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El reclamo de tierras por miles de familias campesinas de la zona paraguaya de Ñacunday mantiene hoy en tensión a esa región del este del país.

La situación se hizo más compleja desde la víspera por la decisión de unas cinco mil familias residentes desde hace más de un año en carpas instaladas en la zona de conceder un plazo de apenas 24 horas al gobierno para la entrega de parte del latifundio existente allí.
Se trata de una propiedad de más de 30 mil hectáreas en poder de un ciudadano brasileño, nacionalizado paraguayo, que se niega a ceder una parte de las tierras obtenidas al parecer en forma irregular.
Las familias de labriegos se situaron en los alrededores de la enorme hacienda por decisión de la intervención del Instituto de la Tierra durante el Gobierno del destituido presidente Fernando Lugo.
Se trataba con ello de iniciar por el Estado la intervención o compra de unas 15 mil hectáreas excedentes a las legalizadas por el título de propiedad en manos del mencionado latifundista.
Tras la interrupción del proceso democrático en el país, las posibilidades de acceder a esas tierras se ven más lejanas para los campesinos, quienes reclamaron ahora su entrega inmediata amenazando con ocuparlas si ello no se materializa.
Algunos de sus dirigentes llegaron a Asunción para la negociación con el nuevo gobierno, pero solo obtuvieron la petición de un plazo de una semana por parte del novel director del Instituto para analizar el tema.
Eso fue rechazado por los campesinos congregados en el lugar, los cuales concedieron apenas 24 horas al gobierno antes de emprender la marcha hacia el interior de la propiedad a fin de instalarse en ella.
Al terminar este jueves, las negociaciones continuaban con el objetivo de evitar un choque violento entre policías y tan alto número de campesinos quienes afirmaron estar apoyados por vecinos de pueblos cercanos.

Los hechos traen nuevamente a la actualidad el grave problema de la tenencia de la tierra en Paraguay, donde apenas el uno por ciento de propietarios acumula el 77 por ciento de los terrenos cultivables, pero mantiene buena parte de ellos en forma improductiva.

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