Un viaje hacia las utopías revolucionarias (Parte XXXII): “La trayectoria de su vida…”

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martes, 22 de mayo de 2012

Manuel Justo Gaggero (especial para ARGENPRESS.info)

Así comenzaba una carta abierta del Ejército Guerrillero del Pueblo firmada por el Segundo Comandante, como se reconocía Jorge Ricardo Masetti, fechada el 9 de julio de 1963, desde el campamento Augusto César Sandino, ubicado en la selva salteña, dirigida al recientemente electo presidente Arturo Humberto Illia.

En la misma, el compañero que lideraba esta organización señalaba: “la trayectoria de su vida indica que ha sido un hombre rebelde, aferrado a principios en los que creyó y de los que no se apartó jamás”. Sin embargo, continuaba diciendo, “es usted el producto del mas escandaloso fraude electoral”.
En las elecciones realizadas unos días antes había sido electo el candidato de la UCR con el peronismo proscrito y con sólo algo mas del 25 % de los votos, por lo que estos compañeros entendían que estaba deslegitimado y que era absolutamente procedente iniciar la actividad guerrillera.
Esta presencia nos confirmó que mientras nosotros entrenábamos en La Habana en 1962, y se frustraba el objetivo de construir un Frente de Liberación que iniciara la lucha revolucionaria en el país, por el sectarismo y la intervención del enviado del General Perón, Héctor Villalón Masetti, junto con varios compañeros que incluso habían acompañado a este en la creación de la agencia Prensa Latina, se sumaban al Frente de Liberación que combatía en Argelia al colonialismo francés.
De esta forma se preparaban para comenzar su actividad en la Argentina.
Para nosotros esta irrupción nos generaba un conflicto, por un lado el Che Guevara que respaldaba y apoyaba al EGP y sentía mucha simpatía por Masetti, le había pedido a Alicia Eguren y a John William Cooke que colaboraran con él, y le prestaran apoyo logístico.
Por otro lado en ese momento estábamos sentando las bases de la corriente revolucionaria del peronismo que reconocía el liderazgo de Alicia y John, en la que si bien compartíamos la idea de que la lucha por una nueva sociedad y contra la dependencia debía transitar el camino de la acción armada, entendíamos que las elecciones recientes -7 de julio de 1963- creaban un nuevo escenario en el país a tener presente.
En la primera reunión que se realizó en Buenos Aires me encontré con compañeros queridos que conformaban el núcleo central del APR.
Allí estaban Roberto Sinisgaglia, un abogado recibido en Santa Fe con el que compartimos un pasado común en la CGU, Molinas -el “ negro”- secretario general del Sindicato de Barraqueros de Avellaneda, Carlos Laforgue que era el hombre de confianza de Alicia y de John, Max y su compañera Clarita y un dirigente del gremio de la carne de apellido Vázquez.
En el encuentro dimos un informe sobre el avance en la construcción de la Juventud Universitaria Peronista y las alianzas, no sólo con los compañeros de Palabra Obrera, sino también con una corriente que lideraba la Federación Universitaria de Córdoba encabezada por Abraham Kozak y con militantes que se habían escindido del Partido Comunista, dirigidos por Juan Carlos Portantiero y José Aricó.
En Buenos Aires teníamos núcleos en Filosofía y Letras, en Ciencias Económicas, en Arquitectura y en Medicina, que se reconocían como integrantes de la JUP.
Luego John planteó la necesidad de analizar que haríamos para apoyar logísticamente a los compañeros del EGP.
Previo a abrir el debate empezó a describir al Comandante Segundo, sus orígenes políticos y la confianza que se había ganado, de una gran parte de la dirigencia cubana.
Este había nacido en Avellaneda en 1929 y muy joven se integró a la Unión Nacional de Estudiantes Secundarios -UNES- participando en las movilizaciones previas al 17 de octubre de 1945.
Se autodefinía como nacionalista, y planteaba un apoyo crítico al gobierno del General Perón.
Su pasión por el periodismo lo llevó a ingresar al diario “El Laborista”, y durante el “primer peronismo” trabajó en diferentes publicaciones, dirigiendo en 1955, en los meses previo al golpe contrarrevolucionario del 16 de setiembre, la revista “Cara y Ceca”, en la que participaban, entre otros, Alejandro Doria y Fermín Chávez.
A medida que el “Bebe”, como llamaban a Cooke, Alicia y sus amigos, seguía dando detalles del compañero que en esos días caminaba por la selva salteña, me sentía mas identificado con él y con su historia, ya que yo había hecho un proceso similar, del nacionalismo al apoyo a la revolución cubana y al marxismo.
Luego de que Masetti lograra en 1958 dos extraordinarios reportajes a Fidel y el Che, en la Sierra Maestra que recorrieron el Continente y se escucharon en toda Cuba, volvió a La Habana, días después del ingreso de los revolucionarios a la ciudad.
Allí en largas conversaciones con el Che, este le encomendó la tarea de armar una agencia de prensa que enfrentara la manipulación informativa de las grandes corporaciones manejadas por el imperio.
Así nació Prensa Latina, participando en este desafío informativo, entre otros, nuestros compatriotas Rodolfo Walsh y Paco Urondo, el poeta uruguayo Carlos María Gutiérrez y el escritor colombiano Gabriel García Marquez.
Los conflictos que tuvo que sortear en esta construcción, sus enfrentamientos con periodistas cubanos que respondían el Partido Socialista Popular -el viejo partido comunista que adoptara esta denominación durante el período del “browderismo”-, determinaron que renunciara a la dirección de la Agencia y pasara a participar en otros proyectos de la dirigencia revolucionaria, primero en Argelia y luego en nuestro país.
En esos días en que analizábamos este escenario, la guerrilla ya operando en Salta y la Gendarmería cercando a la misma, se producía la llegada a la Casa Rosada del recientemente electo Arturo Humberto Illia, el que anunciaba el levantamiento de la proscripción que pesaba sobre el peronismo y la anulación de los contratos petroleros suscriptos por Arturo Frondizi: dos decisiones claramente progresistas.
En nuestro encuentro evaluamos todos estos elementos, Alicia y John disentían con la dirigencia burocrática sindical y política del Movimiento, que persistía en calificar al gobierno radical como ilegítimo, sin tener presente las medidas que estaba adoptando el mismo.
Entendíamos la inoportunidad del accionar del EGP, pero no pensábamos, como lo hacían las expresiones de la izquierda tradicional reformista -que eran “agentes desestabilizadores, que le hacían el juego a la derecha”-.
Se trataba de compañeros probados, a los que se sumaban dos fogueados combatientes de la columna del Che, y formaban parte de un proyecto que tenía que ver con la decisión de Fidel y de nuestro compatriota, con el respaldo de la dirigencia del primer “país socialista de América”, de impulsar el desarrollo de movimientos revolucionarios en todo el Continente y en el Tercer Mundo.
Ante este dilema, la opción era clara. Teníamos que elaborar acciones concretas dirigidas a respaldar a estos compañeros, sin perder de vista el contexto político nacional e internacional, y nuestro desarrollo en los diferentes frentes: sindical, estudiantil, barrial, etc.
Cómo lo fuimos resolviendo, será el tema de nuestra próxima nota.

Manuel Justo Gaggero es abogado, ex Director del Diario “El Mundo” y de las revistas “Nuevo Hombre” y “Diciembre 20”.

