Corroboran abusos de agentes de la DEA y militares hondureños

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miércoles, 23 de mayo de 2012

PL

Agentes del Departamento Estadounidense Antidrogas (DEA) y militares hondureños allanaron viviendas en la comunidad de Ahuas tras ametrallar a cuatro civiles confundidos con narcotraficantes en aguas del río Patuca, corroboraron hoy testigos.

Lo descrito por los sobrevivientes de lo acaecido el 11 de mayo confirma la violación de los derechos humanos en el este del país por parte de los miembros de la fuerza extranjera y sus pares hondureños, quienes llegaron esa madrugada a bordo de dos helicópteros con bandera norteamericana, según los lugareños.
Testimonios acopiados por agencias de prensa internacionales desmienten a los voceros de la DEA, quienes aseguran que sus elementos no portaban armas y sólo asesoraban a los policías causantes de la muerte de cuatro pasajeros de una canoa o pipante que transitaba por el cercano río Patuca.
La incursión antidroga iniciada con este incidente, durante el cual fueron heridos otros cuatro civiles, continuó en la madrugada cuando los comandos, entre los cuales había estadounidenses, allanaron la población, relataron pobladores de la comunidad de Ahuas, en La Moskitia hondureña.
Al menos 50 uniformados de ambos países, fuertemente armados, aterrizaron en dos helicópteros en la aldea, derribaron a patadas las puertas de algunas viviendas, y detuvieron a personas supuestamente vinculadas a narcotraficantes, aseguraron, ante reporteros internacionales.
Hilaria Zavala, dueña de un mercado cercano del muelle principal de Ahuas, relató que seis militares tumbaron de forma violenta la puerta de su vivienda y que un estadounidense arrojó a su esposo al suelo, le apuntó con una pistola a la cabeza y por largo tiempo le increpó como si fuera un hombre apodado El Renco.
Celin Eriksson, un joven de 17 años, sufrió una experiencia similar al ser esposado y apuntado con un arma que portaba uno de los comandos de habla inglesa, proveniente de uno de los helicópteros llegados al sitio.
Los militares partieron y lo dejaron tirado cerca del río, hasta que un vecino cortó el plástico de las esposas con un machete y las guardó como prueba de lo acontecido en la jornada.
El coronel Ronald Rivera, comandante de la fuerza especial militar conjunta Paz García, situada en Puerto Lempira, confirmó los atropellos de los agentes de la DEA y sus colegas nacionales contra la población civil.
Mientras, congresistas y defensores de los derechos humanos en Estados Unidos refuerzan sus críticas a los fondos enviados por su gobierno a este país centroamericano bajo el pretexto de la lucha antinarcóticos.

Publicado por ARGENPRESS

México: La promesa de la DEA

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miércoles 18 de enero de 2012

Eduardo Ibarra Aguirre (FORUMENLINEA)

“Vamos por El Chapo”, dijo Michele Leonhart, directora de la Drug Enforcement Administration, a Pascal Beltrán del Río -el director editorial, periodístico, pues los demás no saben del oficio, de Excélsior-, en una aseveración efectista contenida en una interesante entrevista que por obvia y sin respaldo en novedades sobre operativos en marcha, pocos le creen a quien dirige la DEA desde hace cinco años y labora en ella desde 1980.

