sábado, 4 de agosto de 2012

En Venezuela el carácter “popular” del proceso ha provocado que los estratos populares se involucren directamente en la acción política, estén organizados y movilizados con auténtico fervor. En Ecuador, el carácter “ciudadano” no ha implicado la gran movilización ni la organización masiva de los sectores populares, pero sí un respaldo amplio y fuerte, “pluriclasista” al proceso que vive el país.
Juan J. Paz y Miño Cepeda / El Telégrafo (Ecuador)
En Caracas acaba de realizarse el II Encuentro de Historiadores de los países de la ALBA. Uno de los actos que coincidieron con este evento de los historiadores latinoamericanos fue la presentación de la imagen de Simón Bolívar, conseguida a partir de técnicas de antropología forense y la investigación realizada por un grupo de especialistas en la vida del Libertador.
Además, lo interesante del encuentro ha sido la participación de gente común. La historia convoca y a los venezolanos les gusta intervenir opinando sobre las exposiciones. Como toda visita, también es una oportunidad para conversar con diversas personas, observar directamente lo que ocurre y verificar los alcances y los límites de la Revolución Bolivariana.
Ante todo llama la atención el fervor que tienen los sectores populares cuando se refieren al presidente Hugo Chávez y a los logros y beneficios de los que ahora gozan, nunca antes alcanzados. Los sectores populares se identifican con el proceso bolivariano y lo defienden con pasión. Las “Misiones” les han sido inmensamente favorables y así lo reconocen. El pueblo está organizado y movilizado.
Sobre la base de esta experiencia, bien podría intentarse una aproximación teórica sobre los procesos que se viven, tanto en Venezuela como en Ecuador. Es posible afirmar que en Venezuela la revolución bolivariana tiene un carácter firmemente “popular”. En cambio, en Ecuador, la revolución ciudadana es, precisamente, mucho más “ciudadana”.
La propuesta es, por el momento, meramente conceptual. En Venezuela el carácter “popular” del proceso ha provocado que los estratos populares se involucren directamente en la acción política, estén organizados y movilizados con auténtico fervor. En Ecuador, el carácter “ciudadano” no ha implicado la gran movilización ni la organización masiva de los sectores populares, pero sí un respaldo amplio y fuerte, “pluriclasista” al proceso que vive el país.
Una revolución más “popular” tiene mejores garantías de supervivencia en el tiempo. Una revolución más “ciudadana” quizás no garantice el proceso con igual intensidad, aunque, obviamente, las condiciones son distintas en ambos países.
Pero esa distinción también permite observar que en Ecuador falta un trabajo político más extenso para consolidar la organización y la movilización de los sectores populares. Esta no es una tarea del Gobierno, pero sí la de Alianza PAIS, estructura política que ha descuidado ese papel.

Publicado por Con Nuestra América

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