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La disidencia anticubana al compás de un ex – agente de la CIA en el Seminario Internacional “América Latina: Oportunidades y desafíos”

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martes 27 de marzo de 2012

Ernesto Montero Campos

Carlos Montaner, visitó el Perú. Podríamos suponer que su sorpresa fue poca al verse ovacionado por algunas personas el día domingo 18 de marzo por la tarde, como si fuese posible aún a estas alturas del conflicto confundir su apellido. Coreando su nombre le abrían la noche en el Hotel “Atton”, ubicado en San Isidro, Av. Jorge Basadre 595 (siempre escoge los más finos, de acuerdo a su representatividad), logrando así que sus chacales salieran despavoridos a fotografiar, tomar datos, y preguntar el porqué desafiaban su tranquilidad. Pero quién es este señor que llegó al Perú a dar cátedra sobre “Las oportunidades que ofrece el actual momento y cómo aprovecharlas”, siendo voceado primeramente para hablar del autoritarismo y la libertad de prensa.

Inicios de terror
Es muy probable que se le conozca más porque el cantautor Silvio Rodríguez tuvo el honor de citarlo en un poema titulado “Preguntas de un trovador que sueña”, logrando así una conversación que sin duda ocupa ya un lugar en la historia. Los versos dedicados muestran o quizá resuman lo que vaya a disgregar sobre este “querido” personaje:
“Si los miles de cubanos que perdimos familia/en atentados de la CIA hiciéramos una carta de denuncia/¿la firmaría Carlos Alberto Montaner?”
Esta persona nació en Cuba, La Habana, simpatizante de ideas liberales y derechistas comenzó su carrera terrorífica la edad de 17 años siendo arrestado el 30 de diciembre de 1960 por su dirigencia en los atentados con bomba efectuados por el comando que dirigía denominado “Frente Revolucionario Democrático/Rescate Estudiantil” junto a otros disidentes que buscaban boicotear el proceso revolucionario iniciado por Fidel Castro y el Che Guevara junto al pueblo cubano. Logrando así una pena de 30 años de cárcel efectiva, siendo llevado por su edad al Reclusorio Nacional para Menores, lugar que escaseaba en ese entonces de medidas de seguridad, permitiendo su escape junto a otro contrarrevolucionario, Rafael Gerada, refugiándose y pidiendo asilo en la Embajada de Honduras. Ya en 1961 con apoyo de la Embajada de Venezuela parte a Miami (USA), donde sería reclutado como cuadro por la CIA.
En Estados Unidos (USA por sus siglas en Inglés: United States of the America) siendo ya integrante de la CIA, es entrenado junto a otros terroristas anticubanos como Jorge Mas Canosa, los anticastristas reclutados anteriormente por la Agencia: Ignacio Rasco y Rafael “Warry” Sánchez, los conocidos Orlando Bosch y Luis Posada Carriles, eternos guías que le servirían como inspiración y referentes. Hace su primer servicio en Puerto Rico, estadía que dura 3 años, siendo designado hacia España, donde sumaría esfuerzos con la policía secreta (CESID), a nombre de la CIA. Es en ese país donde ayuda al terrorista Juan Felipe de la Cruz, ayudándolo a escapar secretamente a Francia. Datos publicados en el libro de Bosch, confirmarían años más tarde la relación y tal ayuda designada a Juan Felipe de la Cruz, terrorista que fue muerto por una de sus propias bombas.
Organismos creados por la CIA
Aunque un último documento del 2009 informaba que la CIA dejó a un lado el padrinazgo a tal recluta que le había –y seguirá sirviendo- toda su vida (desde la edad de 17 años), teniendo ya más de 65 años. Preguntas a varios interlocutores confirmarían lo que ya la vejez en ideas y formas de hacer política estarían cerrando puertas a tal terrorista. El Director del Granma (diario cubano) en el 2009, Lázaro Barredo, comentaría sobre tal noticia, que Carlos Montaner “es un papagayo viejo y enfermo que ya no puede aprender frases nuevas, y en América Latina se cotiza cada vez más a la baja”. Sin embargo, descuidar sus pasos actualmente en esta visita a nuestro país, sería pecar de ilusos. Las razones existen, y son razones asquerosamente liberales.
Los organismos creados por Montaner, comienzan con el padrinazgo en 1980 por la conservadora del partido Republicano Jeanne Kirkpatrick, logrando así crear la que hasta ahora perdura, la agencia de prensa “FIRMA PRESS”, órgano para divulgación de artículos en contra de la revolución cubana. Es decir, su carrera para la Agencia Norteamericana debía ser política, era más útil –como lo sigue siendo- como cuadro político, difusor de ideas contra el derrotero seguido por Cuba, el Socialismo. Para eso aparte de la agencia de prensa, crea la editorial “Playor” y más adelante la “Unión Liberal Cubana”, donde es presidente; “Plataforma Democrática Cubana” y “Concertación Democrática Cubana”, la “Fundación Nacional Cubano-americana” (España). Todas ilegalmente financiadas, ya sea por la CIA u otras organizaciones terroristas de Miami y nivel mundial. Gracias a estos órganos de fachada empezó su campaña intelectual en contra de Cuba, y actualmente en contra de Hugo Chávez, Evo Morales, Rafael Correa y demás presidentes
de la región. Ya una comisión del Congreso Norteamericano (2001) confirmó que Montaner mantenía una relación con la mafia anticastrista de Miami, RECE (Representación Cubana en el Exilio), auspiciado por la CIA. Organización culpable de la voladura del buque cubano en el puerto de Veracruz.
Amantes de los “Golpes de Estado” en América Latina
Su papel “intelectual” fue preciso durante varios intentos de “Golpes de Estados” perpetuados por la Agencia Norteamericana en nuestra América Latina. Sus comentarios en plena guerra de liberación en El Salvador, su apoyo a movimientos fascistas; sus peleas teóricas con el héroes y sacerdote Salvadoreño, Oscar Romero, asesinado posteriormente en plena misa. También es sorprendente su papel de profeta al cumplirse sus amenazas al sacerdote de la “Teología de la Liberación”, Ignacio Ellacuría, en plena radio salvadoreña conducida por Mercedes Milá. Ignacio Ellacuría sería asesinado por sus amigos de ARENA (movimiento paramilitar de El Salvador).
En el gobierno de Venezuela, liderado por el presidente bolivariano Hugo Chávez Frías, también logró meter sus narices e ideología cavernaria en el fallido golpe de abril del 2002. Dando cabida en entrevistas a Pedro Carmona. Dentro del golpe concreto a Zelaya en Honduras en junio del 2009, recibe el apoyo del derechista y golpista Roberto Micheletti. Sus contactos artísticos en la escena golpista dejan entrever el papel fascista y malintencionado contra los procesos revolucionarios en América Latina.
En Ecuador tras el fallido golpe de estado al presidente Rafael Correa en el Canal “Nuestra Tele Noticias – 24 horas” (canal derechista de propiedad de la cadena colombiana RCN Televisión en Bogotá-Colombia) entrevista al ex – militar Lucio Gutiérrez. Donde ambos demostraron su carácter dictatorial, anti derechos humanos, y fascistoide; criticando el papel heroico del presidente Correa, llamándolo “presidente repleto de testosterona (…) y entre alguna gente, que es muy primitiva, que tiene poca educación”. Su altivez junto al golpista Gutiérrez no llegaron a calar en las mentes de los ecuatorianos que van caminando a otro derrotero, mucho más humano.
El poeta da vida a la escoria
La probabilidad de que alguien comúnmente fuera del círculo poético o literario sea parte de un poema, es muy escasa, a menos que la naturaleza poética rinda un merecido homenaje por razones heroicas (odas) o algún importante momento para la humanidad: Maiakovsky a la Revolución Rusa, Comandante Che Guevara a Fidel Castro y demás casos de poesía. Sin embargo, el trovador y cantautor cubano Silvio Rodríguez dedicó su oportuno tiempo a defender la causa socialista de Cuba contra un gusano traidor y ofensivo, demostrado líneas dentro de este artículo como fiel lacayo del imperialismo norteamericano, de Carlos Alberto Montaner. El poema titulado “Preguntas a un trovador”, respuesta o continuación al poema de Bertolt Brecht “Preguntas de un obrero que lee”, es la lírica llena de teoría revolucionaria que actualmente carecen algunos poetas; es la defensa en poesía de la lucha a muerte contra los asesinos de niños y mujeres, del medio ambiente, del fascismo que aún cree en razas, en guerras y discriminaciones. Carlos Montaner, ser inanimado dentro de este poema, se atrevió a responder a un fiel revolucionario que como diría Silvio en una de las respuestas: “Sigo con muchas razones para creer en la Revolución que en sus detractores”. Pero las respuestas vinieron de la reacción y era necesario contestar a tal semejante escoria para así crear el ambiente de solidaridad a una revolución que viene resistiendo más de 50 años dentro de difamaciones, ataques terroristas, bloqueo económico y demás acciones. No era una respuesta a la piedra en un verso, era la respuesta a todos los contrarrevolucionarios y también a todos los ingenuos que siguen creyendo en el fantasma invernal dentro de la isla caribeña. Montaner cogió puntos como las Damas de Blanco, los presos políticos, la ayuda de Cuba en las guerras de liberación en Angola en el África. Siendo respondido tajantemente que las denominadas Damas de Blanco son financiadas por gobiernos extranjeros; que los presos políticos, son presos por terrorismo y que Nelson Mandela (mártir africano así como Lumumba) agradeció en vida la presencia de ayuda cubana, significando así poner fin al Apartheid. En la segunda intervención Montaner acusa de los fusilamientos que según él existen hasta ahora, los “maltratos” a los presos. Silvio responde claro y directo que los fusilamientos fueron en la primera etapa de la revolución a los asesinos de la dictadura batistiana, que los maltratos a los presos son difamaciones porque “en el 2008 más de treinta artistas e intelectuales” visitaron “16 prisiones y cantamos ante más de 40 mil reclusos. Los malos tratos que ustedes manifiestan no tienen nada que ver con la mucha preocupación que vimos en las autoridades carcelarias de todos los penales que visitamos”. Y un agregado mío es que en Cuba es el único país donde los presos pueden ir a la universidad y salir con una carrera para poder insertarse nuevamente en la sociedad. Montaner dentro de su penúltima intervención saca todas sus garras, que el bloqueo económico no es un bloqueo, que es tan sólo un embargo por ser un país socialista, predicar el marxismo leninismo e ideas contrarias al sistema globalizado. Definiciones económicas muy contrarias, cuando se sabe que el bloqueo económico prohíbe la libre comercialización con otros países que tenga comercio con los Estados Unidos, ocasionándoles a los países multas o prohibiciones dentro del “país de las oportunidades”.
