Gustavo Herren (especial para ARGENPRESS.info)

El golpe institucional aplicado al presidente Lugo, no se cierra en la funcionalidad a los intereses del empresariado conservador local y la oligarquía terrateniente, nacida con la destrucción del emergente Paraguay industrial por la Guerra de la Triple Alianza (1865/70), que cambió el régimen de tierras al de propiedad privada mercantil capitalista, sino que muestra que la mano invisible de las históricas Guerras Políticas permanentes de las potencias imperiales, está en plena marcha en la región. Otrora Gran Bretaña y más tarde Estados Unidos, hoy se están dando condiciones para que éste intensifique sus procesos de guerras no militares frente al avance regional de China. La concepción de las grandes potencias del formalismo de guerra en tiempos de paz, dista mucho de ser un problema cerrado para los académicos y estrategas de los países menores.

En su necesidad de supervivencia, las potencias con perfil imperial conciben los procesos de paz invariablemente mezclados con el formalismo de la guerra en tiempo histórico, es decir más allá del corto plazo. Para Inglaterra, China y Estados Unidos estos procesos tienen un denominador común que las diferencia de las demás potencias. Cada una, desarrolló su propio pensamiento estratégico sobre la interacción entre la guerra y la paz. Para Inglaterra proviene del imperio veneciano en la Edad Media, para China se remonta a unos 5 siglos a.C. La idea elemental de la guerra como acto de fuerza sobre el enemigo para alcanzar determinados objetivos una vez que fracasan los medios políticos, queda incluida en una visión mucho mas generalizada y compleja, con un punto de intersección fundamental para las tres potencias: la guerra y la política, no tienen fronteras definidas. A diferencia de las escuelas europeas, como la prusiana, que si bien plantea una relación entre guerra militar y política en tiempos de paz, marca una frontera bien definida entre ambas en el momento en que comienza el enfrentamiento armado.
Esta zona de penumbra, de incertidumbre en los bordes entre el dominio militar y civil, se articula en un proceso sin discontinuidades sosteniendo que con una ofensiva que combine medios no militares sobre áreas de vulnerabilidad, se puede debilitar o vencer al enemigo y alcanzar los objetivos sin llegar a recurrir al enfrentamiento militar armado organizado. Desde este punto de vista imperialista si se produce una guerra militar de un Estado contra otro, o contra el mismo imperio, es parte de un proceso continuo, ya que necesariamente tiene que haber sido precedida por extensas guerras políticas que aplicó el imperio en tiempos de paz, y que continúan si el enemigo no es totalmente derrotado en el conflicto bélico. De allí la denominación dada por algunos analistas de Inteligencia Estratégica a esta clase de procesos imperiales pacíficos, pero con estructura conceptual de guerra.
El entretejido complejo de política/guerra es proyectado pragmáticamente a múltiples dimensiones, sea política, económica, financiera, social, tecnológica, religiosa, cultural, etc, y no se trata de solo una construcción académica, es un hecho, que se viene realizando desde hace siglos y en forma permanente. Su peligrosidad extrema, radica en que pasa casi desapercibido para el público y a veces para los mismos gobiernos de los Estados menores, que elegidos unilateralmente por las potencias imperialistas como enemigos ignoran su condición del tal, y a diferencia de éstas carecen de una visión estratégica en el largo plazo; las guerras políticas son observables por sus consecuencias en períodos de décadas.
Groseramente, el mecanismo de guerra política imperialista involucra como actores al poder político y al poder económico imperial de los grandes capitales concentrados (bancarios, financieros, manufactureros, comerciales y de la tierra) que se sintonizan en beneficio de intereses mutuos; en esta configuración el poder político no tiene en los hechos una articulación relevante con el pueblo . El Estado imperial opera así sobre sus enemigos de guerra política: los Estados menores; es decir, actúa sobre su poder político, económico, su pueblo y su territorio en una ofensiva permanente no declarada, con una estructura de pensamiento semejante al de la guerra militar adaptada a las ventajas de los tiempos de paz.