Para empezar, Felipe González –el empresario de Aguascalientes que portaba arma de fuego hasta que lo descubrieron los colegas–, oportunamente le recordó a la veterana agente que “el propio presidente Felipe Calderón denunció que el narcotraficante había ingresado a EU, porque tuvo un hijo con una mujer que radicaba en ese país; sin embargo, no fue detenido”.
En efecto, la esposa más reciente de Joaquín Guzmán Loera, uno de los 200 hombres más ricos del mundo –de acuerdo a la revista Forbes que casualmente omite a otros capos y también a todos los políticos–, parió gemelos en un hospital de Los Ángeles, California, sin que exista ningún registro periodístico de que fue molestada por los hombres o mujeres de la DEA. Vamos, ni siquiera por los atrabiliarios agentes de la temida Border Patrol para, digamos, entregarle un ramo de claveles.
El otrora gobernador de Aguascalientes, por otra parte, es un destacado panista que preside la Comisión de Seguridad Pública de la Cámara de Senadores y quien sin mediar matices concluyó: “Si fuera cierto que la DEA está empeñada en atrapar a El Chapo no estaríamos batallando mucho”.
Si el titular del Ejecutivo federal, como recuerda González González, lamentó las facilidades con las que ingresó la joven esposa parturienta a Estados Unidos, entonces no hace falta reforzar con otras opiniones las múltiples dudas y abiertos cuestionamientos que formulan hombres y mujeres del poder sobre la tolerancia y hasta cobijo que brinda Washington al principal corporativo criminal azteca, La Federación o cártel de Sinaloa que controla el Pacífico mexicano y buena parte de Centroamérica, en disputa abierta por las vías de tránsito con Los Zetas, “su contraparte en el Oriente del país”, como lo describe el grupo de análisis estadunidense Stratfor.
La hipótesis que podría explicar, pero de ninguna manera justificar, la conducta de Washington, consiste en que para su estrategia al sur del rio Bravo, resulta más viable combatir y/o negociar –de acuerdo a las necesidades geopolíticas– con un poderoso corporativo del crimen organizado que con dos, y una docena de bandas importantes pero de mucho menor calado.
Con la anterior hipótesis simpatizan varios de los arquitectos de la guerra contra el narcotráfico y el crimen organizado, decretada en forma autocrática en diciembre de 2006. Ello explicaría más que la existencia de un “cártel consentido” por Los Pinos, como atribuyeron a los gobiernos de Carlos Salinas, Ernesto Zedillo y Vicente Fox, una concepción estratégica de manufactura estadunidense que es debatible, por supuesto, pero que va mucho más allá de un nexo lineal entre el primer círculo gubernamental y los capos que, no se olvide, son sólo los operativos. De los financieros y bursátiles prácticamente se sabe nada, que no sean presunciones y extendidos dichos.

Lo que documentado está es que el más que redituable negocio de las drogas ilícitas y anexas –piratería, tráfico de órganos y de seres humanos, trata de personas, pornografía, secuestro y derecho de piso– mueve más de 800 mil millones de dólares al año, cifra descomunal que supera a la venta del petróleo, pero que es inferior al más que criminal pero lícito negocio de las armas que encabeza Estados Unidos.

Publicado por ARGENPRESS

Trabajan para agencias estadunidenses “al menos” 80 ex funcionarios mexicanos

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Espían y recopilan información, señalan altos mandos de PGR, SSP y Gobernación

No se descarta que servidores públicos en activo también estén colaborando con DEA, ATF e ICE

Gustavo Castillo García
Periódico La Jornada
Domingo 18 de diciembre de 2011, p. 10

Desde ex funcionarios de alto nivel hasta policías de a pie han sido cooptados por agencias estadunidenses, principalmente por la encargada del combate antidrogas (DEA, por sus siglas en inglés) y las representaciones de Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego (ATF) y del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).

Altos mandos de la Procuraduría General de la República (PGR) y de las secretarías de Seguridad Pública federal y Gobernación confirmaron a La Jornada que han detectado que al menos 80 ex servidores públicos de áreas sensibles de inteligencia, investigación y análisis del gobierno mexicano trabajan para las agencias estadunidenses, espiando, recopilando información y dando seguimiento a los temas y casos de su interés.

Las fuentes consultadas, las cuales solicitaron el anonimato, ya que han sido parte de los equipos que participaron en reuniones de representantes de México y Estados Unidos en negociaciones de acuerdos como la Iniciativa Mérida y la infiltración de agentes en organizaciones criminales, revelaron que no se ha descartado que funcionarios en activo también estén trabajando para los estadunidenses en combinación con sus ex compañeros, lo que ya está siendo investigado en la averiguación previa en la que se indaga si la DEA ha lavado dinero de grupos criminales mexicanos en territorio nacional sin conocimiento de las autoridades del país.