Silvio acababa con la misiva defendiendo su papel de trovador revolucionario y trabajador de cultura: “Veo que te estás esforzando, pero yo no puedo pasarme la vida en esto, que para ti es como ir a tu oficina y para mí significa ausentarme de mi trabajo. Me despido con la misma propuesta que ya hice: abandona la guerra fría, ponte a luchar contra el bloqueo, hazle bien a la niñez de esta tierra en que tú fuiste niño”.
La disidencia cubana y el apoyo de Organizaciones Internacionales
Tras el discurso final de Mario Vargas Llosa dentro del Seminario Internacional “América Latina: Oportunidades y desafíos” en la Mesa VI “Diálogo de clausura” junto a Alejandro Toledo (ex presidente del Perú) y Mariano Grondona (periodista argentino), su rabia anticubana fue clara al denominar procesos cavernarios y violadores de Derechos Humanos a Cuba, Venezuela y demás países del sentimiento bolivariano. Mario Vargas Llosa es presidente de la “Fundación Internacional para la libertad”, donde predica las ideas más liberales que atormentan al mundo actualmente. Una fundación que tuvo el honor de invitar a ex presidentes de América como Álvaro Uribe (Colombia), Vicente Fox (México), Luis Alberto Lacalle (Uruguay), Jorge Quiroga (Bolivia) y Alejandro Toledo (Perú) y la candidata presidencial por el PAN en México, Josefina Vázquez, personalidades que ofrecieron a sus respectivos países las recetas recomendadas por el FMI (Fondo Monetario Internacional), vendiendo sus patrias al imperio del norte, siendo la última la más explícita, deseando que su futuro sea un futuro lleno de liberalismo para América Latina.
Es decir, la guerra fría, la guerra de ideas, la lucha de clases, la lucha frontal contra las ideas socialistas, comunistas o progresistas está en tapete. El seminario orquestado por las personalidades más neoliberales del mundo ha cantado los tambores de guerra, y esto es un claro aviso de que no descansarán hasta acabar con procesos honestos y revolucionarios como es el cubano, venezolano, ecuatoriano y boliviano, como otros más que están dentro del espectro bolivariano, de la patria grande.
Cabe resaltar que en meses antes (2011) la Fundación “Konrad Adenauer” (KAS) y el Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina (CADAL) dirigido por el periodista argentino Gabriel C. Salvia, realizaron la presentación del libro “Diplomacia y Derechos Humanos en Cuba – De la Primavera Negra a la liberación de los presos políticos” en las instalaciones del Instituto Peruano Libertad (IPL) de clara posición anticubana. Libro que relata la premiación a la intromisión que realizan diferentes diplomáticos en Cuba, so pretexto de ayudar a la disidencia cubana, apoyo que cuenta ya confirmado por cables publicados por el Wikileaks, en julio y septiembre del 2008, de dinero estadounidense destinado a Laura Pollán, una dirigente de las “Damas de Blanco” (aproximadamente 5 000 dólares).
Sin embargo, lo primordial de tal libro es la premiación a la violación del derecho internacional en la Diplomacia, firmado en la Convención de Viena en el artículo 41 donde se expresa que “sin perjuicio de sus privilegios e inmunidades, todas las personas que gocen de esos privilegios deberán respetar las leyes y reglamentos del Estado receptor. También están obligados a no inmiscuirse en los asuntos internos de ese Estado”. El premio alcanzado a embajadores tanto de países como Alemania, República Checa, Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Canadá, Países Bajos, Japón, Suecia, Perú, Bélgica y Portugal, y otros tanto más que están dentro de los nominados, se hace llamar el “Premio a la Diplomacia Comprometida en Cuba”, un premio que debería llevar el título de “Premio a la Diplomacia Entrometida”.
Pero lo curioso de tal libro es la parte anónima de un diplomático latinoamericano, que prefiere esconderse en el anonimato “por las consecuencias que este texto podría generarle en su carrera profesional” (según fuente del libro). Ocho hojas donde narra su estancia y apoyo a disidentes cubanos, cuando su misión diplomática es la de colaborar con las buenas relaciones entre su país y el cubano. Los cables lanzados por Wikileaks datan del año 2008 donde estos dos diplomáticos presentados en el libro (Suecia y el latinoamericano) realizaban su trabajo diplomático en Cuba, donde las frases lanzadas por el terrorista Carlos Montaner ya en el 2009 dejarían entrever quien podría ser el posible ganador de los premios de intromisión diplomática para ese año:
“Son muy importantes las declaraciones de apoyo a la oposición. La embajada chilena dentro de la isla puede abrirles sus puertas a los disidentes, como hacen los checos, polacos, suecos, norteamericanos, holandeses. Para ellos es muy importante tener acceso a internet, a libros. Es vital que la diplomacia chilena los trate como lo que son: la oposición que cree en la libertad de la isla” – Texto recogido de la entrevista realizada al terrorista Carlos Montaner en la revista “QUE PASA” de COPESA, en Buenos Aires, Argentina.
Los eventos, ya sean foros, seminarios o publicaciones de libros, representan mucho en esta lucha de ideas, la guerra fría no termina, y es deber de los solidarios con el pueblo de Cuba y su lucha histórica, lograr dar dos pasos más adelante siempre que del enemigo. Es un deber dar cara a los difamadores, mostrar cada día más y más que nuestra unidad es perfecta y que tenemos también las ideas desenvainadas para dar corte a sus tiranías ideológicas.
Nuestra lucha por un verdadero cambio en pos del socialismo para nuestras patrias, debe llenarse de orgullo cada vez que nos atacan, preparar nuestra defensa tenaz capaz de librar cualquier batalla, es ahí donde defenderemos nuestro porvenir. Las ideas liberales, neoliberales, igual que las fascistas no pasarán si demostramos cohesión en lo planteado teóricamente con la vida diaria, porque mientras ellos hablan de libertad, sus ataques terroristas, bases de tortura como la de Guantánamo los delata; porque como así hablan de derechos humanos, el apoyo al estado asesino de Israel y las matanzas a los pueblos árabes, los delata; porque como así hablan de apoyo económico, libre mercado, libre sentimiento empresarial, no les avergüenza subsidiar a sus empresarios, ni tampoco venir a explotar a los obreros, empleados, campesinos de nuestros pueblos tanto del África, Asia y América Latina, en donde el desempleo y desnutrición son como el pan de cada día.
Las mentiras lanzadas contra el proceso cubano, son iguales como las lanzadas en el Foro Organizado por la más solvente universidad de nuestro país como es la “Universidad de Lima”, en donde hasta el reconocido José Piñera, economista chileno, en afán de caer gracioso, manifestó de que ningún pobre pisaría tal universidad. Un foro que podría llamarse como una amenaza al gobierno de Ollanta Humala o una especie de espaldarazo a las “buenas” acciones del gobierno, debido a sus participantes quienes ahora están en el derecho de pedir y exigir que el presidente peruano cumpla lo prometido, y critiquen las buenas relaciones hasta ahora llevadas a buen viento con Cuba, Venezuela, Ecuador y Bolivia, procesos que molestan el buen dormir de estos “distinguidos” señores extremadamente capitalistas.
Para finalizar cabe preguntar si el terrorista Carlos Alberto Montaner, que afiló sus criticas en Canal N a pisar tierra limeña contra la isla, sigue pensando aquella frase: “La idea platónica del idiota latinoamericano hoy la encarna Hugo Chávez mejor que nadie, pero ahí toda la fauna del socialismo del siglo XXI: Evo Morales, Daniel Ortega y Rafael Correa. Me temo que Ollanta Humala pronto figure en el elenco”. Es muy probable que ahora si quiera un poco más al presidente peruano que gracias a su esposa se sitúa con los llosa, miroquesada y demás familias casi dueñas del país.
El deber en la defensa de los sueños socialistas, así como nuestro derecho a soñar, es en la práctica correcta decir NO AL IMPERIALISMO, y enfrentarlo con todo lo que podamos, eso nos garantizará la PATRIA o la MUERTE, porque en una revolución verdadera se triunfa o se muere.
Ernesto Montero Campos es poeta, escritor. Editor de la Revista “Rumi”.