En la última década, los analistas militares chinos Liang y Xiangsui han mostrado una versión oriental actualizada de guerra política extrema en el marco de la globalización (Unrestricted Warfare), que tiene cierta semejanza con la aplicada por el imperialismo occidental. Sin embargo, sus medios académicos y de información se apuraron en relativizarla con enfoques que difícilmente comprendan la interpretación última no lineal del estratega militar chino Sun Tzu, en que la fuerza cruda organizada es solo una pequeña parte de la guerra como forma compleja de arte.
La perspectiva que da la Historia permite observar algunos de los intrincados mecanismos de la guerra política, como el que Inglaterra aplicó durante siglos sobre India y China. A principios del siglo XVII la India estaba formada por reinos y tribus cuya población superaba en 20 veces la de Inglaterra. Londres aplicó las guerras sociales en una región que hubiera sido casi imposible controlar, con una ofensiva militar frontal. La única mercadería que inicialmente los comerciantes y empresarios ingleses lograron vender a los indios fueron armas, y durante 150 años se aseguraron que sus clientes se mataran entre sí, debilitándose, mientras el gobierno inglés, sus mercaderes y banqueros ganaban influencias políticas locales, hacían inteligencia en la región, sobornaban, fomentaban la corrupción de los nativos y acumulaban capital. Hacia mediados del siglo XVIII la situación se deterioró lo suficiente y comenzaron a ocupar territorio en el reino de Bengala de 30 millones de habitantes, cuyo régimen de tierras comunal pasó al de propiedad privada mercantil, con dueños ingleses y cipayos. Mientras, los cultivos de arroz para alimentación de toda la población, fueron reemplazados en su mayor parte por plantaciones de amapola para opio, en vistas a la próxima guerra social de masas sobre China, ya que a ésta no les interesaba ninguna mercadería del libre comercio inglés. Sus consecuencias fueron bien visibles casi un siglo después, en las guerras del opio (1).
Otro caso de interés fueron las guerras políticas del Imperio Británico sobre el Imperio Español y el Virreinato del Río de la Plata, heredadas por Argentina. Comenzaron mucho antes del siglo XIX, de hecho las guerras de inteligencia nacieron con el servicio de inteligencia inglés en 1580. Buenos Aires puerto (así como Hong Kong para China) era un punto clave para la penetración ideológica y la guerra de inteligencia y comercial inglesas. Cuando las invasiones inglesas en 1806, ya existía un flujo importante de contrabando y la presión por el libre comercio inglés de la quinta columna porteña (o cipayos nativos) y los poderosos comerciantes británicos locales en conexión con las grandes compañías mercantiles, como la British East India Company (BEIC), una empresa de una envergadura tal que tenía una rentabilidad equivalente a las tres grandes multinacionales automotrices Ford, Chevrolet y Chrysler juntas en su época de mayor apogeo de la pos-guerra mundial II, y que tuvo una significativa injerencia sobre los procesos políticos e históricos de Argentina.
Frente al fracaso militar de las invasiones inglesas de 1806/7, Inglaterra continuó con las guerras políticas de inteligencia, diplomática, comercial, económica y financiera. Así en 1807 el ministro de la Guerra inglés, Lord Castlereagh, mostró la otra cara de la misma moneda, al anunciar ‘…En el Río de la Plata no debemos preocuparnos por quienes tengan el gobierno sino por tener la hegemonía comercial’. Para el objetivo de lograr control sobre el comercio exterior, utilizaron sistemáticamente los empréstitos condicionantes del poder político local corrupto y servil. La primera deuda externa la contrajo Rivadavia (1823) con el banco Baring Brothers, mientras Sir George Baring hijo del presidente del banco y funcionario de la BEIC en Canton exportaba opio a China a través de ésta (2).