Los ex servidores públicos y ahora informantes estadunidenses actúan como si se tratara de funcionarios consulares, pues una de sus bases se localiza en la propia embajada estadunidense; otras oficinas están en Reforma 265, y la más importante abarca un piso completo de un hotel que se ubica en la glorieta del Ángel de la Independencia.

De acuerdo con la información obtenida, las agencias estadunidenses han ofrecido empleo como informantes y a la vez como conseguidores de información en áreas como la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (Siedo), instancia de la PGR que tiene bajo su responsabilidad las investigaciones más sensibles en materia de crimen organizado; por ejemplo, el caso del empresario chino nacionalizado mexicano Zhenli Ye Gon, quien se encuentra sujeto a un proceso de extradición en Estados Unidos, o la integración de expedientes contra los hermanos Beltrán Leyva o la familia Zambada Niebla (hijos de Ismael El Mayo Zambada, uno de los líderes del cártel de Sinaloa).

Los entrevistados señalaron que los ahora servidores de DEA, ICE y ATF han sido detectados en instalaciones como el Centro de Mando de la Policía Federal o el Centro de Investigación y Seguridad Nacional, y luego dirigir sus pasos a la embajada estadunidense o a las instalaciones que tienen en Paseo de la Reforma 265, donde oficialmente se localiza la Oficina Bilateral de Seguimiento a la Iniciativa Mérida.

Las autoridades entrevistadas reiteraron lo que este diario publicó en agosto pasado: en realidad, es un centro donde se determinan operaciones importantes contra grupos del crimen organizado, más por iniciativa o investigación de los estadunidenses que por actuaciones mexicanas, pero agregaron que, al igual que en las instalaciones del mencionado hotel, solamente se permite el acceso a los más selectos informantes o funcionarios.

En el caso de las instalaciones del hotel de la glorieta del Ángel de la Independencia, de los funcionarios entrevistados sólo algunos reconocieron haber ingresado al sitio: un piso completo que a simple vista parece una zona de suites, al cual solamente se accede con una llave por el elevador. Las fuentes detallaron que dentro de las instalaciones, las cuales son vigiladas por agentes estadunidenses, hay equipos de cómputo, vigilancia e intercepción telefónica, y en el lugar se reciben y envían de manera electrónica los cables sensibles de las operaciones en territorio mexicano.

La contratación de agentes y funcionarios mexicanos no es una situación reciente, pero ahora es más visible porque en algunos casos se ostentan como colaboradores; inclusive llegan a presumir que ahora tienen horarios más cortos y se enfocan a casos concretos, dijeron los entrevistados.

Asimismo, indicaron que en una reunión de alto nivel, funcionarios mexicanos reclamaron abiertamente a los representantes de agencias estadunidenses que en zonas como Baja California, Chihuahua y Tamaulipas, los agentes federales trabajaran para ellos y no cumplieran con sus responsabilidades, y se pidió que no los cooptaran, pero la situación ha continuado.

En ese contexto, aunque los agentes estadunidenses no suman más de 200 en todo el país, las autoridades mexicanas no conocen el número de informantes que han contratado, ya que inclusive se ha detectado que algunos que fueron detenidos como delincuentes colaboraban con alguna agencia, sobre todo en la frontera norte.

En agosto pasado, La Jornada informó que hay funcionarios locales que participan en las investigaciones y en el intercambio de información, además de que realizan labores de inteligencia, pero que son sometidos a exámenes de confianza por los estadunidenses, cuya evaluación incluye aplicaciones en el iris de los sustentantes, que se considera un sistema más barato, eficiente, confiable y rápido que el polígrafo tradicional.