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Un sabio consejo del Che

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lunes 10 de octubre de 2011

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Atilio A. Boron (especial para ARGENPRESS.info)

En estos días se conmemora el 44º aniversario del cobarde asesinato del Che en Bolivia. Pero hay otra fecha que también merece ser recordada: en agosto se cumplieron cincuenta años del brillante discurso que el guerrillero heroico pronunciara el 8 de Agosto de 1961 en la Conferencia del Consejo Interamericano Económico y Social de la OEA celebrada en Punta del Este.

La reunión, impulsada por la Administración Kennedy, tenía dos objetivos: organizar el “cordón sanitario” para aislar a Cuba y lanzar con bombos y platillos la Alianza para el Progreso (ALPRO), como alternativa a los ya inocultables éxitos de la Revolución Cubana. En el tramposo marco de esa conferencia el Che no sólo refutó las calumnias lanzadas por el representante de Washington, Douglas Dillon, y sus lenguaraces latinoamericanos sino que también hizo gala de su notable ironía para dejar en ridículo a quienes proponían como panacea universal para América Latina a la ALPRO, la “mal nacida”, como la fulminara en su obra el inolvidable Gregorio Selser.

Un botón de muestra lo ofrece la crítica que el Che dirigiera en contra de los proyectos de desarrollo pergeñados “por técnicos muy sesudos” -decía, mientras su rostro se iluminaba con una sarcástica sonrisa- para los cuales mejorar las condiciones sanitarias de la región no solo era un fin en sí mismo sino un requisito previo de cualquier programa de desarrollo. Guevara observó que, en línea con esa premisa, de 120 millones de dólares en préstamos desembolsados por el BID la tercera parte correspondía a acueductos y alcantarillados. Y añadía que “Me da la impresión de que se está pensando en hacer de la letrina una cosa fundamental. Eso mejora las condiciones sociales del pobre indio, del pobre negro, del pobre individuo que yace en una condición subhumana; ‘vamos a hacerle letrinas y entonces, después que le hagamos letrinas, y después que su educación le haya permitido mantenerla limpia, entonces podrá gozar de los beneficios de la producción.’ Porque es de hacer notar, señores delegados, que el tema de la industrialización no figura en el análisis de los señores técnicos (entre los cuales figuraba con prominencia Felipe Pazos, economista cubano que había buscado “refugio” en Estados Unidos ni bien triunfara la revolución). Para los señores técnicos, planificar es planificar la letrina. Lo demás, ¡quién sabe cuándo se hará!” Y remataba su ironía diciendo que “lamentaré profundamente, en nombre de la delegación cubana, haber perdido los servicios de un técnico tan eficiente como el que dirigió este primer grupo, el doctor Felipe Pazos. Con su inteligencia y su capacidad de trabajo, y nuestra actividad revolucionaria, en dos años Cuba sería el paraíso de la letrina, aun cuando no tuviéramos ni una de las 250 fábricas que estamos empezando a construir, aun cuando no hubiéramos hecho Reforma Agraria.”

