LUNES, 27 DE AGOSTO DE 2012

Pablo Icardi (MDZOL)

Para el Gobierno sólo el 6% de la población vive en la pobreza. Pero la realidad marca otra cosa. Según el Observatorio de la Deuda Social, un cuarto de los niños de Mendoza viven en hogares pobres. Pero la situación de vulnerabilidad ambiental es más grave y no distingue clases sociales: más de la mitad de los niños está expuesto a algún problema ambiental. El caso testigo del Campo Pappa, que se convirtió en un “laboratorio de políticas públicas”.

Si hay pobreza, que no se note. La frase puede sonar sínica, pero en Argentina es lo que ocurre. Al menos si se toma en cuenta cómo se manejan los datos oficiales. Y si una información no existe a nivel estadístico, es más fácil borrarlo en lo discursivo. Nadie puede discutir que Argentina está mucho mejor que hace 9 años, y se nota. Pero también es verdad que el Gobierno miente, exagera con las bonanzas y borra intencionalmente las deudas pendientes del “modelo”. Ese quizá sea uno de sus talones de Aquiles.
Ante cualquier situación de vulnerabilidad social los más afectados son los niños y adolescentes. El Observatorio de la Deuda Social Argentina, un estudio sistemático realizado desde la Universidad Católica Argentina desde el año 2007, tiene un capítulo especial dedicado a medir el grado de vulnerabilidad de la infancia; el Barómetro de la Deuda Social de la Infancia. A diferencia de lo que ocurre con las estadísticas oficiales, esos informes no se discontinuaron y hoy, luego de casi una década de crecimiento económico constante, muchos indicadores han mejorado sensiblemente, pero también surgen datos preocupantes.
Así, por ejemplo, más de un cuarto de los niños de Mendoza son pobres, a pesar de que ese índice se redujo en el último año. Concretamente el 26,4%. A nivel oficial no existen datos precisos, pero sí una referencia: Según el Indec, sólo el 6,2% de las personas de Cuyo son pobres. El dato es tomado de la última Encuesta Permanente de Hogares. Para determinar el índice, desde la UCA toman como referencia la canasta oficial pero con un nivel de precios alternativo (o real, para sacar los eufemismos). Como para tener otro marco de referencia, en Mendoza el Ministerio de Desarrollo Social otorga asistencia directa a cerca de 260 mil personas.
Crisis ambiental
Fuera de las mediciones que toman como referencia al dinero, hay datos que llaman la atención, como el nivel de riesgo ambiental y sanitario al que están expuestos los niños de Mendoza.
Según el informe, más de la mitad de los niños y adolescentes de Mendoza están expuestos a algún tipo de riesgo ambiental que pueda afectar su salud. La medición se realizó analizando el entorno donde viven los niños y así se estimó la proporción de niños, niñas y adolescentes expuestos a algún problema de contaminación en el medio ambiente, “como la presencia de plagas, basurales y fábricas en las inmediaciones de su vivienda, presencia de incendios en zonas aledañas”.
En Mendoza el 55,6% de los niños están expuestos a algún problema de contaminación ambiental. “A nivel de los aglomerados urbanos considerados, los problemas ambientales afectan a más del 50% de la niñez y adolescencia en Gran Rosario, Gran Mendoza. Sin embargo, en el único aglomerado en el que la situación ha sido regresiva fue en Mendoza, donde se registra un incremento del déficit de 5,6 puntos porcentuales entre 2010 y 2011”, indica el estudio.
El panorama ambiental negativo para los niños del Gran Mendoza se completa con el aumento del déficit habitacional, de los problemas de saneamiento y de acceso al agua potable. El 20,7 de los niños viven con déficit el la calidad de la vivienda (habitan en una pieza, en inquilinatos, casilla o rancho, pieza en hotel, vivienda en lugar de trabajo; y/o en casa de adobe con o sin revoque, madera, chapa y/o cartón) y el 11,7% tiene déficit de saneamiento en su hogar.
El laboratorio del Campo Pappa
Ejemplos extremos no faltan para graficar esa situación, como es el caso de los niños de Lavalle que están condenados a tomar agua con arsénico o los miles que crecen junto a basurales oficiales y clandestinos.
Uno de esos ejemplos es el que ocurre en el llamado Campo Pappa, que hoy se ha transformado también en una especie de laboratorio de políticas públicas. Allí más de 200 familias viven de recolectar material reciclable del basural y en ese entorno hay más de 500 niños y adolescentes. El Gobierno de la provincia y la Municipalidad de Godoy Cruz han encarado y promocionado una serie de acciones para mejorar la situación de esas familias. Ese programa tiene como desafío, además de la gestión ambiental y social que hace falta, romper barreras que parecen imposibles en Mendoza: que dos gobiernos conducidos por partidos opuestos se pongan de acuerdo y construyan una política pública sostenida en el tiempo.
Entrar al lugar duele. Está a pocos metros del camino que une el Microcentro con las zonas más cotizadas a nivel inmobiliario. Pero el Corredor del Oeste es una vía rápida que da poco tiempo para pensar en cuáles son los problemas de fondo que están escondidos en “El Pozo”, como lo llaman.
En el marco de esa concertación entre Francisco Pérez y Alfredo Cornejo, se licitó la construcción de 50 casas y la mejora urbana de una parte de la zona. Ahora piensan expropiar todo el terreno para intervenirlo a fondo. El primer paso simbólico de ese camino fue la construcción de una cancha de fútbol sobre lo que era parte del basural, que tiene como dato curioso que hasta allí llevaron los antiguos arcos del estadio Malvinas Argentinas.

Los trabajos de organización tienen varios plazos y se pusieron como fecha límite marzo del año que viene. Pero, claro, hay otra fecha política: vencer la tentación de las elecciones del año que viene y la posibilidad de que las disputas políticas desarmen todo. A la espera quedan situaciones similares o más graves, como las que viven las familias del basural de Puente de Hierro.

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