Dilo Tú

 

Difusión Cencos México D.F., 26 de julio de 2012

Boletín de prensa
El Barzón

  • Las cifras de la inflación a la primera quincena de julio confirman que México no está preparado para una nueva emergencia en materia de alimentos y de precios

Se debe rechazar las pretensiones de los grandes monopolios que han sido los eternos beneficiarios de las políticas económicas y la especulación

El pasado lunes 23 de julio, El Barzón advirtió del riesgo de una escalada de precios en alimentos básicos, propiciada por problemas de oferta provocados por las políticas de abandono al campo, pero también por la especulación que impunemente realizan los grandes monopolios, intermediarios e importadores del sector, los grandes beneficiarios de esa estrategia que promueve la concentración de los recursos productivos.

Siguiendo la tendencia de los meses anteriores, en la primera quincena de julio, nuevamente los mayores incrementos en los componentes del índice de precios al consumidor se registraron en los Alimentos, bebidas y tabaco, con un aumento de 0.35% para alcanzar un crecimiento anual de 6.53%, y en los productos agropecuarios, con un aumento de 2.25%, para un aumento de 12.07% con respecto al nivel de la primera quincena de julio de 2011. En particular, los precios de los productos pecuarios crecieron 3.06%, para un crecimiento anual de 13.29%.

En esta ocasión fue el impacto del pollo y del huevo, este último con una variación quincenal de 15.7%, pero los riesgos no se limitan a esos productos en los que, por cierto la autoridad sólo amenazó con liberar las importaciones de 132,000 toneladas, pero no actuó para frenar la especulación y sancionar a quienes en cada período de crisis obtienen ganancias extraordinarias. Es más, hasta el momento no ha dado a conocer los cupos de importación sin arancel y los precios siguen altos. Qué bueno que no aprueben las importaciones que sólo benefician a los monopolios. Pero en cambio, sí es necesario que las autoridades actúen para regular al mercado y sancionen a los especuladores y las prácticas no competitivas.

En El Barzón estamos convencidos de que como consecuencia de las políticas aplicadas en los últimos años, México está entrando en una emergencia general de alimentos cuyas alzas de precios repercutirán en un aumento en el número de pobres. Hay que recordar que, de acuerdo con la Coneval, hoy hay 32.3 millones de mexicanos considerados “Vulnerables por Carencia Social”, que no son pobres, pero corren el riesgo de serlo.

Apenas en 2008, con el inicio de la crisis de alimentos, propiciada por la voracidad de monopolios y especuladores, los mexicanos fuimos testigos de la omisión o complicidad de autoridades, que permitieron que el impacto de los aumentos en los alimentos afectara fundamentalmente a los sectores de menores ingresos, produciendo un aumento de dos millones en el número  de pobres, por lo que los mexicanos en condiciones de pobreza llegó a 52 millones de personas.

Como se recordará, la respuesta a las alzas especulativas de los alimentos básicos, el gobierno de Calderón sólo negoció un acuerdo en beneficio de los integrantes de la ANTAD. En la realidad, los consumidores sufrieron el alza de la tortilla y el frijol, entre otros, y recientemente alzas en el huevo, pollo y carne.

Esto último sucedió a pesar de que el secretario de Economía, Bruno Ferrari, denunció la especulación. Hoy, Economía y la Comisión Federal de Competencia cuentan con instrumentos, como las sanciones derivadas de las reformas promovidas por la sociedad civil, tipificadas en el Artículo 254 bis del Código Penal, para sancionar a las prácticas de comercio desleal. Sin embargo no hacen nada.

Lo cierto es que hoy existe un riesgo de crisis alimentaria, que afectaría los precios de por sí altos que se registran en este sexenio. Ya se había anunciado una situación de riesgo con la Caravana del Hambre a principios de este año, cuando la respuesta del gobierno de Calderón consistió en aprobar las demandas de los productores, pero sólo para lograr la desmovilización, sin cumplir los compromisos alcanzados.

