navegan miles de infundios; una veleidosa corriente impulsa los rumores y los esparce por la rosa de los vientos; pero al llegar a tierra firme, todos los engaños se desmoronan por la consistencia de la realidad…

Una multitud se define como la coincidencia de intereses individuales, surge cuando miles de afinidades se abrazan a una consigna que las concentra y las materializa; en las multitudes se reafirman las convicciones cuando se comparten, y bajo el manto protector del anonimato, las masas adquieren fuerza por la implosión de las debilidades personales. Pero las multitudes, como todas las expresiones de la condición humana, son versátiles y adquieren la forma del contexto en el que surgen. En la aldea global, las afinidades surgen y se reproducen en las redes sociales; el anonimato fortuito de las manifestaciones masivas se transformó en una clave con dígitos incoherentes, la autoría de los mensajes carece de nombre y apellido, las consignas se reducen a leyendas de 140 caracteres.
Esa es una de tantas paradojas de la hípermodernidad: con la misma velocidad con que circulan datos y cifras, se esparcen rumores sin autoría ni fundamento, contagiando entusiasmos inconsistentes y sembrando incertidumbres. Los rumores, esa deleznable actividad de los cobardes, se expanden sin restricciones en el anonimato virtual.
Ante la cercanía de la jornada electoral, circula una diversidad de mensajes proselitistas que se reproducen y se reenvían a una velocidad vertiginosa en las redes sociales, fenómeno ya conocido como activismo cibernético. Una de las modalidades de esta nueva versión del activismo político es la insidiosa presencia de micro mensajes en las páginas de la Red, la reproducción exponencial de los seguidores y simpatizantes, y la divulgación de rumores, todos ellos sin fundamento ni autoría, que desvirtúan y tergiversan la información.
Vgrs: se invita a votar a todos los ciudadanos sin credencial de elector, alentándolos a presentarse en la casilla correspondiente con una identificación con fotografía y su acta de nacimiento, lo que es totalmente falso y legalmente improcedente; ante la indecisión galopante del electorado, se recomienda anular el voto alegando que podría anularse la elección en el caso de que los votos nulos superen a los sufragios emitidos, lo que es una vulgar mentira, porque la ley electoral vigente no contempla esta posibilidad.
Y así como se dice una cosa se dicen otras sin fundamento, y en el anonimato emergen voces subrepticias que proclaman mentiras deliberadas como verdades absolutas, y los incautos creen falacias, y los convencidos dudan, y los indecisos dejan de dudar.
El único remedio contra los rumores deliberados es la información verificable de fuentes acreditadas. Si existe alguna pregunta o situación que necesite aclarar: visite la página oficial del Instituto Federal Electoral IFE http://www.ife.org.mx, acuda a las Juntas distritales, consulte el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales. Y en caso de existir el menor atisbo de sospecha respecto a los comicios: involúcrese en el proceso como observador electoral para que nadie le diga ni le cuente y fundamente su opinión con hechos reales verificados por usted mismo. En este caso, la experiencia es la única fuente de información con la fuerza suficiente para atenuar esa veleidosa corriente que impulsa mil y un rumores y que los esparce por la rosa de los vientos; las críticas infundadas suelen ser efímeras como las mareas, porque al llegar a tierra firme, todos los engaños se desmoronan por la consistencia de la realidad…
Laura M. López Murillo es Licenciada en Contaduría por la UNAM. Con Maestría en Estudios Humanísticos, Especializada en Literatura en el Itesm.

Publicado por ARGENPRESS

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