Al exponer las falacias de la ALPRO, mismas que con diferentes imágenes hoy sostienen los ideólogos del neoliberalismo, el Che atacó también la pretensión de los economistas que presentan sus planteamientos políticos como si fueran meras opciones técnicas. La economía y la política, decía, “siempre van juntas. Por eso no puede haber técnicos que hablen de técnicas, cuando está de por medio el destino de los pueblos.” Al insistir en la inherente politicidad de la vida económica el Che subrayaba una verdad que la ideología dominante ha ocultado desde siempre, haciendo que las opciones de política económica que deciden quien gana y quien pierde, quien se empobrece y quien se enriquece, aparezcan como inexorables resultados de ecuaciones técnicas, “objetivas”, incontaminadas por el barro de la política. Así, si hoy en Estados Unidos o Europa crecientes sectores de la población son arrojados al desempleo o por debajo de la línea de la pobreza mientras que la rentabilidad de las grandes empresas y los salarios de sus máximos ejecutivos se miden en millones de dólares esto no puede ser adjudicado a ningún factor político sino que es el gélido corolario de un juicio técnico. Si invariablemente el ajuste neoliberal empobrece a los pobres y enriquece a los ricos es porque técnicamente resulta mejor y no porque haya una clase dominante que promueva ese resultado y para la cual es mejor salvar a los bancos que salvar a los pobres. Guevara destruyó implacablemente aquellos argumentos, predecesores de los actuales.

Medio siglo después, la relectura de ese apasionado discurso del Che lo pinta como un personaje dotado de una clarividencia fuera de lo común. Imposible enumerar en estas pocas líneas tanta sabiduría condensada. Elegimos, para terminar, una sentencia más válida hoy que ayer: “una nueva etapa comienza en las relaciones de los pueblos de América. Nada más que esa nueva etapa comienza bajo el signo de Cuba, Territorio Libre de América.” Y ante los cantos de sirena que hoy como ayer pregonan la armonía de intereses entre Washington y las naciones sometidas a su imperio nos advertía que “(E)l imperialismo necesita asegurar su retaguardia.” Una retaguardia, recordemos, pletórica en recursos (petróleo, gas, agua, biodiversidad, minerales estratégicos, alimentos, selvas y bosques) que según informes de los estrategas norteamericanos constituyen insumos esenciales para el mantenimiento no sólo del “modo de vida americano” sino también de la seguridad nacional. Y, el Che ya lo advertía en Punta del Este, la preservación de esa retaguardia era un objetivo no negociable del imperio. El rosario de bases militares con las cuales Estados Unidos ha cercado nuestra región y la reactivación de la IV Flota para patrullar nuestros mares y ríos interiores, confirman que, una vez más, el Che tenía razón. No olvidemos su consejo y actuemos en consecuencia.


Publicado por ARGENPRES

Un sabio consejo del Che

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sábado 8 de octubre de 2011

Medio siglo después, la relectura de ese apasionado discurso del Che en la Conferencia del Consejo Interamericano Económico y Social de la OEA, celebrada en Punta del Este, lo pinta como un personaje dotado de una clarividencia fuera de lo común.

Atilio Borón / Página12

En estos días se conmemora el 44º aniversario del cobarde asesinato del Che en Bolivia. Pero hay otra fecha que también merece ser recordada: en agosto se cumplieron cincuenta años del brillante discurso que el guerrillero heroico pronunciara el 8 de agosto de 1961 en la Conferencia del Consejo Interamericano Económico y Social de la OEA celebrada en Punta del Este. La reunión, impulsada por la Administración Kennedy, tenía dos objetivos: organizar el “cordón sanitario” para aislar a Cuba y lanzar con bombos y platillos la Alianza para el Progreso (Alpro), como alternativa a los ya inocultables éxitos de la Revolución Cubana. En el tramposo marco de esa conferencia el Che no sólo refutó las calumnias lanzadas por el representante de Washington, Douglas Dillon, y sus lenguaraces latinoamericanos, sino que también hizo gala de su notable ironía para dejar en ridículo a quienes proponían como panacea universal para América Latina a la Alpro, la “mal nacida”, como la fulminara en su obra el inolvidable Gregorio Selser.

Un botón de muestra lo ofrece la crítica que el Che dirigiera en contra de los proyectos de desarrollo pergeñados “por técnicos muy sesudos” –decía, mientras su rostro se iluminaba con una sarcástica sonrisa– para los cuales mejorar las condiciones sanitarias de la región no solo era un fin en sí mismo sino un requisito previo de cualquier programa de desarrollo. Guevara observó que, en línea con esa premisa, de 120 millones de dólares en préstamos desembolsados por el BID, la tercera parte correspondía a acueductos y alcantarillados. Y añadía que “Me da la impresión de que se está pensando en hacer de la letrina una cosa fundamental. Eso mejora las condiciones sociales del pobre indio, del pobre negro, del pobre individuo que yace en una condición subhumana; vamos a hacerle letrinas y entonces, después que le hagamos letrinas, y después que su educación le haya permitido mantenerla limpia, entonces podrá gozar de los beneficios de la producción (…) Porque es de hacer notar, señores delegados, que el tema de la industrialización no figura en el análisis de los señores técnicos (entre los cuales figuraba con prominencia Felipe Pazos, economista cubano que había buscado “refugio” en Estados Unidos no bien triunfara la revolución). Para los señores técnicos, planificar es planificar la letrina. Lo demás, ¡quién sabe cuándo se hará!”. Y remataba su ironía diciendo que “lamentaré profundamente, en nombre de la delegación cubana, haber perdido los servicios de un técnico tan eficiente como el que dirigió este primer grupo, el doctor Felipe Pazos. Con su inteligencia y su capacidad de trabajo, y nuestra actividad revolucionaria, en dos años Cuba sería el paraíso de la letrina, aun cuando no tuviéramos ni una de las 250 fábricas que estamos empezando a construir, aun cuando no hubiéramos hecho Reforma Agraria”.

Al exponer las falacias de la Alpro, las mismas que con diferentes imágenes hoy sostienen los ideólogos del neoliberalismo, el Che atacó también la pretensión de los economistas que presentan sus planteamientos políticos como si fueran meras opciones técnicas. La economía y la política, decía, “siempre van juntas. Por eso no puede haber técnicos que hablen de técnicas, cuando está de por medio el destino de los pueblos”. Al insistir en la inherente politicidad de la vida económica, el Che subrayaba una verdad que la ideología dominante ha ocultado desde siempre, haciendo que las opciones de política económica que deciden quién gana y quién pierde, quién se empobrece y quién se enriquece, aparezcan como inexorables resultados de ecuaciones técnicas, “objetivas”, incontaminadas por el barro de la política. Así, si hoy en Estados Unidos o Europa crecientes sectores de la población son arrojados al desempleo o por debajo de la línea de la pobreza mientras que la rentabilidad de las grandes empresas y los salarios de sus máximos ejecutivos se miden en millones de dólares, esto no puede ser adjudicado a ningún factor político sino que es el gélido corolario de un juicio técnico. Si invariablemente el ajuste neoliberal empobrece a los pobres y enriquece a los ricos es porque técnicamente resulta mejor y no porque haya una clase dominante que promueva ese resultado y para la cual es mejor salvar a los bancos que salvar a los pobres. Guevara destruyó implacablemente aquellos argumentos, predecesores de los actuales.