Asimismo, que cuando las agencias estadunidenses quieren una captura o una incautación de alto impacto en México, las autoridades nacionales son informadas de los vínculos del presunto criminal, sus números telefónicos, los domicilios a que acude, como ocurrió en el caso de Arturo Beltrán Leyva, abatido por elementos de la Secretaría de Marina el 15 de diciembre de 2009.

Una muestra pública reciente de la operación de estas agencias en territorio nacional –indicaron los entrevistados– fue lo sucedido en San Luis Potosí en febrero de este año, cuando el agente Jaime Zapata, de ICE, fue asesinado por integrantes de Los Zetas, luego de sostener una reunión con uno de sus informantes.

Nueva controversia sobre operaciones estadounidenses en México

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LUNES 12 DE DICIEMBRE DE 2011

Jacinto Granda (PL)

El controvertido tema de las operaciones de inteligencia de agencias estadounidenses en México volvió a surgir ahora con la revelación de que la DEA lavó dinero de narcotraficantes mexicanos, hecha por The New York Times.

Esa acción provocó críticas de sectores políticos, incluidas las del Senado y la Cámara de diputados, que la rechazaron y solicitaron al Gobierno una explicación al respecto.
The New York Times publicó que los agentes estadounidenses han manejado cargamentos ilegales de dólares a través de la frontera, con el fin de identificar cómo mueven su dinero las organizaciones criminales, dónde lo almacenan y quiénes son sus cabecillas.
Agregó que algunos agentes dijeron que la agencia antidrogas de Estados Unidos (DEA) a menudo permite a los cárteles la continuación de sus acciones durante meses o incluso años antes de hacer redadas y arrestos.
Hasta ahora, prosiguió el rotativo estadounidense, hay pocas señales de que el seguimiento del dinero haya afectado las operaciones de los cárteles y que los narcotraficantes mexicanos estén sintiendo un castigo financiero serio.
Por su parte, Todd Robinson, subsecretario adjunto de la Oficina Internacional de Asuntos Antinarcóticos y Aplicación de la Ley del gobierno de Estados Unidos, reconoció que agentes de su país infiltraron el sistema financiero de México para investigar el flujo de lavado de dinero hacia este país.
Entrevistado por la prensa, agregó que “se van a usar todas las herramientas que podamos para luchar contra el crimen organizado y el tráfico de narcóticos”.
Ante la referencia de este lavado de dinero, la Cámara mexicana de Diputados pidió a la Secretaría de Relaciones Exteriores que rechace las operaciones realizadas por Estados Unidos al margen de todos los mecanismos de cooperación bilateral.
El Senado, por su parte, solicitó al gobierno que informe sobre la actividad de la DEA. Al mismo tiempo, legisladores de todos los partidos criticaron la operación y demandaron al gobierno federal reforzar la vigilancia para evitar tales acciones.
El presidente de la Comisión de Seguridad del Senado, Felipe González, representante del gobernante Partido de Acción Nacional (PAN), dijo que se trata de un peligro para la seguridad nacional.
El líder de los senadores del Partido de la Revolución Democrática (PRD), Carlos Navarrete, afirmó que los órganos de seguridad norteamericana se están saliendo de control y ello está afectando la relación con México.
Francisco Labastida, del Partido Revolucionario Institucional (PRI), calificó de indignante que Estados Unidos utilice a México para experimentar con armas y realizar lavado de dinero, y de repente se les pierden las armas y se les pierde el dinero.
La Fiscalía mexicana, por su parte, reconoció que existe un esfuerzo común de autoridades de ambos países para reunir información que permita detectar y desarticular redes de lavado de dinero.
Añadió que esas operaciones se realizan de acuerdo con el marco jurídico en vigor, el cual regula las actividades de autoridades extranjeras en territorio mexicano.