Durante la guerra civil entre la campaña y Buenos Aires puerto, Lord Palmerston parlamentario liberal inglés y primer ministro durante la guerra de Crimea, renombrado por ser partidario de la dureza extrema para controlar las colonias como en la represión de los cipayos de la India (1857/58), y por su frase ‘…Inglaterra no tiene amigos ni enemigos permanentes, Inglaterra tiene intereses permanentes’, mostró en 1849 en el Parlamento de Londres parte de la estrategia de guerra del imperio ‘…Nuestro problema no es enfrentar a nuestros enemigos sino que ellos se enfrenten entre si’.
Después de su muerte (1865), Inglaterra aplicó la Estrategia de Eduardo VII (o Eduardiana) hasta 1910, una guerra política mezcla de guerra de organizaciones y de inteligencia. En este período se consolidó el Estado liberal argentino con la pacificación a sangre y fuego de las provincias, y el nuevo régimen de tierras. Nació la propiedad privada capitalista en su concepción anglosajona de mercancía, reemplazando el derecho indiano.
Cuando Paraguay intentó emerger con un desarrollo industrial propio afectando los intereses del libre comercio anglo-francés, y Gran Bretaña que había perdido en el norte el suministro de la materia prima para sus tejedurías industriales de algodón por el proteccionismo de Estados Unidos luego de la guerra de Secesión (1861/65), se desencadenó la guerra de la Triple Alianza contra el Paraguay (1864/70) financiada con préstamos de bancos ingleses. Luego de la matanza, el régimen de la tierra paraguaya no mercantil de los campos de la patria (fiscales) pasó al de propiedad privada capitalista a manos de los grandes terratenientes, el país fue abierto al libre comercio y comenzó el endeudamiento condicionante con empréstitos ingleses.
Algunos objetivos de la guerra económica sobre Iberoamérica, habían sido revelados por el ministro inglés de Relaciones Exteriores George Canning en 1824 ‘… La cosa está hecha, Iberoamérica es libre; y si sabemos dirigir bien el negocio, es inglesa‘, y en 1825 anunció la desindustrialización permanente ‘… Inglaterra será el taller y la América del Sur la granja.’ En 1824 con la batalla de Ayacucho terminó la presencia española en América. A principios de 1825, se firmó en Buenos Aires el ‘Tratado de Amistad, Comercio y Navegación entre el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte y las Provincias Unidas‘, la guerra imperial económica, financiera, diplomática y de inteligencia había logrado otra victoria importante. Cuatro meses después los gobiernos de Chile, Perú, la Gran Colombia (Colombia y Venezuela) y México firmaron Tratados similares.
El 1823, Canning había propuesto a los Estados Unidos una declaración conjunta, en que ambos gobiernos no se posesionarían de las colonias españolas y evitarían que ninguna otra potencia europea lo hiciese. Fue un precedente para lo que mas tarde se llamó Doctrina Monroe ‘… América para los (norte)americanos’, y por la que Estados Unidos aplicó y aplica sus guerras políticas con las lecciones aprendidas de su madre patria, con la concepción del ‘destino manifiesto‘ marcando su carácter permanente.
Otro ejemplo donde aparecen las guerras políticas entre dos grandes potencias, es en la Guerra Fría entre URSS y Estados Unidos. En América Latina éste aplicó la guerra ideológica, diplomática, de inteligencia, psicológica y de organizaciones que facilitaron la oleada de golpes de Estado cívico-militares en los 70’s. En los 90’s las guerras políticas habían sido redireccionadas para la oleada que instaló las democracias liberales de mercado del Consenso de Washington.
En los Balcanes y el Cáucaso las guerras políticas de Washington apuntaban a las revoluciones de colores para incorporar bajo su esfera de influencia a las exrepúblicas soviéticas. Tampoco están ausentes en la primavera árabe en el norte de Africa.