Medio siglo después, la relectura de ese apasionado discurso del Che lo pinta como un personaje dotado de una clarividencia fuera de lo común. Imposible enumerar en estas pocas líneas tanta sabiduría condensada. Elegimos, para terminar, una sentencia más válida hoy que ayer: “Una nueva etapa comienza en las relaciones de los pueblos de América. Nada más que esa nueva etapa comienza bajo el signo de Cuba, Territorio Libre de América”. Y ante los cantos de sirena que hoy como ayer pregonan la armonía de intereses entre Washington y las naciones sometidas a su imperio nos advertía que “(El) imperialismo necesita asegurar su retaguardia”. Una retaguardia, recordemos, pletórica en recursos (petróleo, gas, agua, biodiversidad, minerales estratégicos, alimentos, selvas y bosques) que, según informes de los estrategas norteamericanos, constituyen insumos esenciales para el mantenimiento no sólo del “modo de vida americano” sino también de la seguridad nacional. Y, el Che ya lo advertía en Punta del Este, la preservación de esa retaguardia era un objetivo no negociable del imperio. El rosario de bases militares con las cuales Estados Unidos ha cercado nuestra región y la reactivación de la IV Flota para patrullar nuestros mares y ríos interiores confirman que, una vez más, el Che tenía razón. No olvidemos su consejo y actuemos en consecuencia.

Un viaje hacia las utopías revolucionarias (Parte V): “La crisis de los cohetes”

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martes 2 de agosto de 2011

 

Manuel Justo Gaggero (especial para ARGENPRESS.info)

Recuerdo que soplaba una brisa, que refrescaba la tarde, en el malecón habanero, cuándo caminaba hacia el Hotel Riviera para encontrarme con John, Alicia y el Gringo Agnellini; el compañero con el que estábamos movilizados, en una playa cercana, respondiendo al alerta máxima dispuesto por el Gobierno Revolucionario.

Venía de la parte vieja de la Ciudad, colmada de multitudes, de vidas y de historia en donde residía una amiga cubana, Elisa, que estudiaba teatro en la Escuela de Instructores de Arte creada por la Revolución -el Seminario de Dramaturgia lo dictaba nuestro compatriota Osvaldo Dragún-.
Habíamos programado, la noche anterior, una reunión a la que, probablemente, asistiera el Che, para analizar la crítica situación que atravesaba Cuba, en aquellos días de setiembre de 1962.
Al acercarme al lugar pude observar las baterías con los cañones de 80 mm que vigilaban la entrada al puerto.
Era la respuesta al “operativo mangosta” que preparaba el Pentágono norteamericano para invadir la Isla de la Libertad, ante el fracaso de sus reiterados intentos para desalojar del poder a los revolucionarios.
Unos meses atrás, y como parte de la política de aislar a la Revolución, habían logrado que la Organización de Estados Americanos -la OEA – denominada por Fidel el “Ministerio de las Colonias”, expulsara de su seno al primer país socialista de América.
Al ingresar al departamento del “Gordo” -John William Cooke- me encontré con Alicia Eguren, su compañera, y otros amigos que discutían, acaloradamente, en torno a los problemas que estaba ocasionando el bloqueo o “cuarentena” decretado por Washington, que incluso impedía el ingreso de los buques petroleros soviéticos.
Se hacían diferentes conjeturas respecto a la posición de la URSS en el conflicto, ya que el anuncio de Fidel de que “los cohetes son la garantía de la soberanía cubana” había sido recibido en el Kremlin con preocupación.
Al rato llegó el Che, con uno de los compañeros de la custodia, y expuso la posición del partido y del gobierno, señalando que confiaban en el apoyo de la Unión Soviética y que pensaban que los yankys no pondrían en peligro la paz mundial con una agresión que, sin duda, iba a ser respondida con todo el equipamiento que aportaron los soviéticos.
Efectivamente, en la operación “Anadyr” se habían desplegado en la Isla, misiles balísticos de alcance medio, bombarderos y una división mecanizada del Ejército Rojo.
Contó, además, que había estado esa tarde con el Jefe de las tropas misilísticas de la URSS, que le había manifestado que se sentía un cubano más y que estaba dispuesto a morir, en defensa de esta nación, a la que admiraba, por su historia y por los logros alcanzados, en estos últimos años; desde el triunfo de la Revolución.
John escuchaba con atención y cuándo terminó la exposición del Comandante, manifestó que tenía diferencias con este análisis.
Que, la experiencia de haber participado en la gestión de gobierno del primer peronismo 1946-1955 le hacía ser muy desconfiado con respecto a las posturas del Kremlin.
Las experiencias de la República Española, e incluso la guerra actual en Vietnam, revelaban -agregó- que en muchas ocasiones los soviéticos habían privilegiado su situación nacional, por sobre el apoyo que debían dar a los pueblos que luchaban por su liberación.
Terminó diciendo que entendía que entre el planteo de Trotsky de la “revolución permanente” y el de Stalin de la “guerra patria”, había que encontrar una correcta posición intermedia que, sin perder de vista el carácter de potencia mundial de la URSS, prestara el respaldo que los pueblos necesitaban en sus luchas independentistas.
El Che, con afecto, pero con firmeza, le interrumpió, señalando que le parecía un tanto “macartista“ -en alusión al senador republicano estadounidense Joseph MacCarthy, 1947-1957 que había desplegado una verdadera “caza de brujas” anticomunista en los Estados Unidos a finales de la década del 40- esta postura.
Entendía, porque conocía a la dirigencia, que tuviera una absoluta desconfianza en el Partido Comunista Argentino, que también sabía de las limitaciones de algunos de los funcionarios del Kremlin, pero estaba seguro que no iban a abandonar a Cuba.
La conversación siguió, durante varias horas, en la misma dirección.
Cooke reafirmando el criterio de que, sin menospreciar el papel de la URSS, los movimientos de liberación de los pueblos del Tercer Mundo debían desarrollar políticas solidarias, con prescindencia de aquella.
Y, por su lado el Che, coincidiendo en que cada pueblo tiene que recorrer un camino propio en la lucha y en la construcción de la nueva sociedad, pero entendiendo que, pese a todo, sin la ayuda y el respaldo de la URSS, la Revolución Cubana estaba perdida.
Esto, a criterio de nuestro querido compatriota, determinaba que tuvieran que mantener relaciones fraternales con los Partidos Comunistas, sin perder de vista los movimientos de la “nueva izquierda” que habían surgido en está década, al calor de la experiencia que se estaba desarrollando en la “isla del lagarto verde”.
Había aprendido muchísimo esa noche. Se habían consumido litros de café, se habían fumado decenas de cigarrillos y la reunión llegaba a su fin.
Los días posteriores, como veremos en la próxima nota, confirmarían la preocupación de John.
Cuándo bajaba las escaleras del Hotel, pensaba que, como diría ese magnífico periodista norteamericano John Reed al describir los sucesos en la Rusia del 17, estábamos “en aquellos días que podían conmover al mundo”.

Manuel Justo Gaggero es abogado, ex director del diario “El Mundo” y de las revistas “Nuevo Hombre” y “Diciembre 20”.

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Socialismo y moral revolucionaria: Ernesto ‘Che’ Guevara

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viernes 9 de octubre de 2009

Emilio Corbière

En el 42º aniversario de la muerte de Ernesto ‘Che’ Guevara, reproducimos el perfil escrito por el periodista Emilio J. Corbière, en el cual se refiere a su significación ético-política. Más allá del mito, como personalidad de nuestra época.