Un reciente antecedente del lavado de dinero de la DEA fue la también información del diario The New York Times, publicada el pasado mes de octubre, acerca de que agencias estadounidenses de seguridad tienen una red de informantes mexicanos.
Los Estados Unidos, continuó la nota, con la esperanza de apuntalar la estabilidad de México y evitar que la violencia se derrame a través de la frontera, ha ampliado su papel de una manera impensable hace cinco años.
Esta noticia igualmente provocó diversas impugnaciones al hecho y cuestionamientos al gobierno mexicano.
Interrogadas la canciller y la vocera de la Presidencia, Patria Espinosa y Alejandra de la Sota, respectivamente, sobre esa presencia de agentes de estadounidenses, estas la reconocieron, pero como una cooperación bilateral y con respeto a la soberanía mexicana.
Cuatro días después de esas declaraciones, la CNN publicó una entrevista a Darrell Issa, presidente del Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, sobre Rápido y Furioso, otra operación de agencias norteamericanas.
Issa afirmó en esa ocasión: “Se estima que unos 200 mexicanos fueron asesinados por armas que nuestro gobierno permitió que pasaran”.
Durante Rápido y Furioso, llevada a cabo entre noviembre del 2009 y enero del 2011 por la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos, se permitió que unas dos mil 500 armas pasaran a México y cayeran en manos del crimen organizado.
El gobierno mexicano se quejó entonces que no fue informado por las autoridades estadounidenses de ese tráfico de armamento hacia su territorio.
En ese mismo mes de octubre pasado, los espacios noticiosos mexicano divulgaron además otras informaciones sobre una anterior operación, denominada Receptor Abierto, en la cual autoridades estadounidenses posibilitaron igualmente el envío de armas a delincuentes mexicanos.
Receptor Abierto, realizada en los años 2006 y 2007, permitió que alrededor de otras 500 armas de alto poder se vendieran a traficantes y cruzaran la frontera.
De acuerdo con el senador republicano Charles Grassley, funcionarios del Departamento de Justicia de Estados Unidos estaban al tanto de esa operación.
A esto se suma que la mayoría del armamento que poseen los grupos delictivos mexicanos lo obtienen del contrabando procedente de Estados Unidos.
La División Anticrimen del Departamento de Justicia norteamericano admitió que, en los últimos cinco años, el 70 por ciento de las 94 mil armas confiscadas a la delincuencia mexicana fueron vendidas por armerías estadounidenses.
Otra repercusión de la presencia de agentes estadounidenses en México ocurrió en agosto pasado, cuando los medios nacionales citaron una también información del diario The New York Times acerca de que agentes de inteligencia estadounidenses operaban en territorio mexicano.
Esa noticia aducía que los agentes norteamericanos trabajan en una base militar mexicana en el norte de ese país.
Esto motivó igualmente que representantes de partidos políticos y de organizaciones civiles manifestaran su rechazo a la permanencia de efectivos de inteligencias extranjeros y que el Congreso exigiera una explicación del gobierno mexicano sobre el asunto.
Durante su comparecencia ante el Congreso, el entonces secretario de Gobernación, José Blake, hoy fallecido; la canciller Espinosa; y el en esa fecha secretario del Consejo de Seguridad, Alejandro Poiré, también afirmaron que los estadounidenses no realizan ninguna tarea que sea facultad de las autoridades mexicanas.
Entre otros precedentes de este asunto, el sitio digital Taringa divulgó que desde el anterior gobierno mexicano de Vicente Fox ya Estados Unidos viene trabajando en misiones dentro de México.
De igual manera, durante la administración de George W. Bush, en el 2008, Estados Unidos junto con los gobiernos de México y de los países centroamericanos firmaron la llamada Iniciativa Mérida con el objetivo de enfrentar de conjunto el narcotráfico.
Entre las instituciones norteamericanas involucradas en ese plan se encuentran el Departamento de Estado, el Departamento de Justicia, el Consejo Nacional de Seguridad, el Pentágono, la CIA, el FBI y la DEA.