Contra el reclamo de amplios sectores de la sociedad, en el sentido de que se debe corregir la política económica y en particular la política económica aplicada al campo, los gobiernos del PAN y del PRI se han caracterizado por el abandono de los pequeños y medianos agricultores y el favoritismo en beneficio de los grandes monopolios. Como consecuencia, ese sector fundamental para la producción es incapaz de producir los alimentos que requiere el país y se encuentra sujeto a continuas maniobras especulativas en contra del consumidor y el pequeño productor.

Hoy se confirma una tendencia alcista en los precios de los granos, propiciada por las condiciones de sequía en Estados Unidos, de modo que los precios del maíz crecieron 41.8% sólo entre el 24 de junio y el 23 de julio de este año.

A diferencia de la especulación que se presentó en 2008, ahora la razón del alza de precios es una fuerte caída en la oferta de granos por parte de la principal región productora de Estados Unidos. Como se sabe, una de las consecuencias de las políticas aplicadas en las últimas administraciones ha sido la de depender cada vez más de las importaciones, en particular de granos, por lo que el alza podría afectar a toda la cadena de producción e impactaría en los precios de la carne de pollo, bovina y porcina.

En ese sentido, es importante destacar que de acuerdo con el INEGI, desde el principio del sexenio existe una fuerte presión en los precios de los alimentos. El Barzón lo registró en el caso del frijol, el maíz, recientemente en el huevo y la carne.

Eso se confirma claramente en los registros de inflación. De acuerdo con reporte a junio de este año, en el segmento de productos no subyacentes, el de menos volatilidad, el crecimiento anual del sector de Alimentos, bebidas y tabaco fue de 6.43%. A eso se debe añadir que en el segmento de no subyacentes, donde se encuentran los índices de precios más volátiles, el alza anual de los productos agropecuarios fue de 11.29%. En los dos casos son incrementos muy superiores a las alzas de los precios de los servicios, 2.54%; o de los energéticos, que fue de 5.02% entre junio de 2011 y junio de 2012.

En esas condiciones, de manera persistente, de acuerdo con el Coneval, el costo de la línea de bienestar urbana desde 2004 es superior en más de 20% a un salario mínimo mensual, que es la situación en la que se encuentran por lo menos 6.3 millones de trabajadores, según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo.

Es un hecho que las alzas de precios impactan con más fuerza a los sectores de menores ingresos. Como se ha señalado con las cifras de la Encuesta Ingreso Gasto de los Hogares, el decil de menores ingresos destina 48.6% de su gasto en alimentos, mientras que el decil más alto sólo dedicó 21.9% para ese propósito. Si se ve desde el punto de vista de los ingresos por número de salarios mínimos, se observa que las familias que tienen un ingreso de un salario mínimo dedican 58.8% de su gasto a la compra de alimentos; los que ganan más de ocho salarios mínimos sólo destinan 25.9% a la compra de alimentos.

Eso mismo se confirma en la inflación por estratos, en la que se observa que el índice de precios de la canasta que consumen quienes ganan hasta un salario mínimo, entre junio de 2004 y junio de este año creció 21.8 puntos porcentuales más que el precio de la canasta de quienes ganan más de seis salarios mínimos.

En ese contexto, urge que las autoridades modifiquen la estrategia e inviertan más en apoyo de los pequeños y medianos productores agropecuarios, los verdaderos soportes de la alimentación en México. Urge que se invierta en infraestructura agrícola, en la recuperación de los acuíferos del país y, en particular, para evitar las maniobras especulativas, en la construcción de la reserva estratégica de granos y en un eficiente esquema de regulación que proteja de manera clara el poder adquisitivo de los trabajadores del campo y la ciudad.

En ese mismo sentido, se debe rechazar las pretensiones de los grandes monopolios que han sido los eternos beneficiarios de las políticas económicas y la especulación, de erigirse en los salvadores del campo.

25 de julio de 2012

Alfonso Ramírez Cuéllar – Presidente.
Alejandro Castillo Morales – Especialista.
Uriel Vargas Guzmán – Integrante.

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