Ernesto Guevara no es sólo el quijote revolucionario, el teórico de la construcción socialista, es algo mucho más importante: es el ejemplo moral.
Este recuerdo podrá parecer poco materialista,
se podrá decir que se trata de una apreciación subjetiva. Pero me apresuro a responder que no es así, porque la moral revolucionaria integra, en un lugar principal, la cosmovisión que del hombre y la sociedad tiene el marxismo.
Guevara fue eso: un ejemplo militante de moral firme. Internacionalista, vibró ante el ataque criminal de los norteamericanos contra la Guatemala de Jacobo Arbenz. Eso, y otras razones políticas e ideológicas, le determinaron a unirse al grupo de patriotas cubanos, encabezados por Fidel Castro, para liberar a Cuba de la dictadura de Fulgencio Batista.
¿Qué hizo a Guevara abandonarlo todo: familia, fortuna personal, carrera profesional, para unirse a ese puñado de luchadores? ¿Qué fuerza lo movió a afincarse en la isla del Caribe, lejos de su patria de nacimiento? ¿ Porqué el Che, después del triunfo de la Revolución, y cuando ésta se consolidaba, ocupando altos cargos y responsabilidades ministeriales, abandonó esa seguridad y partió hacia Bolivia para enfrentar a los militares gorilas y los ‘rangers’ entrenados en los Estados Unidos?.
Esa fuerza no tenía nada de misterioso, ni había caído del cielo. Nació de su conciencia -individual y social- y se llama moral revolucionaria.
Fueron las mismas convicciones por las que el escritor norteamericano John Reed peleó en la Revolución de Octubre junto a los obreros y campesinos rusos. Fue el mismo idealismo que movilizó al médico Norman Bethune, quien en representación de la izquierda de Estados Unidos y Canadá, se unió a los revolucionarios comunistas chinos y se distinguió por su valor y sus conocimientos científicos en el 8° Ejército, donde murió a raíz de una infección, mientras curaba heridos.
Era el mismo espíritu moral de los brigadistas internacionales, muchos de ellos argentinos, que convergieron en 1936, a la España Republicana para luchar contra el fascismo. Y como estas hay muchos otros ejemplos.
Desde luego que el Che no rechazaba a quienes, desde la caída de Batista, se dieron a la ciclópea tarea de construir la nueva Cuba. El mismo fue ministro y funcionario. Pero en un momento de inflexión de su vida, creyó que debía continuar la lucha junto a otros pueblos latinoamericanos en su largo y empinado camino hacia la liberación. Y así partió a Bolivia.
Como Francisco de Miranda
Puede compararse a Guevara con Francisco de Miranda. Guevara era del mismo metal humano que el de Miranda. El venezolano, precursor de la Independencia, había combatido, como voluntario en las Revoluciones Norteamericanas de 1776, en la Revolución Francesa de 1789, y retornó a su América Latina, cuando llegó la hora de combatir por la emancipación de las colonias hispanoamericanas. Los españoles lo apresaron, lo encerraron en un calabozo bajo tierra, y al morir en cautiverio, cremaron sus restos, al parecer, para no dejar rastro de su vida. En el museo histórico de Caracas, junto al lugar donde reposan los restos del Libertador Bolívar y otros patriotas venezolanos, puede verse, aún, un féretro abierto, que como símbolo espera los restos de Miranda.
Los imperialistas de ayer y de hoy, se ensañan con los cuerpos de los revolucionarios, recurren al crimen, la tortura, la eliminación, y también al ocultamiento de los despojos de los caídos en combate.
Esa es la moral hipócrita de las clases dominantes. No saben que el ejemplo de revolucionarios como es el caso de Ernesto Guevara, su vida, sus ideas, su práctica social, trasciende a su propia persona para transformarse en un arma mucho más potente que las armas convencionales: la voluntad colectiva despliega en todos los sentidos la conciencia de la revolución y de la transformación.
En una entrevista realizada por el periodista Jean Daniel, en Argel, en Julio de 1963, para la revista L’Express, el Che decía: ‘El socialismo económico sin la moral comunista no me interesa. Luchamos contra la miseria, pero luchamos al mismo tiempo contra la alienación. Uno de los objetivos fundamentales del marxismo es eliminar el interés, el factor ‘interés individual’ y el lucro de las motivaciones psicológicas. Marx se preocupa tanto de los factores económicos como de su repercusión en el espíritu. Llamaba a esto ‘hecho de conciencia’. Si el comunismo se desinteresa de los hechos de conciencia, podrá ser un método de distribución, pero no será jamás una moral revolucionaria.’
Etica y libertad
Guevara era un idealista, pero el suyo era un idealismo ético, que no debe confundirse con el llamado idealismo filosófico. Por el contrario, el moralismo de las clases dominantes, en realidad, su inmoralidad, siempre protege la ausencia de libertad, la desigualdad, la explotación, ni bien se determinan ásperos antagonismos de clase.
El contenido del nuevo ideal moral deriva de una profunda necesidad social, de una cálida aspiración, de una enérgica voluntad de algo distinto, de algo opuesto a lo que existe. En pocas palabras. El ideal moral es el conjunto de deseos y aspiraciones que provoca el antagonismo con el estado de cosas existente.
El ideal moral así entendido es un medio de reunir e incitar a las fuerzas transformadoras en la lucha contra el ordenamiento existente y se constituye en una palanca poderosa para superar ese estado de cosas.
La moral revolucionaria, entonces, no es sólo negación, contradicción, sino medio para reunir e impulsar a las fuerzas de las clases oprimidas. Surge de las
condiciones económico-sociales, del desarrollo tecnológico de cada sociedad nacional, y del desarrollo cultural y al igual que el instinto social, el ideal moral no es un fin, sino una fuerza, o bien un arma en la lucha social por la existencia; el ideal moral es un arma particular en la particular situación de la lucha de clases, en la lucha por la liberación nacional.
Los héroes de que hablaban los historiadores burgueses, como Guizot, Michelet, Carlyle, eran ‘iniciadores’, ‘grandes’, que parecían generarse respecto de su época. El hombre nuevo del que habla el socialismo, no es aquel quimérico héroe de los clásicos o de la historiografía liberal-reaccionaria del Siglo XIX.
El viejo Jorge Plejanov decía que las particularidades individuales de las personalidades eminentes determinan el aspecto individual de los acontecimientos históricos, y el elemento casual, desempeña siempre cierto papel en el curso de estos acontecimientos, cuya orientación está determinada, en última instancia, por las llamadas causas generales, es decir, por el desarrollo de las fuerzas productivas y las relaciones mutuas entre los hombres en el proceso económico-social de la producción, que aquel determina. Pero hay en realidad una interdeterminación, una interrelación entre persona y medio, que no es mecánica sino que se transforma dialécticamente en creación. Lo dijo Mariátegui, el socialismo es ‘creación heroica’.
Guevara reflexionó en forma creadora sobre este tema de la moral revolucionaria, sobre el rol del individuo y de las masas en una sociedad en la sociedad.
Sostenía que hay una estrecha unidad dialéctica entre el individuo y la masa, y que esta como conjunto de individuos, se interrelaciona con los dirigentes.
En cuanto a individuo, Guevara señalaba que como producto no acabado, los aspectos negativos del pasado se trasladan al presente en la conciencia individual, y que para erradicar esa falsa conciencia, debía realizarse un trabajo continuo.
Persona y autoeducación
Un proceso doble, donde actúa, por un lado la sociedad con la educación directa e indirecta, y en donde el individuo se somete también a un proceso de formación o autoeducación.
En los momentos revolucionarios es fácil potenciar los estímulos morales, pero para mantener esa nueva conciencia que se forja con el desarrollo de la nueva sociedad es necesario desarrollar una conciencia en la que los valores adquieran categorías nuevas, y para ello, decía el Che, ‘la sociedad en su conjunto debe convertirse en una gigantesca escuela’.
En el período de construcción del socialismo, señalaba Guevara, ‘podemos ver el hombre nuevo que va naciendo. Su imagen no está todavía acabada; no podría estarlo nunca ya que el proceso marcha paralelo al desarrollo de formas económicas nuevas’.
El camino es largo y lleno de dificultades. A veces, por extraviar la ruta hay que retroceder; otras, por caminar demasiado aprisa, dirigentes y masas se separan. Para lograr los cauces que permitan un crecimiento armónico y creativo, es necesario crear los mecanismos, las instituciones revolucionarias que permitan la ‘identificación -decía el Che- entre el gobierno y la comunidad en su conjunto, ajustada a las condiciones peculiares de la construcción del socialismo y huyendo al máximo de los lugares comunes de la democracia burguesa’.
Advertía Guevara que es preciso acentuar la participación consciente, individual y colectiva, en todos los mecanismos de dirección y producción y ligarlos a la idea de la necesidad de la educación técnica e ideológica, de manera que sienta cómo éstos procesos son estrechamente interdependientes y sus avances son paralelos. ‘Así logrará -decía el Che- la total conciencia de su ser social, lo que equivale a su realización plena como criatura humana, rotas las cadenas de la enajenación’.
Agregaba que ‘esto se traducirá concretamente en la reapropiación de su naturaleza a través del trabajo liberado y la expresión de su propia condición humana través de la cultura y el arte’.
Sin dogmas ni teoremas
Guevara no creía que el socialismo, su construcción, fuera un dogma o un teorema. Tampoco una forma de capitalismo de Estado. Por eso reflexionaba diciendo que ‘el socialismo es joven y tiene errores. Los revolucionarios carecemos, muchas veces, de los conocimientos y la audacia intelectual necesaria para encarar la tarea del desarrollo de un hombre nuevo por métodos distintos a los convencionales y sufren de la influencia de la sociedad que los creó. La desorientación es grande y los problemas de la construcción material nos absorben.’
Es por eso que pensaba que la lucha contra el dogmatismo y la superficialidad, era una tarea de todo momento en la construcción del socialismo.
En su carta a ‘Marcha’ de Montevideo, publicada por el semanario el 12 de marzo de 1965, titulada ‘El socialismo y el hombre en Cuba’, Guevara concluye de la siguiente manera:
‘Nosotros, socialistas, somos más libres porque somos más plenos; somos más plenos por ser más libres’ y agrega después: ‘el camino es largo y desconocido en parte; conocemos nuestras limitaciones. Haremos el hombre del siglo XXI: nosotros mismos. Nos forjaremos en la acción cotidiana, creando un hombre nuevo con una nueva técnica. La personalidad juega el papel de movilización y dirección en cuanto encarna las más altas virtudes y aspiraciones del pueblo y no se separa de la ruta’.
Las nuevas generaciones
Esta era la moral revolucionaria de la que hablaba el Che, es su gran legado a las nuevas generaciones latinoamericanas. El Che era férreo mojón del hombre nuevo, y así los testimonió con su propia vida, con su propio desinterés, con su abnegación. Como en los casos de John Reed o Norman Bethune, y en el de tantos otros.
Hay muchos temas para recordar en la vida polifacética de ese hombre que murió a los 39 años, cuando todavía se podía esperar lo mejor de su preclara inteligencia. Pero lo que se debe aprender de él, antes que nada, es su mensaje de libertad para los oprimidos, para todos los hombres y mujeres de esta América latina sufriente y para todos los pueblos y naciones oprimidas.