El hecho que determinados líderes clave de cualquier índole (políticos, religiosos, banqueros, etc) tomen un rol relevante, al punto que pasan a ser objetivos de alta prioridad para suprimir, y el valor de sus ‘cabezas’ es considerado tan elevado como el impacto devastador que tiene sobre el enemigo el bombardeo masivo de población civil, es un patrón común en el espectro que abarca desde la ofensiva militar convencional (como el reciente caso del ataque furibundo de la OTAN a Libia para suprimir a Kadafi), o la guerra irregular, como los asesinatos selectivos o ejecuciones extrajudiciales que Washington realiza con sus aeronaves artilladas sin piloto (drones) en Afganistán, Pakistán, Somalia y Yemen, en que es Obama que personalmente analiza y autoriza semanalmente la lista de asesinatos (kill list) de líderes y militantes catalogados como terroristas hostiles a los intereses estadounidenses, o bien en su versión incruenta destituyente en que los mandatarios políticos son etiquetados como blancos enemigos hostiles. Una de las causas del empantanamiento de Estados Unidos en Irak fue que las componentes de la resistencia iraquí no tenían un solo líder fuerte que unifique sus convicciones, en cambio los gobiernos latinoamericanos denominados progresistas, populistas, socialistas, poco confiables para Washington, basan su fuerza en liderazgos políticos fuertemente personalizados.
Una de las características específicas del golpe de Estado parlamentario o institucional, es que es selectivo y personalizado. El gobierno constitucionalmente elegido no cae por entero, pero continúa con cambios ideológicos que benefician a determinados polos locales y foráneos del gran capital concentrado, modificando además la geopolítica regional en determinado sentido.
Desde hace 5 siglos, las grandes compañías mercantiles privadas concentradoras de capital como fue la BEIC, cuentan con el total el apoyo militar, económico y político de los gobiernos de las respectivas potencias imperialistas y colonialistas occidentales. Las lecciones de la Historia enseñan que actualmente, para los gobiernos capitalistas de esos Estados, sus grandes transnacionales aún ‘son el país‘.
No es de extrañar que hace poco, cuando el gobierno argentino dispuso la intervención de YPF S.A. y Repsol YPF GAS SA, al ministro de Industria español (avalado por el presidente liberal Mariano Rajoy) se le escapara “…el Gobierno de España defiende los intereses de todas las empresas españolas que están actuando dentro y fuera del país. Y si en alguna parte del mundo hay gestos de hostilidad contra los intereses de las empresas españolas, el Gobierno los interpreta como hostilidad a España y al Gobierno de España. Por tanto el gobierno de España lo que sí dice es que si hay gestos de hostilidad, estos traen consigo consecuencias”.
En Paraguay la cadena que llevó al derrocamiento del Poder Ejecutivo, se inició por acción de una mayoría en el Poder Legislativo y el Poder Judicial imbricados por las oligarquías conservadoras de terratenientes y grandes empresarios locales, éstos a su vez, con compromisos directos con grandes multinacionales anglosajonas, como las estadounidenses del agronegocio Monsanto y Carguil que operan impunemente saqueando el país, y además con el visto bueno de la embajada de Estados Unidos. A su vez, toda la operación apoyada por la guerra de organizaciones y psicológica desarrolladas por ONG’s (como USAID (United States Agency for International Development) en sincronía con Washington, infiltrando organizaciones sociales de un signo u otro, como la Unión de Gremios de Producción (UGP) o el mismo Frente Guasú que apoya a Lugo). El conocido esquema histórico, del poder político desarticulado del pueblo y controlado por el poder económico local subordinado al extranjero, en una cadena de compromisos que termina de configurar la guerra política imperial.