De tal manera, el controvertido tema de las operaciones de inteligencia estadounidenses y de su injerencia en México ocupó espacios destacados y frecuentes durante el año en los medios noticiosos del país.

Operan apoyados en pandillas, dice la directora Michele Leonhart

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DEA: mexicanos controlan ya el negocio de la droga en EU

Preocupante, la expansión de Los Zetas hacia Centroamérica

Hay casos de narcos ligados con terroristas, como en Libia y Colombia

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Michele Leonhart, directora de la agencia antidrogas de Estados Unidos, durante la inauguración de la 28 Conferencia Internacional contra las Drogas, celebrada en Cancún, Quintana RooFoto Ap
Gustavo Castillo y Hugo Martoccia
Enviado y reportero
Periódico La Jornada
Miércoles 6 de abril de 2011, p. 2

Cancún QR, 5 de abril. Los cárteles mexicanos han tomado el control del tráfico y la distribución de drogas en Estados Unidos, apoyado en pandillas, afirmó Michele Leonhart, directora de la agencia antidrogas de ese país (DEA, por sus siglas en inglés), al inaugurar los trabajos de la 28 Conferencia Internacional contra las Drogas (IDEC).

En los trabajos a los que tuvo acceso la prensa, Genaro García Luna, titular de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) federal varias veces fue objeto de halagos por parte de Leonhart. Entre otras cosas dijo: Él es el mayor combatiente del narcotráfico en México, y afirmó que con la Policía Federal (PF), que depende de la SSP, la DEA tiene, sin equivocación, una relación más fuerte que nunca. Leonhart sólo aludió en una ocasión a las fuerzas armadas mexicanas como partícipes de la lucha contra el crimen organizado.

Posteriormente, Leonhart indicó: “Necesito dejar muy claro que el comando de control está en México y no en Estados Unidos. Tenemos cientos de ciudades en Estados Unidos donde estos grupos están operando, pero la fuente principal de la droga proviene de los cárteles aquí, en México, y ellos controlan las rutas de tráfico y trasiego, y luego tienen sus conexiones en muchas ciudades estadunidenses. Están trabajando básicamente con pandillas o con grupos, para poder transportar la droga a los puntos de venta, pero, reitero, el control sigue en manos de los cárteles.

“Antes, en las investigaciones teníamos que hacer siete u ocho conexiones con personas para llegar a la fuente de la droga. Hoy, como los cárteles han tomado el control de Estados Unidos, los intermediarios casi no existen. Estos grupos reciben órdenes directamente de los cárteles y están trabajando en ambos lados de la frontera norte, y por eso estamos nosotros identificando como blanco a esos grupos”, sostuvo Leonhart.

Durante el encuentro, en el que participan representantes de 103 países, la funcionaria estadunidense resaltó que es preocupante la expansión que está teniendo el cártel de Los Zetas hacia Centroamérica.

Manifestó que, aunque parece “contradictorio, este nivel de violencia visto en México desafortunadamente es una señal de éxito en la lucha contra los cárteles, (que) son como animales enjaulados que están atacándose unos a otros, y estamos poniendo más presión sobre ellos”.

Aseguró que el objetivo de la DEA es trabajar con sus “contrapartes mexicanas para transformar a los cárteles, de una amenaza a la seguridad nacional, a un manejable problema de aplicación de la ley, que deje de amenazar el imperio de la ley en México y la estabilidad a lo largo de nuestra frontera compartida. Trabajando juntos no me queda duda que tendremos éxito, y porque compartimos tantos retos, es imperativo que también compartamos nuestras estrategias y soluciones con México y con cada uno de sus gobiernos.

Ningún país puede enfrentar estos retos por sí mismo y se requiere un nuevo frente que incluya compartir inteligencia, entrenamiento, cerrar el vacío en el que las organizaciones criminales crecen y la sombra en la que los traficantes encuentran refugio, combinada con un compromiso a largo plazo, la continuidad de la lucha.