Foto: Ernesto “Che” Guevara. / Autor: Alberto Korda

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El Che y sus consideraciones en torno a cómo enfrentar los errores

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lunes 2 de mayo de 2011

Víctor Pérez Galdos (RADIO REBELDE)

El Che como dirigente revolucionario estuvo consciente que en el desarrollo de la construcción de una nueva sociedad podían cometerse errores, pero que lo más importante no era ocultarlos o eludirlos sino propiciar el análisis correspondiente para evitar que dichos errores volviesen a repetirse.

Y atendiendo a ello afirmó que había que trabajar por el perfeccionamiento interno como una obsesión casi, como una impulsión constante e instó cada día a analizar honestamente que se había hecho, para corregir los errores.
El Che planteó que esto no debía hacerse en forma aislada o circunstancial, sino que resultaba necesario que fuese el resultado de una tarea constante en la que estuviese presente el autoanálisis, y al respecto señaló: “…por eso se debe emplear tanto la autocrítica porque es una disciplina de mejoramiento y de mejoramiento colectivo que se va estableciendo, a medida que cada uno se acostumbra a sacar a la luz todos sus defectos, todos sus errores y discutirlos para que se corrijan”.
Ernesto Guevara aprovechó sus múltiples contactos con los trabajadores y dirigentes del Ministerio de Industrias para reflexionar en torno a temas tan candentes y significativos como el señalado. El 31 de enero de 1962 al hablar en un acto de entrega de premios a los trabajadores ganadores de la emulación de círculos de estudios del Ministerio de Industrias manifestó que no constituía un pecado cometer errores, que el pecado era volver a cometerlos, ocultarlos y no analizarlos. Y agregó: “Nosotros tenemos que ir sobre nuestros errores, machacar sobre ellos, analizarlos y que no se repitan”.
Ya con antelación a esta intervención, el Che había hecho otras reflexiones sobre la cuestión de los errores y el análisis que a escala individual y de la sociedad en su conjunto debía hacerse para sacar las lecciones pertinentes.
Por ejemplo en una Reunión Nacional de Producción, celebrada en La Habana, en agosto de 1961, él enfatizó: “Tenemos que hacer hincapié en los errores, descubrirlos y mostrarlos a la luz pública, para corregirlos lo más rápidamente posible. Y naturalmente, hay errores y hay debilidades grandes en la producción; puede ser que algunos sean justificados, pero lo importante no es justificar el error, sino impedir que el error se repita.”
Añadió en esa ocasión al hacer alusión al tema de los errores que la única forma de solucionarlos es descubrirlos, hacerlos públicos y precisó al respecto: “…y entonces el error se soluciona; y la única forma revolucionaria es discutir públicamente los errores, los errores que nosotros tenemos, los errores que tienen otros organismos…”

El Che señaló en esa intervención que no todo era belleza, que no todo era efectividad y que había dificultades y errores y que lo único que “nos salva es nuestra decisión, de que cada vez que se detecta un error, exista la voluntad de resolverlo, de nunca tapar los errores, de nunca estar escudándonos detrás de este o aquel error de algún que otro funcionario, sino reconocerlo y tratar de que no se produzca más, para cumplir las metas fundamentales de nuestra Revolución, que es la dignificación del hombre, que es lograr que el ciudadano tenga todas las ventajas de la cultura, de la asistencia social de todo tipo, y todos los bienes materiales necesarios para una vida feliz…”.

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