viernes, 3 de agosto de 2012

Deisy Francis Mexidor (PL)

Pasado un mes de las elecciones generales en México el país se mueve entre un candidato ganador, varios procesos de impugnación y la solicitud de la alianza de izquierda Movimiento Progresista de invalidar los comicios, a los que concurrieron más de 50 millones de ciudadanos.

Enrique Peña Nieto, de la coalición de los partidos Revolucionario Institucional (PRI) y Verde Ecologista, está pendiente a certificar su condición de presidente electo, aunque ya ha sido reconocido por más de una treintena de jefes de Estado del mundo.
Las denuncias interpuestas ante la máxima autoridad electoral por presuntas irregularidades hacen, según los impugnantes, incompatibles los resultados del 1 de julio.
Durante los últimos 30 días se han observado manifestaciones populares promovidas por simpatizantes del movimiento estudiantil “Yo Soy 132” y otras organizaciones que rechazan el inminente retorno a Los Pinos del PRI. La alianza de izquierda que impulsó la candidatura de Andrés Manuel López Obrador presentó recursos de inconformidad ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (Tepjf) por una supuesta violación del artículo 41 constitucional.
El referido artículo supone que este ejercicio cívico sea libre y auténtico, lo que de acuerdo con López Obrador no ocurrió, por los elevados fondos invertidos antes y durante las elecciones generales, que favorecieron a Peña Nieto.
Continuas conferencias de prensa de uno y otro lado, para defender y ripostar acusaciones, han marcado el panorama postelectoral mexicano.
El PRI, que dijo estar decidido a defender el triunfo de su candidato, insiste en que los comicios fueron limpios y constituyeron un ejemplo de expresión espontánea y libre de los ciudadanos del país.
Gobernadores como Jorge Herrera Caldera (del PRI/Durango) y Marco Antonio Adame (del Partido Acción Nacional/PAN/ Morelos) llamaron a esperar los resultados del proceso de impugnación y a no suplantar con suposiciones la decisión del Tepjf.
Entretanto, Sebastián Lerdo de Tejada, representante priísta ante el Instituto Federal Electoral (IFE), ha planteado que su partido tiene las bases sólidas para garantizar que se respete la voluntad de la ciudadanía emitida en las urnas.
Además, consideró que los elementos que dice poseer el candidato de las izquierdas “no sustentan fortaleza jurídica”.
Lerdo de Tejada aseguró que el PRI se apegará al fallo que emita el Tepjf el venidero 6 de septiembre, cuando vence el plazo para otorgar la calificación de la elección y se entregue el certificado de presidente electo al candidato ganador.
Mientras que Pedro Joaquín Coldwell, dirigente nacional priísta, refutó la hipótesis del fraude o compra de votos y llamó a todos los actores políticos a reconocer los resultados, tal como hizo el PRI cuando no le favorecieron los cómputos en las urnas en 2000 y 2006.
Ganancias de la izquierda y pérdidas del PAN
Pese a no obtener la Presidencia de la República, para la izquierda mexicana los comicios generales del 2012 constituyeron una ganancia del capital político, afirmó el diputado federal del Partido del Trabajo (PT), Jaime Cárdenas.
El que casi 16 millones de personas hayan apoyado al candidato Andrés Manuel López Obrador es muy importante para nosotros y desde luego ese capital político no hay que destruirlo; hay que defenderlo, expresó Cárdenas.
Consideró que una forma de mantener ese capital es utilizar las vías legales, como han hecho hasta el momento, para demostrar presuntas irregularidades en la pasada jornada electoral.
Cárdenas, quien tiene a su cargo la estrategia legal de López Obrador, sobre la impugnación al resultado de la elección presidencial, subrayó que harán todo el esfuerzo en ese sentido y apuntó que continuarán aportando pruebas al tribunal electoral acerca del presunto fraude.
En respuesta a una pregunta sobre su mirada puesta al futuro comentó que “nosotros como izquierda estaremos presentes en el 2015, que hay elecciones intermedias, y en el 2018 porque son otra vez las presidenciales y generales”.
Pero particularmente, a juicio del diputado, “la izquierda debe ser fortalecida en México”.
El PT formó coalición (Movimiento Progresista) con el Partido de la Revolución Democrática (PRD) y el Movimiento Ciudadano para impulsar la candidatura de López Obrador.
Precisamente, el PRD hizo un balance de las causas del resultado obtenido en las votaciones para todos los cargos electivos y admitió que una de ellas fue la ausencia de una estrategia conjunta de toda la coalición en las campañas de los candidatos a legisladores.
Señaló, además, la falta de unidad en torno al objetivo común de ganar las elecciones, no solo la presidencial.
Pero el que sí se considera aquí el gran perdedor es al Partido Acción Nacional (PAN), que no solo cedió el control de la Residencia Oficial de Los Pinos después de 12 años de estar instalado allí, sino que tuvo saldos muy negativos en los Estados, el Distrito Federal y el Congreso.
El PAN, que se unió al PRD en la petición de que se investigue la presunta compra de votos a través de las tarjetas de la financiera Monex, anda en estos momentos en un intento por la “refundación” para intentar sacar en el futuro al PRI del gobierno, según afirmó el propio presidente mexicano, Felipe Calderón.
“Esto se acaba hasta que se acaba”
Por su parte, López Obrador adelantó que seguirá en su lucha por la democracia y la dignidad de México, al asistir a una de las 142 asambleas informativas efectuadas recientemente en el país.
Desde Nezahualcóyotl, Estado de México, una de las zonas con mayores índices de pobreza y marginación, López Obrador consideró que han entregado al Tepjf suficientes elementos y pruebas para sustentar su pedido de invalidar la elección presidencial.
Reiteró que “siempre vamos a actuar de manera pacífica, sin violencia” y subrayó que este “es un movimiento que ha sido, es y será pacífico”.
Estas asambleas se realizaron con el objetivo de recabar pruebas que aporten los ciudadanos sobre presuntas irregularidades en los pasados comicios.
En las elecciones del 1 de julio Peña Nieto logró el 38,21 por ciento de los sufragios (más de 19 millones de papeletas), seguido por López Obrador, con el 31,59 por ciento (15 millones 800 mil boletas), de acuerdo con el cómputo final del IFE.
La candidata del PAN, Josefina Vázquez Mota, tuvo que conformarse con un tercer lugar que representó más de 12 millones de sufragios, o sea, el 25,41 por ciento.
Pero desde el inicio se planteó que los resultados finales sólo se conocerán el 6 de septiembre cuando el Tepjf entregue la certificación de la elección y la constancia al nuevo presidente electo, tras resolver los juicios de inconformidad interpuestos.

Publicado por ARGENPRESS

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