La bancarrota capitalista mundial es una oportunidad para que Washington recupere influencia geopolítica y mercados en Latinoamérica acelerando los procesos de guerra política frente a la nueva amenaza del creciente despliegue regional de China, que gracias a su ingreso al sistema capitalista logró proyectarse mundialmente. Su influencia como potencia, que incuba el gen imperialista, alcanza hoy a América y Africa mediante un significativo despliegue económico y comercial. Si bien muchas de sus manufacturas provienen de multinacionales occidentales son con trabajo chino. Su población de más de 1.300 millones de habitantes le permite la migración física de contingentes enteros de personas. A diferencia de la amenaza ideológica de otra potencia extrarregional, como fue la URSS, la respuesta estadounidense actual además de la agresiva penetración de los mercados locales por sus multinacionales, está en la proyección y presencia sostenida de poder militar mediante el despliegue en los países de asentamientos militares y paramilitares encubiertos como son los puestos de ayuda humanitaria, todo con el apoyo de las quintas columnas locales. Así recientemente ha logrado asentamientos en Uruguay y Chile, y está intentando reactivar en el Chaco argentino el Puesto de Seguridad Cooperativa (Cooperative Security Location), en el marco del Programa de Asistencia Humanitaria (Humanitarian Assistance Program) del Comando Sur (USSOUTHCOM) y la Embajada de Estados Unidos.
Los analistas de Washington no pueden dejar de considerar que el impulso continentalista de los países bolivarianos esté dejando atrás su punto máximo. La salud de Chávez que podría incapacitarlo para gobernar es un punto en la mira para desequilibrar uno de los nodos ideológicos clave, que intenta salir del régimen capitalista e impulsa la integración regional dada por el ALBA. El trabajo estratégico de zapa de la diplomacia del imperio estadounidense, tuvo un buen desempeño con el reciente nacimiento de la Alianza del Pacífico (entre México, Colombia, Perú y Chile), que imbricada por el ALCA le da peso estratégico a México en el área de influencia de Brasil, y por carácter transitivo también a Estados Unidos.
Para recuperar su influencia hemisférica, Washington debe avanzar debilitando la integración latinoamericana, y comprometiendo las aspiraciones de Brasil como potencia. El golpe en Paraguay planta un Estado tapón en el centro del Mercosur, impulsa el eje comercial de la Alianza del Pacífico, frena la expansión de Brasil hacia el Pacífico (mientras en el Atlántico disuade con la IV Flota), expone y pone en evidencia la efectividad real de Unasur y su Consejo Suramericano de Defensa y el grado de vulnerabilidad pueda tener la integración latinoamericana.
El objetivo evidente es fracturar Latinoamérica en dos, por un lado los gobiernos que consideran que dentro del capitalismo no puede haber soluciones a los problemas sociales, políticos ni económicos e intentan salir del mismo (como Venezuela, Bolivia y Ecuador) junto con Cuba (único país no capitalista en América), aquellos (como Brasil, Argentina y Uruguay) que no intentan salir del capitalismo ya que consideran que los problemas pueden resolverse dentro de sus variantes, con programas de asistencia social y relaciones exteriores no demasiado centralizadas en Estados Unidos sino mas amplias hacia Europa y Asia, y por otro lado, los gobiernos alineados con Washington y defensores de su liberalismo económico (como México, Colombia, Guatemala, Costa Rica, Panamá, Chile, Perú, El Salvador, a los que sumaron Honduras y Paraguay).
Aunque la guerra cultural, ideológica y de inteligencia pretenda hacer creer lo contrario, América Latina se halla inmerso en un largo proceso de guerras políticas angloestadounidenses que deben considerar la presencia de China, y en que los golpes de Estado institucionales son una táctica más dentro de una estrategia para un objetivo. La estructura de las guerras permanentes, en sus dos formas, es el Ser imperialista.
En esta línea, mientras no se comprenda cabalmente la paz de la guerra, el siguiente intento para rendir las próximas plazas es cuestión de tiempo. Si todavía no se está preparado para esta clase de guerras, no habrá paz…
Referencias:
1) H. Ricciardelli, E. Schmid, Las guerras sociales de Gran Bretaña,

2) A. Webster, ‘The Richest East India Merchant’, The life and business of John Palmer of Calcutta 1767-1836, The Boydell Press, Woodbridge, 2007

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