miércoles, 1 de agosto de 2012

Eduardo Ibarra Aguirre (FORUMENLINEA)

Cuenta el otrora panista Francisco Solís que en agosto de hace 12 años, Carlos Castillo Peraza, el último ideólogo con solidez en las filas de Acción Nacional, les confesó a varios de sus alumnos políticos: “Cuando (Vicente) Fox acabe con esto perderemos el gobierno y ya no tendremos partido”.

El pronóstico del yucateco Castillo Peraza, compartido a su paisano conocido como Pancho Cachondo en los círculos políticos y de la bohemia, estuvo antecedido por un objetivo supremo: “Ganar el gobierno sin perder el partido”.
“Curiosamente -sentencia Francisco Fernando- no fue Fox quien desmanteló el aparato de poder panista dejando al partido en situación de desastre, la culpa recae hoy en el discípulo amado de Castillo Peraza: Felipe Calderón”.
Amado o no el que se reveló como un ingrato discípulo, es público y documentable que desde hace un mes, pero con mayor intensidad en las últimas dos semanas, Calderón Hinojosa realiza un febril activismo partidista, grupal, desde Los Pinos y con recursos e infraestructura públicas, para adelantar la Asamblea Nacional Extraordinaria del PAN a más tardar en noviembre para “refundar al partido”, cualquier cosa que esto signifique, remover a Gustavo Madero y Cecilia Romero -la señora que cobraba en el Instituto Nacional de Migración mientras polleros y narcos hacían su agosto en base a secuestros y asesinatos de migrantes centroamericanos y mexicanos-, reformar la ley partidista y todo lo que le permita incidir más y mejor en la institución administrada por una docena de familias, destacadamente los Calderón y los Zavala.
Pero Madero Muñoz y Romero Castillo se le adelantaron al aún llamado “primer panista del país” y quien paulatinamente deja de serlo en la medida que se acerca el ansiado final de un gobierno que descolló por confrontar a los mexicanos -apuntalado por el Ejército y la Armada- y ahora tiene divididos a los panistas.
Los maderistas de Gustavo, no de Francisco Indalecio el ilustre hijo de Parras, Coahuila, realizaron una alianza con la Organización Nacional El Yunque, que está muy bien representada en la Secretaría General del blanquiazul y antes en el corrompido INM, para contener al michoacano de Morelia, cuando sólo faltan 10 días para la realización del Consejo Nacional.
La suerte de ambos proyectos grupales se sitúa hoy en la disputa por dos votos, cuando Calderón tiene garantizados 127. El difunto Juan Camilo Mouriño era experto, entre otras cosas, en la compra de votos, al decir de panistas que no soportaron los cañonazos y no precisamente de 50 mil pesos, como los que propinaba el general Álvaro Obregón.
Las propuestas de ambas corrientes no contemplan, para desgracia de los militantes y dirigentes de convicciones, las múltiples causas que generaron la debacle electoral del PAN y entre las que no se pueden dejar de mencionar las que están ya en el debate mediático: la gestión de Calderón Hinojosa y su fundamentalista guerra contra el crimen organizado, las inocultables divisiones internas, la conducción del instituto político que en rigor no fue “de la victoria cultural”, los sustentos ideológicos cada vez más conservadores, religiosos, frente a las mutaciones culturales de la nación, la pronunciada lejanía de los sectores populares, la elección y sobre todo la imposición de candidatos y la estrategia de Josefina Vázquez Mota que optó por el continuismo, entre otras.

El abogado, economista y administrador público que confrontó a los mexicanos con su propaganda negra y los resultados de una elección más que polémica -“Haiga sido como haiga sido”-, se impuso con las fuerzas armadas en las calles. Pero éstas no le sirven para dominar al PAN.

Publicado por ARGENPRES

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