Más tarde, reveló que en los dos años recientes la DEA ha entrenado a más de 17 mil oficiales extranjeros, mediante seminarios y cursos especializados sobre las necesidades específicas de cada país.

Respecto de México, sostuvo que los mandos de la DEA son muy optimistas, “porque nuestros socios mexicanos han lanzado una guerra sin tregua contra estos delincuentes, y el presidente (Felipe) Calderón ha hecho todo lo que puede para romper con estas organizaciones y acabar con la impunidad de los cárteles de la droga”.

Como muestra de lo que dijo son resultados de esa lucha, mencionó que en su país el precio de la cocaína ha ido subiendo, mientras su pureza está bajando, y eso muestra que la presión que se está aplicando en México está dando resultados. Se está rompiendo la columna vertebral de estas organizaciones.

Ante los delegados a la conferencia manifestó: la lucha contra el crimen organizado debe ir más allá de un gobierno, una persona y una investigación, y los encargados de ese combate no pueden sentirse satisfechos con una sola detención, ya que las organizaciones pueden reconstruirse, por lo que debemos estar detrás de ellos sin importar dónde se encuentren, toda vez que también se debe combatir el lavado de dinero de manera multilateral, porque, advirtió, existen casos de vinculación entre grupos de narcotraficantes ligados con terroristas, como en Libia y Colombia.

En su oportunidad, García Luna señaló que hay unas relaciones muy sólidas de trabajo con Estados Unidos, en particular con la DEA, (y) ha sido realmente un esquema muy eficiente, sin precedente para México.

Durante la conferencia internacional, el secretario ejecutivo del gabinete de seguridad nacional, Alejandro Poiré Romero, presentó a los asistentes los logros gubernamentales en materia de combate al narcotráfico e informó que se han decomisado más de 102 mil armas; 11 mil 849 granadas, 501 aeronaves y 47 mil 490 vehículos.

Descartan el retorno de la DEA a Bolivia

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miércoles 26 de enero de 2011


PL

El canciller boliviano, David Choquehuanca, negó de manera rotunda la posibilidad de que la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA) retornen a incidir en la lucha contra ese flagelo en Bolivia.

“La DEA no vuelve a Bolivia, así de claro concreto, preciso, para evitar cualquier especulación”, afirmó el ministro de Relaciones Exteriores y Cultos, en una comparecencia breve ante la prensa.
El funcionario rechazó cualquier comentario al respecto y alertó a los medios de comunicación de la firmeza de esa posición, ante tergiversaciones realizadas a partir de una entrevista concedida por él a la cadena multinacional estadounidense CNN.
Choquehuanca reafirmó que, después de la salida de la DEA (en 2008, por determinación del Gobierno del presidente Evo Morales), aumentaron los resultados positivos en la batalla contra el narcotráfico.
De igual modo, remarcó que prosigue la negociación del acuerdo marco de respeto con Estados Unidos, pero sin estar condicionado al retorno de esa fuerza.
Bolivia rebasó en el año anterior los resultados de 2000 a 2005 en la lucha antidrogas sin descuidar el respeto a los derechos humanos y la concertación inédita con los productores de hoja de coca, según informes del Ministerio de Gobierno.
Datos aportados por la entidad prueban que la erradicación concertada de cultivos ilegales superó las ocho mil 200 hectáreas en 2010, casi dos mil más que en el año anterior.
Sólo en los Yungas de La Paz, las fuerzas nacionales racionalizaron más de mil 200 hectáreas, algo impensable “en la política antigua, en el modelo impuesto de afuera, de arriba que se aplicó”, de acuerdo con el ministro de esa carpeta, Sacha Llorenti.
Morales expulsó por tiempo indefinido a la DEA de Bolivia, tras acusarla de realizar conspirar contra su Gobierno, por apoyar de forma económica el golpe cívico prefectural, en 2008.

Fuente foto: ABI

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Publicado por ARGENPRESS